Me demoré un poco más de lo previsto en publicar este capítulo, pero he estado llena de obligaciones académicas y familiares que me han ocupado todo el tiempo.

Este capítulo tiene un poco de JC.

¡Ojalá les guste! Espero sus opiniones.

Jimmy Neutrón no me pertenece.


Capítulo 4

"Esto es increíble" dijo Jimmy en su patio trasero. Él y Carl estaban tumbados en el césped tratando de sacarse de su cabeza la silla verde que siempre está fuera del laboratorio. Jimmy se paró, y ayudó a Carl, quien tenía un rostro atemorizado.

"Jimmy, dile que no lo vuelva a hacer!" chilló su gordo amigo.

"Sheen, eres tan malo que no funciona mi invento sobre ti" dijo Jimmy con seriedad.

"¡¿Qué?!" gritó Sheen molesto y confuso

"Eres tan malo al fútbol como para cantar" terminó de decir Jimmy.

"Y eso es mucho decir..." comentó Carl, ya recobrando su valor.

"¡Eso no puede ser!" reclamó Sheen "¡Yo tengo un gran talento!" gritó Sheen mientras se indicaba con el dedo de forma exagerada. "Tú invento debe estar malo..."

"No lo creo" respondió con serenidad "Ya ha funcionado un montón de veces, tú mismo lo has usado antes"

"Entonces puedes construir otra cosa que me ayude" le dijo suplicante.

"No tengo suficiente tiempo. Creo que vas a tener que renunciar a esa audición..." dijo Jimmy disimulando su entusiasmo ante tal idea.

"No" dijo Sheen de forma seria "Jamás ha existido algo a lo que UltraLord le tenga temor, y yo debo seguir su ejemplo" exclamó Sheen, alzando su brazo como si tuviera una espada invisible.

"¿Qué fue lo que dijo?" murmuró Jimmy a Carl, quien se encogió de hombros.

"¡Lo haré!" grito envalentonandose mientras caminaba de vuelta a su casa.

"¡LO HARÉ!" escucharon a lo lejos.

"Pensé que lo estaba superando" dijo Jimmy meditabundo.

"No se ha tomado sus medicamentos" comentó Carl, y Jimmy asintió con la cabeza.


"Papá" llamó Sheen a su padre, quien estaba en la cima de una escalera, arreglando parte del tejado.

"¿Qué pasa, hijo?"

"Necesito que me enseñes a jugar futbol"

El Sr. Estévez se volteó a mirarlo. "¿Bromeas?" respondió hinchando el pecho con orgullo. "Yo era la estrella de mi equipo cuando iba a la escuela"

"¿En serio?" respondió Sheen con una gran sonrisa. "Ultra-guau, nunca me lo habías contando, papá"

"Y ahora..." dijo su padre poniendo su mano sobre el hombro de su hijo "Tú conocerás todo lo que yo se, hijo"

"Enséñame, enséñame" le rogó ansioso.

"OK" dijo su padre. "Espérame aquí para ir a buscar el balón a la cochera"

¡Su papá era el mejor! ¿Como no se le había ocurrido antes pedirle ayuda a él?

Después de un par de minutos el Sr. Estévez atravesó el patio muy contento con el balón entre sus brazos.

"¿Y bien?" preguntó con tono alegre. "¿Qué posición te gusta más? ¿Delantero o defensa?"

Sheen arrugó la cara con molestia. "Pero papá ¡Eso es fútbol soccer!"

"¿Y de eso no estábamos hablando?" preguntó confuso su padre.

Ya no había más opciones. Había probado practicando durante toda la tarde, pero era completamente inútil. ¡Cómo se había comprometido a esto! Pero había que hacerlo, se lo había prometido a Libby, y no podría soportar la cara de decepción de su cándido rostro. Es por esta razón que en situaciones como estas hay que tomar medidas desesperadas. Entraría al laboratorio de Jimmy, y buscaría algo que le sirviese. Ese cabezón tiene un millón de inventos y alguno de ellos debe ayudarle. Sin contar con el hecho de que su genio amigo era todo un tramposo: con el equipo de béisbol, o cuando inventó una maquina vendedora para ganarle unas entradas a Retrolandia a Cindy, o en el concurso de padres e hijos, o... de verdad la lista es interminable. ¿Cómo no va a tener algo que lo ayude a él?

