Capítulo 7
Los personajes y otros elementos pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los tomo prestados sin fines de lucro, para no olvidarme de soñar.
El viaje de regreso al bosque fue largo y no exento de peligros.
Planeando, a lomos de tres thestral, y envueltos en una espesa bruma para evitar a los posibles dragones, vuelan durante horas sobre el paisaje que se sucede desde montañas rocosas a un cerrado bosque que apenas pueden adivinar pasando veloz bajo sus pies.
Charlie siente a Luna tiritar de frio, agarrada fuertemente a su cintura y acurrucada contra su pecho. La gruesa capa piel que cubre a ambos esta ya empapada con la neblina y le pesa sobre los hombros, el aire frio le hace erizar la piel y su pierna herida duele horrores aunque, para su alivio, no ha vuelto a sangrar.
- Charlie… Crees que si conjuro un fuego en un frasco ¿será visible si lo oculto con la capa?- Luna hablo entre un castañeteo de dientes - Me estoy congelando…
Antes de que Charlie pueda contestar, Edris se acerca rápidamente hasta planear a su misma altura.
- Manténganse en silencio… Estamos sobre la pradera que rodea el bosque y es coto de caza para los dragones.
Como para darle la razón se escucha un rugido tan fuerte como un trueno.
- ¡Nos encontró! Síganme y no miren hacia atrás… Cassandra lo detendrá.- Edris espoleo al Thestral hasta salir de la niebla y planear peligrosamente entre los árboles aterrizando en un pequeño claro.- Ocúltense entre los matorrales.
Luna logra ver a Cassandra, empuñando su varita y con ambos brazos en alto hace un gran giro en dirección al cielo. De inmediato la bruma se arremolina hasta ser una espesa nube negra que emite el resplandor de relámpagos. Con otro giro de varita se desata la lluvia y la tormenta eléctrica que cubre una parte del bosque. La sombra del enorme dragón se destaca como un espectro negro recortado contra las nubes. Ágilmente Casandra espolea al Thestral para alejarse de la gigantesca bestia, mientras con su varita convoca los rayos de la tormenta para formar un muro a su alrededor y en un rizo descender en picada entre los árboles.
En cuanto la vieron descender corren a su encuentro. Cassandra desmonta trabajosamente y trastabilla para caer en los brazos de Edris que, con ternura, la acomoda en el suelo con la espalda apoyada en un árbol. La mujer tiene un aspecto terrible, con el pelo mojado pegado al rostro pálido que muestra su agotamiento. Respira con dificultad y le tiembla todo el cuerpo, por lo que Luna rápidamente comienza a masajear sus brazos y espalda para hacerla entrar en calor, luego saca un frasco de entre el hatillo y entibio la poción con su varita antes de dársela a la mujer.
- ¡Cassandra! lo que hiciste fue increíble….la forma en que dominaste las nubes. ¿La niebla también la creaste tu?- Luna esta maravillada y la abraza mientras continuaba masajeando su espalda.
-Por supuesto niña… ¿realmente creíste que era casualidad? Pero ya no estoy tan joven como antes y encontrar la magia y mantenerla bajo control me agota.- la mujer ya ha recuperado algo de color y se muestra más animada- Edris… ayúdame a montar. Tendremos que seguir por tierra pero por suerte ya falta poco.
- ¿Estás segura? Quizás sea mejor esperar hasta que amanezca. Podemos descansar a salvo aquí.- Edris intercambia una mirada preocupada con los otros- En verdad preferiría que te repusieras del todo antes de continuar.
- Ya estoy bien y estaré mejor cuando llegue a casa- dijo haciendo una seña para que le ayudaran a ponerse de pie- Sigamos.
Aun no amanece cuando por fin llegan a la cueva, después de un largo trayecto a través del bosque.
Una rápida ojeada le permite a Charlie intuir lo terriblemente dolorosa que había resultado la experiencia para Hermione. Enrollada sobre el camastro de Cassandra, la muchacha está sumida en un inquieto sueño. Las facciones crispadas y los nudillos blancos de apretar las mantas evidencian que la poción no ha hecho el efecto esperado.
