CAPÍTULO 1: ALGO FAMILIAR


Han pasado ya 10 años...

-Richter...- la chica de cabello marrón entro al apartamento. Era ya de tarde y el sol caía lentamente sobre las montañas que rodeaban la ciudad. El apartamento estaba ordenado, una que otra cosa fuera de su lugar. Las luces estaban apagadas y la poca luz del sol entraba por la cocina, por una ventana a medio abrir.

La chica entro al dormitorio y noto que el hombre aun dormía, envuelto en una gran sábana blanca.

-Richter! Despierta...ya es hora. ¡No seas tan holgazán! - dijo la chica mientras recorría la cortina de la ventana.

-Uhnnnn, que hora es...? - dijo con sueño aun

- Ya son las 6:30 de la tarde, si no te das prisa llegaras tarde al trabajo.

-Cuanto tiempo he dormido?

-Cerca de 15 horas.

-QUEEE?! ¡No creí que fuera tanto! - dijo un poco más despierto

-Te digo una cosa.? Eres raro

-Raro? ¿Y yo por qué?

- Dime, ¿qué humano en su sano juicio duerme 15 horas o más? ¿Acaso estas enfermo? - dijo preocupada la chica

-No que yo sepa

-..."Que colmo, ni siquiera sabe si está enfermo o no "- pensó la chica. - Bueno- dijo dando la vuelta- Ya cumplí con mi parte, será mejor que te des prisa, serás el mejor policía de la comisaria, pero no por eso puedes llegar a la hora que se te da la gana.

-De acuerdo. Me apurare. Gracias por venir a despertarme, Grecia...

La chica se marchó, y Richter se levantó lentamente de la cama. Se dirigió a la ducha y se mojó la cabeza con agua fría...nada mejor para despertarse después de tanto dormir... que holgazán

Como todos los días, después del baño de agua fría, se vestía con su uniforme negro de policía y se marchaba a trabajar. Era un hombre bien parecido, de unos 20 años o más. La piel era de color gris claro, algo poco común entre los habitantes de esa ciudad y sus ojos...unos ojos de un color dorado como el oro. La gente en Rumania solía tener esa apariencia, ojos amarillos, piel clara, cabello rubio...pero pocos tenían ese color de ojos, tan vibrante.

Como de costumbre, salió de su casa esa tarde, rumbo a la plaza central del pueblo, donde solía estar la comisaria.

Las casas reflejaban las sombras creadas por el sol a medio dormir. El cielo mostraba a todo esplendor luces rojizas y amarillentas, que contrastaban con las nubes movidas por el suave viento de otoño. Así eran las tardes del pueblo, llenas de colorido y belleza.

Richter paso cerca de la plaza; había mucha gente como siempre. En los alrededores, los niños paseaban con sus padres y reían acerca de cosas que habían ocurrido en el día. Las parejas, también paseaban por las jardineras y hablaban de amores en las sombras del jardín o sentados cerca de la fuente.

A veces, el solía ponerse a pensar en cómo sería tener una vida así. Desde muy pequeño, perdió a sus padres y, por lo tanto, quedo a cargo de sus tíos. Aunque eran cariñosos, nunca pudo acostumbrarse y sentir ese calor familiar. La única persona que consideraba su familia, era Grecia. No eran hermanos de sangre, pero se querían como si lo fueran. Si había alguien que lo conociera bien, esa era Grecia. A pesar de que en el fondo el deseara eso más que nada, era de las personas que solo viven por su trabajo. Aunque eso lo hacía sentir muy, pero muy solo.

-Buenas tardes, Capitán Barlow

-Buenas tardes, teniente Hughes; llegas tarde- dijo seriamente el anciano de 40 años

-Lo siento señor

-Bueno, no importa. El día de hoy te dedicaras a vigilar la avenida Farcel

-La avenida Farcel?

-Si. Últimamente ha habido ataques a las personas en ese lugar. Quiero que vigiles bien esa zona

-Señor, y por ataques, ¿a qué se refiere?

El anciano se incorporó, lentamente se levantó de su silla y miro fijamente a través de la ventana...

-Ya envié a investigar...Lo único que se ha podido averiguar hasta ahora es que se han encontrado 2 cuerpos sin vida en el callejón de la avenida. Al realizar la autopsia confirmaron que los cuerpos murieron desangrados...y además...

Richter se tornó un poco nervioso, después de esa explicación era normal sentirse así

- ¿Que encontraron, aparte de eso, señor?

