La fiesta
En la Montaña Paoz, se encuentra un padre e hijo entrenando arduamente como siempre hacen:
- Venga Kakarot, con todas tus fuerzas, que pronto será el torneo de artes marciales y tenemos que ganar – dijo Bardock a su hijo
- Ya lo sé papá, hago todo lo que puedo – contesto Kakarot con voz cansada
- No me vale eso, venga tienes que esforzarte más
En el interior de la casa, se encontraba Gine que estaba leyendo un libro sentada en el sofá cuando de repente suena el teléfono. Se levanta, lo coge y escucha que es Bulma:
- Hola Gine soy Bulma
- Hola Bulma, dime pequeña
- Verás es que Ann quiere quedarse a dormir hoy en casa y le dije que os iba a llamar para ver si le dais permiso para quedarse hasta mañana
- Ah, vale, por mí no hay problema, que se quede en tu casa así os lo pasáis bien las dos que estáis en la edad – dijo Gine contenta de que su hija disfrutara de su juventud
- Muy bien Gine, muchas gracias, pero ¿qué le vas a decir a Bardock? – preguntó Bulma preocupada
- No te preocupes, ya me ocuparé de él. Tiene que entender que su hija es joven y tiene que disfrutar de su vida – dijo Gine
- Está bien, mañana por la tarde llevaré a Ann a su casa después de salir del colegio, os manda un beso, hasta mañana – dicho esto, Bulma colgó el teléfono y se lo dijo a su amiga. Las dos estaban muy contentas.
Mientras Gine estaba pensando en qué decirle a Bardock para que no se enfadara con su hija por desobedecerle.
"Seguro que si le hago una buena cena y pasamos una noche romántica los dos, no protestará jijiji" pensó pícaramente Gine.
Gine sale de casa y ve a su marido y a su hijo entrenando cuando se acerca a ellos:
- Hola chicos, ¿por qué no lo dejáis por hoy? Tenéis que descansar y ya son casi las seis – dijo Gine
- Está bien, lo dejaremos para mañana. Vamos Kakarot, ve a descansar - ordenó Bardock que estaba de mal humor. Por cierto, ¿ha llegado la niña? – preguntó Bardock mirando a su mujer
- No, ha llamado y dijo que quería quedarse en casa de Bulma a dormir y yo le di permiso.
- Queeee? ¿Cómo se te ocurre darle permiso sin preguntarme antes? ¿Para qué estoy yo aquí, eh? Voy a ir a buscarla ahora mismo – dijo Bardock totalmene enfadado decidido a volar hasta la casa de Bulma y recoger a su hija
- Espera, para un momento, Ann tiene derecho a estar con sus amigas, es una niña todavía y tiene que divertirse – dijo Gine tratando de que Bardock entrara en razón.
- Ella no es una niña normal, es la princesa saiyan y tenemos que protegerla y ¿si le pasa algo? o ¿si la atacan? – dijo Bardock
- No exageres, además la has entrenado para pueda defenderse, no es una saiyan debilucha. Aunque nuestro deber sea protegerla, debe disfrutar un poco de su vida, nadie sabe de su paradero así que no ha peligro – dijo Gine en un tono calmado.
- No me vas a convencer – dijo Bardock intentando otra vez irse
- Vale, pues si mis argumentos no te convencen, quizás te convenzan estos otros… - dijo Gine acercándose a su marido por detrás, abrazándole por el cuello y dándole besos en el mismo. Venga si dejas que la niña se quede con Bulma, te haré una cena especial y te daré un "postre" a tu gusto, ¿vale cariño? – dijo Gine guiñando un ojo de forma coqueta viendo a un Bardock totalmente sonrojado por la actitud de su mujer.
- Eh, eh, vale está bien, dejaré que la niña se quede esta noche allá. Espero que el postre valga la pena – dijo Bardock con la cara roja como un tomate y desviando la mirada de su mujer
- Por supuesto que lo valdrá, como siempre jeje - le dijo Gine dirigiéndose hacia la casa y guiñándole un ojo.
En la Capsule Corp, dos adolescentes se preparan para asistir a la fiesta, por suerte Ann y Bulma tienen la misma talla y no había problema en que Bulma le dejará ropa a su amiga.