Charlie se siente inundado de compasión y con extrema dulzura la despierta suavemente acariciándole el cabello.
- Despierta… Estamos aquí. Todo va a estar bien Hermione- La chica abre los ojos y abraza con fuerza al gigante pelirrojo que tiene enfrente. La calidez del abrazo desata el nudo de terror que le aprisiona el pecho y llora todas las lagrimas que se ha tragado desde que ocurrió el desastre.- Tranquila…shh.
El ruido de gente moviendo por la habitación despierta bruscamente a Draco que se incorpora de un salto con todos sus sentidos en alerta y empuñando su varita. Se relaja cuando ve a los otros pero el corazón le da un vuelco y un puñetazo le golpea el estomago cuando ve a Hermione sentada sobre las piernas de Charlie, enredados en un fuerte abrazo y susurrándose al oído.
"Voy a buscar a Theo" se apresura en alejarse ocultando cuidadosamente su rostro en la penumbra, sin embargo eso no es suficiente para evitar que descubra los ojos de Luna fijos en él.
Ya ha amanecido y la suave penumbra de la cueva va dando paso a una luz fría que se filtra entre el enramado que hace las veces de puerta.
Se encuentran todos reunidos alrededor de la mesa, cavilando sobre los últimos acontecimientos, que han sido pormenorizados por Theo, con las caras llenas de sueño y el cansancio evidente de la mala jornada. Uno a uno comienzan a retirarse para dormir un poco. Edris y Charlie los primeros, seguidos por Luna y luego Theo. "yo no tengo sueño aun. Prefiero vigilar un rato" Draco se envuelve en su capa y sale de la cueva para tomar su lugar como vigía.
- Entonces… no han encontrado nada en los pergaminos?- Cassandra tiene la desilusión pintada en el rostro- De verdad pensé que podrían contener algo útil.
- Tienen cosas útiles, pero no del tipo que necesitamos nosotros- dijo Hermione ahogando un bostezo- Servirán mucho para enseñarles a los niños, pero no para volver.
Las dos mujeres se quedan en silencio mirando el fuego hasta que Hermione llama su atención.
- Cassandra ¿Que fue de los escritos de Merlín? ¿Los guardo alguien? ¿Dónde está enterrado?
- Sabía llegaría el momento en que preguntaras eso. ¿Por qué quieres saber?- le contesto Cassandra con un gesto resignado.
- Fue un mago poderoso, debe haber creado muchos hechizos y alguien debe haberlos guardado. El lugar más lógico es cerca de su tumba- a Hermione se le ha espantado el sueño y su cerebro funciona a todo motor- Cuando estuve en Francia visite Bretaña. Existe una tumba en un bosque llamado Brocelianda que se dice que es la tumba de Merlín. ¿Está allí? Por favor Cassandra necesitamos saber cómo volver a nuestro tiempo.
La mujer aparta la mirada y se retuerce las manos con nerviosismo.
- No puedo pequeña. Lo siento. Es demasiado peligroso.
- Entonces buscaremos en Bretaña. Aunque sea una tumba falsa debe tener alguna pista. Quizás encontremos a alguien que si nos ayude…
- Hermione cálmate. No entiendes- la mujer suspira y se resigna- ¿Qué te hace pensar que la enemiga del mago más grande de todos los tiempos, al que llamaban el encantador de la naturaleza, lo enterraría en un bosque? Piensa con claridad niña. Morgana lo odiaba. No lo hubiera dejado cerca de las fuerzas de la naturaleza con el riesgo de que fuera encontrado por alguna criatura mágica que lo liberara. ¡No! Merlín murió solo y a oscuras. Atrapado en una caverna de piedra lejos de todo y todos los que lo conocían. Rodeado de criaturas que le odiaban tanto como ella. No lo mato, pero fue como si lo asesinara con sus propias manos.
- Pero… Y los escritos. ¡Debió dejar algo! ¡Su magia, sus hechizos no pudieron perderse!
