Advertencia: Lenguaje Vulgar y lemon no sé si llamarlo así pero lo pongo por si se puede interpretar así.

La llegada

La mañana siguiente llegó para las dos amigas, estaban durmiendo en la misma habitación. Bulma se había pasado toda la noche llorando y Ann estuvo consolándola, sabía perfectamente que esto iba a acabar así porque no era la primera vez que su amiga pasaba por una situación así con su novio. Sonó el despertador marcando las 7 de la mañana, Ann se despertó y lo apagó rápidamente, como el instituto quedaba a cinco minutos de casa de Bulma decidió dejarla dormir un poco más, ella se había desvelado inmediatamente, tenía un presentimiento de que ese día iba a pasar algo más, aparte de lo que podría ser habitual pero no se imaginaba el motivo.

Puede que ese presentimiento que ella tenía se estuviera apresurando por la vía láctea en dirección a la Tierra, Vegeta estaba de camino al planeta donde estaba su hermana aun le quedaba un rato largo de viaje pero ya era menos la distancia, estaba ansioso por llegar y ver a su hermana, ya no sólo a ella como tal, sino que quería comprobar con sus propios ojos si era una saiyan fuerte o si, por el contrario, no había entrenado para nada sus técnicas de combate o desarrollado sus poderes. Lo comprobaría pronto.

Ann se fue a la ducha rápidamente, pero antes le cogió algo de ropa prestada a su amiga ya que ella no había llevado ropa limpia para cambiarse. Mientras se duchaba estuvo pensando en el beso que tuvo ayer con Sergio, le pareció que había sido un sueño para ella, era su primer beso fue muy importante para ella, pero de repente se puso a pensar:

"¿Qué habrá pensado él? ¿Habrá sentido algo cuando nos dimos ese beso?... Si mi padre se hubiera enterado seguro que se habría enfadado conmigo…" pensaba Ann.

Cuando salió de la ducha todavía con esos pensamientos, vio que ya era bastante tarde y que tenía que despertar a Bulma para ir al instituto sino querían llegar tarde:

- Bulma, despierta, ya son las 8 de la mañana

- Eh!... ah, buenos días Ann – dijo Bulma muy poco animada y sin ganas de ir al instituto

- Venga que aún tenemos que desayunar y no nos va a dar tiempo

- Ya, pero es que después de lo de ayer no me apetece ir al instituto. No quiero encontrarme con Yamcha hoy

- Ya sé que no estás para ánimos pero sabes lo estrictos que son en el instituto con las faltas injustificadas

- Ya… bueno pues me daré una ducha rápida y vamos – dijo Bulma perezosamente ya que, en verdad, no estaba para nada animada.

- Venga que para animarte te contaré una cosa que me pasó ayer con Sergio en la fiesta… - dijo Ann esperando que su amiga se lanzará a decirle preguntas como loca por saber que había pasado y así sucedió. Bulma salió rápidamente del baño y obligó a su amiga a sentarse en la cama y que le contará.

- Que? Dime, venga suelta todo lo que me tengas que decir, vamos rápido – dijo Bulma entusiasta de que contará los detalles

- No, no te diré nada todavía, te lo contaré en el recreo porque si no ahora llegaremos tarde a clase sino no abro la boca

- Está bien, mala amiga, me arreglo en un momento, pero en el recreo no te vas a librar de contármelo todo eh! – le guiñó el ojo Bulma de manera traviesa ya que estaba deseosa de que le contara los detalles.

En la Montaña Paoz, todos los miembros de la casa ya estaban levantados y desayunando la comida deliciosa que preparó Gine:

- Estaba todo muy bueno mamá – dijo Kakarot tragando todo lo que su madre preparó

- Gracias hijo, pero no hables con la boca llena, desde luego heredaste las malas costumbres de tu padre eh!

- Jooo mamá no me digas eso

Bardock no estaba prestando atención a la conversación ya que estaba pensando en su hija:

"¿Qué habrá hecho esa niña? Espero que no haya cometido ninguna imprudencia, ni siquiera ha llamado, cuando llegue a casa le pediré explicaciones… por otra parte, tengo un presentimiento de que algo va a ocurrir, no sé si es malo o bueno, pero que algo va a suceder seguro. Espero que solo sea mi imaginación" pensó Bardock preocupado y enfadado a la vez. Una vez que salió de su profundo pensamiento, se levantó de la mesa y dijo que iba a salir a entrenar fuera, pero en realidad, no iba a entrenar, iba a asegurarse de que su hija estaba bien escondiendo su ki para que ella no le detecte.