- Bien, yo ya estoy lista. Bulma, ¿te queda mucho? – preguntó Ann. Ella había escogido un pantalón largo negro, con un top blanco con escote redondo, combinado con unos zapatos de tacón fino y con un brillo rosa muy clarito, parecido al color de sus labios.
- Ya voy, ya voy, es que estoy terminando de arreglarme – dijo Bulma. Ya está ya termine, podemos irnos cuando quieras – acabó de decir Bulma muy contenta por cómo se había arreglado. Llevaba un vestido corto de color rojo, con zapatos de tacón rojo, el pelo suelto a media melena y con abundante maquillaje.
- No sé por qué insistes en maquillarte así, sólo tienes 16 años, no lo necesitas
- Ya lo sé Ann, pero sabes que soy muy coqueta – guiñó el ojo Bulma
- Anda vámonos presumida – dijo Ann intentando picar un poco a su amiga.
La fiesta a la que iban era en casa de un compañero del Instituto de la clase de ellas. Cuando ellas llegaron vieron que había un gran ambiente, todo con un tema veraniego, mucha gente, mucha bebida comida y sobre todo, muchos chicos guapos. Bulma consiguió ver a su novio que estaba entre la multitud hablando con un grupo de chicas, ella enfadada se acercó a él dándole una bofetada por la osadía:
- ¿A qué ha venido eso, Bulma? – preguntó Yamcha ofendido por la agresión de su novia
- Viene a que sabías que iba a venir y te encuentro con este grupo de chicas coqueteando con ellas, como siempre. Nunca cambiarás. Me voy con Ann, haz lo que quieras – dicho esto, Bulma se fue muy enfadada con su amiga.
- No quiero que digas la frase de siempre – le dijo Bulma a Ann cuando volvió con ella.
- ¿Qué frase? ¿Te lo dije? Jejeje – dijo Ann tratando de meterse un poco con su amiga. Siempre era el mismo tema de conversación, respecto a su noviazgo. Ann siempre le decía que lo dejara que iba a acabar sufriendo por él, pero Bulma siempre lo perdonaba y le daba oportunidades.
- Esa misma, mira que eres eh! – se puso de morros Bulma
- Venga no te enfades, vamos a tomar algo y pasa de él, total no merece la pena y lo sabes
- Si, tienes razón, vamos a tomar algo y a bailar
En un punto alejado de la galaxia, nuestro grupo de saiyans ya habían conquistado otro inmenso planeta y estaban descansando.
- También este planeta era inmenso y lo hemos podido conquistar en menos tiempo que otras veces – dijo Raditz
- Si, espero que esta vez Freezer nos recompense de verdad – dijo Nappa
- Hmp – dijo Vegeta
- Bueno yo voy a dormir un poco, aquí no corremos ningún peligro ya que no hay más enemigos – dijo Raditz que se echó en el suelo a dormir.
- Yo creo que también, esta misión me cansó mucho – dijo Nappa.
- Está bien, poneros a dormir holgazanes, yo entrenaré un poco – dijo Vegeta con el mal humor que le caracteriza.
Mientras Vegeta está entrenando ocurre un hecho que le llama la atención. De repente, sonó el dispositivo de Raditz que estaba haciendo una especie de señal que indicaba que tenía un mensaje, él al no soportar el ruido decidió ir a apagarlo, ya que Raditz para dormir siempre se lo quitaba de la oreja, pero al príncipe le pico la curiosidad por saber de quién era ese mensaje, podría ser un mensaje de algún ligue de Raditz y si era humillante podría luego meterse con él, pero lo que escuchó lo dejo de piedra:
"Hijo, soy mamá, hace mucho que no hablamos tú y yo, siempre hablas con tu padre. Tu hermano está muy bien, cada día se hace más fuerte pero tu padre tiene que andar detrás de él para que entrene en serio porque siempre hace los mínimos ejercicios y la princesa cada día, está más preciosa se parece mucho a la Reina, ojalá pudieras venir a vernos pero ya sé que lo haces por nosotros. Te echamos mucho de menos hijo, un beso de parte de todos"
Al acabar de oír el mensaje, Vegeta no sabía que pensar, por un lado quería despertar a ese desgraciado por no haberle dicho que su hermana estaba viviendo con su familia y por otro, quería esperar a ver si se lo decía él mismo, pero el problema que tiene es que a veces se deja llevar por sus impulsos y eso fue lo que hizo. Vegeta levantó a Raditz del suelo despertándolo:
- Tú, miserable, despierta que me tienes que dar unas cuantas explicaciones – gritó Vegeta muy enfadado
- ¿Qué pasa Vegeta? ¿Por qué me haces esto? No he hecho nada malo – dijo Raditz ya que Vegeta lo tenía cogido por el cuello.
