Capítulo 11

Los personajes y otros elementos pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los tomo prestados sin fines de lucro. ¡Gracias todos los que leen! ¡Que lo disfruten!

Un punto de luz similar a una luciérnaga se posa en la oreja de Charlie y le susurra instrucciones. El joven pelirrojo toma a Draco del brazo y lo aleja de la multitud que se arremolina en la orilla del acantilado como hipnotizada con el suave movimiento de las olas que arrastran el cuerpo de la mujer y el lobo hacia el mar.

Se aparecen en una playa solitaria donde el viento ruge y convierte en rocío el agua que golpea en las rocas. Charlie avanza por la arena, tanteando el aire, como un ciego con los brazos extendidos. "Malfoy, ayúdame con esto. No puedo encontrar la entrada" De la nada se materializa la mano de Theo alumbrada por el resplandor de una fogata. Ambos hombres se precipitan al interior.

En la penumbra interior reconocen los cuerpos de Edris y Bricia, tendidos uno junto al otro, cubiertos por vendajes. Hermione, con la cabeza cubierta por un pañuelo, llora en un rincón, consolada por Luna

Charlie se acerca a zancadas a las chicas y se abraza a ellas con el alivio pintado en el rostro mientras besa a Hermione en la mejilla, le acaricia con mano torpe la cabeza y le suelta una retahíla de susurros al oído. Luego abraza a Luna que desaparece entre los brazos del enorme oso pelirrojo que no se hace el ánimo de soltarle.

- ¿Qué paso con ellos?- pregunta Charlie sin soltar a Luna.

- Están heridos pero nada grave. Luna se encargo de atenderlos, les dio una poción para dormir sin sueños para que se recuperen.- le responde Theo con calma- Trajimos a la chica pero Edris no estaba aquí, así es que me quede con Luna a esperarlo hasta que empezó a oscurecer y decidí salir en su busca. Lo encontré escondido a la salida del pueblo y planeamos que aterrorizara a la multitud como una distracción mientras yo lanzaría un par de hechizos para encandilarlos, no me espere verlo aparecer con Hermione sobre su lomo…

- Theo fue genial- La voz enronquecida de Hermione lo interrumpió- creó una especie de… sombras con nuestra imagen, que corrieron a los acantilados. Mientras la turba seguía a la sombra logramos aparecernos junto a Luna y Bricia.

- Golem de sombra- Draco la miro de forma intensa- es un hechizo oscuro Granger…

- Lo que sea… Nos salvo. – Le responde Hermione sin mirarlo

- Y en qué momento de su magnífico y bien pensado plan impidieron que mis hechizos hicieran efecto - los ojos grises de Draco brillaban de furia enfrentando a Hermione- ¡Maldita loca! ¿Tanto desconfías de mí que no quieres que cuide tu pellejo? ¡Debieran encerrarte en un manicomio! ¡Eres un peligro para ti misma!- Se voltea y enfrenta al resto de los chicos - ¿Qué pretendían dejándome fuera? ¡Contesten!

- ¡Calma Dragón! No fue a propósito. Simplemente no hubo como decírtelo a tiempo…- Theo calla ante la mirada fría de Draco.

- Mis hechizos tampoco funcionaron Malfoy- Charlie, con rostro preocupado, rebusca entre su túnica y le alarga a Hermione su varita. - A propósito…

Al ver esto último toda la frustración y miedo, que Draco ha estado reprimiendo, se arremolina en su estomago. Por su mente pasa una rápida sucesión de imágenes de Hermione siendo torturada y consumida por las llamas. Aprieta los puños hasta que los nudillos se tornan blanco y se enfrenta a Hermione cara a cara.

- ¡Qué mierda...! ¡Podrían haberte matado! ¡Maldita Loca! ¡Deberían examinarte la cabeza! ¡Hasta un niño sabe que para volver tenemos que estar todos vivos y que para eso necesitas hacer magia! ¡No sé qué vida de mierda tienes que pones tanto empeño en arriesgarte a morir! ¡¿Qué pasa contigo?!

La chica se queda paralizada, pálida y con los ojos muy abiertos mientras Draco la sujeta por los hombros, controlando a fondo el impulso de sacudirla, y luego la suelta con un ademan de exasperación.

Charlie se acerca y los separa, dándole a Draco un rotundo empujón en el pecho. Theo rápidamente se interpone entre los dos hombres para evitar que se inicie un intercambio de golpes. Con una última mirada de furia, Draco se desembaraza de Theo y alcanza la puerta.

