Hola ¡ Como ya saben solo pido prestados los personajes de JKR para estrujarme las neuronas un rato. Disfruten el capitulo

Drakkar: Barco Vikingo. Solo para no liarme con la redacción.

Capitulo 12

Hermione despierta con un agradable calorcillo bajo su mejilla , se siente tan agradable estar asi, respirando ese olor conocido que le da tranquilidad. Aun adormilada se acurruca contra ese almohadón calientito, cuando escucha cerca de su oído "No hagas ruido o despertaras a los otros" Siente un escalofrío recorrer por su espalda cuando reconoce la voz de Draco Malfoy y se da cuenta que el almohadón no es otra cosa que su hombro.

- Malfoy… Qué crees que haces…- la voz de Hermione es un susurro enojado que disimula la desazón que le pone las mejillas rojas y el corazón a galope.

- Nada Granger, excepto dejar que babees mi hombro- Draco se incorpora y se arregla el pelo y la ropa, evitando mirarla- Voy a ver como esta Weasley.

Draco sale del refugio dejando a Hermione bajo el peso de la nostalgia pues se acaba de cumplir lo que más anhelaba en el tiempo que duro su relación. Dormir juntos, pasar una noche abrazados sin que el remordimiento de la relación furtiva le pique la conciencia y la obligue a abandonar el sitio donde estén en medio de la noche, clandestinamente. Dormir juntos, el símbolo perfecto de la máxima confianza y entrega.

"- Quédate esta vez Granger- Draco cubierto solo con la sabana la observa recoger apresuradamente sus cosas- Sabes que este hotel es seguro.

No puedo. Quede a tomar desayuno con Harry y Ginny- evita mirarlo a los ojos mientras se recoge el pelo en una coleta. Draco, acodado en la cama, la mira sin sonreír y finge creerle.

A Hermione su silencio le pesa como una losa haciendo más dolorosa la culpa. Siente que los ojos le escuecen y se le llenan de lágrimas. Este es el momento más difícil de afrontar cada vez que logran estar juntos en esta relación clandestina que se está llevando su cordura.

Se acerca a Draco y roza sus labios para despedirse. Siente la mano de el tomándola suave de la muñeca "Quédate" y suena como una orden hasta que mira sus ojos grises y los ve brillando de anhelo. "No puedo" y se marcha ahogando un sollozo y maldice una vez más su situación, que la obliga a mentir y se siente cobarde y despreciable, y se muerde las ganas de gritarle al mundo la verdad. En el ascensor del hotel se cala un sombrero y una bufanda, se abrocha el abrigo lentamente para mantener las manos ocupadas y no apretar el botón que la devuelve a la suite.

Cuando sale del hotel, ya hay una limusina esperándola en la puerta. El chofer se acerca y la ayuda a entrar mientras le entrega una caja alargada. "El joven que me contrato me pidió que le entregara esto cuando la recogiera". Hermione abre la caja plateada rellena de papel de seda en la que descansan dos rosas rojas con una tarjeta color verde desvaído en donde la elegante caligrafía de Draco Malfoy le promete "Algún día…"

Hermione permanece sentada en la semipenumbra hasta que la voz de Theo la regresa a la realidad "Granger… Hey Granger… ¿Estás bien?" " Si Theo, estoy bien, vuelve a dormir".

Se recuesta nuevamente, pero no logra conciliar el sueño. Siente el olor de Draco impregnando la capa con que se cubre, respira hondo con la nariz pegada a la lana y la nostalgia le saca lágrimas. Hay pocas cosas de las que se arrepiente en su vida y una de ellas es no haberse quedado esa noche.

La embarcación vikinga se mece suavemente mientras enfila a mar abierto. De treinta metros de eslora y diez metros de ancho, con una enorme vela cuadrada hecha de tela reforzada con cuero, y una fuerte lona que techa parte de la cubierta es, con mucho, más llamativa que los humildes botes de pesca que se podían ver regularmente en esa zona.

"Cuando estemos lejos de la costa podremos ir más rápido" Freyja está parada sobre la proa dejando que el viento ondee su capa y sus cabellos, lo que la hace parecer la viva estampa de una valkiria, mientras otea con nerviosismo la zona montañosa que cada vez se aleja más. El resto de la tripulación se ha ubicado estratégicamente para ayudarse con los remos a avanzar contracorriente.