- Acabo de oír un mensaje que te llegó de tu madre y menciona a mi hermana, ¿por qué no me habías dicho que ella está con tu familia, imbécil? Sabes que la estoy buscando desde hace años y tú no te dignas en decirme dónde está. – dijo Vegeta a punto de perder los nervios sino contestaba a lo que él decía.
- Espera Vegeta, suéltame. Puedo explicártelo todo, pero bájame por favor…
- Te escucho insecto – dijo Vegeta intentando no perder la paciencia
- Después de que nuestro planeta fue destruido, al poco tiempo, mi padre se puso en contacto conmigo. Me dijo que estaban bien y que se tuvo que llevar a la princesa porque tu padre se lo pidió como un favor personal. Me hizo prometerle que no te diría nada
- Y ¿por qué no quería que me dijeras nada? Responde – gritó Vegeta
- Porque sabía que intentarías ir tras ella para llevártela pero siendo tú, un niño, no hubieras podido hacer nada y a lo mejor, estaríais muertos los dos ahora mismo – dijo Raditz intentando que Vegeta entrara en razón y se tranquilizara.
- Dime ahora mismo en qué planeta están. DIMELO! O te mato ahora mismo – amenazó Vegeta a Raditz
En ese momento y por el alboroto que ambos estaban causando, Nappa se despertó y preguntó que estaba pasando
- No pasa nada, solo que este miserable sabe dónde está mi hermana y no me lo quiere decir
- Raditz eres torpe, ¿cómo se te ocurre? – dijo Nappa a Raditz
- Yo no le dije nada, escuchó un mensaje de mi dispositivo, yo no le dije nada
- Tendrías que haber sido más cuidadoso
- ¿Tú lo sabías también Nappa? – preguntó Vegeta con una vena hinchada en la frente a punto de explotarle
- Sí, yo ya lo sabía. Tu padre me pidió que no te dijera nada
- Sois un par de traidores. Decirme ahora mismo en qué planeta está mi hermana, ahora mismo – gritó Vegeta a ambos
- Está bien, te lo diremos pero tienes que prometernos que aún no irás a verla, es peligroso – dijo Raditz intentando persuadir al príncipe.
- Muy bien, dímelo de una vez
- Está en la Tierra, un planeta del sistema solar
- Me voy allí ahora mismo, no perderé ni un segundo - dijo Vegeta entrando en su cápsula espacial y marcando la ruta para llegar allí. Nappa y Raditz le rogaron que no se fuera porque si no Freezer se podría enterar. El príncipe no los escucho y se largó rápidamente.
- Ahora, ¿qué hacemos Nappa?
- Tenemos que seguirle y si alguien nos llama de la base tendremos que poner alguna excusa pero tenemos que ir tras él, sino puede meter la pata. – dijo Nappa todo apresurado yendo a sus respectivas capsulas para seguir a Vegeta
Mientras Nappa y Raditz persiguen a Vegeta por el espacio, las dos amigas se estaban divirtiendo la fiesta.
- ¿Te lo estás pasando bien Ann? – preguntó Bulma a su amiga
- Sí, claro, muy bien – dijo Ann no muy convencida de lo que dijo, la verdad es que se estaba aburriendo mucho ya que era demasiado simple la fiesta. En un momento giro la cabeza y vio a ese chico que conoció ese mismo día en el instituto, Sergio. Estaba muy guapo, con un traje informal que le marcaba su físico que ningún chico podría envidiarle. Él se da cuenta de que Ann estaba en la fiesta y se acerca a ella para saludarla.
- Hola Ann, que guapa estás - dijo Sergio muy sorprendido de la vestimenta que llevaba la chica.
