Capítulo 8

Los personajes y otros elementos pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los tomo prestados sin fines de lucro, para no olvidarme de soñar.

-¿Otra vez salieron?- Luna acaba de despertar y se deja caer en el suelo frente a la chimenea a un lado de Hermione que bebía de una humeante taza de hierbas con la cara enterrada en un libro- Es extraño… salen a cazar al amanecer pero llegan sucios, cansados y sin nada. ¿Crees que estén tramando algo?

- No lo creo Luna, más bien es porque son malos cazando- dijo Hermione sonriendo.

Llevaban un par de días a solas en el refugio pues Cassandra había decidido volver al recién nacido pueblo mágico para ayudar en la organización y recibir a los nuevos habitantes.

- ¿Cuándo crees que Charlie se decida a besarme?- Lunas lo ha dicho de repente mientras juega distraídamente con un par de hebras que escapan de la manga de su túnica.

- ¡Guau! Ni siquiera me habías contado que te gusta.-Hermione mira a Luna sorprendida.

- Siempre me ha gustado- Luna sonríe y se sonroja- Ha sido el único. Desde que era niña y lo veía llegar a la Madriguera con su pelo desordenado y su olor a bosque. Me parecía un gigante bondadoso… Recuerdo una tarde después de la guerra cuando me acompaño a pescar pimplies en el estanque y se quedó dormido sobre el pasto. Fue una tarde muy feliz con el sol brillando y tanta paz…Y yo… puse mi cabeza en su pecho y pude escuchar su corazón.

- Oh! Luna…

- Sabía que tenía que esperar. Que aún era muy joven para que me tomara en serio, pero ya soy mayor…

Hermione la contempla sonriendo. Luna se había transformado en una mujer atractiva. Delgada con una piel de porcelana, labios rosa y pelo rubio ondulado. Frente al fuego parecía una pintura renacentista, toda fragilidad y dulzura, remarcada por la mirada soñadora de sus ojos celestes. Pero Hermione la conoce y sabe que está muy lejos de ser frágil, por el contrario es una mujer fuerte, inteligente y determinada.

- ¿No te importa quedarte sola? Voy a salir un momento Hermione, creo que ya sé dónde hay un escondite con nueces. Tengo ganas de pan de nuez.- dice Luna alegremente mientras se pone la capa, toma un canasto y se despide con la mano dando saltitos hasta la puerta.

- No te preocupes, solo ten cuidado- Hermione suspira y se acomoda nuevamente para seguir leyendo, pero esta desconcentrada.

Su mente divaga hacia Draco, quien no ha vuelto a hablarle y evita cuidadosamente quedarse a solas con ella, lo que es bastante difícil dada la forzada cercanía. Todo se le antoja confuso, el atisbo de ansiedad que vio en sus ojos y esa chispa fulgurante que la máscara de indiferencia le impidió disimular, le provocan algo que no sabe definir. Más cuando solo recordar su beso hace que le tiemblen las rodillas.

Necesita invocar algo que haga retroceder de una vez por todas eso que se está despertando.

Su mente viaja en el tiempo hasta cierta mañana, dos días después de su rompimiento con Ron.

Recuerda estar envuelta en su bata y con una toalla en el pelo recién salida de la ducha cuando escucha golpear su puerta. Apresurada, se saca la toalla y se arregla el cabello con los dedos antes de abrir, pensando que, a esas horas, solo podría ser Draco de vuelta de su viaje.

Abre la puerta con una sonrisa que se congela de inmediato en su rostro. Frente a ella se encuentra cara a cara con Astoria Greengrass.

La bruja le da una mirada despectiva con una ceja alzada en un ángulo perfecto. "Buenos días Granger, espero no ser inoportuna. ¿Me permites pasar?" Hermione no atina a nada mientras Astoria, destilando confianza, entra en su departamento con una mirada evaluativa, mientras sus tacos golpean con firmeza.

Astoria es joven, pero no por eso menos imponente. Alta, con una cabellera rubia y lisa, piel pálida y fríos ojos celestes bordeados de largas pestañas oscuras, vestida con una elegante túnica azul marino de diseñador, se ve intimidante frente a Hermione, envuelta solo con su bata de baño.

- Supongo que sabes por que vengo. El tema es Draco y la "relación" que hay entre ustedes.