- ¡Hermione ven, ayúdame! vamos a despertar a Edris y Bricia- Luna la toma del brazo y la conduce a la popa de la embarcación donde se ha improvisado un camarote para la pareja.

Theo ya esta mezclando los viales de poción reconstituyente y Charlie tiene su varita preparada. Draco solo observa al resto sentado sobre un rollo de cuerda.

"¡Enervate!" el doble hechizo lanzado por Theo y Charlie hace que los durmientes poco a poco abran los ojos. Hermione y Luna se afanan en darles a beber la poción hasta que finalmente despiertan del todo y Edris logra sentarse.

"¡Bricia!" Un clamor ronco sale de la garganta del hombre, que se precipita a abrazar a su compañera. La toma entre sus brazos y la levanta del lecho para acunarla y llenar su rostro de besos mientras le susurra cosas ininteligibles para los demás. Con los ojos brillantes de lágrimas de felicidad, Bricia le acaricia el rostro sin dar crédito a lo que ve y vuelve a aferrarse a él una y otra vez. No se cansan de mirarse y una luz interna parece iluminar sus sonrisas.

Hermione y Luna tratan de contenerse ante la vista de tanta felicidad, pero no pueden evitar soltar una lágrima, emocionadas. Theo carraspea y con la voz algo estrangulada les dice "Que les parece si les damos un poco de intimidad" y se alejan por la cubierta de la embarcación hasta quedar a una distancia prudente.

Luna le sonríe a Charlie con una mirada llena de ternura y el pelirrojo le devuelve la sonrisa y le extiende la mano, se alejan caminando juntos hasta quedar acodados en el lateral del drakkar mirando hacia el horizonte.

Hermione se sienta sobre un barril y Draco se acoda en la barandilla, cuando Theo se acerca a ellos con la intención de quedarse a charlar.

- Que maravilloso día y lo mejor que ya podemos descansar un poco. – Theo parece lleno de energía hasta que nota que Draco lo mira de fijo e imperceptiblemente alza una ceja- mmm… Creo que tomare una siesta… Se me cierran los ojos.

Draco disimula una sonrisa cuando ve a su amigo fingir un largo bostezo mientras se aleja en dirección a un montón de paja fresca tirada sobre la cubierta.

Hermione se siente como una adolescente y se concentra en un punto fijo en el horizonte tratando de disimular su nerviosismo pero, como en esencia es una Griffindor, decide iniciar el ataque.

- Malfoy ¿Qué paso anoche? ¿Por qué desperté a tu lado?- Se lo pregunta directa y certera mientras estudia el rostro de Draco, que permanece impasible.

- Tú te me pegaste mientras dormías. Yo me recosté a una distancia caballerosamente prudente y tú reptaste como un caracol murmurando que tenias frío- Draco se ha sentado a su lado y levanta la cabeza con los ojos cerrados enfrentando al tibio sol de esa mañana- Además roncaste y me babeaste la mitad de la noche…

- Eres irritante, no sé porque te pregunto. – Hermione no puede disimular un leve temblor en las comisuras, agradecida por que la conversación haya tomado un giro liviano.

- Y cuando quise desembarazarme, te me pegaste como una sanguijuela…- Draco sonríe – fue como dormir con un puercoespín…

Hermione sigue su juego y le da un manotazo en el brazo, pero al instante siguiente se le instala la nostalgia y su sonrisa se entristece. Permanecen en silencio escuchando solo el chapoteo de los remos y los chillidos de las gaviotas, cada uno inmerso en sus pensamientos, dejándose entibiar por el sol mañanero. De pronto Draco se endereza de golpe y busca algo en los pliegues de su capa.

- Lo había olvidado, hice un poco de poción crece pelo- Ante la mirada sorprendida de Hermione, Draco le muestra un pequeño tarro – No pienses mal Granger, no tengo problemas de calvicie… Fue para entretenerme mientras hacía guardia.- destapa el tarro de vidrio mientras se pone a la espalda de Hermione- Acércate…

- Yo puedo sola…

- ¿Sin espejo? Tienes muchas ganas de que te crezca pelo hasta en las orejas- sin miramientos quita el velo de Hermione dejando descubierto el cráneo que aun muestra magulladuras y pequeñas costras de sangre seca. Los ojos de Draco se oscurecen y reprime un gruñido.