- Según Morgana, los destruyo…Pero no creo que lo haya hecho en verdad. Mi abuela también tuvo sueños de grandeza y era demasiado astuta para deshacerse de algo que le podría dar poder.- La mujer parece dudar un momento y de pronto mira a Hermione a los ojos- Esta bien. Ustedes son la prueba que la magia pudo sobrevivir a todos estos tiempos. Te ayudare pero será muy peligroso. Trae ese mapa. Marcare para ti todos los lugares que fueron importantes para mi abuela, incluyendo la tumba de Arturo y de Mordred. En alguno de ellos deben estar esos pergaminos…
Entre ambas despejan la vieja mesa y Cassandra extiende un extraño mapa, que no tiene delimitadas fronteras pero si es extremadamente detallado con respecto a los relieves de la naturaleza y marca los lugares según discurren los ríos y las montañas. Los nombres de los territorios han sido escritos como al pasar y Hermione reconoce solo algunos.
- Mira aquí, mi abuela fue una gran viajera y su nombre aun resuena en estas tierras y en las de mas allá del mar- la mujer señala un pequeño punto en medio del mar entre Francia e Inglaterra- Estas son tierras galas y el mar que nos divide del continente. Aquí está la tumba de Arturo y de Morgana. La isla está encantada y solamente se puede divisar a través de un cristal imbuido de magia. Una vez que logras acercarte, basta que llegues a la orilla y pises tierra para que puedas verla completamente. No creo que mi abuela escondiera nada allí, sobre todo tratándose de pertenencias de alguien a quien odio, pero no está de más echar un vistazo.
- Y como puedo imbuir un cristal?- Hermione no perdía palabra mientras trataba de memorizar la ubicación exacta y los posibles puntos de referencia- Y como hago para no perdernos?
-No te preocupes por eso. Luego te daré más detalles. Mira bien- Dijo señalando otro punto cercano a Bretaña- Aquí si hay un bosque…y la tumba de Mordred. Pobre… Morgana no pudo llevarlo a Avalon así es que lo sepulto en un hermoso lugar… Ves lo cerca que esta del rio? Podrías empezar por ahí… Es más fácil llegar por mar hasta la desembocadura del rio y después navegar corriente arriba. Si hay un lugar donde puede haber alguna pista definitivamente es allí. Morgana lo hubiera considerado una venganza. Entregar a su hijo muerto la sabiduría que le fue negada en vida….
- Y Merlín?...
Cassandra hace un gesto de contrariedad, respira hondo y luego toma las manos de Hermione. Los ojos de la mujer son dulces y sinceros y se vislumbra cierto temor. Como si algún dolor antiguo rondara sus pensamientos.
- Mi niña…Hermione te prometo que si no encuentras nada y que si el rumbo de tus pasos te obligan a ir a Merlín yo misma te guiare. Pero por favor déjalo solo como tu última esperanza. Es demasiado riesgoso. La tumba está custodiada por las criaturas mas tenebrosas y el lugar es una trampa en sí mismo…- la voz de Cassandra se ha transformado en un susurro agitado y las lagrimas humedecen los ojos de la mujer. Al calor de su ruego aprieta las manos de Hermione que, asustada ante el repentino cambio y la vehemencia de la petición, solo atina a asentir- Gracias… Edris puede acompañarlos y protegerlos por el tiempo que necesiten… Ahora discúlpame, estoy muy cansada. Los viajes me agotan…¿Por qué no duermes tu también? Pero antes hazme un favor. Lleva esa botella de aguavitae a Draco, debe estar helado en la copa del árbol. El también necesita dormir y relajarse un poco.
Ha nevado durante la noche y una fina capa cubre los alrededores de la cueva. Hermione se arrebuja en su gruesa capa de lana mientras la nieve cruje bajo sus pies y el viento frio le colorea las mejillas y la punta de la nariz. Sonríe cuando descubre a Charlie sentado en un tronco caído. Se acerca silenciosamente con ánimo de sorprenderlo, pero no cuenta con el agudo oído del chico que se voltea antes que pueda siquiera acercarse.
-Hermione…¿Por qué no estás descansando?
