La primera llamada

En el planeta Tierra, concretamente en Capsule Corp, Bulma estaba asustada porque alguien estaba golpeando la puerta de su casa y sabía quién era. Al principio pensó en no abrir, pero luego decidió hacerlo ya que si al día siguiente lo veía en el instituto no la iba a dejar en paz. Sin abrir la puerta, hablando a través de ella, preguntó:

- Hola Yamcha, ¿qué quieres? Es muy tarde

- Hola Bulma, ábreme por favor, necesito que me ayudes

- Pero ¿por qué no me lo dices antes de que abra?

- Por favor Bulma… - dudó un poco y luego se decidió a abrir la puerta.

- A ver ¿qué pasa?

- Verás ¿puedo quedarme a dormir en tu casa? Es que estaba en un bar tomando algo y de repente un grupo de chicas se me lanzó encima y me están persiguiendo, por favor – suplicó Yamcha

- Y ¿cómo sé yo que no intentarás nada como las otras veces?

- Por favor Bulma, te lo pido con total sinceridad, no haré nada te lo juro, por favor. Aunque ya no estemos juntos, somos amigos no?

- Está bien, puedes quedarte pero mañana vuelves a tu casa.

- Gracias Bulma, en serio.

- Puedes quedarte en una de las habitaciones del primer piso

- Me quedó en cualquier parte, no te preocupes.

- Bueno, estoy cansada, me voy a dormir. Hasta mañana.

- Hasta mañana.

Bulma se retiró a su cuarto y cerró con llave por si acaso a Yamcha se le ocurría alguna de sus ideas geniales, se duchó, se puso el pijama y se echó en su cama. Estaba pensando en Vegeta, en lo mucho que lo amaba y lo mucho que lo echaba de menos, no habían pasado muchos días y parecía que habían pasado años, deseaba que la llamara a través del rastreador para poder oír su voz y asegurarse que estaba bien. Estaba empezando a cerrar sus ojos cuando de repente escuchó un ruido cerca de ella, se despertó de golpe y miró hacia todos los lados para localizar de dónde salía el ruido, se dio cuenta de que en su mesita de noche estaba el rastreador y que era ahí de donde salía el sonido que tanto la había asustado. Lo coge, lo pone en su oreja y presiona el botón, como no sabía qué contestar espero a que la persona que estaba al otro lado contestara y así pasó:

- ¿Bulma?

- ¿Vegeta? ¿Eres tú? – preguntó Bulma ilusionada pensando que podía ser él el que estuviera al otro lado llamándola.

- Sí, Bulma, soy yo. ¿Qué pasa? ¿No esperabas que te llamara?

- No es eso, es sólo que estoy muy feliz de oírte. – dijo Bulma sollozando un poco ya que era una sorpresa muy bonita la que había tenido y lo que más había deseado.

- ¿Cómo estás?

- Bien Vegeta estoy bien, ahora que te escucho ya estoy más tranquila – dijo Bulma con una felicidad que no le cabía en el pecho. Y tú, ¿cómo estás? ¿tuviste algún problema por ausentarte tanto tiempo?

- No, no tuve problema. Me invente un par de excusas y nada más, nadie se enterara de lo que pasó en toda la semana que estuve fuera de la base. Mientras Vegeta estaba hablando, en el pasillo donde se encontraba su cuarto, estaba Zarbon poniendo la oreja en la puerta intentando escuchar lo que estaba diciendo Vegeta y sobre todo, con quien estaba hablando pero no le estaba resultando nada fácil descifrar lo que el príncipe estaba diciendo.

- Menos mal, cariño, estaba preocupada por si podría haber tenido algún problema

- No, tranquila mujer, todo está bien. Te llamaré siempre que pueda, pero ya sabes no debes llamarme tú, podría ser peligroso.

- Ya lo sé Vegeta, tranquilo, haré lo que me dices – de repente Bulma puso un tono de voz preocupada y Vegeta lo notó enseguida.

- ¿Qué te pasa? Notó tu voz un poco rara – dijo él intrigado por el cambio de voz de su mujer

- Ah, nada, nada, es que tengo que decirte algo que no te va a gustar.

- ¿El qué? – dijo él con un tono enfadado porque, aunque no sabía lo que iba a decirle, no le gustaba que le ocultarán las cosas.

- Es que Yamcha está durmiendo en la habitación de al lado y me da miedo que me escuche

- ¿Y SE PUEDE SABER QUE HACE ESA SABANDIJA EN TU CASA DURMIENDO? – dijo Vegeta gritando y muy enfadado porque como ya sabía cómo era él, que quería a toda costa que Bulma volviera con él, aparte de los celos inmensos que le estaban recorriendo el cuerpo.

