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Mientras caminaba tras Arget, la culpa empezó a abrumarme, me habían dicho que no había ningún problema, pero al parecer la pared era algo importante, suspire apesumbrada, y levante la mirada, el príncipe andaba a mi paso, sin acelerar, pero no bajaba en ningún momento el ritmo, dando a entender que había prisa, pero que no me iba a hacer correr para alcanzarlo, por lo cual le agradecí el gesto.
Llegamos a la sala del trono, al abrir las puertas, el interior había cambiado radicalmente, ya no era un espacio amplio sin nada, ahora tenían banners colgando, y una mesa circular de color Jade brillaba en el centro, junto con sus sillas del mismo color, todas con ornamentas de roble floreciendo por sobre la recargadera, parecían árboles que habían nacido de esa manera, y me pregunte si habían de alguna manera generado tales árboles para que crecieran en forma de silla y con el Jade combinado.
Roslarb se encamino en su forma humana, esta vez llevaba una túnica de color blanco, con listones parecidos a lianas enroscadas en ella, daban la sensación de que también habían crecido en la tela.
-Bienvenida Halo Blanco, por favor toma asiento- dijo el, extendiendo la mano y ofreciéndome cabecera de la mesa.
Tome mi vestido por los lados e intente hacer alguna reverencia, y me acerque a la silla pero me senté en el lateral, la cabeza de la mesa, era del Rey y no podría sentarme allí, por más poder que tenga dentro mío.
-Arget, a que se debe tanto alboroto, Citra vino muy apurado solicitando la audiencia en la sala del trono-
-Disculpe por el apuro padre, pero creo que era imperativo informarle de esto cuanto antes-
Una sonrisa se dibujó en la cara del príncipe, abrió la boca, pero no pudo articular palabra alguna, el bajo la mirada y al levantarla nuevamente exclamo.
-Clara ha destruido la pared de entrenamiento, con tan solo una bola de energía.
Roslarb levanto sus pobladas cejas, y dijo. – ¿La de Orihalco?-
-Esa misma padre-
El rey me miro asombrado, puso ambas manos en la mesa con un golpe y se levantó mientras se tocaba su barba, en este momento yo tenía la mirada entre mis manos, sabía que era una pared importante y yo la había destruido sin más, pero ellos tenían la culpa, me habían dicho que me desahogara yo que iba a saber que podía destruirla desde tan lejos.
-Lo siento por destruir su pared…- exclame con voz baja.
El rey me volteo a ver de inmediato. –Halo Blanco, no te disculpes, el Orihalco si es escaso, pero nuestra emoción quizá tomo un mal camino, no estamos enojados, sino extasiados, tu poder es más grande del que pensamos, los únicos capaces de destruir el Orihalco son los descendientes de los Dioses, hasta el héroe invocado no puede dañarlo a menos que posea un arma del mismo material, y aun mas, destruirla con magia –
-Es fantástico Clara, con ese poder, ganar las batallas de la Gran Caída será una voltereta aérea- Arget levanto las manos y estas se transformaron en su forma de dragón.
-¿Entonces no debo de pagar por la pared?- dije con miedo.
