1 Un día cualquiera
Un nuevo día amanece en el Planeta Tierra, una niña de unos 16 años está medio dormida intentando obviar el sonido del despertador, hasta que…
- Hija, despierta, que ya son las 7 de la mañana y tienes que ir al Instituto.
- Ya voy mamá… - dijo Ann perezosamente.
Después de la llamada de su madre, Ann se empezó a levantar y se vio al espejo. Vio que era una chica muy guapa, con un pelo negro azabache largo y ojos marrones, se vio a sí misma como una mujer con fortaleza, ya no sólo física, sino psicológicamente. De repente, su vista fue hasta una pequeña foto vieja en donde sale su hermano Vegeta cuando era pequeño. Sus padres hacía un año le habían contado su verdadera procedencia, cómo era su hermano, cómo era su cultura en su planeta, le contaron todo sobre su raza y su familia.
"Me gustaría tanto conocer a mi hermano mayor, aunque estoy feliz con la familia que tengo aquí, que son los que me criaron, pero me encantaría poder ver a Vegeta aunque sea una vez…" dijo para sí misma soltando una lagrima, hasta que tocaron a la puerta de su cuarto.
- Hola hermanita, ¿ya estás levantada? – le dijo Kakarot, detrás de la puerta.
- Hola, si, voy a ducharme y bajo a desayunar – contestó Ann
- Vale, no tardes, ya sabes que tengo que llevarte yo al Instituto y sabes que a papá no le gusta que llegues tarde.
- Vale
Aunque ella fuera al Instituto, su padre no estaba muy de acuerdo ya que a una guerrera saiyan no le hace falta adquirir conocimientos para su desarrollo, pero Gine quería la niña tuviera una formación y no fuera una guerrera obsesiva en los combates como Bardock. Kakarot había ido un tiempo al Instituto pero cuando cumplió los 18 años, decidió dejarlo porque según él, no era capaz de estudiar como su hermana así que a raíz de ahí se dedicó a las artes marciales y a entrenar con su padre.
Ann bajó a la cocina a desayunar con su familia y saludó a los presentes:
- Hola mamá, hola papá, hola hermanito – saludó Ann
- Hola hija – contestó amorosamente Gine
- Hola enana – contesté Kakarot intentando picarla un poco (estos hermanos mayores… jejeje)
- No me digas enana… -dijo Ann un poco ofendida porque a veces la trataban como a una niña pequeña.
- Hola… - contestó secamente Bardock.
Mientras están desayunando, el timbre de la casa sonó. Kakarot fue a abrir y se puso contento de la visita que acababa de llegar:
- Holaaaaa, ¿qué tal? – dijo Bulma. Bulma tenía la misma edad que Ann e iban al mismo instituto y se convirtieron en amigas al poco de conocerse. Siempre iban juntas a todos los sitios: de compras, estudiar, ir a una discoteca (aunque Bardock no quería…) y todo lo que se le ocurrieran a las dos adolescentes.
- Hola Bulma, mi hermana está en la cocina. Pasa – dijo alegremente Kakarot.
Kakarot y Bulma se dirigieron a la cocina, donde estaban todos desayunando:
- Hola Bulma, ¿estás lista? - dijo Ann
- Si, ya estoy lista, vamos rápido que sino no llegaremos a tiempo al instituto – apresuró Bulma a Ann
- Pero no te iba a llevar yo… - cuestionó Kakarot
- Sí, pero ayer me llamó Bulma por la noche y le dije que sí. No te importa, ¿verdad hermanito? – le miró con carita suplicante
- No, claro que no hermana, si vas con ella sé que vas a estar segura - le guiño un ojo mientras le sonreía.
- Gracias – dijo Ann, lo abrazó y le dio un beso en la mejilla.
- A las seis, te quiero en casa sino te voy a buscar yo y me va a dar igual lo que estés haciendo y con quien – dijo Bardock
- Está bien, papá. Te prometo que a las seis estaré en casa – le dijo a su padre. Le dio un beso a su madre y a él y se fue con Bulma.
Mientras están las dos juntas, comentaban los planes que van a hacer.
- Sí que te tiene controlada tu padre eh! Nunca vi un padre más posesivo – dijo Bulma a su amiga.
- Si, ya sabes cómo es, pero como soy su única hija, aunque no sea su hija biológica sé que me quiere como si lo fuera - Ann, al poco de saber toda la verdad, se lo contó a Bulma que se quedó impactada.
- ¿sabes algo de tu hermano Vegeta? – preguntó Bulma
- No, no sé nada, no sé cómo localizarle ni nada… - dijo Ann
- Ya verás cómo se nos ocurre algo, no te preocupes, además después de todo lo que me contaste tengo curiosidad en conocerlo jejeje – dijo pícaramente Bulma
- Oye, pero ¿tú no estabas con Yamcha? – dijo Ann con un pelín de celos, porque aunque aún no conocía a su hermano, no le gustaba la idea de que su mejor amiga pensara de esa forma de su hermano mayor.
