Capítulo 10
Los personajes y otros elementos pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los tomo prestados sin fines de lucro, para distraerme de matar a mi jefe.
"Soy la nieta de la bruja que no lograron quemar"
- ¡Muffliato! ¡ Repelo muggletum!- Hermione recorre la habitación frenéticamente, sacudiendo los cortinajes que la dividen y examinando cuidadosamente cada rincón- Creo que es mejor que bajemos a las mazmorras de inmediato, antes que Cearo se arrepienta…
Unos fuertes golpes en la puerta la interrumpen. Draco abre y se encuentra con Theo pálido y descompuesto.
-Bajé a las cocinas y encontré la entrada a las mazmorras- les da una mirada aprensiva a las chicas antes de continuar- No creo que sea necesario que bajes Hermione, será más fácil si voy con Weasley…
- No quiero cambios de última hora. Sigamos todo según lo planeado- Hermione responde con voz cortante- No es la primera vez que veo una mazmorra.
- Está bien, pero ese lugar… ni siquiera puedes imaginarlo. Es asqueroso.- Theo hace una mueca y se restriega los ojos como para borrar una imagen- las mazmorras rodean la torre. Son solo cuatro grandes espacios separados por muros de piedra y con rejas al frente… el más cercano a la puerta es una especie de celda de castigo y está vacía, si no tomamos en cuenta los tres cadáveres… Cearo planea colgarlos de la torre esta noche- Hace una pausa y respira hondo- sigues por el pasillo y encuentras la segunda celda doblando la primera esquina. Se usa para interrogatorios… y torturas. No la vi, pero me lo dijo el guardia. Doblas la siguiente esquina y hay dos celdas para prisioneros que cumplen condena. Bricia está allí y no hay nadie más apresado.
- Eso es bueno, si hubiera más gente tendíamos que liberarlos a todos y no se podría seguir con el plan.- Luna los mira con expresión inocente.- tendríamos que multiplicar a ….
- ¿Hay guardias?- Draco acodado en la chimenea la interrumpe- ¿Cuántos son?
- Es solo uno, pero hay un problema. Hay solo una entrada y es atravesando las cocinas. Hay una verja que da a un patio interior, pero es imposible llegar allí sin que los vean y ni hablar de sacarla de la torre por ese pasadizo. Llamarían demasiado la atención.
- O sea que no hay mas alternativa- Hermione tiene una mirada dura y determinada y mientras Theo termina de hablar, se ha enrollado un velo que le cubre el pelo y parte del rostro. - Vamos Charlie, no perdamos más tiempo. Hay que traer a Bricia. Luna debes tener todo listo para poder sacarla rápido.
- Hermione…- Luna la mira directo a los ojos- Ten cuidado.
Hermione y Charlie parten enfundados con la capa y la capucha ocultándoles el rostro.
- ¿Qué demonios fue eso?- Draco mira a Luna con sospecha- ¿Qué están ocultando?
- Cálmate dragón. Yo te explico todo.- Theo toma la precaución de apartarse un poco del chico- Hermione cambiara de lugar con Bricia para sacarla del pueblo antes de la ejecución…
- ¡Petrificus!- Luna logra detener a Draco justo cuando ya ha desenfundado su varita y se dirige a zancadas a la puerta- Ojala vuelvan antes que se desvanezca el hechizo
Charlie y Hermione avanzan por el pasillo iluminado con antorchas. Adivinan que al fondo se encuentra las cocinas por el ruido de trastos y el olor a aceite que impregna todo. Un hombre gordo y con la cara deformada por cicatrices de viruela les corta el paso apareciendo de improviso tras la puerta de la cocina.
- ¿Sois el hermano Abelardo?- les pregunta con voz aguardentosa y enviando aliento fétido directo a sus caras. Charlie solo asiente en silencio- Seguidme. La bruja os espera. ¡Solo usted!. Las mujeres no tienen permitido entrar aquí.
- Señor, el hermano Abelardo me necesita. Hizo voto de silencio y yo debo hablar por el.- Hermione habla casi en un susurro y mantiene la cabeza gacha- Estoy autorizada por el obispo.
El hombre la mira con desconfianza, por lo que Hermione empuña su varita dispuesta a hechizarlo pero Charlie es más rápido y le entrega una moneda al hombre quien les hace una mueca que pretende ser una sonrisa.
- Padre a pesar de que no habláis, nos entendemos perfectamente.- adelantándose, los guía por una pesada puerta tachonada con bandas de hierro, mientras las mujeres de la cocina solo les dan una mirada indiferente.
En cuanto cruzan el umbral, un repulsivo olor mezcla de heces, vómitos y sangre les golpea el rostro. Hermione palidece al borde de la nausea y debe reprimir una arcada cuando ve los tres cuerpos desnudos y mutilados apilados en el piso de la celda, mientras una rata del tamaño de un gato se pasea entre ellos olisqueándolos y mordisqueando. El carcelero golpea la reja con su bastón y el animal huye perdiéndose en la oscuridad. El carcelero sigue su camino como si se tratara de un paseo.