- No sé de qué hablas y creo que no tienes der…

- No insultes mi inteligencia Granger. Draco me conto todo anoche.-Astoria le da una mirada fría y despectiva que hace que a Hermione le recorra un escalofrío- Además no me molesta, es solo algo que viene con ser la esposa de un Malfoy.

- ¿Y vienes a decirme que termine con él?- Hermione siente como un nudo de ira comienza a formarse en la boca del estómago por la desfachatez de la mujer al presentarse en su casa con semejante mentira.

- ¿Qué? Oh no, no, no. No estas entendiendo. Vengo a darte las reglas de este juego en particular- la sonrisa malévola le da a la mujer un aspecto peligroso el que se acentúa con sus movimientos felinos. Parece un tigre a punto de saltar sobre su presa- Yo no tengo problema en que continúen con su…ehrrr… aventura. Solo quiero que sigan siendo tan discretos como hasta ahora. Entenderás que tengo una imagen que cuidar, por lo que en todos los actos sociales será mi acompañante y, por supuesto, debe llegar a dormir a casa todas las noches. Después de todo, solo falta un mes para que se convierta en mi esposo…

- Estas loca…Tienes una mente retorcida. ¡Que pretendes con esta mentira!... Y como pretendes que crea que…- Hermione se calla al ver la mirada de conmiseración de la mujer frente a ella. Los ojos brillantes de Astoria la hacen dudar.

- Oh querida… ¡De verdad no lo sabias…? - pone delante de Hermione el anillo de compromiso en su mano derecha- ¿Lo ves? Es el anillo de Narcisa. Y además está en El Profeta de hoy, revísalo si quieres.-La mujer hace una pausa mientras observa Hermione procesar la noticia- Yo entiendo que Draco es… Draco. Por lo tanto hay ciertos "detallitos" que tuve que aprender a tolerar. Pero tú eres muy inteligente. No te lo habrás tomado en serio ¿Verdad? ¡En realidad crees que se enamoró de ti?

Astoria la miraba con divertida incredulidad, como si la situación fuera la mejor broma de su vida y la ingenuidad de la chica rayara en la estupidez. Sus ojos traslucían lastima y burla a partes iguales lo que provoco que Hermione sintiera nauseas.

- ¡Márchate! ¡Sal de mi casa ahora!- La humillación ya no le cabe en el cuerpo y lo único que quiere es que esa mujer desaparezca de una vez antes de echarse a llorar.

- ¡Por Merlín! Odio el drama, es tan vulgar. Me iré, pero antes quiero decirte algo que te hará entender mejor todo esto.- Astoria se recompone y asume su actitud más aristocrática mientras mira a Hermione – Podrás ser una heroína de guerra, pero eso no impide que seas una aparecida en esta sociedad. En cambio mi familia ha estado entre la aristocracia mágica durante siglos al igual que los Malfoy y los Black. Y Draco, recuérdalo bien, es muy tradicionalista en algunas cosas. Adiós linda, si todo va bien, no nos volveremos a ver.

En cuanto la bruja se hubo ido, Hermione corrió al balcón en donde recogió la edición matutina del profeta. En las páginas sociales encontró lo que buscaba, incluyendo una fotografía muy clásica de Draco parado tras Astoria, sonriendo a la cámara, mientras la abraza por la cintura.

El broche de oro lo puso su propia fotografía con un amplio reportaje de Rita Skeeter en donde daba cuenta de su rompimiento con Ron.

Tardo solo un día en vaciar su departamento, renunciar a su trabajo y volar a Francia en estado catatónico con los dientes castañeteando de vergüenza y rabia contra sí misma. Aun hoy, después del todo el tiempo y del arduo trabajo para recomponer su vida no puede evitar enrojecer al recordar su candidez de confiar en él.

- ¿Lo ves? ¡Te lo dije! ¡Te dije que tramaban algo!

Hermione da un bote cuando Luna entra furiosa y sacudiéndose la nieve del pelo y tratando de quitarse la capa a tirones.

- Sabía que había algo sospechoso, Edris y Charlie son buenos cazadores. ¡Están entrenando en lucha con espadas! ¡Espadas de verdad! Y usan una cota de cuero y un escudo y… y…- Luna continua luchando para desembarazarse de la capa-¡Maldita sea esta cosa!... y hablaron de un plan. Incluso tienen un plano y la maqueta de un edificio con figuritas de madera…Hablaban de irse unos días… ¡Incluso tienen preparadas las excusas para que no sospechemos de su ausencia!