Con mucho cuidado va esparciendo la poción de consistencia cremosa y olor a caramelo, comenzando por la nuca y cubriendo poco a poco toda la cabeza. Le unta formando suaves círculos y siente como Hermione se relaja bajo la presión de sus dedos.

"Tienes un moretón feo en la nuca, voy a poner un poco de díctamo" Con los dedos empapados en la esencia, Draco desliza suavemente sus manos en el cuello de Hermione, dando un masaje que delinea perfectamente los músculos de su nuca y avanza hacia sus hombros saboreando con su tacto la piel tersa. Siente el pulso de la chica acelerarse bajo sus manos mientras las desliza por su cuello y roza suavemente sus labios con el pulgar.

La expresión de Hermione le trae recuerdos del éxtasis compartido tantas veces y no puede evitar la pulsión erótica que atenaza su bajo vientre.

Hermione abre los ojos y en una fracción de segundos su mundo da un giro pues se encuentra con los orbes grises y profundos teñidos con un brillo inconfundible que la descoloca y le pone las piernas de gelatina, reconociendo en la mirada del hombre sus propios anhelos. Aparta la vista por miedo a verse descubierta y se recompone mientras murmura un "Gracias Malfoy" y se aleja tratando de ponerse el velo con manos temblorosas, dejando a Draco con la garganta apretada y el corazón latiendo como un tambor de guerra.

Camina con paso firme hasta la proa donde se deja caer, hasta quedar sentada sobre unos sacos rellenos con lana de oveja. Se quita el pañuelo y pasa los dedos por su cabeza, que ya ha empezado a cubrirse con un suave vellón, mientras los recuerdos atacan como puñales su mente.

"Un coche de policía se detiene frente a la pensión en Paris y bajan dos hombres con uniforme. Desde su habitación puede escuchar la expresión ahogada de la casera y dos golpes a su puerta…

Se ve a sí misma, de pie frente a una tumba reciente. Harry esta a su lado sosteniéndola por los hombros mientras ella llora tapándose el rostro con las manos, sintiendo que el dolor y la soledad le secan el alma y le congelan el pecho…

Se despierta en un sótano oscuro y medio derruido sabe que hay más gente durmiendo allí, gente que no conoce y que no tiene otro lugar donde ir, pero no tiene miedo. Sale por un ventanuco a un callejón repleto de contenedores de basura y se aproxima a una puerta donde alguien le entrega un paquete con sobras. Come allí mismo sentada en el suelo, rodeada de gatos famélicos que maúllan lastimeramente…

Camina arrastrando una maleta roñosa por una calle iluminada, las marquesinas de los teatros ponen luces de colores en el pavimento y los maniquíes sonríen tras las vidrieras. De pronto, del otro lado de la calle ve una pareja elegante dirigirse a un taxi. La mujer lleva un abrigo rojo que destaca el color negro de su pelo y a su lado un hombre alto de smoking abre la puerta de auto y le da un breve beso. El hombre rodea el automóvil y mira en la dirección de Hermione, su pelo rubio brilla bajo la luz del farol. En un impulso Hermione levanta la mano para saludar a Draco pero su gesto se queda congelado a medio camino cuando el joven rápidamente sube al taxi y el vehículo arranca perdiéndose entre los demás coches. Hermione gira y ve su reflejo en el escaparate, un ser indefinible con un gorro de lana encasquetado hasta las cejas y un abrigo roñoso que le llega a los talones arrastrando una maleta llena de porquerías, y por primera vez en mucho tiempo siente sus ojos llenarse de lagrimas…

Despierta en un callejón, tendida sobre un colchón mugriento. Le pica el antebrazo y las pequeñas costras dejan rastros de sangre cuando se rasca, formando líneas rojas entre los moretones. Para entretener su estomago se concentra en contar las jeringuillas botadas en el piso…