-En absoluto Halo Blanco, te lo dije ayer, somos tus seguidores y sirvientes, lo juramos bajo la palabra de la Dragón Madre, tu palabra es nuestra voluntad, pero permítenos guiarte para obtener el control supremo y recuperar a tu pareja.-
-Clara yo tengo una idea, al ver tu poder, siento que se ilumino el camino hacia nuestra victoria, y también encontrar a Elliot, pero quizá no te guste al principio lo que voy a decir pero por favor escúchame hasta el final-
Arget se sentó frente a mí y prosiguió – En este mundo el poder rige las reglas, nosotros los dragones nos distanciamos y creamos nuestras utopías, pero siempre separados unos de otros, las costumbres son viejas y difíciles de eliminar, los fantasmas, los demonios, los elementales, los espíritus y los gigantes, acordamos no meternos en los asuntos de los demás, todos ellos son seres con los que se puede razonar, pero los hounds y los Wyverns son Bestias sin inteligencia y solo buscan la guerra y alimento para ellos mismos, los que debiste enfrentar fuera de la fortaleza fueron hounds, estos pueden adoptar la forma de tu más grande miedo, y los Wyverns son los llamados Dragones Sin brazos, ellos son poderosos, y grandes, sus alas pueden hacer explotar el aire cuando vuelan a velocidades irreales, mi idea Clara es la siguiente.-
El príncipe se levantó y abriendo las manos, (estas se transformaron en forma dragón-humanoide, decidí llamarla transformación dragonica) proclamo – Solo debes convertirte en la próxima Reina Demonio y unificar todo el mundo, conquista a todas las razas y marcharemos hacia la gran caída para ganar esta guerra de una vez, y así terminar con este suplicio infinito-
Un silencio se cernió sobre la mesa, me quede mirando al príncipe, este respiraba agitadamente y sus ojos brillaban, las manos dragonicas centelleaban a la luz, su cabello se había despeinado y su sonrisa anunciaba a la locura, hice una mueca y mire al Rey, él estaba con los ojos cerrados y tocaba su barba, respiraba tranquilamente evaluando la situación, el abrió un ojo y me miro expectante, ambos me miraban fijamente.
Rompí el silencio. – Conquistar todo el mundo… ¿cómo me ayudara a encontrar a Elliot?-
El Rey fue el que respondió. – Demandándolo… -
Lo mire más confusa que antes y el prosiguió -Tras conquistar la vanguardia y eliminar a los líderes enemigos, se daría a conocer tu identidad y demandaras por el humano llamado Elliot, aunque si ambos fueron invocados el estará en las líneas frontales, así que antes del enfrentamiento deberíamos de poder hacer alguna diplomacia para que él se una a nuestra causa, y solo derramar la sangre necesaria para la prosperidad de nuestro mundo-
Ciertamente era una idea prometedora, pero igual sentía que liderar a todo el mundo solo te crea más enemigos en la espalda, que los que tienes que enfrentar en el frente, pero ya había decidió mi camino, si tenía que salvar este mundo o eliminar un mundo, lo haría para encontrarlo.
[Abriendo el primer Capítulo del Libro de - Nace La Reina Demonio]
[Se ha completado el 1% del Libro de , capitulo 1/12]
-Acepto gobernar este mundo, ¿por dónde comenzamos? – Me levante y mire a ambos con una sonrisa.
El rey y el príncipe cerraron los ojos sonriendo y emitían un aura de satisfacción y agradecimiento.
-Creo que podríamos empezar con los clanes de los dragones, tras confirmar el apoyo de ellos, intentaremos ir por las demás razas, Padre hay que enviar un comunicado para una reunión e informar que la gran caída se acerca.-
-Arget, ve junto a Leanna, Yurem, Wingrem, Soalo, Rudeo, Poenz y Hirean, convoquen a los 8 clanes cuanto antes, mientras tanto haré que vistan a Halo Blanco con ropa apropiada para una Reina, y… tráeme a Calgary libéralo-
-A sus órdenes Padre- tras decir esto se transformó en dragón y salió por detrás del trono.
-Rey Roslarb, me ha llamado Halo Blanco todo el tiempo, ¿es por mi magia?-
-Sí, es por tu magia, te molesta acaso ¿qué te llame así?, te ofrezco mis disculpas.-
-No, no, no es por eso, pero acaso planea traer toda mi ropa de color blanco, porque si seré la reina del mundo de los demonios, no importa el color de mi magia, yo quiero ropa negra, y tengo ideas del diseño para ello, quisiera una audiencia con los sastres para confeccionarla-
-Así será, mi señora – El rey hizo una pequeña reverencia con la cabeza y se retiró convertido en dragón por detrás del trono.
Por fin tenía un plan para encontrarlo, y ser Reina de un mundo, esto podría ser divertido, me imagino la cara de Elliot cuando vea que gobierno a todos los demonios, sonreí y me levante de mi silla, me deje caer en la cabeza de la mesa y tomando la copa que estaba en la mesa, grite.
-SALUD-.