- ¡No puedes salir Malfoy!

- ¡PUDRETE WEASLEY!- sale dando un portazo. Se pasa las manos por la cabeza deseando sacarse el pelo a mechones mientras maldice su arranque de furia.

No alcanza a dar dos zancadas cuando toda su ira se desvanece dando paso al arrepentimiento. Se deja caer en la arena, mientras el frio termina de calmarlo.

Se arrebuja en la capucha, dispuesto a quedarse allí toda la noche, pese a que el frio le hace tiritar y el hambre le atenaza el estomago. No sabe cuánto rato ha permanecido allí, viendo el cielo cuajado de estrellas y una masa de nubes de tormenta que se acerca desde el mar, iluminando a ratos el horizonte con los relámpagos.

Los pasos, amortiguados por la arena se detuvieron a su lado y Theo se sienta pesadamente ofreciéndole una jarra humeante y un trozo de pan y carne seca. Permanecen en silencio oteando a su alrededor mientras Draco agradece internamente el té de hierbas, dulce y caliente, que le entibia el estomago.

- Dragón debemos entrar.- Theo se lo ha dicho sin mirarle. Al no tener respuesta se arriesga con la segunda parte de la frase- Y debieras disculparte con Granger…

El silencio que sigue es roto por el estallido de un trueno que pone sombras extrañas a sus rostros. Draco solo suspira y calla y Theo ve con alivio que todo rastro de ira ha desaparecido y arriesga nuevamente.

- También deberías disculparte con Weasley- Draco le responde con una mirada indiferente, pero Theo conoce sus abismos y sabe que la apatía es solo un espejismo que empaña la realidad. Algo oscuro pasa en la mente de su amigo. Algo que no entiende del todo, pero con lo que no está dispuesto a dejarlo lidiar solo por lo que se queda a su lado en silencio, mascando un trozo de carne seca mientras las nubes de tormenta se acercan más y más.

El ruido del mar se hace más poderoso, humedeciendo las capas de rocío. Theo observa preocupado como las nubes ya están casi sobre ellos, creando figuras fantasmales en el horizonte con el destello de los relámpagos.

- Dragón… ya es suficiente de tanta tontería. Entremos de una vez, que ya se me congelo el culo… bastara con un "lo siento" y podremos dormir un rato junto a la fogata.

Para su sorpresa Draco se levanta en silencio y camina hacia donde debiera estar el refugio. El calor de la fogata les golpea el rostro en cuanto entran y tres pares de ojos los someten a escrutinio.

- Yo.. pido disculpas por mi estallido. En especial a ti Granger. Creo que todo esto me está superando y perdí la paciencia.- Draco lo dice de corrido y con voz no muy convincente, pero es suficiente para que le hagan un espacio junto a la fogata- ¿Cómo están?- dice señalando a Bricia y Edris que continúan dormidos.

- Recuperándose. Bricia estaba realmente mal cuando la trajimos. Parece que la torturaron más de la cuenta pues tenía varios huesos rotos y muchos cortes y moretones en todo el cuerpo. Pobrecita…– Luna le da una mirada de compasión a la chica dormida- Ya está mucho mejor y cuando despierte podrá moverse con normalidad sin sentir tanto dolor. Edris está bien, solo agotado.

- Y tú ¿como estas?- Draco detalla el rostro de Hermione, del que han desaparecido todas las marcas de apremio físico una vez desvanecido el hechizo. El pañuelo en su cabeza hace que los ojos castaños se vean inmensos en su rostro delgado Con sorpresa se da cuenta que de pronto se le llenan de lagrimas.

- El carcelero intento…sobrepasarse y creo que lo deje malherido. Fue un golpe de suerte… sin querer hice magia sin varita y lo estampe contra el muro. Sé que fue en defensa propia pero no puedo evitar sentirme mal y además…- Hermione reprime un sollozo- ¡Extraño mi pelo! Y lo peor es que no logramos recordar todos los ingredientes de la poción crece pelo para solucionarlo.

Los hombres la miran divertidos, pues sobrevalorar la coquetería no es una reacción propia de Hermione.

- Cola de rata… aceite de espino… hebras de algodón… y resina de sauce- una voz algodonosa llama la atención de todos- se hierven… los ingredientes … y se dejan una noche bajo la… luna creciente

- ¡Edris! Trata de dormir- Luna se precipita hacia el hombre.

- No puedo… ellos ya llegan. Los hijos del trueno…- el hombre ha vuelto a cerrar los ojos y parece a punto de dormirse pero lucha contra el sueño- ¿No los escuchan?... nos llevaran al norte… por mar.