Hermione se sorprende al notar el cambio en el siempre afable pelirrojo que ahora la contempla con una mirada torva en sus ojos azules. La capa de piel negra le da el aspecto de un oso pelirrojo… un oso muy triste.
-Podría decir lo mismo de ti- le dice Hermione sentándose a su lado y entregándole sin ningún remordimiento la botella de aguavitae después de dar un sorbo que le entibio la garganta y le provoco un acceso de tos- Esto quema…
Charlie solo sonríe antes de dar un sorbo a la botella. Se quedan en silencio un rato disfrutando de la brisa fría y el el olor a tierra humeda que los rodea. Hermione cierra los ojos mientras levanta la cara para inhalar el fresco aroma de los pinos.
Ninguno de los dos se ha percatado que algunos metros más allá y sentado en una piedra plana entre los arbustos, Draco Malfoy ya los ha visto. No puede resistir la tentación de espiarlos y sus ojos grises se endurecen cuando Hermione apoya la cabeza en el hombro de Charlie. Maldice en voz baja por no poder oír más que unas palabras sueltas arrastradas por el viento.
- Hermione ¿De verdad estas bien? Me preocupaste mucho, no tenias buena cara.- Desde que Ginny se casó con Harry, Charlie decidió adoptar a Hermione como su hermanita menor. Alguien a quien proteger y mimar a veces en exceso- Debieras descansar algo más…
- No voy a tener una recaída Charlie. Estoy bien.- Hermione lo mira con una sonrisa y trata de distraerlo – Y tu…¡Cuéntame tu secreto! Aunque creo que ya lo adivine.
Charlie enrojece hasta la raíz del pelo y solo menea la cabeza mientras se hunde en su capa. Hermione guarda silencio mientras Charlie junta valor para contestar. Realmente le provoca ternura ver a ese hombre alto y corpulento, con un cabello indomable y millones de pecas en su rostro tostado, sonreír con la picardía de un niño pillado en falta para después ponerse serio y arrugar el entrecejo tejiendo una red de finas arrugas alrededor de sus ojos.
- Si… Es Luna. Pero no te emociones, soy al menos diez años mayor, no tengo mucho dinero y mi trabajo siempre se interpone entre mis relaciones y yo. – Dijo Charlie mirándola seriamente, luego bajo la cabeza y comenzó a balbucear excusa tras excusa- No es mucho lo que puedo ofrecerle… Además no se si está interesada en mi…No tiene importancia ya estoy acostumbrado a estar solo.
- Mientes mal Charlie. ¿Quién fue el que dijo "demasiado pobre, demasiado viejo y demasiado peligroso"? Remus eligió dejar de lado todos los prejuicios y ser feliz con Tonks, ambos murieron jóvenes, pero fueron valientes y decidieron vivir juntos el tiempo que les quedara pese a que todo estaba en su contra. - Hermione levanto su dedo índice para apuntar directo a su pecho- Además no eres un viejo decrepito, no eres millonario pero con lo que ganas vives tranquilo y además ¿Quién mejor que Luna para entenderse con bichos y criaturas raras? Eres un hombre maravillosamente honesto, gentil y cariñoso ¡Te debes la oportunidad de enamorarte!
- ¿Qué te parece si dejamos esto para cuando salgamos de aquí?- Charlie la mira sonriendo- O quizás antes…quien sabe.
Ambos beben un sorbo de la botella y se quedan en silencio. Charlie observa el perfil de Hermione recortado contra el cielo gris y no puede evitar fruncir el entrecejo. Hay una pregunta que le quema la lengua pero no está seguro de la reacción de su amiga.
- Hermione… ¿Puedo preguntarte algo?... ¿Qué pasa con Malfoy?- le dice Charlie clavando sus ojos intensamente azules – Te lo pregunto porque entre ustedes hay algo extraño. Primero pensé que revivías las rencillas pasadas, pero con el pasar de los días la dinámica entre ustedes dos se vuelve cada vez más rara.
- No pasa nada Charlie. Es solo que sigue siendo el mismo pedante insoportable- Hermione evita la mirada de su amigo y da otro sorbo a la botella para disimular su incomodidad.