- Luna cálmate y explícame despacio.- Hermione trata de entender lo que dice Luna sin encontrarle sentido.

- Los sorprendí en un claro del bosque. Estaban los cuatro luchando entre ellos con espadas, con razón llegan tan sucios, además que lo hacen fatal- Luna hace una corta pausa y se sienta frente a Hermione- Yo me escondí tras unos arbustos justo al tiempo en que hacían una pausa. Se pusieron a estudiar un plano y hablaban entre ellos marcando movimientos en una maqueta de lo que parecía un torreón o un castillo… Eso no lo pude ver bien. Pero lo que si escuche es que se trata de rescatar a alguien… Y que es peligroso.

- Vaya…Ahora entiendo porque desapareció la esencia de murtlap.- Hermione mira a Luna con decisión- No te preocupes, esto lo aclararemos hoy mismo.

Esa noche, los hombres llegan cansados, sucios y hambrientos, pero lo primero que encuentran es a Hermione con el rostro encendido que los enfrenta manos en jarra.

- ¡Y bien! Cuando pensaban decirnos…¿Cuándo nos avisen que están muertos?- Se voltea hacia Charlie y lo apunta al pecho- Y tu Charlie… Exijo que nos digas que está pasando aquí. Que es lo que planean y porque no estamos consideradas en esa idea tan genial.

- Cálmate Hermione- Charlie suspira, ya sabe que está atrapado- Sentémonos a comer y te contare todo. Estoy muerto de hambre.

- ¿A comer? ¡A comer! No señor, primero se van a asear y cambiar de ropa. No pienso sentarme a la mesa con una manada de jabalíes. ¡Vamos rápido! Todos, incluyendo tú, Edris.- Dice Hermione dándole una palmada en el hombro al hombre que la mira con ojos como platos – Y espero toda la historia. No me obliguen a usar veritaserum…

El plan se retraso algunos días pero Hermione y Luna lograron ser incluidas después de mucha discusión y la férrea oposición de Charlie quien se negaba en rotundo a que las chicas corrieran lo que él denominaba como "un riesgo innecesario".

Finalmente Luna zanjó la situación dejando claro que de una u otra forma los iban a seguir a donde fueran, por lo que era mejor que las incluyeran por las buenas y no por las malas. "Además soy la que mejor realiza pociones y hechizos curativos. Así es que me llevan o voy tras ustedes".

Finalmente partieron sobre una barca convenientemente hechizada para que se deslizara suavemente por el medio del ancho rio hasta llegar a la playa donde desembarcarían y continuarían a caballo hasta Inbhir Nis, en la desembocadura del Loch Ness y de ahí un día mas de camino hasta Aguasviejas, un pueblo marinero rodeado de acantilados con la fortaleza y torre de Cearo presidiendo el lugar.

Draco y Luna se presentaran ante Cearo para pedir alojamiento, como dos hermanos pertenecientes a la nobleza que se encuentran en peregrinación en busca de un lugar para construir un monasterio. Los acompañaran Theo y Hermione como escudero y dama de compañía respectivamente. Charlie y Edris se mantendrán en la taberna del pueblo, disfrazados de monjes mendicantes con las capuchas bien puestas y haciendo voto de silencio, atentos a la señal de Draco.

Una vez dentro de la fortaleza deberán liberar a Bricia y entregarla a Charlie y Edris, quienes huirán del lugar por mar. Si se llegara a levantar la alarma por la desaparición de Bricia, los otros permanecerán ayudando en la búsqueda para no levantar sospechas y partirán tranquilamente en dirección contraria a más tardar al día siguiente. Una acción de entrar y salir en la que todo podría salir estupendamente bien o estrepitosamente mal…

La barca avanza lentamente por el rio bajo un sol pálido que tiñe con un poco de color el paisaje gris.

Hermione, sentada cerca de la proa, repasa una y otra vez las notas que ha detallado sobre lo que recuerda de sus lecturas de los libros de historia, en especial lo que se refiere a los usos y costumbres de la época y atosiga a Edris inquiriendo más detalles. Charlie, cerca de la popa, vigila las orillas del rio y Theo y Luna repasan los disfraces una y otra vez.