- Bueno ¿y qué? Pero ya sabes cómo es Yamcha, siempre está coqueteando con todas y empiezo a estar harta de la situación… - protestó Bulma
- Ya sabes lo que opino de ese tema
- Si, ya lo sé pero sabes lo mucho que le quiero
- Si yo tuviera un novio así ni quererle ni nada, no sería capaz
- Ya lo sé
Llegaron las dos al instituto, muy contentas hablando entre ellas, como siempre hacían, cuando de repente, un chico alto, de pelo castaño y ojos azules como el mar se chocó con ellas:
- Lo siento mucho, no miraba por dónde iba – se disculpó Ann, mirando a los ojos al chico
- No pasa nada, tranquila, también iba un poco distraído, por cierto me llamó Sergio – saludó educadamente a Ann
- Encantada, me llamó Ann y ella es mi amiga Bulma – contestó Ann
- Hola, ¿qué tal? – dijo Bulma
- Me tengo que ir que llego tarde a clase, adiós – se despidió Sergio
- Parece que te gusta ese chico eh! – le dijo Bulma a Ann que se había quedado hipnotizada por la mirada de ese chico
- Eh, ¿qué dices? No escuche lo que dijiste
- Que te decía que parece que te gusta ese chico – dijo Bulma
- No, para nada, me parece guapo pero nada más – dijo Ann disimulando el sonrojo que le había salido en el rostro.
- Bueno vamos a clase, anda, jajaja – se río Bulma por la actitud de su amiga.
Mientras tanto, en el planeta Freezer, Nappa y Raditz estaban hablando los dos en una sala común y Vegeta estaba entrenando:
- Entonces, ¿qué era ese mensaje que te había llegado antes? – preguntó Nappa con curiosidad
- Era de mi padre, me dijo que estaban bien y que la princesa se está volviendo cada día más fuerte – respondió Raditz. Raditz, al poco tiempo de que su familia llegara a la tierra, estuvo en contacto con ellos periódicamente ya que no podía ir a visitarles sino Freezer se enteraría y también supo de la princesa, pero le hizo prometer a su padre que no le diría nada a Vegeta. Los únicos que sabían la verdad eran Raditz y Nappa.
- Espero que Vegeta no se entere de dónde está su hermana sino irá como un rayo a buscarla – dijo Nappa.
- Tranquilo, no se va a enterar. A no ser que cogiera mi dispositivo y viera los mensajes que tengo de mi padre, por nosotros no se va a enterar.
- Ya, pero sabes lo persistente que es Vegeta – aclaró Nappa
En la sala de entrenamiento se encuentra un Vegeta, cansado y sudoroso, que no paraba de pensar:
"Tengo que volverme el más fuerte, tengo que transformarme en el legendario super saiyan, sino lo hago no podré vencer a Freezer… ni tampoco encontrar a mi hermana" pensó Vegeta cuando empezaba a salir de la sala y fue hacia donde estaban Nappa y Raditz.
- ¿De qué estabais hablando? – preguntó Vegeta de mal humor
- De nada, de mujeres, como siempre – contestó Raditz intentando que no se enterara de que le sonsacara el tema de la conversación.
- Sois unos simples, en vez de estar entrenando, habláis de estas tonterías. Voy a ducharme – dijo Vegeta. No le molestaba el tema de las mujeres, pero también él era práctico, las utilizaba únicamente para satisfacerse y nada más por eso le parecía una tontería que ese par gastara el tiempo en un tema, que para él, era simple tampoco se le había pasado por la cabeza tener descendencia ni pareja.
Mientras Vegeta se dirigía a su cuarto a ducharse, por los altavoces se oyeron los nombres de los tres saiyans que los llamaban para mandarles a una nueva misión que el gran Freezer les ordenaba.
En el Planeta Tierra, dos chicas adolescentes salían del instituto ya que habían terminado las clases:
- ¿Te apetece ir a hacer los deberes a mi casa? Aun son las 3 de la tarde – preguntó Bulma
- Vale, me apetece mucho – contestó alegremente Ann, ya que hasta las seis no tenía que volver a casa. A veces le gustaría ser como su amiga que tenía plena libertad para hacer lo que quisiera.
Cuando las dos niñas llegaron a casa, Ann se seguía sorprendiendo de la inmensa mansión de los Brief. Ellos eran dueños y propietarios de la Capsule Corp, y eran muy ricos, demasiado jeje, y siempre estaba impresionada por todo lo que veía cada vez que visitaba la casa de su mejor amiga. Cuando entraron apareció la señora Brief, con ese carácter tan amable que la caracteriza:
- Oh! Hola niñas, bienvenidas, ¿qué tal el instituto? ¿queréis la merienda? – preguntó la Sra. Brief.
- Gracias mamá, pero vamos a ir a mi cuarto a estudiar ya bajaremos un poco más tarde a merendar – contesto Bulma, tratando de sacarse de encima a su madre. No es que la molestara, ni mucho menos, pero cuando había visitas siempre estaba igual y luego no había forma de sacarla de encima.
- Muy bien niñas, estudiar mucho – contestó la Sra. Brief que estaba ocupándose de sus plantas.
Al llegar a la habitación, Bulma recibió un mensaje de su novio Yamcha diciéndole que esa noche iba a ver una fiesta que si le apetecía ir. En un principio, no quería pero luego pensó que podía ir con su amiga y se lo comentó:
- Ann, me acaba de llegar un mensaje de Yamcha de que esta noche hay una fiesta, ¿quieres que vayamos las dos? – preguntó Bulma, con deseos de que su amiga le dijera una respuesta positiva ya que no le apetecía tener que ir con su novio ya que tendría que soportar los coqueteos que le hacía a las demás chicas.
- Me encantaría, ya lo sabes, pero mi padre no creo que me deje. Sabes lo que opina de esas cosas – contestó Ann
- Pero le llamamos y le decimos que te quedas a dormir en mi casa y ya está, anda di que sí, por faaaa
- Vale, está bien. Mientras mi padre no se entere…
- Guay! Gracias amiga, llamaré a tu madre y se lo diré – le dijo Bulma guiñándole un ojo a su amiga.
Continuara…
¿Qué pasara en la fiesta?; ¿Vegeta se enterara de la verdad con respecto a su hermana?...