- OK, lo dejamos así por ahora- Charlie se pone de pie y se sacude algunos copos de nieves enredados en sus botas. Se acerca a Hermione la abraza fuerte y la besa en la frente- Supongo que algún día me contaras esa historia. Me voy a descansar…
Mientras Charlie se aleja, Hermione checa la botella de aquavitae. Aun queda más de la mitad, suficiente para que Malfoy evite congelarse mientras vigila. Decide ir a entregarla, mientras las sospechas de Charlie le remuerden la conciencia.
Ron jamás se entero de su engaño y aun le duele recordar como lo hirió esa noche. Ron llego sonriente a su departamento con un ridículo gato de peluche como regalo y un perfume a modo de reconciliación. Las diarias discusiones y su recién tomada decisión de cortar habían minado los nervios de Hermione por lo que en cuanto lo ve entrar le lanza a quemarropa "Tenemos que hablar".
En su memoria revive la escena con exactitud. Ron lanzando el peluche y el perfume al sofá, la toma de los brazos "Quiero otra oportunidad" "Por favor Ron, no lo hagas mas difícil. Te quiero, pero ya no de la forma que se necesita para ser un matrimonio" Recuerda los ojos de Ron dándole una larga mirada que no supo cómo interpretar "Yo aun te amo. Pase lo que pase tu eres a quien amo" Ron agachando la cabeza mientras una lagrima se desliza por su nariz "Solo dime que hice mal y si podrás perdonarme" El corazón de Hermione se estruja de culpabilidad y trata de que no le tiemble la voz "Nada Ron, solo sucedió. Quizás nos conocemos demasiado y confundí los sentimientos o quizás quise hacer lo que todos esperaban de nosotros… No lo sé con claridad. No sé qué paso conmigo. De lo único que estoy segura es que sería un error casarnos."
Junto con sus recuerdos Hermione revive el dolor que le aprisiona el pecho mientras habla. El dolor de las verdades a medias teñidas con la culpa de su traición "Creo que es mejor que dejemos de vernos por un tiempo" Ron se acerca a ella como un niño perdido, la mira con los ojos húmedos y las pestañas oscurecidas por las lagrimas. En silencio acaricia su mejilla como un ciego intentando grabar su rostro. Hay algo solemne en esa caricia, como una lapida sobre el pasado, como cerrar por última vez la puerta de una casa a la que nunca volverás...
Hermione no se atreve a mirarlo a la cara y lo deja acariciar su rostro mientras lucha contra las lagrimas, porque a ella también le duelen el cariño y la culpa a partes iguales y por primera vez deja de ver al niño que siempre ha estado a su lado y reconoce al hombre valeroso en que se convertido. Un atisbo de duda la estremece, quizás si podría enamorarse de él, si pudiera intentarlo otra vez, si no existiera Draco Malfoy en su vida. Repentinamente Ron da media vuelta y sale del departamento en silencio. Sin decir adiós ni beso de despedida, solo con el golpe suave de la puerta al cerrarse.
Hermione vuelve a la realidad, hizo bien después de todo. Nunca hubo intento de reconciliación en todo el triste periodo que siguió a su partida. Con el tiempo Ron se caso y tiene una familia con la que es feliz. No son los mejores amigos que fueron un día, pero pueden convivir en paz, fin de la historia.
Se levanta del tronco y se seca una lágrima con el dorso de la mano. No tiene fuerzas para encontrarse con Draco por lo que decide dejar la botella al pie del árbol que sirve de torre pero no alcanza a dar tres pasos cuando la detiene la voz de la persona que menos desea escuchar.
- Sí que tienes debilidad por las comadrejas, Granger.- le dice con voz gélida, casi en un susurro.
Hermione da un respingo de la sorpresa y se voltea para enfrentar a Draco con los ojos echando chispas.
