El reencuentro
En la Tierra…
4 bolas mágicas… parece mentira como pudieron reunirlas tan rápidamente, esperaban que el resto fueran tan fácil de conseguirlas.
"Menos mal que Bulma construyo el radar para detectarlas que sino no sé cómo habríamos hecho para poder conseguirlas" pensó Ann que estaba muy contenta de los avances que estaban consiguiendo.
Un nuevo día amanece y también una nueva aventura en la vida de nuestros jóvenes saiyans y compañía, Bulma se encontraba en su cama muy despierta, no había pegado ojo en toda la noche pensando en Vegeta, ya hacía cuatro días que no sabía nada de él, que no la llamaba ni nada. En un principio pensó que estaba en alguna misión pero se extrañaba que no le hubiera dicho nada la última vez que hablaron los dos, estaba deseando escuchar su voz, hablar con él, saber que estaba bien, de repente, se oyen unos pitidos que ella reconoce enseguida. Se dirige rápidamente al cajón donde tenía el rastreador que usaba para hablar con Vegeta, se lo pone en la oreja y lo activa.
- ¿Hola? ¿Vegeta?
- Hola – dijo Vegeta muy serio
- Vegeta, cariño, menos mal que me llamas, ya estaba pensando en lo peor: en que te había pasado algo o que ya no me querías… ¿estás bien? ¿qué pasó?
- Nada, no pasó nada. Tuve una misión de improviso y pude contactar contigo para que estuvieras tranquila.
- ¿De verdad estás bien? Te notó un tono de voz que no me gusta… - preguntó Bulma asustada.
- No pasa nada, no tengo por qué darte explicaciones de todo lo que hago mujer – dijo Vegeta perdiendo la paciencia. Él no quería ser así con ella pero si le hablaba como siempre acabaría contándole sus dudas sobre lo que estaba pasando en la base y se preocuparía y él no quería eso.
- Vale, vale no te enfades. Te echo mucho de menos, Vegeta.
- Hmp… ¿cómo has estado estos días?
- Bien, he estado con tu hermana. Ella está muy bien, cada día se vuelve más fuerte, seguro que a ella le gustaría mucho verte.
- Habrá tiempo de eso, no te preocupes. Tengo que dejarte, me llaman para salir a una misión. No te preocupes ni te alteres, te llamaré cuando pueda, ¿vale?
- Vale cielo, te amo Vegeta.
- Hmp… yo también – A Vegeta le costó decir esta frase, no porque hubiera dejado de amar a Bulma, sino porque temía que le hubieran escuchado en la base, que ésa era la razón por la cual había hablado de esa forma pero no iba a decírselo a ella, ahora estaba más tranquilo porque había podido oír su voz y comprobar que estaba bien.
Bulma, por su parte, estaba feliz porque había hablado con Vegeta aunque le había notado distinto a otra veces, no entendía el motivo por el cual había actuado así, pero como ella es una persona curiosa e inquieta se propuso el saber qué estaba pasando, por qué él estaba así. Por lo menos estaba tranquila porque pudo comprobar que él estaba bien.
Después de eso, se dirigió a la ducha para luego vestirse y bajar a la cocina y hacer el desayuno, ya que cada día le tocaba a cada uno y a ese día le tocaba a ella. Cuando entró, se encontró con la última persona que ella deseaba ver: Yamcha.
- Buenos días – dijo Bulma de manera indiferente tratando de no entablar demasiada conversación con él.
- Buenos días Bulma, ¿qué tal has dormido? ¿quieres que te ayude?
- No, no, no hace falta, ya lo hago yo todo – dijo Bulma rápidamente ya que comprobó que él había dicho eso con demasiada rapidez y deseando acercarse él a ella.
- Como quieras – dijo Yamcha un poco decepcionado porque quería realmente ayudarla, pero a la vez quería acercarse a ella ya que aún le gustaba demasiado (físicamente hablando) ya que ella tenía un cuerpo perfecto, con pronunciadas curvas, con un busto de tamaño generoso y demás. Pero si quería tener un acercamiento con ella y poder llegar a una reconciliación, tenía que hacer las cosas bien para poder conseguirlo.
- Por cierto, antes de bajar a la cocina, escuche que hablabas con alguien en tu dormitorio, ¿con quién hablabas? – preguntó Yamcha muy intrigado porque sabía que ella dormía sola
- No es de tu incumbencia, no hablaba con nadie, conmigo misma – dijo Bulma molesta ya que no quería dar explicaciones de lo que hacía y de lo que no y sobre todo a su ex.
- Perdona, no quería molestarte.
- ¿Qué quieres desayunar? – preguntó Bulma intentando cambiar de tema y aparentar normalidad.
