Capítulo 4. Charla de chicas

Johanna me guía a través de varios pasillos dentro y fuera de la mansión, parece que ya conoce muy bien el lugar, después de caminar por varios pasillos y de subir y bajar escalones y rampas, una de las cuales hizo que me cayera, provocándole un ataque de risa a Johanna al verme en el suelo, después de un buen rato su risa ceso y me ayudó a ponerme de pie y continuamos caminando hasta que por fin llegamos a un enorme jardín tapizado por un hermoso pasto verde rodeado de arbustos de diferentes flores, como margaritas y dalias, y algunas otras que no reconozco, pero afortunadamente ninguna rosa, Johanna se dirigió hacia un enorme árbol al fondo y se sentó en las raíces y me miro hasta que me senté en el suave pasto frente a ella a la sombra del árbol, pronto empezara a caer el sol y me gustaría venir algún día a ver el atardecer con Peeta tirados en el pasto. Estoy sumida en ese pensamiento cuando Johanna me regresa a la realidad.

-Entonces descerebrada ¿Qué hiciste con Peeta?

-¿A qué te refieres? Sólo estuvimos platicando sobre cómo hemos estado y como va su recuperación y sobre trabajar con Plutarch.

-A mi no me engañas, tú saliste de su habitación corriendo y no fue porque tú tiempo se acabó, yo no te creo ese cuento. Así que dime ¿qué le hiciste?

-Yo no le hice nada, no tendría porque hacerle algo, somos amigos.

-Mira Katniss, mejor dime la verdad, porque de cualquier modo le preguntare a él y me platicara, y sí me dice que lo lastimaste me conocerás realmente enojada.

Eso que dijo me ha dejado desconcertada, ¿por qué le importa tanto y por qué me amenaza?

-¿Por qué te preocupas tanto por él? Y no me amenaces.

-No te estoy amenazando, sólo te estoy pidiendo de buena manera que me digas que pasó.

-No te diré nada hasta que me digas ¿por qué tanto interés?

Johanna se queda muda y mira a un punto lejos de mí, sumida en sus pensamientos, supongo que pensando sí decirme o no algo. Después de un par de minutos, me mira y me pregunta:

-¿Todavía amas a Peeta?

Vaya no me esperaba esa pregunta, es incómoda y complicada para mí, pero decido decirle la verdad, pues creo que ya considero a la chica que le teme al agua mi amiga.

-En realidad no lo sé, estoy confundida, siento muchas cosas por Peeta pero no sé sí podamos estar juntos, porque el ataque que tuvo contra mi cuando fue rescatado y el del Capitolio siempre estarán presentes entre nosotros, lo que me hace temerle un poco, pero hoy al estar cerca de él en ningún momento tuve miedo y por el contrario me sentí a gusto y segura y cuando me despedía de él, hice algo que jamás imaginé hacer, ni siquiera lo tenía pensado pero sucedió, repentinamente lo bese en los labios y por eso salí corriendo, sentí vergüenza y no pude mirarlo a los ojos y salí antes de que pudiera decir algo. Eso fue lo que pasó.

Johanna no dice nada, sólo se queda mirando lejos de mí, yo me recuesto en el césped y miro las verdes hojas del árbol y acaricio el uniforme césped con las yemas de mis dedos, Johanna sigue pérdida en sus pensamientos, comienzo a sentirme cansada y parece que en cualquier momento podría quedarme dormida aquí, mis parpados están por cerrarse cuando Johanna decide hablarme:

-¿Recuerdas cuando te dije que el amor era extraño?

-Sí estábamos en la arena y los charlajos nos acababan de atacar a Finnick y a mí.

-También te dije que a mí no podían lastimarme porque no me quedaba nadie, Snow acabó con mi familia, trato de venderme como lo hizo con Finnick y Cashmere, pero como no me dejé mató a mi familia, a mis padres les fue bien, los mataron de un limpio y certero balazo en la cabeza, mientras que a mi hermano pequeño lo torturaron durante varios días y ya no pude hacer nada para evitarlo y lo mataron después de veinte días de tortura, diario me enviaba vídeos Snow de las atrocidades que le hacía a mi pequeño hermano de tan sólo 12 años, cuando por fin lo mataron fue el mejor día de mi vida, porque por fin dejaría de sufrir. Pero cuando estuvimos secuestrados Peeta, Annie y yo me di cuenta que los charlajos ahora sí podían dañarme, pues Annie era como mi pequeño hermano, tan indefensa y vulnerable, y Peeta cómo me dolía escucharlo gritar y no poder hacer nada, fue cuando me di cuenta lo que sentía por él, algo que nunca antes había sentido y lamento decírtelo pero me enamoré de Peeta.