-Encontraron unas pequeñas marcas de colmillos en sus cuellos y manos...O_O

-...Señor...No me dirá que fueron atacados por vampiros, ¿verdad? - dijo con cara de sorpresa

-Jajajajaja! - soltó la carcajada el viejo y dándole una palmadita en la espalda dijo- Que buen sentido del humor tienes. ¡Bueno, ve inmediatamente allá, si encuentras a algo o alguien sospechoso, no olvides contactar!

-Si señor! - dijo Richter y salió disparado.

Camino rápidamente por las calles. Los faroles cercanos fueron encendiéndose, la noche se acercaba ya. Camino cerca de los puestos, saludando a los conocidos o a una que otra muchachilla risueña...Un violento forcejeo lo saco del camino...

-Richter! - dijo una chica de cabello negro que lo sujetaba fuertemente

-"Ay no, Úrsula"...*Justamente cuando creí que sería una noche tranquila - pensó cansado Richter

-Richter! ¿Dime cuando piensas invitarme a salir? ¿HASTA CUANDO PIENSAS DECIDIRTE? - dijo Úrsula, algo molesta

- No crees que es demasiado pronto? ...- dijo nervioso

-Claro que no! - dijo Úrsula, apretando fuertemente su brazo...- Bueno, ya que no piensas invitarme, yo lo hare...

- ¡Pero, es que tengo que trabajar! - dijo como excusa

- Vamos, ¿hasta cuándo vas a aprender? Un hombre y una mujer de nuestra edad deberían salir y hacer cosas divertidas...no lo crees Ritch...- estaba a punto de terminar la frase, cuando Richter se soltó de sus brazos...

-Esto... que tarde es!, ¡me tengo que ir...Adiós! - salió disparado, como un niño que ha quebrado una ventana...

-RITCHER! ¡NO ME DEJES HABLANDO SOLA! - grito Úrsula hecha una fiera...

Cuando llego a la avenida (ya sin aire por la tremenda carrera), se detuvo a tomar un poco de aire...

-Que cerca...Si no me suelto capaz y me hubiera arrancado el brazo - dijo para sus adentros. En ese momento apareció Grecia...

- ¿Que sucede, Richter? ¿Otra vez mi hermana te está acosando? - dijo en tono burlesco

-No es gracioso - dijo sarcástico

- Jajaja, tranquilo, solo bromeaba. ¿Esta vez te toco vigilar esta avenida?

-Sí, algo así. El capitán Barlow dijo que últimamente habían sucedido algunos ataques en esta zona...

-Ataques? ¿Qué clase de ataques? - pregunto Grecia

-No lo sé, pero dicen que es algo tan horrible... y escabroso ¬w¬, incluso dicen que puede ser... un asesino sanguinario...

-Qué miedo! - dijo asustada

-Estas no son horas para que una joven como tu salga. ¡Mejor regresa a casa...a no ser que quieras que te atrapen! - dijo asustándola

-AHHHHHHHHHHHH! ¡NO, QUE MIEDO! - salió corriendo disparada a su casa.

-Jajaja. Que rápido cayo - dijo Richter riendo.

La noche pronto llego, y las luces de las casas se fueron apagando lentamente. Pronto, solo los faroles alumbraron las calles cercanas. Richter camino un poco, alerta y vigilante, asegurándose que todo estuviera en orden.

Una luz, a lo lejos llamo su atención. Se aproximó a ella y noto un pequeño local abierto. Había varias cajas en la entrada y un camión cerca de allí. De pronto, una joven salió del local y se dirigió hacia el camión. Con esfuerzo, saco una enorme caja del contenedor...

-Disculpe señorita, permita que le ayude- dijo Richter acercándose...

La chica lo miro fijamente, sus ojos eran profundamente azules y su cabello era rubio y perfumado...

-Gracias, es usted muy amable oficial... dijo con una agradable sonrisa...

Richter, algo pasmado, tomo la caja y la llevo hacia el local.

- ¿Disculpe, es usted nueva por aquí?

-Sí, acabo de llegar hace unas horas

-Ya veo. ¿Es que jamás la había visto por aquí - dijo Richter alegremente- ¿Podría decirme su nombre, si no le molesta?

-Por supuesto! - contesto la joven- Pero con una condición...

-Cuál es esa condición? - dijo Richter

-Tiene que decirme su nombre también - dijo sonriendo la chica

-De acuerdo, mi nombre es Richter Hughes, encantado - dijo haciendo una reverencia

- Mucho Gusto señor Hughes...mi nombre es...Annette Jones...

- "Annette Jones"...

En ese momento Richter sintió algo extraño. Era como un presentimiento, algo instintivo...es como si ese nombre le resultara...algo familiar...