-¡Estabas espiando? ¿Y de que estas hablando? – de pronto viendo la sonrisa socarrona de Draco se percata de la insinuación - ¿Piensas que Charlie y yo..? Eres asqueroso
- No espiaba, al menos no intencionalmente, pero fue interesante saber que me consideras pedante- Draco le quita la botella y da un largo trago mientras la escruta detenidamente con sus fríos ojos grises- ¿Y desde cuando son tan cercanos? Hasta donde yo recuerde era el Weasel con el que menos te relacionabas.
- Bueno, eso sucede cuando dos personas pasan una temporada viviendo… juntas.- le dijo sin mirarlo a la cara.
El rostro de Draco se transformó en una máscara pétrea mientras digería la insinuación de Hermione. ¿Realmente había tenido una relación con Charlie? Desecho la idea de un plumazo, el estricto código de conducta de Hermione lo hacía imposible. ¿Estaba tratando de molestarlo?
- ¿Nunca les contaste de nosotros? ¿ni siquiera para expiar tus culpas?
- No lo saben. Y si tienes algo de decencia respetaras eso. – Espeto Hermione con tono que no dejaba lugar a replicas, mientras daba media vuelta para volver al refugio. – Y te agradecería que no vuelvas a mencionarlo.
- Estas escapando… otra vez- Draco se acerca a ella como un felino- ¿A que le temes esta vez? Solo tengo curiosidad por saber que fue de ti todo este tiempo.
- Y supongo que en tu imaginación narcisista crees que estuve añorándote y durmiendo con tu foto bajo la almohada.-Hermione trata de enfrentarlo a pesar que el leve temblor de sus labios la delata. – Seguí con mi vida, Malfoy. Eso fue lo que paso. Eso es lo que se hace después de cometer un error.
- Tú no fuiste un error…- Le dice mientras desliza sus dedos por la mejilla de la chica.
Un extraño magnetismo tiene clavada a Hermione en su sitio, hipnotizada como un pájaro por una serpiente. No se atreve a moverse ni hablar. Siente las manos de Draco enredarse en su cintura y atraerla hacia él con exasperante lentitud, ve sus ojos grises fijos en los suyos acercarse cada vez más y sus labios finos acortar la distancia con sus propios labios hasta sentir su aliento. Siente la mano derecha de Draco deslizarse hasta su nuca y su mano izquierda acariciar suavemente su espalda y finalmente fundirse en un beso con sabor a nostalgia. El tiempo se detiene y su voluntad también mientras sus manos desobedientes acarician la espalda del hombre deseando fundirse en su cuerpo, seguir sintiendo ese calor casi olvidado.
Su mente esta nublada y todo lo racional escapa de su cuerpo mientras se transforma en un latido que vibra al son de las manos de Draco acariciando su nuca, su cuello, su pelo y le raspa la barbilla con su barba de tres días. Siente que le falta el aire pero no quiere separarse de esos labios húmedos que están destrozando su cordura y un ruido entre sollozo y gemido se escapa de su garganta cuando las manos de él se cuelan bajo su ropa y acarician su espalda desnuda. Un chispazo le da la fuerza para decir "no".
Draco apoya su frente en la de ella. Tiene los ojos cerrados y la respiración agitada. Respira hondo para calmarse y escucha a Hermione susurrar con voz entrecortada las palabras que abren un abismo bajo sus pies.
- Lo siento, esto no debería haber sucedido.
Draco se recompone y su rostro no deja entrever el torbellino de emociones en su interior. Le cuesta tenerla tan cerca y sentir el calor de su piel y la suavidad de sus rizos. Oler su aroma primordial sin poder dejarse llevar y le duele como una quemadura que ella rehúya su mirada y mantenga la vista fija en algo más allá de su hombro.
- Mírame a los ojos y dime que no hay nada que podamos rescatar.
El silencio frío que sigue a esa frase, pronostica la respuesta. Hermione parpadea un par de veces para retener las lagrimas que le nublan la vista y niega imperceptiblemente con la cabeza.
- No, Malfoy. Ya no queda nada.
Y silenciosamente se aleja de él rumbo al refugio mientras el viento le seca las lágrimas y deja tras ella a Draco, temblando bajo los primeros copos de nieve.