Trabaja limpiando un bar y a veces baila y se desnuda en la tarima cuando alguna de las chicas no llega al espectáculo. Pero eso pasa pocas veces ya que su cuerpo esquelético mueve más a la lástima que a la lujuria. Pero esa noche sube al pequeño escenario circular y se quita la ropa al son de una música triste, recogiendo los míseros billetes que caen a sus pies. Después del show ocupa su lugar tras la barra y continua lavando vasos y platos para el cantinero hasta que una voz conocida la llama por su nombre. Charlie esta allí, sonriente, cálido, paternal…Hermione hace lo único para lo que tiene fuerzas y es abrazarlo y llorar de vergüenza y soledad…

Esta internada en algún hospital, lo sabe por el olor a desinfectante y el roce áspero de las sabanas y por la botella que gotea lentamente hasta su brazo. Los ojos azules de Charlie están fijos en ella "No me cuentes nada ahora, solo recupérate".

Vivir con Charlie fue la mejor terapia sumada a los medicamentos muggles y a las pociones mágicas… Poco a poco se fue enterando de todo "Han pasado tres años desde que te fuiste, Harry y Ginny están casados, Ron también, Luna trabaja con su padre y el resto… Ya te irás enterando cuando quieras verlos de nuevo"…Poco a poco recupera su vida, termina de estudiar, tuvo un par de romances poco importantes y algunas salidas menos importantes.

Harry la visita en Rumania, sin preguntas solo la acuna en sus brazos…Ron le presenta a su esposa en un almuerzo en La Madriguera donde Molly insiste en rellenarla como un pavo "Estas en los huesos pero de aquí saldrás con las mejillas rosadas, cariño" El cariño la abruma, siente que se ahoga y debe salir al patio a llorar. La sigue el Sr. Weasley, que se sienta en los peldaños a fumar su pipa, mientras le acaricia el cabello en silencio.

La última noche que comparte casa con Charlie, terminan ebrios y muertos de la risa hasta que el miedo a estar sola la hace temblar. "Estarás bien, nadie que sea capaz de tragarse cuatro tomos de Ley Mágica en tres días y sacar Extraordinario en su examen final puede estar mal de la cabeza."…

Primer día de trabajo en el Ministerio todos le saludan con sonrisas, aun recuerdan a la joven bruja "la más brillante de su generación" sobreviviente triunfadora de la Batalla Final, no saben que regresa de un viaje a su infierno personal…

Lo ve desde lejos. El mismo porte altivo y belleza fría que encaja a la perfección con la mujer de estampa elegante que lo acompaña. Se esconde tras un pilar. No espera que siquiera la salude pero su cabeza ya tuvo suficiente de revolturas como para añadir algo más. Además si él llegara a enterarse de algunos episodios de su pasado, la mirada de menosprecio le taladraría hasta el alma. Su corazón no está de acuerdo con eso…"

Hermione se despereza y mira a Draco, de espaldas a ella, conversando despreocupadamente con Theo. "¡Porque! ¡Porque justo ahora, después de tanto tiempo de esquivarlo, venir a encontrármelo en una situación límite! Era solo un paseo ¡Por Merlín!" Se arrepiente en el alma de haber aceptado la petición de Charlie, que considero una buena oportunidad de sacar esa espina que hace años no la deja en paz. "Que te pongan el mundo de cabeza y las hormonas en ebullición solo con ponerte una poción maloliente en el cuero cabelludo no está bien, definitivamente no está nada bien. El destino sí que tiene un retorcido sentido del humor".

Lentamente la embarcación ha llegado aguas profundas y la costa se divisa apenas como una línea distante.

¡Las mujeres a popa! ¡Hombres a las velas!- Freyja agrupa a las chicas mientras los hombres de la tripulación agarran las cuerdas con firmeza- Vamos a invocar el viento y atraparlo en las velas para ir más rápido. Saquen sus varitas…

- Freyja… eh… nosotras nunca hemos hecho eso.-Hermione la mira avergonzada ante la mirada de incredulidad de la mujer- Pero si tu nos enseñas…

- No es difícil- la mujer suaviza la voz y toma su varita para comenzar la lección. Es una bella varita hecha de madera blanca y con incrustaciones de nácar que da reflejos tornasolados- solo tienen que recordar al viento, la sensación que provoca en su piel, como hace volar sus cabellos…Deben sentirlo claramente con todo su cuerpo, sentir que el viento las llena y después impulsarlo con la varita.

