Prólogo: Recuerdos de Inocencia
- ¡Corre, deprisa!- gritaba desesperadamente, mientras tomaba la mano de una pequeña niña.
-Richter! Ya no puedo correr más, estoy muy cansada...- se quejó levemente la niña de cabellos rubios y ojos azules.
-Sí, pero...si nos encuentran, te llevaran lejos y no podremos vernos nunca mas- respondió el niño.
Habían caminado bastante lejos, en ese eterno campo nevado. Era de noche y la nieve caía lentamente...los copos se posaban sobre los arboles sin hojas y el cielo obscuro parecía un manto de terciopelo, sin luna ni estrellas...
-Tengo frio...
-No te preocupes, toma mi mano, yo te calentare- el pequeño parecía tener como unos 10 años de edad. Tenía el cabello negro y usaba lentes, sus ojos dorados miraban fijamente a la niña de ojos azules que se acurruco a un lado suyo...
-Richter, no tienes frio?
-Sí, pero no importa, yo te cuidare...
-No tienes que hacerlo, será mejor que regresemos...
-NO! ¿Sabes lo que pasara si regresamos? Tu papa te llevara lejos y ya no nos veremos nunca mas
-Pero...Richter...
-Annette, tu eres mi mejor amiga! no quiero que te vayas lejos!
Annette abrazo al niño y dijo levemente...
-Lo siento Richter, yo te quiero…espero que me perdones algún día...
-Annette!
La niña mordió los labios de Richter...en ese instante cayo desmayado sobre la nieve...
-Adiós Richter, no es bueno que me recuerdes, papa podría matarte…Ojalá que me perdones algún día...
Aquella nieve blanca, quedo marcada por gotas de sangre...