- No me grites, ¿vale? - dijo ella con un tono molesto por los celos injustificados de él

- Entonces, dime que hace en tu casa y durmiendo ahí. HABLA. – dijo él en tono autoritario

- Antes de que llamarás, llamó a la puerta, me dijo que había un grupo de chicas que le estaban persiguiendo y por eso le deje entrar, pero tranquilo que cerré mi puerta con llave para que no se le ocurra hacer nada. - Vegeta al escuchar la explicación, no es que quedará más tranquilo, sino que quedó más aliviado por saber que no fue algo que ella había planeado ni que quisiera volver con él ni nada de eso. Él estaba empezando a sentir cosas por ella, que con ninguna otra sintió jamás y no quería que le quitará lo suyo, ella incluida.

- Está bien, te creo Bulma pero como intente hacer algo, se va a enterar esa sabandija quién es el príncipe de los saiyans, ¿entendido?

- Entendido, me gusta que te pongas celoso jijiji – dijo Bulma con una risita tonta por los celos de su pareja

- No digas tonterías, no estoy celoso, sólo que nadie puede tocar lo que es mío y punto… Humm - Vegeta estaba sonrojado por el comentario de ella. "Menos mal que no la tengo delante sino a ver cómo disimulaba esto" pensó Vegeta

- Vale, vale

- Hablamos en otro momento, no quiero levantar sospechas ni que puedan oírme

- Está bien Vegeta, lo entiendo. Te amo. – dijo Bulma emocionada por haber hablado con su amor

- Yo… yo… también Bulma – dijo Vegeta con dificultad porque no estaba acostumbrado a ese tipo de declaraciones además no dijo el nombre de ella por si acaso le estaban escuchando. Te volveré a llamar pronto.

- Está bien, adiós

- Adiós. – los dos cortaron la comunicación de forma simultánea, Bulma estaba que saltaba de alegría y Vegeta también aunque no lo exterioriza pero lo siente dentro de él.

Después de eso, los dos, en sus respectivos lugares, se echaron a dormir.

Un nuevo día amanece en el Planeta Tierra, en Capsule Corp, estaba una alegre Bulma arreglándose para ir al instituto, estaba rebosante de alegría por lo sucedido la noche anterior. Estaba bajando las escaleras para ir a desayunar antes de ir a buscar a su amiga a su casa, como todas las mañanas. Cuando entró se sorprendió de ver a Yamcha desayunando y se acordó de pronto de porqué estaba allí.

- Buenos días – dijo alegremente Bulma

- Buenos días Bulma, ¿has dormido bien?

- Sí, muy bien – Bulma estaba con una sonrisa en la cara y Yamcha pensó que era por su compañía y porque se había quedado a dormir en su casa.

- ¿Quieres que te lleve al instituto?

- No, gracias, tengo que ir a buscar a Ann para ir juntas, como siempre

- Ah, vale. ¿Quieres que nos veamos después?

- No, Yamcha, voy a estar ocupada

- Ah, ya. – dijo Yamcha desilusionado. ¿Vas a ver al hermano mayor de Ann?

- Eh, no, no. Voy a estar en casa, pero tengo cosas que hacer. Otro día, ¿vale?

- Vale, como quieras.

Después de desayunar los dos juntos, se fueron cada uno por su lado, Yamcha rumbo a su casa para cambiarse y Bulma se dirigía a la Montaña Paoz.

"Seguro que quedó con el tío ese que me atacó aquella vez, la pillaré in fraganti, ya verás Bulma, volverás a ser mi novia" pensó Yamcha ya que no se creía la excusa que le puso ella para no verle por la tarde.

En la Montaña Paoz, Ann y su familia estaban desayunando, cuando de repente sonó la puerta de su casa y ella fue a abrir pensando que era Bulma que iba a buscarla para ir al instituto pero no era así, quien llamaba era Chichi, la amiga de su hermano que, desde hace un tiempo, entrenaban juntos.

- Ah, hola Chichi, mi hermano está dentro, pasa

- Gracias – dijo ella muy cordialmente. Las dos se dirigieron a la cocina donde Chichi se sorprendió por la cantidad de comida que había en la mesa

- Eh! Hola Kakarot, buenos días

- Buenos días – dijo él con dificultad ya que tenía la boca llena de comida

- Hijo, no seas maleducado, ¿quieres desayunar algo? – dijo Gine un poco celosa de que una chica estuviera cerca de su hijo.