Mientras lo dice, la mujer ha levantado ambas manos y con los ojos cerrados mueve su varita como un director de orquesta. Casi al instante, una leve brisa se pasea entre ellas. Como jugando les arremolina las faldas y las envuelve con olor a flores silvestres.

Luna se adelanta un poco y cierra los ojos, parsimoniosamente levanta los brazos y sonríe apuntando a la vela mayor con su varita. Un viento helado hace ondear la vela pero no lo suficiente para hincharla. Hermione no ha logrado ni eso pese a hacer su mejor esfuerzo.

- Vaya…Tienen que conectarse más, sentir las fuerzas de la naturaleza… Así…- Levantando los brazos dirige la varita a las velas que se inflan alegremente impulsando con fuerza el navío- No es tan difícil. Más tarde pueden intentarlo ustedes también.- dice dirigiéndose a los tres chicos.

A partir de allí, el viaje se hizo mucha más aliviado y tranquilo, interrumpido solo brevemente al divisar un par de embarcaciones que patrullan la costa a lo lejos, pero las que fueron esquivadas bajo un hechizo desilusionador efectuado con maestría por Draco y Charlie.

Al anochecer viran hacia la costa, hasta la desembocadura de un ancho río rodeado de bosques. Los hombres de la tripulación toman los remos y maniobran corrientes arriba, ayudados por los tres chicos, mientras Freyja se encarga de las velas. Finalmente desembocan en un inmenso lago.

- Acamparemos aquí hasta mañana y a mediodía llegaremos al pueblo- Les dice Freyja a las chicas al pasar, mientras todos se afanan en las últimas maniobras de anclaje.- ¿podrían cocinar algo mientras terminamos esto?

Más tarde, sobre cubierta y frente a un enorme brasero, el grupo conversa alegremente tras una opípara comida, incluyendo Edris y Bricia que también están presentes.

Edris mantiene a su mujer abrazada y envuelta en una gruesa capa de piel de oso mientras le ayuda a beber una escudilla repleta de caldo. Ella solo sonríe tímidamente con los ojos repletos de agradecimiento.

El ánimo general es relajado y alegre, mientras sirven jarras de cerveza endulzada con miel.

- ¿Ustedes solo practican magia con varita? ¡Cómo es eso?- Freyja los observa incrédula- Si hasta Torfi, que es el más joven puede hacer cosas solo con sus manos- Se dirige a los hombre en su idioma gutural y ellos asienten.

Como dispuestos a dar un espectáculo Torfi y Kodran se ponen de pie frente a frente y de la nada de sus manos brotan bolas de fuego azul del tamaño de naranjas, comenzando un juego de malabarismo entre ambos, lanzando las bolas y haciéndolas girar en el aire al tiempo que el fuego cambia de azul a rojo y de amarillo a verde. Hacen una pequeña reverencia y vuelven a sentarse entre risas mientras los aplauden.

Luego Gunnar sacude la cabeza pelirroja y se arregla la barba color cobre antes de pasar al medio de la improvisada pista y frunciendo el ceño por la concentración logra levantar niebla alrededor del barco. No es mucha ni muy espesa, pero para ser magia sin varita, resulta bastante impresionante ver como las pequeñas volutas rodean suavemente la embarcación.

Es interrumpido por una serie de chirridos y chasquido a un costado de la embarcación.

- Sirenas… Podemos darles algunas manzanas y vigilaran por nosotros esta noche… Quédense aquí, son bastante timidas- Mientras Freyja reúne algunas manzanas en un cubo, los marineros se han asomado por la borda y repiten una serie de chasquidos y exclamaciones en sirenio. Freyja se queda en silencio escuchando atentamente- Dicen que vieron un grupo de personas acercarse desde el camino que bordea el bosque, pero que no parecen soldados. Podemos esperar aquí hasta el amanecer y partir con la salida del sol. Ellas vigilaran y darán la alarma en caso de problemas.

