Capitulo 14

La mañana de la boda de Edris y Bricia todo el pueblo despertó temprano y un ambiente de algarabía recorre las estrechas callejuelas.

Hermione, Luna y Cassandra tomaron por asalto la casita de troncos de Bricia, desterrando al pobre Edris que partió con un hatillo de ropa a refugiarse con sus padrinos. Iniciaron con entusiasmo los preparativos para la novia entre una revoltura de pociones de belleza, velos, flores y risas.

Una vez que finalizaron los preparativos, las tres mujeres contemplaron a la novia vestida con su túnica color lavanda bordada de pequeñas flores blancas haciendo juego con el velo adornado con unas delicadas filigranas de plata. Bricia sonreía, radiante en su felicidad.

- Nunca tuve hijos propios, pero sabes que a Edris lo considero como si hubiera nacido de mi vientre y yo quería…- Cassandra hace una pausa emocionada mientras busca en una pequeña bolsa amarrada a su cintura- Quiero darte esto. Era de Morgana, mi abuela. No tiene poderes mágicos, pero es lo más valioso que puedo entregarte a cambio que me permitas llamarte hija.

Ceremoniosamente Cassandra le coloca una delicada cadena de plata de la que cuelga un medallón en forma de media luna, tallado en cristal de roca y engarzado en plata. Bricia estalla en lagrimas mientras se abraza a la mujer y las muchachas se unen al abrazo llevadas por la emoción mientras Bricia les muestra orgullosa su nueva joya. Al verlo, Hermione siente que se le erizan los vellos de la nuca, pues es idéntico al que guarda en el bolsillo de su mochila. No contribuye para nada a su tranquilidad el susurro de Luna "Es igual al tuyo".

Hermione siente la imperiosa necesidad de comprobar si su collar continúa en la mochila. "Si es el mismo, no puede estar en dos partes", rápidamente se excusa y registra entre sus cosas y allí, en el bolsillo interior, junto a un par de trozos de pergaminos y un pañuelo de su madre se encuentra la media luna de cristal emitiendo un suave brillo azulado. Dejando a Hermione con un montón de preguntas sin respuesta dando vueltas por su cabeza.

Al atardecer, un coro de voces femeninas se detiene ante su puerta y la novia y sus madrinas salen cubiertas de pies a cabezas de un fino velo de colores sostenido con coronas de espigas y flores tardías. Las mujeres del pueblo, vestidas con sus mejores galas y portando pequeñas cestas con frutos, se congregan en un corro alrededor y las escoltan como en una procesión hasta el bosque cercano, sin dejar de cantar versos antiguos que hablan de la belleza de la novia, la fertilidad y buenos deseos para la pareja.

Caminan bajo el cielo nublado haciendo crujir la fina capa de nieve que cubre el suelo y que da un brillo iridiscente a las ramas desnudas. Finalmente llegan a un claro en el bosque en cuyo centro hay construido un circulo de grandes piedras como pilares, adornadas de hojas y flores. Las mujeres depositan sus canastas en la base de cada piedra y rodean el círculo, mientras Luna canturrea su canción atrayendo a decenas de hadas que revoloteando sobre la cabeza de los asistentes van a posarse en las ramas de los pinos, adornando el lugar.

Bricia y las chicas avanzan a paso firme hasta el centro para quedar frente a un antiguo altar de piedra.

Entretanto se escuchan los sones de tambores y címbalos que preceden a los hombres que se acercan y se ubican tras el ruedo de mujeres mientras Edris y Charlie entran también al circulo y se posicionan junto al altar quedando frente a la novia

Una bruja pequeña y delgada, vestida de diferentes tonos de verde y con largos cabellos completamente blancos se sitúa entre ellos mientras les mira con bondad reflejada en sus ojos celestes.

- Edris, hijo de Cassandra, deja que tu corazón te guíe y presenta a la que será tu esposa- le dice la anciana mientras señala con picardía a las tres chicas totalmente cubiertas con el largo velo, haciéndolas indistinguibles- recuerda que tienes solo una oportunidad para reconocerla.

Edris, sin siquiera vacilar, se acerca a una de ellas y tomándola de la mano la guía hasta la sacerdotisa. Con manos temblorosas, el hombre levanta lentamente el velo hasta descubrir el rostro emocionado de Bricia mientras todos aplauden y hacen sonar sus instrumentos.

La sacerdotisa pide silencio y levanta los brazos, como rogando al cielo, mientras la concurrencia toma una actitud solemne.