- No, gracias ya he desayunado. Kakarot cuando quieras nos vamos a entrenar.

- Vale, bueno familia, me voy, hasta luego

- Chao hijo – dijo Bardock intrigado de que una chica humana estuviera interesada en las artes marciales porque nunca había visto algo así. No te parece esa chica muy rara Gine?

- ¿A qué te refieres? – dijo Gine intrigada por el comentario de su marido.

- Me parece raro que una chica tan joven esté interesada en entrenar, peleas, golpes, técnicas… ¿no querrá otra cosa de nuestro hijo?

- ¿Te refieres a que si ella está enamorada de él?

- Por ejemplo

- Pues nunca se sabe pero aunque fuera así, se ve que es una chica que sabe lo que se hace y no una simple aficionada que utiliza las artes marciales para acercarse a un chico.

- Mamá, papá, ya he terminado voy a buscar mis cosas arriba

- Vale hija – dijo Gine amorosamente a su hija

Ann subió a su cuarto a recoger las cosas para ir al instituto, no paraba de pensar en su hermano, en si estaría bien ya que aún no la había llamado ni nada pero si ese Freezer era tan peligroso como él dijo, era lógico que aún no tuviera noticias de él ya que debía andar con mucho cuidado. Decidió también entrenar todo lo posible para poder volverse más fuerte y ayudar a su hermano a derrotar a ese ser que lo tenía esclavizado.

Bulma llegó a casa de su amiga, aterrizó la nave, bajó y esperó a que su amiga saliera por la puerta. Ann se dio cuenta de que Bulma ya había llegado, bajó rápidamente y fue hacia ella corriendo.

- Hola Bulma, buenos días.

- Hola Ann, ¿qué tal?

- Bueno, bien, no me quejó de momento.

- ¿Nos vamos?

- Sí, claro, vámonos.

Durante el trayecto, Bulma se dio cuenta de que su amiga estaba muy pensativa y no hablaba entonces decidió empezar la conversación.

- ¿Te pasa algo Ann?

- Eh, no, no me pasa nada

- A ver dime, somos amigas, ¿no?

- Sí, es que… estoy preocupada por mi hermano. No sé nada de él, no sé cómo ha llegado ni si le ha pasado algo por haber estado tanto tiempo sin dar señales de vida donde lo tienen… estoy muy intranquila. Bulma comprendió a su amiga, ella también tenía esa angustia porque aunque la noche anterior hablara con él, lo cierto es que Vegeta no estaba en un lugar seguro y que podía sufrir todo tipo de torturas.

- Te entiendo, yo también estoy preocupada. – pasaron unos diez minutos las dos en silencio cuando de repente a Bulma le vino una idea.

- Oye, ¿te acuerdas lo que habíamos visto en un libro sobre las bolas mágicas? ¿esas que podían concederte cualquier deseo?

- Sí, habíamos leído algo de eso en tu casa, y ¿qué pasa?

- A ver, falta poco para terminar las clases, podríamos en vacaciones ir en busca de las bolas para ver si son verdaderas y si lo son poder pedirle un deseo, a lo mejor con eso podemos ayudar a tu hermano.

- Podría ser, por intentarlo no perdemos nada, sí, me gusta la idea. Pero tendría que venir mi hermano Kakarot por si acaso, vete a saber las cosas que nos pueden pasar aunque yo sea fuerte y esté entrenada.

- Vale genial, estupendo, pues hacemos eso ¿más contenta?

- Sí, me gustaría hacer más por mi hermano pero de momento es lo que puedo hacer. Gracias Bulma.

- No tienes que dármelas, sabes lo que siento por tu hermano y haría cualquier cosa por él.

- Sí, ya lo sé. Pues decidido, yuhuuu! Después de clase vamos a tu casa y planificamos todo - Ann estaba contenta de lo que habían acabado de decidir, iba a poder a ayudar a su hermano, o al menos intentarlo.

Las dos chicas estaban contentas ya que iban a intentar ayudar a Vegeta para derrotar a Freezer y liberarlo de sus garras, no será fácil, pero si no lo intentan nunca sabrán lo que puede pasar.

Continuara…

Otro capítulo más, estoy bastante ocupada con los estudios y demás por eso lo subo hoy por si acaso durante el fin de semana no pudiera, pero seguiré subiendo los capítulos de manera puntual, siempre que pueda. ¿Yamcha recuperará a Bulma o se alejará más? ¿Las dos amigas podrán ayudar a Vegeta a derrotar a Freezer? Dejarme reviews a ver cómo os gustaría que destacara más en la historia. J