- Aquí no hay nadie Edris. Estas soñando…Trata de dormir.- Luna lo arropa para convencerlo pero el hombre se revuelve agitado.- Es solo el ruido de la tormenta.

- Ellos son la tormenta…Ya casi llegan…deben salir.. a recibirlos. – Edris cierra los ojos y parece quedarse dormido pero da un sobresalto y despierta nuevamente- Su nombre es Freyja… ella dirige el barco y nos llevara al norte. Es una bruja… es importante….- Lo interrumpe el aullido de un lobo- Ya está aquí … rápido… salgan.

Charlie se precipita hacia la puerta, seguido por los demás. Fuera del refugio, la tormenta azota la playa haciendo rugir el viento con ramalazos de lluvia y fulgor de relámpagos. Surgiendo de la nada ven aparecer el velamen de un barco que blandamente se desliza sobre el mar embravecido. Luego distinguen el resto de la embarcación que avanza hasta llegar a la orilla y detenerse en la arena. Un puñado de hombres de aspecto salvaje, saltan hasta la playa e instalan un puente por el que baja una mujer alta, vestida con una túnica ricamente bordada y cubierta con una capa gris de piel de lobo.

La joven mujer se acerca majestuosa sin inmutarse por el viento que hace bailar sus cabellos color cereza, hasta quedar frente al grupo que la espera de pie frente al refugio, seguida de cerca por los hombres de su tripulación. La mujer cierra los ojos con fuerza y con un movimiento de sus manos, el viento comienza a amainar y la tormenta se calma hasta quedar convertida en una suave llovizna.

- ¡Saludos!- Les dice con una sonrisa que hace brillar sus ojos ambarinos- ¿Puedo ver a mi hermano?

El pequeño refugio se repleta de gente cuando todos entran, la mujer se acerca a zancadas al lecho y acaricia la frente de Edris con cariño. Aprieta los labios cuando ve el cuerpo maltratado de Bricia.

- Llego muy mal, pero la sanamos lo mejor que pudimos. Necesita descansar- Luna se acerca a la mujer y la mira con curiosidad- ¿Eres hermana de Edris?.

- Soy su hermana de espíritu. Ambos compartimos al lobo, me ayudo mucho tenerlo cerca las primeras veces que me transforme- sonríe recordando alguna travesura- No nos hemos presentado. Mi nombre es Freyja y esta es mi tripulación.- les dice señalando a los cinco hombres que la acompañan que, a primera vista parecen idénticos pues poseen los mismos ojos azules y complexión recia, variando solo el color de sus cabellos y barbas,.- de derecha izquierda esta Erik, Gunnar, Torfi, Ulf y Kodran. No hablan vuestro idioma pero lo entienden un poco… ¿Por qué no comemos algo mientras me dan más detalles de lo que paso? Edris solo me dijo que necesitaba ayuda para llegar al norte.

Mientras dan cuenta de un guisado de cordero y papas, gentileza de Torfi, Charlie relata todo lo ocurrido con Bricia y Edris, omitiendo cuidadosamente su verdadera procedencia.

- Es bastante tarde y zarparemos al amanecer.- dijo la mujer a modo de despedida- los esperamos en la embarcación antes de la salida del sol.

Uno a uno los chicos se acuestan enrollados en sus capas sobre el montón de paja. La primera en dormir es Hermione bajo los efectos de un té de adormidera que Luna le obligó a beber bajo amenaza de hechizarla. Theo y Charlie no tardan en roncar alegremente, mientras Luna se hace un ovillo junto a Hermione y suelta un suspiro cansado.

Draco se aposta junto a la puerta, dispuesto para la primera guardia. Por la abertura que hace las veces de ventana, mira hacia el mar y logra distinguir la silueta de la embarcación rodeada por la niebla a ras de mar. Mira al cielo, que asemeja un terciopelo enjoyado con cientos de estrellas y tras una nube comienza a asomar la luna creciente.

Rebusca en su mochila y encuentra un par de frasquitos que vierte en una redoma pequeña, se acerca sigilosamente y saca de la mochila de Theo un par de ingredientes más. Mezcla todo y pone la redoma al fuego hasta que desprende un suave olor a caramelo. Una vez listo, vierte el liquido parduzco en un frasco y cuidadosamente lo coloca en la abertura enfrentando a la luna.

