Dio la vuelta y encontró una hoja, a diferencia de las anteriores, más arrugada. Seguramente, leída una y otra vez.
"Erwin:
Eres un maldito imbécil. Y aún así he confiado en cada una de tus decisiones. Incluso en esta. Que parece imposible de concluir contigo en un solo brazo.
Te intenté persuadir advirtiéndote que te rompería las piernas, pero al final seguiste sin hacer caso. Supongo… que aquello que quieres saber es realmente importante.
¿Continuo creyendo en ti porque es bueno para la humanidad? ¿O porque tu deseo personal es más grande? "Todos nos aferramos a algo… nos drogamos con alguna idea" Fue lo que alguien me dijo alguna vez.
Más te vale tener razón sobre ese sótano. Y asegurarte que lo veas.
Erwin. Yo-
Levi.
PD: Sabes bien lo que intento decir- Gracias…"
La siguiente hoja –y la última- parecía haber sido recientemente escrita, con el papel liso y la tinta bien adherida. Aunque en realidad llevaba bastante tiempo ahí guardada. Su corazón comenzó a latir estrepitosamente cuando comenzó a leer lo que sentía que era algo muy privado.
