Capítulo 3. Cara a cara

Haymitch nos dirige a Johanna y a mí adentro del hospital, llegamos a un mostrador donde está una enfermera y Haymitch habla con ella:

-Venimos a visitar a Peeta Mellark

-¿Todos a la vez?

Pregunta la enfermera mirándonos a los tres.

-Claro que no, por separado.- Responde Johanna rodando sus ojos, como sí la enfermera fuera la persona más tonta de Panem.

-Me temo que por la hora sólo podrán pasar uno o dos de ustedes.

Haymitch voltea a vernos y dice que entonces lo mejor será que pase yo primero. Asiento con la cabeza y la enfermera me pide que la siga, cuando comienzo a caminar mi mentor me habla:

-Toma las cosas con calma, trátalo bien.

-De acuerdo.

Y sigo caminando detrás de la enfermera hasta llegar al final del pasillo y damos vuelta a la derecha, entramos en otro pasillo y de nuevo hasta el final del pasillo y otra vez a la derecha y llegamos a una pequeña sala de espera con algunos sillones blancos y una pantalla en la pared, hay un pequeño pasillo en el cual entramos, la enfermera se detiene en la cuarta puerta y me dice:

-Está es la habitación del Sr. Mellark, yo estaré en la sala de espera por sí necesitan algo.

Me siento nerviosa y más porque estaremos solos y no sé qué haré si me ataca de nuevo pero es mejor así, sin nadie mirando, le asiento con la cabeza a la enfermera y se va, tomo unas respiraciones y toco la puerta, escucho la voz de Peeta desde el otro lado:

-Adelante.

Tomo el pomo de la puerta lo giro y empujo la puerta suavemente, hasta abrirla lo suficiente para que pueda entrar.

-Hola Peeta.– Le digo yo tímidamente.

-Hola Katniss.

No veo que se sorprenda, así que me imagino que le avisaron que vendría a verlo.

-¿Puedo pasar?

-Claro, pasa Katniss.

Entro en su no tan pequeña habitación, es más como un pequeño departamento, tiene una pequeña cocina el fondo del lado derecho, un par de sillones cerca de la puerta, una mesa con dos sillas cerca de la cocina y al fondo del lado izquierdo veo un par de puertas blancas, supongo que una da al baño y la otra a su habitación, es lindo, me gusta más que mi habitación en la mansión.

-Me gusta tú habitación.

-Es más como una casa para mi, a mí también me gusta, me hace olvidar que estoy en un hospital ¿Y a que debo tú visita Katniss?

-Bueno quería verte y platicar contigo.

-Eso es una sorpresa.

Puedo notar algo extraño en cómo me habla, me recuerda un poco a la primera vez que hablé con él después de que fue rescatado e intentó matarme, así que trato de seguir el consejo de Haymitch y no presionarlo demasiado.

-¿Por qué sorpresa?

-Pues Johanna me dijo que no querías salir de tú habitación, por eso no creí que vinieras a visitarme.

-Sí eso hacia pero ya entendí que no puedo estar encerrada toda la vida, tengo que continuar porque se lo debo a Prim y a ti.

-¿A mí?

Noto que se sorprende y me indica el sillón junto a él para que me siente, pues yo seguía parada junto a la puerta, camino hacia el sillón y me siento, es bastante cómodo, me acomodo y sigo hablando con el chico de ojos azules que ya está más cerca de mí.

-Sí también te lo debo a ti, gracias a ti en primer lugar es que esté viva, no sólo por el hecho de los panes de hace años, sino también a salvarme en la arena y porque te quiero demasiado como para no valorar lo que has hecho por mí.

Esa declaración lo hace que abra más los ojos y me mire directamente a los ojos como si intentara descubrir sí le estoy mintiendo o en verdad lo dije en serio, así que decido confirmárselo:

-En verdad Peeta, te quiero demasiado como para desaprovechar las oportunidades que me has dado para seguir viviendo.

-Lo que realmente me sorprende es que aceptes que me quieres.

Noto que un rubor cubre mis mejillas y desvío la mirada hacia mis manos que descansan en mi regazo.

-Sí bueno, creo que la terapia ha funcionado.- Sonrío abiertamente y lo miro a la cara.

-Pues que le aumenten el sueldo a ese doctor entonces.-Me responde Peeta con una sonrisa medio torcida y creo que un poco irónica, no se sí lo dice como broma o con mala intención, así que me pongo sería, yo quiero platicar bien con él, pero pareciera que en realidad se está burlando de mi. -Lo digo en broma Katniss, no te ofrendas.

Vaya el que me lo aclare cambia la situación y le sonrío y él me devuelve la sonrisa.

-¿Y tú qué tal vas?

-Pues me cambiaron a esta habitación para que comience a llevar una vida normal y cotidiana, dicen que sí funciona en un par de semanas podré ser dado de alta del hospital.

-¡Esa es una gran noticia!

-Sí a mí también me agrada la idea.

-También quería hablar contigo sobre otra cosa.

-¿Dime?