Al otro día en la mañana durante la escuela escuchó decir a Jimmy que haría un pequeño viaje después de clases, así que esa era sería su oportunidad. Entraría, y tomaría todo lo que encontrase. Algo de todo eso servirá.

"¿Sabes lo que le pasa a Sheen?" le preguntó Libby a Jimmy durante el almuerzo tras ver la extraña y taciturna actitud de Sheen. Su hiperactivo novio estaba desde anoche en modo misión secreta: entrar al laboratorio de Jimmy, y conseguir algo que lo ayude a entrar en el equipo.

"No tengo idea" respondió el genio. "No ha dicho ninguna frase coherente desde que lo vi esta mañana"

"¿Y desde cuando Sheen dice algo coherente?" preguntó Cindy, quien estaba sentada a su lado.

"Sabes lo que quiero decir"

"¿Qué tendrá planeado para esta tarde?" preguntó Libby acongojada con la mirada hacia Jimmy y Carl, quienes estaban sentados al frente y a su izquierda, respectivamente. Sheen, por su parte se había sentado solo -si no se toma en cuenta su figura de acción de UltraLord que estaba sentado junto a él en la mesa- con los ojos desorbitados mientras comía sin decir una palabra. Todos se voltearon hacia la mesa en la que él estaba.

"No lo se" respondió Jimmy. "Pero no puede hacer mucho. No le pasé ningún invento, así que aparte de ser un desastre en la audición, no pasará nada más"

"¿No le pasaste ninguno de tus estúpidos inventos?" le preguntó Cindy sorprendida. "Oh, pero en ese caso todo está bien. Recuerda que la mayoría de los desastres -por no decir todos- son provocados por TUS inventos"

"No son estúpidos" le aclaró el genio. "Y no, no le presté ningún invento. Es decir, si lo intenté ayudar, pero mi invento no funcionó en él, así que..."

"Esto no es bueno" exclamó Libby, sin despegar la mirada de Sheen. "Algo va a hacer..." Y Libby tenía razón, Sheen si estaba planeando algo.

Esperó a que sus amigos se fueran, y entró en acción. Se acercó a la casa club de Jimmy, cuya parte subterránea esconde, no una discoteca -como aún pensaba el despistado papá de Jimmy- , sino un laboratorio, tomó un cabello de Jimmy, y lo puso en el escáner, para en segundos ser aceptado por VOX. Ya en su interior, se sambuyó en el laboratorio, tomando con brusquedad cada uno de los artefactos de Jimmy, habiendo algunos que jamás había visto.

"¿Para qué servirá esto?" se preguntó mientras tomaba un pequeño invento metálico, y lo acudía fuertemente, como si pensara que así cobraría vida. "¿Y esto?" preguntó nuevamente mientras tomaba una especie de rayo, que parecía una secadora de pelo.

Pero ya habían pasado un par de hora desde que estaba en el laboratorio, y más allá de jugar con algunos inventos, y destruir la mitad del laboratorio, aún no había encontrado nada que le sirviese para jugar futbol. Hasta que de pronto chocó con la ventana en donde Jimmy guardaba frascos. Y ahí se acordó que les había comentado algo de lo que había estado trabajando durante las últimas semanas. En realidad Sheen nunca escucha con mucha atención lo que le explica su cabezón amigo, pero ahora su explicación resonó en su mente.

Jimmy había estado trabajando en un asunto que era bastante complejo y desconocido para él: la emociones. Si, ya había producido la feromona del amor -y que le había producido, por cierto, bastantes problemas- pero jamás había conseguido llegar a crear hormonas que producirán otro tipo de emociones. Incluso le había dicho que quería ir más allá, y producir todo tipo de hormonas, como la de la adrenalina, o la del crecimiento. Sheen no había entendido que eran esas hormonas, pero de seguro de algo le servirían, como un brebaje mágico.

Apretó todos los botones, hasta que se abrió la ventana y tomó todos los frascos. Pero en ese momento escuchó ruidos. No, peor aún pisadas. Jimmy había llegado, y según pudo escuchar, no venía solo.

"¡Viste, Neutrón!" escuchó una chillona voz de una chica, discutiendo a lo lejos. "Te dije que era una mala idea ir a ese lugar horrible. No hicimos nada más que observar rocas"

"Nadie te obligó a vinieras" escuchó responder a Jimmy.