La macabra historia de Johanna sobre su familia quedó olvidada después de su nada esperada confesión, fue como si me hubiera caído del árbol y todo el aire hubiera abandonado mi cuerpo, me tuve que recordar como respirar, inhala-exhala, me he quedado helada, que se supone que tengo que decir o hacer, creía que Johanna ya era mi amiga y ahora me sale con esto, no se cómo lidiar con esto, como si no ya tuviera suficiente con lo que lidiar. Johanna ni siquiera me está viendo, sigue mirando a lo lejos, hacia donde el sol comienza ponerse y yo miro hacia el atardecer también, para tratar de absorber un poco de su calor en mí repentinamente helado cuerpo. Y decido afrontar a la chica cerca de mí:

-¿Peeta lo sabe?

-No, no he podido hablarle de esto a él, siempre hablamos de otras personas o de ti.

Lo dice con un tono de molestia y forma una arruga entre sus cejas, la típica expresión que hace cuando algo no le parece o le molesta. Yo no me siento molesta sólo un poco traicionada.

-Bueno pues deberías decírselo y sobre lo que te diga tomaremos una decisión, sí él cree que siente lo mismo por ti, pues yo no intentaré ser más que su amiga, pero sí dice que no, entonces tú sólo serás su amiga ¿De acuerdo?

-Me parece bien, dejar que él decida.

-Bien, me siento cansada así que será mejor que me vaya a mi habitación.

-¿Sabes regresar o te llevo?

-Quiero regresar sola, sí no te molesta, quiero conocer más en el camino.

-De acuerdo, te veo mañana.

Me levanto y comienzo a caminar, tratando de recordar el camino por el que me trajo la chica del Distrito 7, camino por varios pasillos y recorro diversas escaleras y rampas hasta que llegó a un pasillo que reconozco, mi habitación está cerca. Por fin llegó a mi habitación y entró, huele bien, alguien vino a limpiar mientras no estuve, sobre el tocador encuentro un sobre con mi nombre, lo abro y es una carta de mi mamá:

"Katniss,

Sé que estas bien, pero me gustaría que me lo dijeras tú, te pedí que me escribieras o me llamarás pero no lo has hecho. Me gustaría saber de ti, escucharte. Por favor comunícate conmigo.

Te amo, mamá"

Vaya me había olvidado de llamarla o escribirle, ahora que lo pienso, tal vez me haga bien platicar con ella, a lo mejor me aconseja sobre la situación con Peeta y Johanna, tener con mi mamá la relación madre-hija que nunca antes habíamos tenido, busco la nota donde me dejo el número de la casa y me dirijo al teléfono para llamarla, marco el número y lo escucho sonar, hasta que me contesta:

-Diga

-¡Mamá soy Katniss!

-¡Katniss! Hija que gusto escucharte ¿cómo has estado? ¿Qué has estado haciendo? ¿Has tomado tú terapia?

-Tranquila mamá, estoy bien, sí he tenido mis terapias, he aceptado un trabajo con Plutarch y Haymitch y estoy saliendo a pasear.

-Hija me da tanto gusto escuchar eso.

-Sí estoy bien, tratando de iniciar de nuevo.

-Que bueno hija.

-Oye mamá quiero pedirte un consejo, es sobre cosa de chicos.

-¿Cosa de chicos? ¿Sobre qué cosa de chicos?

-Bueno te contaré la versión corta, hoy visité a Peeta en el hospital y estuvimos platicando hasta que nos despedimos y entonces lo bese en la boca y salí corriendo sin darle oportunidad de decirme algo y después estaba yo con Johanna platicando y me dice que está enamorada de Peeta y yo le dije que dejáramos que Peeta decidiera pero no sé sí está bien mi decisión o sí me equivoqué al decirle eso.

Mi mamá tarda en responderme, la escucho suspirar y después suelta una risita y comienza a hablarme:

-Hija haz lo que tú corazón te diga, si de verdad quieres a Peeta demuéstraselo, se cariñosa con él, ayúdalo a salir de las sombras del hijacking y sí el decide estar con Johanna apóyalos y también trata de arreglar las cosas con Gale, recuperen su amistad, Hazelle me ha dicho que se siente mal y sólo, intenta recuperarlo, fue un gran amigo para ti, no lo olvides.

-Gracias mamá, me has ayudado mucho. Espero verte pronto, ¿cómo va el hospital?

-Vamos muy bien, estará abierto en pocos meses, estará listo para cuando Annie dé a luz.

Vaya es algo que no sabía, no sabía que Annie estuviera embarazada.

-Esa es una buena noticia, supongo que Annie querrá que nazca en su Distrito.

-Sí, Annie vendrá a vivir de nuevo aquí en tres semanas, sería bueno que vinieras con ella y me visitaras y que estés algunos días aquí, te gustara, todo es muy bonito y las personas son muy buenas.

-Lo consideraré, también depende sí todavía no comienzo a trabajar, todavía no me dan una fecha exacta.

-Bueno espero que puedas venir, ya es tarde, deberías descansar.

-Claro, te llamaré pronto.

-Eso espero, cuídate y te amo.

-También te amo. Adiós.

-Adiós.

Cuelgo el teléfono y decido darme un baño antes de dormir, busco un pijama y ropa interior, me doy una ducha rápida, me pongo el pijama y me acuesto a dormir, pues me siento muy cansada.