Cambio mi expresión de alegría por una más sería y vuelvo a dirigir mi mirada a mis manos, no quiero verlo a la cara hasta que termine de hablarle y más porque noto que ha cambiado la manera en la que me habla, se siente cálido y sincero de nuevo y no quiero que cambie esa actitud.

-Pues quería preguntarte ¿qué piensas sobre los Juegos que se realizarán pronto? Pues Plutarch me ha invitado a trabajar en ellos con él y otros vencedores.

-Pues tú puedes aceptar el trabajo sí así lo quieres, yo no quiero que se realicen ni mucho menos trabajar en ellos, porque no quiero causarle pesadillas a alguien más. No quiero dañar a nadie como lo hicieron con nosotros, por más tiempo que pase nunca podremos borrar esos malos recuerdos de nuestras vidas, que fueron causados por alguien, yo simplemente no podría vivir con eso.

-No lo había visto de ese modo, aunque también quiero hacerlo por todo el daño que nos causaron durante tantos años, y que ahora ellos sean nuestra diversión, en lugar de que nosotros seamos su distracción anual. Creo que ambos puntos de vista son válidos, pero quería saber sí no ocasionaría algún problema entre nosotros sí yo decido tomar el empleo, quiero estar bien contigo, recuerda que prometimos ser amigos, por el momento no puedo ofrecerte más. Necesito entender primero a mi corazón para poder ofrecerte más y espero que no te moleste mi sinceridad.

-Todo lo contrario, me gusta que seas así de sincera y claro que podemos ser amigos, yo también lo deseo de esa manera, necesitamos tiempo y qué mejor que empleándolo como amigos. Y no, no afectaría nuestra amistad si trabajas con Plutarch. Al final es sólo un trabajo, yo también necesitaré uno.

-¡Gracias Peeta! Me alegra tenerte de vuelta. Y estoy segura que podremos encontrarte algún trabajo cuando seas dado de alta.

En ese momento tocan la puerta y Peeta responde que pasen.

-Adelante, está abierto.

No sé porque no abre él la puerta pero es bueno que tenga la confianza de dejar entrar a las personas y no negarles el pasó, se abre la puerta y es la enfermera de la recepción preguntando:

-¿Está todo bien?

-¡Claro!

Respondemos Peeta y yo al mismo tiempo, eso nos hace reír a ambos y la enfermera vuelve a hablar:

-Le informó señorita que el tiempo de visita termina en 10 minutos.

-Claro, ya casi me voy.

La enfermera sale y cierra la puerta para que me pueda despedir del chico de ojos azules.

-No quisiera pero ya oíste, me tengo que ir, vendré todos los días a verte, si quieres.

-Gracias, me gustara mucho eso.

Me levanto del sillón y el también se levanta del suyo y yo sin pensarlo lo abrazo muy fuerte y le digo:

-Te he extrañado mucho.

El me devuelve el abrazo y besa mi cabeza y me responde:

-Yo también.

Terminamos el abrazo y me dirijo a la puerta, cuando estoy por salir volteo a mirarlo y está detrás de mí, ni siquiera noté que estuviera detrás de mí y es lo más cerca que hemos estado desde que entre en su habitación-departamento y es cuando más detenidamente veo sus ojos y su rostro y repentinamente lo beso en los labios, no sé porque lo hice, el no se retira pero todo su cuerpo se pone rígido, no sé qué es lo que acabó de hacer, dejó de besarlo:

-Lo siento.

Fue lo único que pude decir y salí corriendo hacia la sala de espera donde están Haymitch, Johanna y la enfermera, como llego corriendo Haymitch se levanta rápido de su lugar y me pregunta:

-¿Estás bien? ¿Te atacó de nuevo?

-No claro que no, es que pensé que ya habían pasado los 10 minutos que dijo la enfermera y por eso vine corriendo.

-De acuerdo, está bien. -Haymitch me cree mi mentira pero parece que Johanna no, pues se me queda mirando, la enfermera dice:

-Se terminaron las visitas, acompáñenme a la salida por favor.

Oh por Dios me acabe todo el tiempo de visita, los tres seguimos a la enfermera hasta la recepción, ella se queda en el escritorio junto a otra enfermera y nosotros salimos del hospital.

-Bueno chicas yo me tengo que ir, seguramente Plutarch se ha de estar preguntando dónde estoy. Así que Katniss ¿ya nos tienes una respuesta?

-Sí, acepto el empleo.

-Estupendo, Plutarch estará feliz, bueno pues pronto comenzáramos a trabajar, así que vayan planeando sus ideas.

-De acuerdo.

-Bueno nos vemos chicas.

-Adiós Hay.

A Haymitch le da risa el cómo lo llamó Johanna, nos dice adiós con la mano y se va.

-¿Así que ya te quieres ir a tu habitación o qué quieres hacer descerebrada?

-Vamos a otro lugar a un jardín ¿quizás?

-Creo que sé lo que quieres, vamos, que tengo mucho que preguntarte.

Oh, sabía que a ella no la había engañado, supongo que me hará bien platicar con ella. Nos vamos caminando y comienza a golpearme con su puño en los brazos y yo comienzo a regresárselos y así continuamos caminando, golpeándonos y riendo.

#KarlyOdair