Lo sobresalta un susurro "Es lindo lo que hiciste" voltea rápidamente y se encuentra con los ojos de Luna que lo observan desde la oscuridad. La figura se incorpora envuelta en la gruesa capa de piel y se acerca a él. "¿No quieres salir un rato? Me gusta buscar nombres nuevos para las estrellas." Sin esperar respuesta, la muchacha sale por la puerta y Draco la sigue. Se sientan sobre la arena seca apoyados contra la pared del refugio, en silencio. El aire es frio pero no incomodo y el silencio de la noche les regala una sensación de paz que hace tiempo no sentían.

- Es hermoso ¿Verdad? Parece que nada hubiera cambiado. Son las mismas estrellas que veo desde la ventana de mi cuarto. Me da la sensación que solo es cuestión de desearlo y todo volverá a la normalidad.- los ojos de Luna se humedecen mientras mira al cielo- Extraño a papá. Debe estar muerto de la preocupación, nunca dejamos de comunicarnos durante tanto tiempo…

Draco se remueve incomodo sin saber bien qué hacer. Luna es una persona extremadamente amable y dulce pero nunca ha sido cercana a él.

- Eh…Esstaremos bien Lovegood.

- Mi nombre es Luna…- le dice sonriendo con inocencia- No es necesario que me consueles Draco, es solo que necesitaba desahogarme un poco. No sé como lo haces… Te mantienes con esa calma fría a pesar de la situación y además de tratar de ocultar lo que sientes por Hermione…

- Luna, yo no sé de que hablas- Draco siente un escalofrió correr por su espalda- ¿Qué te hace pensar eso?

- La forma en que la miras cuando crees que nadie te ve. Los detalles, como hacer la poción Crece pelo para ella…

- Eso es solo para evitarme escuchar sus quejumbres todo el viaje – la interrumpe Draco, a la defensiva.

- Además de la cantidad enorme de nargles que te rodeaba mientras la mirabas en la ruinas, el primer día…

- ¿Sabes cuál es la ventaja de esto? Que aunque te dijera que es verdad nadie te creería.- Draco lo dice entre dientes, sin saber cómo escapar de la conversación – Estas viendo cosas que no existen…

- Ella también tenía nargles…- Luna lo interrumpe como si su frase fuera el argumento definitivo.

Draco se queda mirándola fijamente. Es una tontería confiar en el criterio de Luna para las cosas lógicas, pero siempre ha demostrado ser excelente juzgando el carácter de otros.

- Esta bien… Granger y yo tuvimos una historia tiempo atrás…

- Cuando terminó con Ron- Luna lo interrumpe con brutal seguridad.

- Si… fue más o menos por esa época.- Draco hace una pausa- Pero las cosas se enredaron y todo termino mal. Yo… no estoy seguro de lo que siento ni de lo que quiero hacer. Es solo que no me gustan las cosas inconclusas.

- Igual que a Hermione. Tuvo una época muy mala… Se alejo de todos nosotros, primero con su partida a Francia e incluso después cuando murieron sus padres. Hasta que Charlie la encontró.- Luna calla de pronto, temerosa de haber hablado de más - No me gustan los secretos pero no le menciones nada de esto a Hermione… Tengo frio. Iré a acostarme. Hasta mañana Draco.

Draco siente que la conversación le plantea más preguntas que respuestas. Su mente retrocede hasta la noche en que atrapa al mortífago Dolohov, justo a lo que ocurrió después de entregarlo a los aurores y haber contestado infinida de preguntas en un interminable interrogatorio de rutina hasta el amanecer.

Su memoria vuelve a ver el contorno de la mansión Malfoy, destacándose como un mausoleo de mármol contra el cielo que empieza a aclarar, camina a paso lento todo el sendero sin distraerse siquiera por el intenso aroma de los jardines. La enorme puerta rechina cuando la abre de par en par, enfrentándose al enorme recinto. Sus pasos hacen eco en el suelo de mármol del recibidor y el sonido lo acompaña hasta el salón junto con el frio y la oscuridad .

Con un golpe de varita enciende chimenea y, mientras tirita de frio, apura el contenido de una botella de whisky de fuego. Bebe a tragos largos tratando de atrapar el calor del alcohol en su garganta. El cansancio y el estomago vacio potencian los efectos del licor y la mirada del joven se torna vidriosa.

Se deja caer en un sillón y al levantar la vista, se encuentra con el enorme retrato de los abuelos Malfoy, serios y solemnes, el día de su boda. A su izquierda está el cuadro de sus padres, con rostros altivos, triunfantes, pero sobre todo unidos. El espacio vacío de la derecha desata su imaginación y a través del velo del alcohol logra ver la pintura donde aparece junto a Hermione, sonrientes y luminosos.