Al doblar el primer recodo se encuentran con la escena dantesca de los instrumentos de tortura manchados de sangre, el olor ácido y acre del lugar, hace que Charlie trate de aguantar la respiración a lo que el carcelero suelta una carcajada burlona "¿Mareado padre? Se ve que no teneis madera de inquisidor".
En la primera celda hay un camastro sucio y maloliente con una pila de trapos ensangrentados encima. De pronto un movimiento llama la atención de los chicos.
- Ahí tenéis a la bruja.- El carcelero saca un manojo de llaves y abre la reja- No se ve tan peligrosa ahora ¿Verdad? Mi amo tiene buena mano para espantar a los demonios.
- Dejadnos con ella, lo que diga es secreto de confesión- Hermione tiene la voz apretada y no puede creer el deplorable estado de la mujer que se sienta en el camastro con la mirada perdida.
El hombre se va a regañadientes "Os esperare en la entrada" y se aleja arrastrando los pies. Charlie y Hermione aguzan el oído hasta que escuchan cerrarse la puerta.
- Muffliato... Bricia somos amigos, venimos de parte de Edris. El te espera afuera- Charlie trata de reanimarla dándole palmaditas en la cara, sin resultado. La mujer mira al vacío sin muestras de entender o siquiera de haberse dado cuenta de su presencia.- ¡Enervate!
- Déjalo Charlie. Tendrás que llevarla en brazos. Ni siquiera puede caminar. Ayúdame para cambiarnos la ropa- Sin el menor pudor, Hermione se desnuda y se pone los harapos de la mujer mientras Charlie viste a Bricia con la ropa de Hermione.
Charlie tiene los labios apretados y los ojos le brillan de pura furia mientras observa el cuerpo torturado de la mujer, repleto de cardenales, costras y mugre. Sus tobillos y muñecas tienen huellas recientes de cuerdas y su cara es una masa hinchada de facciones irreconocibles.
Hermione, varita en mano, comienza una larga retahíla de encantamiento que van reproduciendo en su propio cuerpo las huellas de la tortura de Bricia, incluyendo la deformación en su rostro. Cuando termina, le entrega su varita a Charlie "No vayas a perderla"
- Debieras quedártela…
- No puedo arriesgarme a que la encuentren - Le da un abrazo- Solo apresúrense y sáquenme rápido de aquí.
Charlie toma Bricia en brazos, envuelta cuidadosamente con la capa de Hermione y rápidamente deja la celda con cara de preocupación. Hermione se queda quieta en medio de la celda hasta que escucha a lo lejos el sonido de la puerta al cerrarse y se hace un ovillo sobre el camastro con olor a orines. El tiempo se detiene para ella mientras la débil luz de media tarde se cuela a gotas por las troneras.
Charlie logra llegar sin contratiempos a la habitación donde esperan los demás y rápidamente deposita el cuerpo de Bricia sobre el camastro, sin siquiera percatarse que Draco continua tirado en el suelo.
- ¡Fermaportus! Luna…- No es necesario que diga más. Luna ya está junto a él con un frasco de esencia de díctamo y un paño con el que limpia las heridas.
"Vulnera sanentur" la bruja desliza suavemente su varita sobre los cortes logrando cerrarlos "Episkey" y logra recomponer los hombros y piernas de la mujer. Entretanto Charlie se percata de la posición de Draco y le da una mirada interrogadora a Theo.
- Tuvimos que hacerlo. Ayúdame, voy a desencantarlo- con precaución Theo deshace el hechizo. Draco de un salto se incorpora y los enfrenta con la cara roja de furia.
- ¡QUE MIERDA ES ESTA! ¡PRETENDEN MATARLA?- Draco encara a Charlie con la varita desenfundada- Y TU… COMADREJA IMBECIL…SE SUPONE QUE ERES SU AMIGO…- la voz de Draco se transforma en un susurro amenazante mientras lo toma por el cuello con una mano y no deja de apuntar su varita a la cara del pelirrojo- Dónde está…
- ¡Suéltame Malfoy! Necesitamos que te calmes para poder rescatarla.- Draco lo suelta de mala gana pero continua mirándolo con rabia- Esta en una celda de las mazmorras haciéndose pasar por Bricia… Debe llegar a la hoguera y ese será el momento de rescatarla, no antes. Es la única forma de asegurarnos que crean que está muerta y dejen de perseguirlos.
- Están locos…- Draco los mira a todos como si no los reconociera- ¿Qué es esto? ¿A quién se le ocurrió esta mierda de plan? Y ahora que sigue.