- Lo que quieras, ya sabes que como de todo
Bulma estuvo preparando el desayuno durante un buen rato porque al estar dos saiyans, la comida que había que preparar era abundante.
Cuando terminó de llevar la comida a la mesa, llamó a todos para desayunar y en cuestión de segundos estaban todos sentados en la mesa. El desayuno transcurrió muy tranquilo, sin ningún percance, Bulma estaba incomoda por la presencia de su ex en la mesa ya que no paró de mirarla de manera no muy santa que digamos y estaba poniéndose muy nerviosa. Cuando todos se fueron, Bulma le pidió a Ann que se quedara con ella en la cocina, no quería quedarse sola por si acaso.
- Ann tengo que decirte una cosa – dijo Bulma emocionada
- Dime Bulma, parece que estás mejor de humor que ayer, ¿no?
- Hable con tu hermano esta mañana.
- ¿En serio? Me alegro un montón, ¿qué te dijo?
- Me dijo que había tenido una misión de improviso y que por eso no pudo avisarme, pero estaba un poco serio, distante…algo le pasa y no me lo quiere decir…
- Qué raro en mi hermano! Hay que intentar adivinar qué le pasa pero sin que se dé cuenta, déjamelo a mi
- Gracias Ann, pásame el paño para limpiar los platos
- Lo haremos las dos juntas.
Mientras las dos amigas estaban ordenando un poco la casa, Kakarot y Chichi estaban entrenando fuera, bueno no tan intensamente como entre dos saiyans porque si no Chichi saldría mal herida, pero era un buen entrenamiento.
- Vaya eso ha sido muy bueno, increíble que una chica como tú haga ese tipo de movimientos – dijo Kakarot muy sorprendido por el nivel de Chichi
- Jajaja entreno desde muy pequeña, es normal – dijo Chichi muy alegremente por demostrarle a su amado que no era ninguna debilucha.
- Venga sigamos entonces – dijo Kakarot emocionado
Cuando terminaron de entrenar, ambos se dirigieron al interior de la casa para asearse. Chichi fue la primera en terminar y había decidido ese día arreglarse para salir un rato con Kakarot ya que después del beso que se dieron no habían hablado de eso, se sentó en el salón a esperar a que acabara de ducharse y vestirse. Pasados 10 minutos, Kakarot fue al salón, ella se fijó muy bien y a lo mejor era impresión suya pero cada día lo veía más guapo, en medio de su ensoñación, Kakarot le dijo.
- Oye Chichi, estaba pensando que si quieres podemos ir a dar un paseo los dos juntos tranquilamente, ¿qué te parece?
- Oh!... pues… sí, me parece muy bien. Vámonos. – Chichi estaba muy emocionada de que él le hubiera propuesto un plan tan romántico. ¿Por qué no me esperas en la entrada? Enseguida vengo.
- Eh!... está bien – Kakarot se quedó sorprendido ya que no sabía que iba a hacer ella.
De allí a un rato, Kakarot vio llegar a Chichi a la entrada de la casa y se fijó que tenía una cesta de picnic en la mano entonces comprendió lo que había hecho y le dedicó una sonrisa muy tierna a ella.
Kakarot la cogió en brazos y se fueron a un precioso lago que había al otro lado de la montaña, la verdad es que era el ambiente ideal para un par de enamorados. Cuando bajó, dejó a Chichi sentada en el suelo delicadamente, ella sacó del cesto una manta y la extendió en el suelo para sacar la comida. Estaban pasando una tarde muy relajada, tranquila y serena, hasta que Kakarot habló.
- Chichi quería decirte una cosa
- Dime, ¿qué pasa?
- Verás… es que… no soy bueno diciendo estas cosas pero no he podido dejar de pensar en el beso que nos dimos y en lo que sentí cuando nos lo dimos… es algo que no logró explicar pero me gusta sentirlo, no sé si me explico – explicaba Kakarot con muchos nervios ya que nunca se había declarado a una chica
- Sí, sé a lo que te refieres yo también siento algo que es maravilloso para mí, pero yo lo siento desde el día en que te vi entrenar y el beso que nos dimos me confirmó lo que verdaderamente siento por ti – dijo Chichi muy sonrojada que parecía un tomate.
- Jejeje la verdad estás adorable así sonrojada – dijo Kakarot intentando quitar un poco de tensión a la situación ya que ambos estaban muy nerviosos. Como él no sabía cómo expresarle a ella lo que sentía, se acercó suavemente a su rostro y le dio un leve beso cargado de sensaciones y bellos sentimientos que confirmaban, nuevamente, lo que sentían uno por el otro.
- Te amo Kakarot.