Se levanta de un impulso y agarra la bolsita de polvos flú, pero se detiene de golpe cuando se da cuenta que no tiene donde ir. Lanza una carcajada amarga que termina en un sollozo ronco mientras el dolor y la nostalgia se le arremolinan en el pecho y termina llorando por sí mismo, por su soledad, por extrañarla tanto que le duelen la piel y los huesos y desea morir y al mismo tiempo correr a buscarla porque no soporta estar enterrado en vida en ese mausoleo de lujo y vanidad que otros envidian.

Termina la botella y otra y va por la tercera cuando el cansancio lo rinde y se queda dormido, despatarrado en el sillón de terciopelo.

Al día siguiente despierta con el cuerpo dolorido, los ojos hinchados y la boca algodonosa. No sabe ni que hora es y tampoco le importa. Se ducha con agua fría, prepara un pequeño baúl, cierra la mansión y parte a Italia con la firme intención de dejar todo atrás y comenzar de cero.

Solo una vez cayó en la tentación de recordarla, después de una noche en que se emborracho y llamo a una chica con su nombre mientras hacían el amor. Envió a su elfo Morión en su busca, con instrucciones precisas de solo saber su paradero, no hablarla, ni dejarle mensajes , ni contactarla de ninguna forma mágica o no mágica.

El elfo demoro tres semanas en volver solo para decirle que Hermione ha desaparecido y nadie sabe nada de ella. Estuvo tentado de plancharle las orejas el mismo, pero el recuerdo de unos ojos castaños mirándolo con reprobación fue suficiente para detenerlo y en su remplazo gritarle al elfo una serie de terribles amenazas, que lo sacan corriendo de su vista.

Decidió olvidarle y lo logro a medias.

Un par de años después, cuando ya su vida había tomado un ritmo normal. Cuando había dejado de buscar semejanzas en sus compañeras de cama y ya no sentía sobresaltos al ver por la calle una cabellera alborotada pasar por su lado, El profeta resquebraja su máscara al poner en primera plana una fotografía de Hermione Granger asumiendo su nuevo cargo en el Ministerio de Magia y todo su empeño se fue a la mierda.

Recuerda haber tomado el diario y encontrarse a mansalva con su rostro sonriente, con el traje de chaqueta moldeado a sus curvas y con ese moño apretado que la hace parecer adulta. No se da cuenta de sus emociones hasta que siente el hilillo del huevo del desayuno escurriendo hasta sus pantalones y el dolor en los dedos tanto apretar los nudillos.

Guarda cuidadosamente el recorte del diario en el cajón con llave de su escritorio, volvió a soñar con ella y ya no pudo conformarse con el espejismo de estar con alguien más solo porque era una belleza codiciada.

Y se da el trabajo de recoger cuanta oportunidad haga que sus caminos se crucen, asistiendo a aburridas cenas y actos oficiales, pero una vez tras otra no tiene suerte.

Hasta ese día en que Griffin le confirmo que ella redactaría el acuerdo, dándole tiempo para reconquistarla en el proceso. Serian largas y tediosas reuniones, seguidas de un café, tal vez una cena, hasta despertar los recuerdos. Y todo sería mejor, infinitamente mejor, sin la comadreja de por medio, sin ataduras de ninguna clase.

Necesitaba a Hermione Granger y la iba tener de vuelta borrando de un plumazo ese paréntesis que no servía para nada.

Y sabia que, aunque ella lo negara y lo rechazara una y otra vez, también sentía lo mismo. Lo supo por su mirada huidiza y por la forma respondió su boca al besarle, incluso por esa mascara de indiferencia que es una mala copia de la de él mismo.

No le importa que paso o que hizo Hermione en los años que no supo de ella, aun cuando se hubiera acostado con el medio hermano de Hagrid o hubiera asesinado el ultimo unicornio en extinción, por él está bien.

Lo único que le interesa es tenerla a su lado cueste lo que cueste. Un Malfoy no se rinde.

La luna ya riela el mar cuando Draco se decide al cambio de guardia. Sigilosamente despierta a Charlie, quien sale del refugio medio adormilado. Draco, con una sonrisa astuta da gracias mentales a la estrechez del lugar y se instala al lado de Hermione. La respiración acompasada de la chica ejerce un efecto sedante y sin darse siquiera cuenta se queda dormido.