- Hermione se ofreció para hacerlo, todo fue su idea.- Luna se acerca a Draco y pone las manos sobre sus hombros mientras lo mira con ojos húmedos- Theo y yo nos llevamos a Bricia y se la entregamos a Edris, que la llevara hasta la embarcación. Nosotros cubriremos la huida desde la salida del pueblo creando una distracción lo suficientemente grande para llamar la atención de todos. Charlie y tú deben estar cerca del cadalso y rescatar a Hermione a tiempo… Confiamos en ti.
- Coser y cantar ¿Verdad?- Draco se sienta y hunde la cara en sus manos- Queda poco tiempo, pónganse en marcha de una vez por todas y salven el pellejo de esa mujer.
Luna se pone en movimiento "Bricia locomotor" y ubica a la mujer de pie, flotando suavemente a su lado, con la cabeza inclinada, las manos unidas sobre su regazo y un amplio velo cubriendo sus facciones. Luna la toma por el brazo y ya está el disfraz perfecto: dos piadosas mujeres que buscan un lugar para sus oraciones, protegidas por su fiel sirviente. Luna se despide con un gesto y se ponen en marcha con Bricia entre ellos.
Draco se sienta en un taburete a mirar el fuego en tensa calma. Al ver su expresión, Charlie espera que no se entere que la varita de Hermione descansa en el bolsillo de su túnica.
Un rayo de luz rojiza se filtra por las troneras y Hermione tiembla cuando se da cuenta lo que eso significa. Se está poniendo el sol y con ello comienza la parte más complicada del plan. Se sobresalta cuando escucha chirriar la puerta y unos pesados pasos se acercan lentamente. "Brujaaaa… vengo a vestirte bruja" Hermione se da cuenta que el carcelero esta borracho "Ahí estas brujaaaa" le dice y suelta un eructo "Vengo a darte consuelo Bricia… Te traigo ropa limpia…" le dice haciendo un puchero. Instintivamente Hermione se encoge en el camastro.
"No me tengas miedo…" le dice mientras abre la reja "yo no te hice nada… el me obligo" el hombre la toma del brazo y la acerca a él, mientras habla Hermione siente su aliento fétido en el rostro y reprime una arcada "eres boniiita… ponte esta ropa…" le suelta el brazo y la apremia para que se desvista. Hermione trata de encogerse en el rincón de la celda y se pasa la túnica limpia sobre los harapos y lentamente comienza a quitárselos por entre la ropa, evitando mostrarse desnuda.
Rápidamente el hombre se acerca y Hermione siente una oleada de pánico cuando al darse cuenta que no esta tan borracho como aparentaba. Los ojos rojos y vidriosos están fijos en su cuerpo y en las comisuras de la boca se le ha formado una espuma blancuzca "Ven acá, te estás tardando demasiado" con un movimiento rápido toma las manos de la chica y las sujeta sobre su cabeza, aprisionándola contra la pared. "Ahora no eres tan orgullosa verdad bruja…" Hermione suelta un grito cuando la mano sudorosa del hombre se cuela entre la túnica y le pellizca un pezón. "ahora ya no puedes gritar y decir que no…" Hermione está al borde de la nausea con el olor acre del hombre que se restriega contra ella, lucha por soltarse dando patdas y retorciéndose, pero el hombre le dispara un feroz puñetazo en el estomago que la deja sin aire. Trata de gritar pero el carcelero le aprieta el cuello, inmovilizándola y haciendo saltar sus lágrimas cuando el hombre restriega la boca contra su cara a lo que la chica responde con una arcada. "¿Te doy asco bruja?... Esto te va a quitar el asco" le dice el hombre mientras rasga la túnica de la muchacha y logra colar su mano camino a la entrepierna. Hermione siente la cabeza reventar por la falta de oxigeno y miles de puntos de luz se arremolinan frente a sus ojos. Con las últimas bocanadas de aire susurra con todas sus fuerzas "Everte statum" Casi no puede creer cuando el hombre es impulsado hacia atrás y trastabilla hasta dar con su cabeza contra la reja y cae al suelo con el cuello bañado en un hilillo de sangre. Desesperada Hermione se masajea la garganta hasta que logra respirar mejor y recuperar la visión.
Se acerca al cuerpo caído y lo arrastra por los pies hasta sacarlo de la celda, dejándolo sentado y apoyado contra la pared. Justo termina de acomodarlo cuando desde la calle llega el eco de flautas acompañadas de tambores sonando lúgubremente y se escucha el sonido de voces, gritos y carcajadas de gente congregándose.
Vuelve a encerrarse justo a tiempo pues el son acompasado de un tambor se acerca. Ve aparecer a dos hombres con túnicas negras y capuchas que les cubren el rostro "Los verdugos" y su estomago se encoge.