La hora del recreo había llegado en el instituto, Ann y Bulma fueron a coger algo de merienda, ya que no habían podido desayunar del todo bien, y se fueron a un rincón a charlar:

- Anda dime, ¿qué me tenías que decir? Y no hagas como que no sabes de que te estoy hablando eh! – dijo Bulma intentando que su amiga le contará lo prometido y no cambiará de tema

- Está bien te lo contaré, pero no me interrumpas hasta que termine, ¿vale?

- Vale, vale – dijo Bulma toda entusiasmada de que le contara que había pasado entre ella y Sergio en la fiesta

- Pues mira, cuando te fuiste a buscar a Yamcha, Sergio y yo estábamos charlando un poquito sobre asuntos de familia y poco más y hubo un momento en que nuestras miradas se cruzaron y de repente nuestros labios se juntaron, ni siquiera me di cuenta de cuándo pasó pero pasó y me encantó ese beso, fue tan romántico - mientras Ann relataba lo que su amiga le había pedido, se estaba dando cuenta de que sentía algo más por Sergio que un simple cariño o un simple gusto. Creo que me enamore. De repente, Bulma se quedó anonadada con lo que había acabado de escuchar y le dijo a su amiga:

- Me alegro un montón Ann, en serio, ya era hora de que por fin aparezca alguien en tu vida que valga la pena y no los chicos que suelen estar detrás de ti que son unos babosos – dijo Bulma, pensando que lo que Ann sentía por Sergio lo había sentido ella al principio de su noviazgo con Yamcha pero ahora se estaba preguntando si aún sentía algo por él o no.

Sonó el timbre indicando que el recreo que se había terminado y que tenían que volver a clase.

A las 3 de la tarde, los alumnos del instituto salen para volver a sus casas, cuando ellas salen Ann se topa con una sorpresa no muy agradable:

- Papá, ¿qué haces aquí? – preguntó Ann un poco preocupada de que su padre le echara la bronca en público

- He venido a buscarte, ayer me desobedeciste, aunque hayas avisado a tu madre, soy yo quien te da el permiso o no, así que vamos a casa ya – contestó Bardock un poco enfadado con su hija, aunque no debería porque realmente cedió ante las pretensiones de Gine que se quedará la niña en casa de Bulma pero aun así tenía que mostrar su semblante de padre.

- Está bien, papá, ahora voy. Bueno me tengo que ir Bulma, te llamó esta noche ¿vale?

- Muy bien, Ann, espero tu llamada. Que no te caiga mucha bronca, ¿vale? – dijo Bulma un poco preocupada de que su amiga pudiera ser castigada por lo de ayer

- No te preocupes, ya te contaré, chao

- Chao

Así los dos saiyans se fueron a casa volando, mientras Bulma se iba a Capsule Corp. Cuando llego a su casa vio que su madre estaba en la cocina con una visita nada agradable ya que no quería saber nada de esa persona.

- ¿Qué haces aquí Yamcha? Te dije ayer que no quería verte nunca más – dijo Bulma algo molesta

- Estoy aquí para hablar contigo y aclarar las cosas, cariño

- No me llames así. Mamá vamos a ir a mi cuarto que nadie nos moleste, por favor

- Está bien hija – dijo la Sra. Briefs

Cuando llegaron a la habitación de Bulma, ella empezó a hablar:

- Muy bien, ¿qué tienes que decirme?

- Verás, quería pedirte perdón otra vez por lo de ayer, de verdad yo no quería pero tienes que entender que también tengo necesidades que tengo que satisfacer si tú no lo haces – intentó excusarse Yamcha por su actuación de ayer

- Ahora va a ser mi culpa de que mi novio se busque a otras solo porque yo no quiero hacer nada de eso, de momento.

- Pues sí, tienes parte de culpa por no satisfacerme en ciertas necesidades

- No estoy obligada a hacerlo, para que lo sepas

- Sí, que lo estás para eso eres mi novia

- No, no estoy obligada. Se supone que tú me amas y que me dijiste que esperarías a que yo estuviera preparada pero resulta que pueden más tus instintos primarios de hombre que ser fiel a tu pareja – le dijo Bulma totalmente enfadada a su todavía novio.

