Capitulo 3b

Cuando me di cuenta ya había tomado su mano, y estaba en su lomo en forma de dragón.

Sobrevolábamos el pueblo, a lo lejos parecía un pequeño pueblo, pero era inmenso, realmente no podía compararlo, pero aun no llegábamos al castillo, y ya teníamos 6 minutos de estar volando.

Desde abajo los dragones en su forma normal nos observaban, muchos alzaron el vuelo e hicieron piruetas alrededor de nosotros, Arget podía comunicarse con la mente, y me hablaba de las facciones dentro de su clan y de los otros dragones.

Existen más de 16 razas de "monstruos", incluyéndonos y a los elfos y las hadas, la razón de ser clasificados como tal, es por la bendición de los dioses. 1 para los humanos, 1 para los demonios y 1 para los dragones, la denominación para esta combinación se dijo que seria monstruo, eso también incluye a los humanos, se nos dio un pedazo de tierra para vivir en el mundo de los humanos, pero ellos no respetan la tierra, ni la naturaleza.

Por ello los dragones decidieron recluirse en el mundo de los demonios, nuestra gran fuerza e inteligencia serviría mas aquí, y asi no generar controversia, ni guerras innecesarias.

Cada raza es nombrada porque tienen la capacidad de pensamiento o del habla, y difieren entre ellos, los elementales rigen sobre los 5 elementos, los fantasmas tienen su elemento, los elfos tienen razas entre ellos, los oscuros, y los puros, y nosotros también nos excluimos y nombramos nuestras diferencias, y nos aglomeramos en nuestras similitudes.

Los clanes de dragones se diferenciaron por el color de sus escamas internas y la magia por la cual fueron dotados. Aun si una pareja de diferentes clanes procreaba un hijo, este tendría que crecer dentro de las costumbres del clan de sus escamas. Arget me explico sobre la magia y sus efectos, sobre quienes eran aptos y los elementos de cada uno, desde el poder del viento hasta el poder del agua o del fuego. Solo me hablo de dos razas de dragones divinas, y fueron definidas como razas y no clanes puesto que solo existen en las leyendas de la creación de los dioses, el dragón dorado de la luz y el dragón negro de la oscuridad.

Al acercarnos al castillo, vi como un color verde inundaba el espacio que sobrevolaba, los demás dragones se retiraron de nuestra escolta, al llegar al castillo quede deslumbrada, todo era de esmeralda pura, tallada para dar forma a los pilares, al suelo, a las paredes, baje del lomo de Arget, y mis piernas perdieron su fuerza.

Caí temblando y un sentimiento fuerte broto dentro de mi, y las lagrimas brotaron instantáneamente, tal belleza me había cautivado, y mi cuerpo no sabia como reaccionar a tal emoción y felicidad, no paraba de observar hacia los lados, Arget había tomado forma humana y me observaba con miedo, pero mis ojos se habían quedado fijos detrás de el, cuando disolvió su forma dragonica, una fuente apareció detrás, recupere movilidad en mi cuerpo y arrastrándome lentamente me acerque a la fuente, su color centelleaba con el sol verde, y el tallado, y las formas que mantenían, eran perfectas, el agua se limpiaba al tocar tal belleza, esto no podía ser obra de humanos, aunque pensándolo un poco, aquí no había humanos.

Arget se acercó junto a mí, y con una sonrisa me hablo de la fuente, -Esta fuente se llama Brillo dentando, fue construida por un servidor, en una de mis clases de moldeado de minerales, ninguna parte se cortó ni se desechó de esta escultura, algo de lo que estamos orgullosos en el clan de viento, es en el moldeado de piedras preciosas por medio de la mente y de la magia, mi padre me elogio y decidió colocarla en el centro del recibidor, me honra que sea de tu agrado- Comento con un dejo de orgullo en la voz.

Yo estaba maravillada, no podía encontrar palabras para tales esculturas, tal maravilla arquitectónica, suspire ante tal belleza, tras calmarme seguí a Arget hacia la cámara interior, el castillo por dentro era aún más bello, mármol adornaba el lugar, y estatuas de dragones de jade, decoraban los extremos, las puertas enormes y con labrados en ¿crisol? ¿Apatito?, no podía diferencias las piedras, todo era demasiado para mí.

Al final llegamos a la sala del trono, una puerta tan grande que tuve que dar más de 10 pasos hacia atrás para ver el final, Arget entro primero y anuncio mi llegada, al instante morí de vergüenza, aun no había recibido un baño y seguía cubierta de tierra y de sangre, mi cabello estaba hecho un asco, y mi ropa tenia cortes y raspadas, así no debería de presentarme a un soberano, y menos al rey de los dragones, pero era demasiado tarde, no pude huir a tiempo, ni decirle a Arget, con lágrimas de vergüenza y la cabeza mirando al suelo entre al salón, al levantar la mirada, un dragón, quizá el más grande que haya visto se encontraba frente a mí, su cuerpo se alargaba por más de 200 metros y se enroscaba para recargarse sobre sí mismo, lo primero que se me vino a mi mente fue Quetzalcóatl, una serpiente emplumada gigante, sus escamas brillaban de color blanco sobre su color verde jade, y dos cuernos de roble decoraban su cabeza, al instante la imagen se borró, y en el suelo camino hacia mí una figura imponente, un soberano recto y duro, una barba blanca con una cabeza cuadrada, una corona de color oro con piedras verdes sobre su cabeza y una capa que ondulaba al aire, posiblemente la hacía oscilar con magia, se paró frente a mí y al posar una rodilla en el suelo, deje escapar un grito involuntario.

-Re... rey Dr… Dragón po… por...pro... por favor no...- balbucee espantada por su actitud.

-Señorita Clara Halo Blanco, ¡Yo! el Líder de los dragones de viento le da la bienvenida a este humilde castillo, le pido que haga de el su lugar, y pido clemencia en no destruirnos si algo la ofendió o si mi estúpido hijo Calgary le dijo algo que la molestara. - Termino de decir eso y volvió a levantarse asomando una sonrisa en su viejo rostro.

Yo no sabía que decir, el shock de que un rey tan poderoso se inclinara a mí, no podía procesar lo que había sucedido, pero un pensamiento cruzo mi mente.

¿Qué me había pasado, y quien era yo ahora?