- Rogamos a la Diosa y sus espíritus que bendigan a esta pareja. Que les brinde frutos dulces y largas cosechas, que los proteja de la enfermedad y el dolor. Que sus raíces se hagan profundas y que sus semillas germinen en el tiempo- poniendo las manos en las cabezas de Bricia y Edris- La Diosa bendice esta unión. Presenten las ofrendas…

Charlie, Luna y Hermione le entregan a la sacerdotisa cuatro frascos de vidrio, redondos como pequeñas peceras, que contienen polvillos iridiscentes de diferentes colores. La mujer saca su varita hecha de marfil tallada con runas y de cuyo mango cuelgan tres plumas negras de cuervo, toca suavemenre los recipientes y de inmediato en cada frasco se forman representaciones de los cuatro elementos. El de fuego forma pequeñas llamas color naranja, el de agua se llena por completo y forma ondas en la superficie, el de aire forma volutas de niebla que se mueven como un pequeño tornado y la de tierra crea un campo en miniatura donde florecen pequeñas plantas que se mueven lentamente como empujadas por una corriente invisible

- Esta unión es sagrada y es para siempre. Si están preparados y sus corazones son puros, extiendan su brazo para hacer la unión- Edris y Bricia se ponen frente a frente y se toman por el antebrazo. La mujer extiende una cinta de lino y con ella ata las manos de los contrayentes formando el símbolo del infinito- Que la unión de estos dos enamorados lleve a la risa y no a las lagrimas, que tengan noches calmas, cosechas abundantes y numerosos hijos. Y que, cuando la nieve pinte sus cabellos y su rostro parezca una nuez, puedan dar gracias por su larga vida sentados frente al fuego.

- ¡QUE ASI SEA!- Gritaron fuertemente todos los magos y brujas.

- Edris, desde que nos vimos por primera vez supe que te amaría por el resto de mi vida. Eres todo lo que deseo en un hombre y, aunque estuve cerca de la muerte, supe que no me abandonarías. Te entrego mi vida y todo lo que soy…- Bricia hace una pausa pues la emoción le cierra la garganta- Desde ahora y para siempre.

- Bricia eres mi mujer, mi vida y mi destino- Edris habla con la voz enronquecida por las lagrimas de emoción- Me entrego a ti… Sin condiciones ni preguntas porque si tu me faltas yo no vivo. Mi amor por ti es eterno y durara toda la vida.

La emoción de los novios es contagiosa y muchos ojos brillantes comparten su promesa, incluyendo a Charlie que disimuladamente trata contenerse pestañeando rápido y aclarándose la garganta.

La sacerdotisa acerco la varita a la cinta que rodea los brazos de los novios y mágicamente ésta forma un intrincado nudo y emite una luz brillante hasta desaparecer como absorbida por la pareja.

Como una sola garganta, se deja oir el grito del pueblo y se abalanzan sobre los novios a los que toman sobre sus hombros para llevarlos de vuelta, seguidos del estruendo de los tambores y flautas y de las bromas subidas de tono de los hombres, que hacían doblarse de la risa a Theo.

Las mujeres se adelantan saltando y bailando entre ellas hasta llegar al centro del poblado donde todo se transforma en un torbellino de hechizos que levitan mesas, encienden hogueras y hacen flotar fuentes con verduras, queso y pan. Instalan los barriles de vino, hidromiel.

A un costado, un enorme fuego asa grandes piezas de carnes diversas, colgadas en espetones que giran solos, dando al aire un olor apetitoso, mientras un mago gordo las rocia con aceite mezclado con hierbas y especias y hace sonar un par de cuchillos para llamar a los comensales

Cuando llegan los novios, el centro del poblado se ha transformado en un salon al aire libre, rodeado de fogones de hierro que calientan el ambiente y numerosas antorchas que dan una tono rojizo a los invitados.

Todo es caótico, un enjambre de hombres y mujeres que se sirven carne y verduras en sus escudillas mientras otros apuran jarros de hidromiel y no paran de hacer brindis por los recién casados. Un grupo de músicos hacen sonar sus instrumentos al son de sus varitas mientras rien entre ellos cuando observan a las muchachas hacer una ronda y comenzar a bailar. Un grupo de niños corren tras de un cerdo chillón seguidos por el ladrido de una manada de cachorros, empujando a los adultos que se echan a un lado a su paso.

Hermione ríe divertida cuando ve a Theo muy bien servido por un trío de brujas jóvenes que lo hacen engullir comida como si estuvieran rellenando un ganso. Más allá, Charlie charla relajadamente con Freyja y Erik. Luna esta entretenida en bailar con un grupo de niñas pequeñas al son de la música de flauta de un mago larguirucho que las persigue mientras dan vueltas y lanzan chillidos. Deja vagar la mirada hasta que ve a Draco, arrimado a una fogata, hablando con tres magos de mediana edad. Los gestos y la expresión seria de sus rostros indican que no es precisamente un tema banal. Dando un bufido de disgusto se acerca al grupo ya que tiene la seria sospecha que Draco está indagando por su cuenta.