En silencio los hombres se acercan y le ponen un par de pesadas cadenas en las muñecas y los tobillos, le afeitan la cabeza dejando su cráneo lacerado con el cuchillo desafilado y la cubren con una capa roja, manchada y hedionda.
Hermione sabe que sus amigos están fuera, sabe que la rescataran pero eso no impide los estremecimientos de terror y que la saliva se le espese en la boca. Quiere llorar mientras los hombres la empujan por el pasillo y el son macabro del tambor pone ritmo a sus pasos.
Cuando salen al exterior, la multitud congregada emite un rugido sordo y siente una oleada de odio dirigido a ella. No se atreve a levantar la cabeza por lo que no ve el tomate podrido que impacta en su hombro, aunque si lo hubiera visto tampoco habría evitado el golpe. Durante el trayecto siente los insultos de la gente arremolinada a su alrededor y los golpes de la porquería que le lanzan.
Finalmente llega al cadalso, la sientan en una banqueta de madera y la amarran contra un poste rodeado de un montón de leña que le llega a las rodillas.
Draco está junto a Charlie en la tribuna a un costado, Theo y Luna no han dado señales por lo que no saben nada de ellos.
Ven a Hermione acercarse a paso lento, pero solo cuando está en el cadalso se dan cuenta de su verdadero estado. Los rostros de ambos hombres se desencajan de ira, pero Charlie logra controlarse y aprieta el brazo con el que Draco ya empuña la varita. "Aun no. Si nos adelantamos todo esto será en vano" Draco le da una mirada furibunda, pero finalmente obedece.
La multitud vitorea a alguien que se acerca, que no es otro que Cearo, quien sube al Cadalso.
-Bruja Bricia, has sido condenada a la purificación por fuego…- Se detiene abruptamente, sorprendido, cuando enfoca el rostro de Hermione convertido en una masa amoratada. Se lleva la mano al pecho en forma instintiva y por el borde de la túnica Hermione logra divisar el brillo de un medallón. El hombre tiene una mirada triunfante y una sonrisa que es más una mueca con dientes afilados y un susurro violento – tanto más da una bruja u otra… ¡ENCIENDAN EL FUEGO!
Al instante se acercan los dos encapuchados con antorchas y prenden la pira. Desesperada Hermione trata de localizar a Draco y Charle y logra vislumbrar una cabeza rubia entre la multitud antes que el humo la envuelva y el aire a su alrededor se torne sofocante.
Los jóvenes se aben paso a codazos y empujones hasta llegar casi al pie de cadalso "Glacius", el hechizo disparado por Draco parece no hacer efecto en la pira cuyas llamas ya comienzan a lamer la capa de Hermione. Perdiendo toda precaución, agita desesperado su varita sin resultado. Divisa a Charlie corriendo enloquecido con la clara intención de subir al cadalso y arrancar de Hermione de las lenguas de fuego que amenazan con abrasarla.
Un coro de chillidos precede la aparición de un lobo descomunal que en un abrir y cerrar de ojos rompe las cuerdas que aprisionan a la muchacha y la monta en su lomo para saltar embistiendo a la muchedumbre y abrirse paso, como un bólido, hacia la salida del pueblo seguido de una lluvia de flechas y de la muchedumbre enardecida.
El lobo sigue su loca carrera llevando a Hermione sobre su lomo perseguido por la muchedumbre con antorchas encendidas a la que se han unido un piquete de guardias a caballo que intenta abrirse paso entre la gente. Charlie y Draco corren tras ellos tratando de esconderse entre el gentío pues han visto a Cearo, erguido en su montura, otear con ojos de halcón en su busca.
Al salir a campo abierto una nueva lluvia de flechas cae sobre el lobo y su presa, que continúa su loca carrera al borde del acantilado. De pronto se detiene y con el lomo erizado lanza un largo aullido seguido de gruñidos roncos y amenazadores. Una flecha sobresale de su lomo y la sangre mancha el pelaje negro y brillante, mientras de su hocico cuelgan hilillos de baba.
Los últimos rayos del sol iluminan la escena dando un tono sangriento a los rostros congestionados de la plebe que se mantiene a la expectativa rodeándolos a prudente distancia, mientras los arqueros esperan atentos la orden de rematarlos.
El lobo y la mujer se mantienen inmóviles hasta que lentamente Edris toma su forma humana y toma a la mujer de la mano. "Solo déjennos en paz. No volverán a vernos" Un profundo silencio responde a su ruego hasta que es roto por el ruido de cascos que se acercan y la voz gutural de Cearo se hace escuchar por todos "¡MATENLOS! ¡MATENLOS YA!".
Con un giro Edris toma su forma lobuna y apresando el brazo de Hermione en el hocico se precipita hacia el vacio.
Cuando se asoman al borde del precipicio, solo logran divisar los cuerpos del lobo y la mujer sobre las rocas siendo arrastrados por las olas lentamente hacia el mar.