Draco, recostado sobre unos sacos trata de dormir. Fue él quien hizo el último turno de vigilancia la noche pasada y la falta de sueño le está pasando la cuenta. Además de la forzada convivencia en una barca que, con suerte, mide diez metros de largo está alterando sus nervios. Vuelve a acomodarse y pone un brazo sobre sus ojos, mientras la brisa helada roza su frente. Escucha a lo lejos el chasquido de los hechizos con que experimentan Theo y Luna y la voz de Hermione como un susurro alejándose en el viento. Cuando entreabre los ojos, nota que Hermione está sentada cerca de él y su perfil se recorta contra el cielo gris. Si se concentra puede revivir algunas sensaciones, su pelo cosquilleando en la nariz o el olor de su piel cuando la abrazaba por detrás y hundía la cara en su cuello o simplemente la sensación de placer que le provoca el hacerla reír.

La barca cruje con unos pasos y adivina que Charlie y Theo han cambiado de lugares. Escucha la risa de Luna cuando Charlie le dice algo gracioso y escucha el susurro de la capa de la chica cuando se acomoda para acurrucarse junto a él. Y sabe que es cuestión de tiempo para que estén juntos y tiene ganas de gritarles que aprovechen el tiempo, que no dejen nada para mañana porque todo puede acabar de un día para otro.

Siente la frustración agolpándose en la boca del estomago, tanto que se le escapa un gruñido que pone a Hermione en alerta y sus ojos se encuentran por primera vez desde que la beso en el bosque.

Hermione se sobresalta cuando siente sobre ella la mirada gélida de Draco, esos ojos grises que siente como una caricia que la quema y la hiela. Finge con todas sus fuerzas que el choque de pupilas no la descoloca, que el verlo tan cerca y tan lejos a la vez no hace que su piel se erice y el ansia la corroa por dentro. Que no necesita nada de él, que el pasado está muerto y enterrado y que no anhela sentir una vez más el calor de su cuerpo en un abrazo. Y se miente a sí misma y a todos. Y se levanta de su puesto y pasa junto a él para instalarse en la popa con Theo, sin darle una segunda mirada.

La barca se aproxima a la orilla y encuentran los tres caballos amarrados a un árbol, tal como dijo Edris que lo había arreglado.

- Bien, distribúyanse los caballos. Yo me transformare para guiarlos y vigilar el camino- dijo Edris mientras se metamorfoseaba en el enorme lobo negro

- ¿Tres? Somos cinco…- dijo Luna sonriendo con picardía- Yo voy con Charlie.

- Yo no monto bien Dragón, tú puedes llevar a Granger y…

- ¡No!- la efusiva respuesta de Draco dejo a todos sorprendidos – No es buena idea. Estoy muy cansado y si hay alguna emergencia …

- Yo iré contigo Theo, soy buena jinete- Luna le da una mirada resignada a Charlie- si seguimos discutiendo no partiremos nunca y ya está por anochecer. Charlie puede llevar a Hermione.

Cabalgan con sigilo durante horas siguiendo la línea de un alto acantilado de piedra negra que separa la llanura y el mar, alejándose todo lo posible de cualquier poblado y protegidos por el hechizo desilusionador.

El aire salino les hace gotear la nariz y el bramido del mar violento al chocar contra las rocas es ensordecedor. Hermione va pegada al cuerpo de Charlie para evitar el gélido viento, siente el coxis en carne viva y le duelen las caderas. El resto del grupo no se nota en mejores condiciones, excepto Luna que cabalga a paso firme y parece estar disfrutando como si se tratara de un paseo

Llevan horas cabalgando y ya empieza a ocultarse el sol cuando por fin Edris retorna a su forma humana y les hace señas para que se detengan.

- Llegamos. Pasaremos la noche en la base del acantilado y mañana vamos a Aguasviejas - dice mientras ayuda a desmontar a Theo que tiene acalambrado hasta el hígado- Hay un par de personas que vendrán más tarde a buscar a los caballos para remplazarlos y nos prestaran un carro. Mañana viajaremos más cómodos.

Edris los mira divertido mientras el resto desmonta de sus cabalgaduras reprimiendo quejidos y masajeándose las piernas para seguirlo en el difícil descenso hasta la playa.