- Yo… creo que también… - dijo él. Después de eso estuvieron toda la tarde besándose tiernamente, demostrando los sentimientos que tenían, hasta que se hizo de noche y decidieron regresar a la casa.
En el interior de la casa, Bulma y Ann estaban inspeccionando el radar del dragón para ver si podían detectar alguna bola mágica más ya que habían tenido suerte y habían encontrado 4 muy rápidamente y pensaron que aún se mantendría esa racha de buena suerte. Hasta que Bulma comprobó que a más de 1000 km de distancia, se encontraba una señal que el radar estaba indicando en ese momento.
- Mira, el radar está pitando, ¿crees que será una bola mágica? – preguntó Ann intrigada.
- Supongo que sí, este aparato está diseñado sólo para eso, pero está demasiado lejos aún nos costara unos cuantos días en llegar hasta allí ya que según el radar está en lo alto de una montaña.
- No hay ningún problema, sabes que mi hermano y yo volamos así que no debería ser tan difícil, ¿no?
- Supongo que no, si quieres podemos ir allí ahora a reconocer el terreno las dos
- Vale, tú coge tu nave y yo voy volando, eso sí, si no puedes acceder vuelves a casa ¿entendido?
- Vale, entendido – dijo Bulma guiñando un ojo a su amiga.
Y así las dos se dirigieron hacia, donde supuestamente estaba la quinta bola mágica, esperando que no fuera un lugar peligroso y accesible para poder cogerla sin problema. Se estaban dirigiendo hacia allí, desde lejos Ann detectó que no era un lugar muy peligroso así sin demora apresuró su vuelo y fue hasta allá. Bajo a tierra firme y estuvo buscando donde podía estar la bola mágica, revisó y revisó el lugar y nada, hasta que en una parte de la montaña vio lo que parecía una cueva y se adentró en ella para ver si estaba por allí la bola mágica, estaba muy oscuro y no podía ver nada. "Se me olvidó traer algo para alumbrar" pensó Ann frustrada, de un momento a otro pisó en un lugar donde había un agujero y cayó al fondo del todo con la mala suerte de que en el trayecto se dio un golpe en la cabeza, no había sido muy fuerte ni siquiera pero perdió el conocimiento y estuvo allí tirada un buen rato.
Cuando despertó, comprobó que ya no estaba en el interior del agujero ni siquiera estaba en la montaña, estaba en otra parte del bosque al despertar se dio cuenta de que estaba cerca de la casa capsula, pensó que a lo mejor Bulma había ido a pedir ayudar a su hermano y que la habían llevado hasta allí, pero se confundió. De repente, oyó unos pasos muy fuertes que se dirigían hacia ella, no se asustó porque su padre la había entrenado para eso y para poder defenderse en caso de ataque imprevisto como parecía que iba a ser la ocasión, lo que vio la dejó impactada: era Sergio. El chico que había conocido en el instituto y que había empezado a enamorarse de él, estaba allí frente a ella, no se lo creía, después del beso que se habían dado no había vuelto a verlo, pensó que se había cambiado de instituto.
- ¿Qué haces tú aquí? ¿Cómo sabías que estaba aquí? – preguntó Ann muy enfadada ya que después de eso, había decidido no volver a verle aunque se lo encontrara por la calle.
- Ya sé que debes estar enfadada porque desaparecí sin decir nada a nadie, pero tengo una explicación y te la voy a dar.
- Digas lo que digas no va a hacer que cambie de opinión con respecto a ti – Ann estaba deseosa de escuchar la explicación de él, pero su orgullo era tan alto como el de su hermano y no iba a dejar mostrar las emociones ahora, en ese momento y delante de él.
- Verás después de aquella noche, mis padres me dijeron que teníamos que mudarnos rápidamente porque mi padre había conseguido un negocio muy rentable y no me dio ni tiempo a llamarte ni siquiera para poder despedirme de ti, te lo juro que no lo hice con intención de hacerte daño ni nada de eso, tú me importas de verdad – mintió Sergio, porque no le iba a decir realmente lo que había hecho durante ese tiempo, ya que si Freezer se enteraba de que le había dicho la verdad lo mataría y de paso acabaría con ella, porque aunque estuviera ahí por órdenes del emperador, él realmente estaba enamorado de la hermana de Vegeta pero no lo iba a decir.
- Es una excusa patética… por cierto, ¿cómo he llegado yo aquí? Recuerdo que estaba en una cueva, me caí por un agujero y fui al vacío y no recuerdo nada más.
- Verás… es que estoy viajando por mi cuenta ya que si llegó a estar mucho tiempo con mis padres, me volvería loco y estaba por la montaña y escuche un ruido y vi que estabas ahí, te saque y te traje hasta aquí – seguí mintiendo Sergio, esperando que se creyera lo que le había dicho.