- Si… Ese Salazar es un chiquillo raro que le encantan los bichos y hasta parecía que ellos le entendían- Le decía uno de los magos con semblante serio- Estará mejor con sus parientes. Es gente de dinero y viven al sur en donde todo está más calmado. Tendrá la oportunidad de estudiar con los mejores magos.

- Ese tío suyo es un mercader de prestigio. Lo estuvo buscando por mucho tiempo hasta que lo encontró. Parece tenerle mucho cariño y lo trata bien - lo interrumpe el otro mago- Aun así. Me da escalofríos recordar cuando los encontré hablando con esa serpiente… Me recordó a Merlín, se dice que hablaba con los dragones

- Puede ser un don – Draco aun no se ha percatado de la cercanía de Hermione- Y a propósito de Merlín… Es una lástima que no haya nada que lo recuerde. Ni un castillo...o su tumba.

- Pues veras… Nadie quiere acercarse mucho a ese lugar. Esta maldito- le dice el mago más viejo con voz de conspirador- Se dice que lo resguardan criaturas monstruosas capaces de dejar a un hombre como un cascaron vacío. Muchos han ido a buscar lo que esconde la tumba, pero ninguno ha regresado… Yo trate de ir una vez pero no me avergüenza reconocer que llegue casi al pie de ese risco maldito y no tuve la valentía de continuar… Era muy joven, pero lo que sentí allí…- el hombre se estremece con un escalofrío.

- ¿Y es un risco?¿Donde?

- Es lejos de aquí, al norte del muro, solo tienes que cruzar el páramo por el camino romano hasta la hondonada en donde termina. Desde allí se divisa la gran roca negra en forma de pico de águila . Después todo depende de que tan valiente o loco seas…

- ¿Te refieres al muro de Adriano? Una vez estuve ahí- Draco se rasca la cabeza recordando las ruinas que su madre lo obligo a visitar cuando niño.

- ¡No, el muro de Adriano esta cerca de aquí!- el hombre baja la voz- Me refiero al muro de Antonino. Allí comienzan las tierras salvajes en donde las bestias mágicas son más abundantes y peligrosas…

- Y como se llega a ese muro ¿Podrías hacer un mapa?...

- ¡Malfoy! ¿ Puedes venir un momento? Necesito hablar contigo.- Hermione, brazos en jarra encara a los cuatro hombres

Los tres magos la miran con sorpresa pensando que han entretenido a la pareja de baile de la joven que parece echar chispas, pero Draco no disimula su frustración.

- Con permiso dama… Nosotros iremos a buscar algo de hidromiel… - El mago se despide caballerosamente besándole la punta de los dedos- Esperamos no haber entretenido al joven con cuentos de vieja.

Le hace un gesto a los otros magos y se retiran lentamente y con andar vacilante lo que evidencia que les haría mejor una taza de café que hidromiel añejada.

- ¡Maldita sea, Granger! ¡Que dem…!- Draco da media vuelta y pega un puñetazo a un árbol y la enfrenta sobándose los nudillos magullados- ¿Por qué hiciste eso?

- Ya sabes porque, Malfoy. Lo prometí.- Hermione lo mira desafiante.

- No me incluyas en tus promesas ridículas- le sisea en tono amenazador- ¿Es que acaso no quieres volver?

- Quiero volver tanto como tu Malfoy- Hermione lo enfrenta empuñando su varita- Pero la tumba de Merlín es solo una pista. No estamos seguros….- Se detiene al darse cuenta que Draco ni siquiera la está escuchando sino que mira fijamente como Cassandra se ha acercado a los tres magos que están acodados bebiendo y cruzan algunas palabras. Les da una mirada preocupada mientras se aleja en dirección a la salida del pueblo.

- Esa mujer oculta algo, Granger. Estoy seguro…- su furia parece haberse esfumado – Volvamos a la fiesta. Tratare de averiguar algo más… Y antes que digas nada, puede que tengas razón. La tumba de Merlín puede ser incluso una pista falsa y no vale la pena concentrarse solo en eso.

La noche avanzaba y la fiesta no daba luces de terminar. Charlie ya muestra signos de cansancio y a paso lento se aleja de la muchedumbre, rechazando por el camino numerosas jarras e invitaciones a bailar. Se acerca al muelle y queda maravillado al ver un grupo de sirenas observando con ojos curiosos los fuegos y chispas que cada tanto alumbran el cielo nocturno mientras señalan al cielo y dan chirridos entre ellas.

- Hola Charlie

Luna lo abraza por la espalda, sobresaltando al hombre que no la ha escuchado llegar.

- Luna, me asustaste. ¿No es muy tarde para que estés despierta aun?

- Te estaba buscando- le dice con voz ronca y acercándose a él con un movimiento felino- ¿Cuándo dejaras de verme como una niña Charlie? ¿Cuándo te darás cuenta que soy una mujer?

