La preparación del viaje y el inicio de la aventura

Un día de instituto transcurrió de lo más normal, sin cambios, estaban llegando a la Capsule Corp las dos niñas, Ann y Bulma, para planificar su viaje en busca de las bolas mágicas.

- Bien, entonces, ¿cómo lo vamos a hacer? – preguntó Bulma con muchas ganas de hacer el viaje y ayudar a su amado

- A ver primero debemos ver la información que hay acerca de las bolas para ver qué hay escrito sobre ello y por donde podemos empezar. – dijo Ann devolviendo a su amiga a la realidad.

- Sí, es verdad. A ver… déjame buscar las notas que tenía en mi armario, ahora vengo. – Bulma dejó sola a Ann en el salón ya que fue en busca de toda la información que tenía acumulada ya que la había guardado porque era un tema que quería investigar en un futuro. Mientras esperaba, Ann se puso a pensar en ella, en su hermano y en el chico que conoció…Sergio. Hacia bastante tiempo que no sabía nada de él, desapareció como de la noche al día, nadie sabe por qué, nadie en el instituto sabía nada de Sergio, ella había preguntado a todo el mundo realmente estaba enamorada de ese chico y le intrigaba lo que podía haberle sucedido… aunque pronto tendría noticias de él. Bulma volvió junto a ella y traía consigo un sinfín de papeles con anotaciones a mano, libros antiguos y demás documentos. Estuvieron toda la tarde viendo la documentación que tenían para poder saber sobre las bolas, los poderes que poseía y demás.

- Mira aquí pone que al reunir las siete bolas mágicas te concede lo que deseas, pero no pone nada más – dijo Ann leyendo el libro

- Ya, supongo que tendremos que buscarlas, juntarlas y saber que pedirle para ayudar a Vegeta

- Sí, pero una cosa, mi hermano no puede saber nada de esto, no quiero que se entere.

- Pero, ¿por qué? Se va a poner muy contento cuando sepa que queremos ayudarle

- No conoces a mi hermano, a él no le gusta que le ayuden, él siempre quiere hacer las cosas por él mismo aunque al final no salgan como él quiere, es muy orgulloso, nunca pide ayuda. – aclaró Ann que aunque convivió muy poco tiempo con su hermano, pudo reconocer inmediatamente su carácter

- Entiendo, está bien, no le diremos nada. – Bulma se desilusiono un poco pero en el fondo sabía que su amiga tenía razón, no había nadie más orgulloso en el mundo que Vegeta.

- Entonces, ¿cómo quieres planificarlo Bulma?

- Pues cogemos un par de cajas con capsulas básicas, le decimos a tu hermano que nos acompañe y a la aventura.

- Me parece bien, pero hay un problema, ¿cómo vamos a encontrar las bolas y cómo vamos a saber dónde mirar?

- Buena pregunta, déjame pensar cómo hacer y te digo, aún tenemos días de instituto antes de las vacaciones

- Bien, me tengo que ir a casa, mañana hablamos. Hasta mañana. – cuando Ann se fue de la corporación, Bulma estuvo intentando idear algún dispositivo que pudiera detectar las bolas mágicas pero había otro problema no sabía cómo eran ni de qué material estaban hechas para poder localizarlas, en medio de esto, sonó la puerta de su casa, cuando fue a abrir no se sorprendió de ver quien estaba llamando a su puerta.

- Hola Yamcha, ¿qué quieres? – dijo Bulma con desgana porque no quería aguantarlo

- Hola Bulma, ¿estás sola? – preguntó él con interés de saber si estaba con el tío que le atacó la otra vez

- No te importa, dime qué quieres. Estoy ocupada.

- Verás quería saber si quieres salir conmigo un rato

- Yamcha creí que te había dejado claro que no quiero nada contigo, ni ahora ni nunca.

- Pero hemos quedado como amigos ¿no?

- No tengo claro eso, después de lo que me hiciste y de todas las traiciones.

- Vale, lo último que quiero es presionarte, no quiero hacer eso. Chao Bulma

- Chao Yamcha. – Después de que Bulma cerró la puerta de la corporación, Yamcha quedó con la intriga de si estaba sola o no, pero lo que tenía claro era que quería recuperar a Bulma a como dé lugar no permitiría que nadie se la quitara. Mientras tanto Bulma estaba comiéndose la cabeza pensando en cómo podía idear una especie de radar o algo por el estilo para poder localizar las bolas mágicas, estaba en su laboratorio privado cuando de repente mira en una estantería que había una caja marrón con la etiqueta de "privado", tenía la letra de su padre, le pico la curiosidad y estuvo viendo que había dentro. De entre todas las cosas, había una que le llamó la atención era una bola pequeña, de color naranja y con una estrella en el centro, le sonaba de haber visto ese objeto en algún libro y fue rápidamente a ver si era lo que ella creía y efectivamente lo era: había encontrado la bola de una estrella. Ahora ya tenía algo con qué poder crear un radar para poder detectarlas más fácilmente.