- ¿Son confiables?- Theo no parece muy convencido.

- Son buenas vigías - Freyja entrego el cubo Gunnar quien lo vacía por la borda sin miramientos, mientras se escuchan los chapoteos y carcajadas agudas de las sirenas al alcanzar las frutas. La mujer sonríe mientras los hombres vuelven uno a uno a ocupar su sitio junto a las brasas.- Ahora es nuestro turno.

Con una sonrisa traviesa Freyja y Edris ocupan el centro, imponentes en sus cuerpos de lobos, uno negro como la noche y la mujer como una enorme loba de pelaje gris. Ambos lanzan un ronco gruñido y terminan con un aullido a la luna que comienza a asomarse entre los pinos, provocando un escalofrío en el grupo. Edris se acerca a Bricia y le restriega la cabeza en el cuello provocándole cosquillas que le hacen dar una carcajada.

- Ahora quiero verlos a ustedes- Les dice Edris.

- Dame tu jarra- Theo, sonriendo con picardía, hace una floritura con la varita- Te presento el mejor whisky de fuego que puedo transmutar…- Draco le da un codazo y le entrega su propia jarra en silencio con una mirada cómplice.

Edris toma un trago y hace una mueca de sorpresa, pero da un par de tragos más antes de sentenciar "Esta muy bueno", mientras Theo se aplica con las jarras de los demás.

- Yo tengo uno bueno, con mi padre jugábamos a esto- Luna se recuesta en medio del circulo y eleva su varita al cielo mientras proyecta líneas de colores contra el cielo, formando dibujos con las estrellas, como si se tratara de ese juego muggle de unir los puntos para descubrir la silueta oculta- Ayúdenme ustedes.

Por un rato se quedan todos mirando el cielo y descubriendo nuevas figuras ocultas, hasta que Freyja se incorpora "Bien.. y que mas?".

Charlie susurra al oído de Luna y ésta a su vez le transmite a Hermione.

- Este es un hechizo muy especial, no sé si lo han visto pero tiene que ver con crear un protector- Charlie le hace una señal a las chicas- ¡Expecto Patronum!

De la punta de sus varitas aparece una liebre y un oso intensamente luminosos, que corren juguetonamente por toda la cubierta. La pequeña nutria de Hermione es apenas distinguible y más parece una nube perlada que se mueve lento tras las otras criaturas. "Creo que estoy más cansada de lo que pensé" La disculpa suena poco convincente y evita mirar al grupo mientras enciende un pequeño fuego azul en un tiesto de barro "Si me disculpan, iré a dormir. ¡Hasta mañana!"

- Pueden dormir en la quilla, si no les molesta acomodarse entre la carga y los animales- Freyja los invita a bajar mientras se despereza y le da el paso a su tripulación que desparece por la empinada escalera mientras ríen y hacen bromas entre ellos- ¡Ah! Por fin una noche tranquila…

- Gracias, pero prefiero dormir en cubierta. El cielo esta hermoso y con las pieles no se siente frio- Charlie se despide y a paso lento se dirige a la popa de la embarcación, seguido por Luna quien arrastra tras de sí una enorme piel de oso que la hace parecer un peluche.

Ya es más de medianoche y Hermione aun no logra conciliar el sueño. Ha permanecido horas con los ojos cerrados fingiendo dormir mientras escucha los murmullos de Bricia y Edris, que no se cansan de hablar, los primeros ronquidos de Charlie y la respiración acompasada de Luna. Un poco más allá Theo se remueve y suelta un suspiro seguido de una risita adormilada revelando que, al menos uno, sueña cosas agradables. Solo Draco esta tan silencioso como ella y sospecha que también esta desvelado, pero no quiere voltear a comprobarlo por miedo a encontrarse con un par de ojos grises taladrando la oscuridad.

Silenciosamente se incorpora dando espalda al grupo y a paso lento camina hasta ubicarse a un costado de la enorme cabeza de dragón que adorna la proa. Por unos minutos se distrae observando la hermosa talla en la madera, que forma cada escama con precisión. Desliza su mano por los pliegues donde la madera del mascaron se une con la borda y la inunda la nostalgia.