"¿Qué te parece una competencia de ese videojuego tuyo?" le propuso ella. Sheen escuchó que se acercaban cada vez más.

"Lo siento, no puedo" respondió él seriamente. "Tengo que terminar mi último invento"

Sheen tomó los tubos que tenía en la mano, y se los bebió. Después, rápidamente se guardó en su bolsillo un montón de otros líquidos y sustancias. Algo de todo esto funcionaría.

"¿Por qué? ¿Temes que te derrote como siempre?"

"No" respondió él. "Solo que quiero trabajar en mi invento"

"Vamos, no seas aburrido" le rogó ella.

"No" dijo él firmemente. "Y hablando de eso. Necesito que te vayas, Cindy"

"¿Pero por qué?" le preguntó la rubia, con un tono triste.

"Porque necesito trabajar, y tú me desconcentras"

Ella se le acercó coquetamente. "¿Ah, si?" preguntó. Él la miró, y se corrió un tanto nervioso.

"Si" respondió él. "Así que si no te molesta..."

"¡No seas así, Jimmy!" le rogó ella. "Déjame quedarme...Te puedo ayudar..."

Él se volteó con la intención de negarse, pero al ver su rostro rogante, tuvo que ceder.

"Está bien, te puedes quedar" resopló. "Pero no toques na...¡SHEEN!"

Jimmy y Cindy dieron un paso hacia atrás debido al susto de haber sido descubiertos.

"¡Sheen!" gritó Jimmy. "¿Qué haces aquí?"

Cindy se escondió detrás de Jimmy, como protegiéndose de Sheen. "Neutrón, pensé que habías dicho que estaríamos solos"

"Sheen, ¿Cómo entraste a mi laboratorio?"

"Con tu cabello" respondió él, sin darle importancia.

Jimmy puso sus manos sobre su cintura. "¿Y dónde conseguiste muestras de mi cabello?"

Sheen sacó una bolsa de papel, que tenía escrito:

"Cabello de Jimmy

Propiedad de Carl Wheezer"

"Ayer le quise robar una bolsa con caramelos al gordo, pero me equivoqué, y tomé esta" explicó él.

Jimmy lo miró molesto. "Voy a tener que poner una contraseña a mi laboratorio" murmuró para sí.

"Oye, Jimmy" habló Sheen desconcentrado, como olvidando que había sido recientemente descubierto. "¿Qué hace Cindy contigo en tu laboratorio?"

Ambos se miraron nerviosos.

"Estábamos..." empezó a decir Jimmy, intentando encontrar una buena excusa que decirle a Sheen.

"...haciendo nuestro reporte de química" terminó de decir la rubia.

"Y eso no es lo importante, de todos modos. No me cambies de tema" dijo Jimmy. "Dime, ¿Qué hacías aquí? No tocaste nada ¿cierto?"

"No, cabezón" respondió Sheen. "Solo me bebí lo que fuera que había ahí, habían muchas botellas, así que no..."

"¡¿QUÉ HICISTE QUÉ?!" exclamó Jimmy exaltado, y Cindy se apresuró a mirarlo confundida.

"¿Por qué? ¿Qué era eso?" preguntó ella.

"Eran los frascos de los Hombres N..." respondió él, preocupado. "Y...otras sustancias en las que he estado trabajando..."

"¿Aún los tienes?"

"Si, había producido más, para caso de urgencias..."

"¡¿Son los frascos de los hombres N?! ¡Ultra chido!"

"No, Sheen" respondió Jimmy seriamente. "Esto no es bueno. Te los tomaste todos a la vez. ¡Quién sabe que es lo que pudiera pasar!"

"Tonterías" respondió Sheen "¡Esto me hará mucho más poderoso que antes!"

"No, Sheen..."

"¡Oh, miren que hora es!" exclamó Sheen.

"¿La hora de ver el bobo programa de Ultralord?" preguntó Cindy.

"No" le respondió seriamente. "Es la hora de la audición" dijo Sheen, mientras se elevaba por lo aires, destruyendo el techo del laboratorio.

Jimmy y Cindy quedaron viendo el enorme agujero en el techo por un momento en silencio.

"Increíble. Eres capaz de ocasionar desastres sin hacer nada. Debe ser un nuevo récord". Jimmy se volteó hacia ella con el ceño fruncido.