En ese momento de la discusión, Yamcha miraba a Bulma, se estaba fijando en su bello cabello de color turquesa, en sus grandes pechos y en cómo sería poder acariciarlos, mientras pensaba en todo esto se estaba acercando a ella. Bulma se sorprendió de la acción de su novio porque no sabía que iba a hacer, estaba asustada cuando de repente se vio tirada en su cama y su novio poniéndose encima de ella, empezando a besarle el cuello. En ese momento se dio cuenta de lo que intentaba hacer, cuando también notó su erección rozando su entrepierna, estaba intentando quitárselo de encima ya que no estaba preparada y no quería hacerlo con él. Yamcha se dio cuenta y le dijo:

- No te resistas Bulma, ya verás que vas a disfrutar igual que yo también lo haré - dijo él dejándose llevar por la pasión que tenía en ese momento.

- Déjame en paz, no quiero hacerlo, no quiero que me toques, quiero que te largues – estaba forcejeando con él cuando él le dio una bofetada a ella, aunque no muy fuerte, para que le dejara hacer. Bulma aprovechó que él se estaba quitando la camisa para darle una patada en su entrepierna y tirarlo al suelo cayéndose de la cama.

Bulma se levantó rápidamente y llamó a los guardias de seguridad que poseía la Corporación con un botón que estaba instalado en su mesilla de noche, su padre lo había puesto ahí por si pasaba cualquier cosa cuando ellos estuvieran de viaje o se encontrara ella sola en casa por cualquier otro motivo. Entraron los guardias y Yamcha dijo:

- Serás mía Bulma, ya lo verás. No te librarás de mí tan fácilmente – dijo Yamcha furioso

Cuando echaron a Yamcha del edificio, se puso a llorar echada encima de la cama pensando que tal vez Ann tenía razón y su novio no la quería, que solo la quería para pasar un buen rato y cuando lo consiguiera dejarla tirada como una colilla. Ella deseaba encontrar a alguien que la respetara, que la amara, que estuviera con ella por ser ella y no por su cuerpo, en ese momento, se dio cuenta de que ya no amaba a Yamcha y que debía hacer algo para quitárselo de encima sino nunca sería feliz.

En la Montaña Paoz, se muestra un padre y una hija que acaban de llegar a casa:

- Que sea la última vez que me desobedeces ¿lo has entendido? – dijo Bardock a su hija

- Sí, papa sí, aunque no entiendo porque te enfadas sólo he pasado la noche en casa de Bulma, no es la primera vez que lo hago.

- Ya lo sé, pero ahora tienes 16 años y tienes que andar con más cuidado – a Bardock le aterrorizaban dos cosas: la primera era que cualquier chico se intentará aprovechar de su hija y la segunda que pudiera ser atacada por sorpresa si alguien del ejercito de Freezer conseguía saber la ubicación de la princesa

- Eso mismo, tengo 16 años, no soy una niña

- No me discutas, mientras vivas bajo mi techo, obedecerás mis normas – después de decir eso, Ann se fue a su cuarto llorando, no era la primera vez que discutía con su padre por el mismo tema, pero estaba empezando a cansarse ya que lo que quería era tener un poco más de independencia como tenía su hermano mayor.

Bardock se sentía mal por haber discutido con su hija, nunca le había gustado discutir con ningún miembro de su familia pero ella debía entender que si se comporta así es por su propio bien. De repente, escucha un pitido proveniente de su localizador, lo coge y descubre que detecta la presencia de tres naves que acaban de atravesar la atmosfera de la tierra e identifica inmediatamente que se tratan de naves saiyans.

"No puede ser, no puede ser… espero que el localizador esté mal y haya que repararlo sino estamos perdidos" Pensaba Bardock mientras estaba descifrando lo que le indicaba el localizador.

Mientras tanto en una parte del planeta, se abre una de las capsulas espaciales de donde sale un hombre de mediana estatura, con pelo de color negro azabache y en punta, con una musculatura envidiable, se trataba del príncipe Vegeta que acababa de llegar a la Tierra.

- Bien, ya he llegado, ahora debo buscar a mi hermana

¿Qué pasará en el siguiente capítulo?; ¿Vegeta verá a su hermana?; ¿Cómo podrá Bulma librarse de Yamcha?.