La ansiedad hace que le hormigueen las piernas y siente el impulso de tirarse de cabeza al rio para que el agua helada le ayude a controlar las desagradables sensaciones con que la frustración le atormenta la piel. Se permite llorar en silencio, acodada en el maderamen hasta que el peso y el calor de una gruesa capa le cubren la espalda. Sobresaltada se gira para encontrarse cara a cara con Charlie, que la observa con suspicacia.

- ¿Esperabas a otra persona?

- No te oí venir, me asustaste- le responde apoyándose en la baranda mientras se limpia las lagrimas con el dorso de la mano- ¿Qué haces despierto? Debieras estar descansando.

- Luna me despertó un manotazo, tiende a saltar dormida. No te vi y me preocupe…- Charlie se acoda junto a Hermione, sin intenciones de dejarla sola. Le rondan demasiadas preguntas- ¿Qué es lo que te preocupa? Y no me respondas que es esta situación… Hay algo más que no me has contado y creo adivinar que es…

Hermione no responde y solo clava la mirada en el rio. Permanecen en un silencio largo solo interrumpido por el chapotear del agua contra la embarcación. A la chica no le preocupan las sospechas de Charlie, es un buen hombre pero no se caracteriza por su intuición.

- Soy buen observador Hermione. Creo que algo pasa entre Malfoy y tú. Si te hizo algo, te hirió o te ofendió y no lo dices para no causar problemas en el grupo…- la mirada de Charlie se vuelve pura amenaza y evita terminar la frase después de un rato le dice- Luna cree que tu le gustas…

¡Bendita Luna! Lo que no tiene Charlie de intuitivo lo tiene Luna de observadora. Hermione se debate entre las ganas de sacarse ese peso que le oprime el pecho y ver la mirada de decepción del pelirrojo o callar y mantener la tranquilidad de su amigo. Sabe que tarde o temprano terminara por contarle esa parte de su pasado, pero no siente que sea el momento y menos el lugar.

- Yo SE que TU le gustas a Luna- Lo mira con picardía- ¿Aun no das el paso? ¿Qué paso con el Charlie que conocí en Rumania? Según recuerdo, nunca tuviste mucho problema para besar a una chica.

Charlie sonríe y enrojece hasta las orejas. Definitivamente el rubor es parte de los genes Weasley.

- No quiero apresurar las cosas. No sabemos cómo va a terminar esto y…- Calla de pronto emocionado- Nunca había sentido algo así, Hermione… Me gusta todo de ella…- Hace un gesto de impotencia con las manos al no encontrar la forma de describir lo que siente sin sonar cursi.- Pero estando aquí no puedo pensar en un futuro con ella. No quiero comprometerla a algo que puede terminar muy mal.

- Charlie…- Hermione le explica como si fuera un niño pequeño, con paciencia y dulzura- Aun en el peor de los casos, aun cuando nunca pudiéramos volverá casa, Luna sería feliz aquí contigo. Aunque fuera viviendo en una cueva en el bosque.- Sonríe y apoya la cabeza en su hombro- Hazme un favor Charlie. Bésala de una vez por todas y deja de pensar estupideces… Me hace falta ver gente feliz.

Por toda respuesta Charlie la abraza y le besa la coronilla hundiendo la nariz en los finos cabellos que apenas cubren su cabeza.

- Tienes razón Ratona- la suelta y reprime un bostezo- ¿No quieres una poción para dormir?

- No… No te preocupes. Solo me quedare un rato más.- Hermione le sonríe. En realidad ya se siente mucho más relajada- Solo aun me desespera un poco no poder aun controlar mi magia del todo.

- Estas bajo estrés, ya verás que cuando regresemos todo volverá a la normalidad- le besa la frente y se aleja de Hermione, quien se acurruca en un montón de paja mientras el movimiento del barco la mece suavemente.

Draco esta tendido de espaldas y con los ojos cerrados, pero un casi imperceptible punto de tensión en su rostro le dice a Charlie que el hombre no está dormido. El pelirrojo no es ingenuo y sabe que algo se cuece allí. Solo espera que Hermione salga ilesa y, en lo posible feliz. Si no es así, ya se encargara el de poner las cosas en su lugar.