- Luna…¿Bebiste algo?- le dice mientras la examina

- No Charlie, es solo que quiero que me mires- le dice mientras coloca ambas manos sobre el pecho del hombre y le sonríe provocativamente. Charlie siente algo que se le arremolina en el estomago y entre las piernas cuando ve a esa mujer de ojos brillantes y mejillas sonrosadas acercarse a él. Luna suelta su capa y esta cae el suelo dejando a la vista la fina túnica de seda que se arremolina sobre su cuerpo. Lentamente desabrocha el nudo sobre su escote dejando ver la piel blanca del pecho mientras sacude un poco la cabeza haciendo volar sus rizos - ¿Aun crees que soy una niña?

Charlie siente la boca seca y no se ha dado cuenta que su mano derecha ha cobrado vida propia y ve sus propios dedos delineando suavemente el rostro y el cuello de la chica.

- Me gustas… Me gustas más de lo que me ha gustado cualquier mujer en mi vida pero…

- ¡Pero qué!... ¡Hasta cuando tengo que esperar!- Luna se aleja de él con los ojos brillantes y se abrocha la túnica- ¿Qué me vas a decir? ¿Qué esperemos a estar de regreso? No Charlie, no me importa el tiempo ni el lugar. Quiero que me beses, que me demuestres que me amas- Lo mira y se aleja un paso atrás- ¡No quiero un hombre que me ofrezca un futuro, quiero un hombre que se entregue a mí!

Dando una gran zancada Charlie la toma en sus brazos y aprisiona su cuerpo pequeño, baja la cabeza, busca sus labios húmedos y dulces y la besa suave y profundo con las manos navegando entre la espalda y su pelo. Disfrutando de la suavidad de su piel y el olor a hierbas frescas que aniquila sus sentidos. Siente el calor que emana la piel de Luna y como se mueven sus manos acariciando la espalda y la nuca dejando un reguero tibio. Y sabe, por fin, que ese es el lugar y el tiempo correcto y que no desea terminarlo. "Te amo, Luna" se lo dice con voz ronca y raspándole las mejillas con la barba. "Fui un estúpido" Luna lo besa nuevamente "No Charlie, solo un poco lento".

Mucho más tarde van en busca de Hermione y los otros. Algunas fogatas ya se han apagado y los magos y brujas se retiran poco a poco a descansar. "Tu busca a Hermione yo veré donde están Malfoy y Nott" con un corto beso Charlie se despide y se interna en la callejuelas del pasar frente al granero donde se alojan Freyja y su tripulación oye un par de voces femeninas que discuten y algunas palabras llaman su atención. Se agazapa en la sombras para escuchar sin ser descubierto.

- No te entiendo Cassandra. ¡Ellos tienen derecho a irse! ¡No puedes retenerlos eternamente!

- Lo sé… Lo sé… ¿Crees que no lo he pensado?- La mujer suspira con cansancio- pero es tan peligroso… Por otro lado la profecía habla claramente de jóvenes que preservaran la magia construyendo un bastión inexpugnable.

- Yo creo que esa interpretando mal. No creo que vengan darnos mayor poder. Yo los he visto hacer magia y no es mejor ni más poderosa de lo que pueden hacer algunos magos y brujas aquí, incluso desconocen algunos hechizos de magia elemental… - Freyja hace una pausa- Cassandra… la profecía es clara. Habla de cuatro jóvenes, no cinco. En verdad no creo que vengan a salvarnos...

- Tienes razón, puede que me equivoque…- Cassandra se restriega las manos apesadumbrada- ¡Pero tenía tanta esperanza!... Creí que por fin estaríamos tranquilos

- ¡y sabes bien que lo único que puede dejarnos ser libres y poner la gente a salvo de las persecuciones es enfrentar a Cearo de una vez por todas!...- Freyja la mira con determinación dando un golpe a la mesa- Y eso es un trabajo nuestro, no de ellos… Y bien, se lo dirás tu o lo hago yo.

- No estoy convencida aun. No sabemos que clase de magia los trajo… ni con que propósito y ningún hechizo garantiza que podamos devolverlos. – La mujer se mesa el cabello- No me presiones Freyja.

- Piensa Cassandra. Ellos no tienen idea que hacen aquí ni como llegaron. Solo estaban en unas ruinas y puff! De pronto llegan - Freyja se acoda en la mesa y se acerca a la mujer- ¡Estás jugando con el tiempo! No sabes que pasara si continúan aquí. Las repercusiones pueden ser catastróficas… Deben ir a la tumba de Merlín, es su única esperanza.

- Tu ganas Freyja, se los diré. Pero sabes lo que está en juego y si mueren… - de pronto Cassandra se pone de pie en alerta- Creo que hay alguien afuera…

Charlie se agazapa en la oscuridad y lentamente retrocede sin hacer ruido. "Lo único que faltaba. Que Malfoy tuviera razón en sus sospechas"