Luna y Charlie son los primeros en llegar abajo, apoyándose confiadamente en las salientes y oquedades que el muro de piedra les ofrecía como apoyo para pies y manos. Theo baja siguiendo el rastro de Charlie y logra llegar sin tropiezos.

Hermione hace acopio de valor y, evitando mirar hacia abajo, comienza a bajar lentamente con todo su cuerpo en tensión. El vértigo la amenaza con cada paso que da haciendo que sus manos suden y se resbalen de las salientes.

Draco está a un par de metros sobre ella, lleva la varita apretada contra su pecho para mayor precaución y cada tanto da una ojeada para chequear el progreso de la chica.

A medio camino ruedan un par de piedrecillas hacen que Hermione voltee la cabeza, mirando sin querer hasta el fondo del acantilado. El miedo hace que suelte una mano de su agarre y su pie trastabille pero logra equilibrarse y aprieta su cuerpo contra la roca, paralizada.

- Vamos Granger, sigue bajando. Ya falta poco- Draco mira preocupado como el cuerpo de la chica no parece obedecer y su respiración se ha transformado en un jadeo entrecortado que humedece la pared de piedra- ¡Granger muévete!

Draco divisa los rostros preocupados, volteados hacia arriba. Le hace una señal con el brazo para que no se muevan de la playa, mientras se desplaza lentamente hasta quedar al lado de Hermione. El rostro de la chica es de puro terror.

-Granger escúchame… Solo tienes que mover un pie a la vez. No pasara nada, confía en mí.- Draco la observa preocupado. No es normal que tenga la mirada vidriosa y no pueda controlar la respiración que se ha transformado en un jadeo errático- Tienes un ataque de pánico Granger. Respira hondo e intenta moverte solo un poco.

Draco estira la mano y quita el cabello que el viento ha hecho remolinear sobre la cara de Hermione. El gesto parece tranquilizarla y se atreve a mover un pie hasta la siguiente saliente, pero cuando esta por lograrlo, el viento cambia de dirección enredándole la capa en los tobillos.

Un grito desgarrador y para Draco el tiempo se congela cuando ve el cuerpo de Hermione, una muñeca de trapo con los brazos batiéndose como alas y el pelo azotando el aire, precipitandose hacia el vacío. De un salto va tras ella y con una feroz voltereta logra agarrarla de la cintura mientras con su varita provoca un chorro de aire hacia el suelo que levanta un remolino de arena con la potencia del hechizo.

Aterrizan de pie sobre la arena y Draco la mantiene pegada a él, más cuando siente que a Hermione se le doblan las rodillas y queda colgando de sus brazos, llorando suavemente contra su pecho. Él aprieta el agarre de su cintura y, con toda la ternura de la que es capaz, la besa en el pelo mientras le murmura palabras tranquilizadoras. La adrenalina en su sangre le hace olvidar que no están solos, mira el rostro de Hermione y solo existen sus ojos color miel y su boca tierna.

Draco siente su propio corazón latiendo fuerte y la sangre correr como un torrente por sus venas y el ansia por devorar esos labios entreabiertos se hace insoportable cuando Hermione queda atrapada en sus ojos grises, y se abraza a él aspirando su aliento y levanta una mano para recorrer su mejilla con la punta de los dedos provocándole un escalofrío que aplaca abrazándola fuerte.

Ruido de pasos a su espalda rompen el sortilegio y se encuentra con Charlie que ha llegado corriendo hasta ellos.

-¡Están bien?- los ojos de Charlie están dilatados por el temor, pero ante la escena su mirada cambia a suspicacia cuando una sonrojada Hermione se libera del abrazo de Malfoy mas confundida que asustada- Malfoy, no sé si lo que hiciste fue muy valiente o muy estúpido… ¿Por qué mierda no pediste ayuda?

-Granger tuvo un ataque de pánico. Podríamos haber bajado sin problemas si el viento no le hubiera enredado la capa. …- le responde Draco, evitando cuidadosamente el escrutinio de los ojos azules de Charlie- Voy a buscar mi morral. Cayó cerca de esas rocas…

Mientras Draco se aleja, el resto del grupo rodea a Hermione y la guían fuera de la playa hasta un pequeño refugio de piedra mimetizado con el paisaje. Charlie camina a paso lento tras ellos, no ha pasado por alto la mirada de Hermione siguiendo a Malfoy.