"Bien, con esto podré crear un radar para detectar las bolas más fácilmente, Ann se pondrá muy contenta" pensó Bulma muy contenta y se puso manos a la obra.

Pasó una semana dese que Bulma se puso a fabricar el radar para localizar las bolas mágicas, durante ese tiempo, Vegeta no la había ningún día, ella ya estaba empezando a pensar que ya no la quería ni quería saber nada de ella, hasta que una noche sucedió lo que ella más quería en ese momento. Ella estaba echada en cama, estaba cansada después de haber estado fabricando el radar, de repente, se oye un leve pitido que sale del rastreador que Vegeta le mandó para poder estar en contacto ambos, lo coge, lo pone en su oreja y presiona el botón.

- ¿Vegeta? ¿eres tú?

- Sí, Bulma, soy yo, ¿cómo estás?

- ¿a ti que te parece cómo estoy? Llevo más de una semana sin saber de ti y aun por encima me preguntas que cómo estoy – Bulma estaba muy enfadada porque no había tenido noticias de él en todo ese tiempo, ya sabía que estando allá en esa base iba a ser difícil hablar todos los días con él, pero por lo menos llamar para decir que estaba bien no le costaba nada, según pensaba ella.

- Ya te había dicho que te llamaría cuando pudiera, no sabes lo que es estar aquí. Tengo que hacerlo con discreción, si me descubren nos pueden matar a los dos y no querrás eso ¿verdad? – cuando ella escucho eso, se le encogió el corazón, se dio cuenta de que Vegeta tenía razón. La situación de él era muy difícil y sobre todo, muy peligrosa. A él también le gustaría poder llamarla todos los días, escuchar su voz ya que no podía sentir su cuerpo pegado al suyo, ni abrazarla, ni besarla, él también la entendía pero ella, en ese momento, no tenía razón.

- Lo siento cariño, tienes razón, sé que tienes que andar con cuidado, pero es que te echo tanto de menos y el no saber cómo estás me mata, ¿me perdonas?

- Sí, te perdono, yo también te entiendo pero por el momento es lo único que podemos hacer

- Ya lo sé, ¿Qué has estado haciendo todos estos días?

- Pues entrenar e ir a misiones de conquista, ¿y tú?

- Pues ir a clases y estar con tu hermana

- ¿Cómo está Ann?

- Ella está bien, sigue entrenando como siempre. También te echa mucho de menos

- Hmp – Vegeta solo dijo eso porque aunque con Bulma estuviera tragando el orgullo, tampoco se iba a pasar ya no sólo porque su mujer fuera a decírselo a alguien sino porque al estar en la base y si lo oían tan "cursi" se burlarían de él.

- Bulma tengo que dejarte, te prometo que la próxima vez que te llame haremos algo… más interesante… - dijo él de manera pícara porque desde que estuvo con Bulma no volvió a ir con ninguna otra mujer, aunque ella no su hubiera enterado, no le sería infiel jamás.

- Ah, vale cariño, la verdad es que tengo muchas ganas de hacer algo excitante contigo jeje te amo mi príncipe.

- Yo también – después de decir eso, Vegeta cortó la comunicación ya que aunque estaba en su habitación no estaba del todo seguro de que en los pasillos no hubieran soldados merodeando por ahí.

"Será mejor que me dé una ducha fría y me vaya a entrenar pero antes iré a espabilar a Nappa y Raditz ya que deben estar perdiendo el tiempo" pensó Vegeta.

De nuevo, en La Tierra, Bulma estaba rebosante de felicidad ya que había hablado con su amado, el radar lo tenía construido, solo quedaba que terminarán las clases y emprender el viaje en busca de las bolas de dragón.

15 días después…

El final del curso había llegado, Bulma y Ann estaban preparando las cosas para emprender su viaje, al fin. En ese tiempo, Bulma habló con Vegeta casi todos los días ya que él no tenía casi misiones y lo único que hacía era entrenar en la base y por fin él había hablado con su hermana y ella estaba más tranquila de poder haber hablado con su hermano casi a menudo.

El mismo día que iban a emprender el viaje, Bulma ya sabía que no iba a hablar con Vegeta porque sabía que le habían asignado una misión y estaría por lo menos una semana fuera, una semana sin hablar con su gran amor. A Ann no le costó mucho trabajo convencer a sus padres de que la dejaran hacer ese viaje porque iba su hermano Kakarot con ella y su amiga, así que sus padres estaban tranquilos, de todas formas Bardock al tener rastreador iba a controlar los movimientos de sus hijos ya que aun así estaba intranquilo, debido a que su hijo no era un hombre del todo maduro y podía llegar a ser demasiado despreocupado.