- Hola Sergio, gracias por el piropo – dijo Ann con un poco de sonrojo. ¿Has venido con alguien? – le preguntó a él.
- No, he venido solo. Como soy nuevo en el instituto no conozco a nadie todavía, salvo a ti y a tu amiga. - De repente entra Bulma en la conversación.
- Vaya Sergio, hola, ¿qué tal?, ¿hace mucho que estás aquí? – preguntó Bulma ya que comprobó que su amiga estaba un poco cortada
- Hola Bulma, pues bien como le estaba diciendo a tu amiga. Voy a buscar una bebida, ¿queréis algo vosotras?
- No, gracias yo no quiero – dijo Bulma
- ¿Y tú, Ann?
- Si, por favor, un vaso de agua, no me gustan mucho los refrescos – contestó Ann
- Muy bien, ahora vengo
Mientras Sergio iba a buscar los refrescos, las dos amigas quedaron hablando juntas.
- Dime la verdad, ¿te gusta ese chico? – preguntó Bulma
- Pues, no sé Bulma, me parece un chico simpático, guapo, inteligente… - contestó Ann
- Amiga mía, ésa es prueba de que te gusta, ¿quieres que os deje a solas para que os conozcáis mejor?
- Ni se te ocurra dejarme sola, eh!
- Tú déjame a mí, ya verás – Bulma le guiñó un ojo cuando le dijo eso.
En un instante Sergio volvió juntos a las dos con los refrescos
- Ya estoy aquí, toma, aquí tienes tu refresco Ann
- Muchas gracias
- Bueno yo voy a buscar a mi novio a ver que está haciendo, os dejo un momento solos. Hasta ahora – Bulma le guiñó un ojo a Ann.
En ese momento, Ann maldijo a Bulma por dejarla sola con el chico que le gustaba ya que no sabía qué decirle ni de qué hablar ni nada. Su belleza le imponía demasiado.
- Bueno y… ¿tienes hermanos? – preguntó Ann tímidamente
- No, no tengo hermanos. Soy hijo único. Y, ¿tú tienes?
- Sí, tengo un hermano mayor de 18 años que se llama Kakarot y otro de 23 que se llama Vegeta, que no conozco todavía.
- ¿Y eso?
- Es que me crie con otra familia, pero estoy buscándolo para conocerlo
- Vaya, lo siento. Si necesitas cualquier cosa, puedes pedírmelo – al decir esto, Sergio se fijó en los bellos ojos de ella y como si estuviera hipnotizado por su mirada se estaba acercando a Ann cada vez más para darle un beso, ella también se estaba acercando a él. Sería su primer beso, el primero de verdad. Sus labios se juntaron tímidamente, casi rozándose y después se separaron despacio, disfrutando el momento. De repento, Sergio vio la hora que era y se despidió de Ann.
- Bueno, se ha hecho tarde. Me tengo que ir, nos vemos mañana en el Instituto
- Sí, si… hasta mañana – dijo Ann aturdida por el efecto del beso que había acabado de tener.
Después de que se despidió de Sergio, Ann se puso a buscar a Bulma para ir a casa ya que era demasiado tarde y quería irse. Cuando la encontró vio que su amiga estaba en una pelea verbal con su novio Yamcha:
- Eres un desgraciado, ¿cómo se te ha ocurrido hacerme esto estando yo tan cerca? ¿tú lo ves normal? – le gritaba Bulma a Yamcha que había acabado de pillar a su novio en plena infidelidad.
- Cariño, lo siento. Pero sabes que soy muy atractivo y me dejó enredar fácilmente
- Ah, sí! Pues como te dejas enredar de esa manera, no quiero volver a verte, no quiero ni que te acerques ni a mí ni a mi casa. Te odio – Bulma salió llorando cuando se chocó con su amiga
- Vamos a casa por favor, Ann - le dijo ella llorando
- Tranquila, te estaba buscando para irnos a casa. Nos vamos ahora mismo, no te preocupes
Continuará…
¿Qué sucederá con Ann y Sergio?; ¿Nappa y Raditz podrán detener a Vegeta antes de llegar a la Tierra?; ¿Bulma perdonará a Yamcha?