Ann se encontraba en su cuarto preparando sus capsulas, en un rato llegaría Bulma para ir a buscarlos a los dos.

- Bien ya tengo todo listo. Kakarot, ¿ya tienes todo? – no obtuvo respuesta de su hermano, lo llamó un par de veces más y seguía sin devolverle respuesta así que fue a ver qué pasaba. Bajó al salón y se encontró con su hermano hablando con Chichi, bastante cerca uno del otro.

- Así que ¿ya te vas hoy con tu hermana y su amiga? – preguntó Chichi

- Sí, en cuanto Bulma llegué emprenderemos el viaje

- Y ¿Cuánto tiempo estaréis fuera?

- Pues no lo sé, a lo mejor todo el verano, depende de cómo vaya todo

- Ah, ¿a ti te gustaría que yo fuera también con vosotros? – preguntó Chichi ilusionada de que él dijera que sí.

- Pues, por mí no hay problema pero no sé qué pensaran mi hermana y Bulma

- Tranquilo hermanito, yo encantada de que se apunte – cuando Ann dijo eso, le guiño el ojo a su hermano

- ¿No te importa? ¿de verdad? – preguntó Chichi porque no se creía lo que acababa de escuchar

- Por supuesto, puedes venir con nosotros

- Bien, iré a preparar mis cosas y en un momento vengo. Bien! – Chichi se fue muy feliz a su casa a preparar todo lo necesario para el viaje, Kakarot por su parte estaba encantado de que ella fuera ya que, desde que la conoció, le estaba empezando a gustar y a lo mejor ese viaje le iba a ayudar a avanzar más con ella, pero lo que él no sabía es que ella sentía lo mismo por él.

De un momento a otro, una nave descendió del cielo y una chica de pelo azul salió de la misma.

- Hola chicos, ¿ya estáis listos? – saludó Bulma muy contenta de hacer ese viaje

- Hola Bulma, ahora vamos, espera un momento – dijo Ann dirigiéndose hacia su hermano mayor para que acabara de preparar lo que a él le hacía falta. Mientras estaban terminando, Bulma divisó a lo lejos a Chichi, la chica que estaba detrás de Kakarot, no es que le cayera mal pero no sabía por qué estaba viniendo hacia la casa con un pequeño equipaje

- Ah, hola, te llamabas Bulma, ¿verdad?

- Sí, soy yo y tú, Chichi, ¿verdad?

- Sí, ¿qué tal?

- Muy bien, ¿a dónde vas con esa bolsa?

- Ah, no te lo dijo Ann, me voy con vosotros de viaje, como no voy a ver a Kakarot en bastante tiempo pues así estoy con él

- Bien, vengo enseguida. – Bulma estaba empezando a enfadarse ya que no era un viaje de amigos que se lo van a pasar bien, no quería que nadie más se enterara del propósito verdadero del viaje, se adentró en el interior de la casa en busca de su amiga para preguntarle.

- Ann, dime una cosa, ¿Chichi vendrá con nosotros?

- Sí, pero tu tranquila que no nos va a molestar mientras busquemos las bolas

- Es que no quiero que descubra el verdadero motivo del viaje

- Ya lo sé, sólo está interesada en estar con mi hermano, tú tranquila.

- Está bien, confiaré en ti.

Ya habían acabado de preparar las cosas y se dirigieron hacia el exterior, hacia la nave para iniciar su viaje, antes de que entraran en la nave, Bardock y Gine salieron a despedir a sus hijos.

- Bueno portaros bien e ir con mucho cuidado, es el primer viaje que hacéis sin nosotros – dijo Gine a sus hijos

- Sí, mamá tranquila, si ocurre algo seréis los primeros en saberlo – dijo Ann

- Muy bien, haz caso a tu hermano

- Poner en práctica todo lo que hemos entrenado eh! Quiero que volváis más fuertes de lo que ya sois porque al volver voy a ver lo que habéis hecho – dijo Bardock a los dos, aunque la advertencia iba más a Kakarot que a su hija ya que debido a la presencia de Chichi no había entrenado mucho

- Jejeje ¿lo dices por mí papá? – dijo Kakarot de manera ingenua aunque acertada

- Yo no digo nada – contestó Bardock

Después de las despedidas, Bulma enciende la nave para dar paso al inicio de su viaje, tenía el radar al lado del volante para ir a dónde tenía que ir siguiendo las coordenadas de localización de cada bola, aunque ya tenía una que estaba escondida en su casa, tenían que encontrar otras seis más.

Continuara…

Otro capítulo que subo más, el fin de semana que viene no voy a poder subir el siguiente capítulo por eso subo éste, espero que os guste y si tenéis alguna sugerencia para la historia, me encantara leerlas. Saludos a todos.