- Ah… pues muchas gracias… ahora si me disculpas tengo que irme – Ann no se creyó ni una palabra de la explicación recibida por él pero no tenía ánimos de discutir así que pasó de largo.
- Espera Ann… por favor… déjame ir contigo, así pasaremos más tiempo juntos por favor, déjame recompensarte por haberte dejado tirada – tenía que inventar algo para poder estar cerca de ella ya que tenía que cumplir las órdenes de Freezer.
- Está bien pero no me molestes y no pienso darte explicaciones sobre nada de lo que haga, ¿vale?
- Está bien.
Los dos se dirigieron hacia la casa capsula, cuando entraron vieron que Kakarot estaba a punto de salir a buscar a su hermana ya que Bulma le había contado lo que había pasado y como ella no podía acceder había vuelto para pedirle ayuda a él.
- Ann, hermanita, ¿estás bien? ¿te has hecho daño? Iba a ir a buscarte ahora. – dijo Kakarot alterado y a la vez contento de ver que su hermana estaba bien
- Sí, estoy bien, no te preocupes.
- Menos mal, ya estaba pensando en lo peor menos mal que eres una saiyan de sangre pura, vamos que voy a comprobar que no tienes nada – dijo Kakarot cogiendo a su hermana del brazo para revisar que estaba bien del todo.
- Ann, que susto me has dado, de verdad. Estoy feliz de verte, de verdad – Bulma había estado histérica pensando no en lo peor, en lo siguiente, y abrazó muy fuerte a su amiga.
- Me vas a ahogar Bulma, de verdad.
- Lo siento, eh!... por cierto, ¿qué hace él aquí? – preguntó Bulma señalando a Sergio.
- Ah, nada, él fue quien me salvó, me ha pedido que sí se puede quedar con nosotros
- Por mí, no hay problema, ¿qué piensas Kakarot?
- Lo que vosotras digáis – Kakarot estaba muy intranquilo, no le gustaba nada la presencia de ese chico cerca de su hermana ya que no confiaba nada en él y le daba mala espina. "No lo perderé de vista" pensó Kakarot.
- Bien, pues bienvenido Sergio – dijo Bulma educadamente
- Gracias Bulma, espero no ser una molestia.
- Por cierto, ¿Qué pasó con la bola mágica? – preguntó Ann muy bajito para que Sergio no se enterara de nada
- Ah, tranquila, mañana iremos tu hermano y yo, sabemos exactamente donde está así que tranquila. – dijo Bulma
- Está bien. – dijo Ann
En el planeta Freezer…
Vegeta estaba entrenando arduamente en la sala de entrenamiento, de repente, le dio un escalofrío muy tétrico y tenía una sensación en el pecho que le ardía.
"¿Qué puede ser esto? Espero que Ann y Bulma estén bien, notó algo raro…" pensó Vegeta ya que tenía un mal presentimiento.
"Tengo que hacer muchas misiones y pelear con enemigos mucho más fuertes que yo, sino jamás podré convertirme en superguerrero para derrotar a Freezer… creo que haré un pequeño viaje por mi cuenta e iré a entrenar a otros planetas, le diré a Nappa y Raditz que estén atentos y me avisen de cualquier novedad" Vegeta pensaba que si seguía entrenando allí no superaría sus poderes así que decidió hacer ese pequeño viaje, lamentablemente no sería tan largo como para poder hacer una escapada a la Tierra pero por lo menos tendría un poco más de libertad para hablar con Ann y Bulma sin tener cerca a nadie.
Vegeta se había acabado de ducharse y cambiarse y se dirigió a la sala común donde sus dos compatriotas perdían el tiempo, como siempre.
- Eh, vosotros dos, escucharme un momento. – dijo Vegeta dirigiéndose hacia Nappa y Raditz
- Dinos Vegeta – dijo Nappa.
- Haré un pequeño viaje a otros planetas para entrenar, cualquier novedad me avisáis por el rastreador
- Pero Vegeta… y ¿si Freezer te descubre?… - dijo Raditz
- No lo hará, está demasiado ocupado como para estar pendiente, de todas formas ya sabéis lo que tenéis que hacer – dijo Vegeta empezando a perder la paciencia
- Pero…
- Ni pero ni nada, haré lo que me dé la gana, sólo estar pendientes de cualquier novedad y no me discutáis – dijo Vegeta yéndose hacia las naves para coger una y largarse.
Continuara…
Aquí está el nuevo capítulo… me costó un poco hacerlo pero ya está aquí, los estoy intentando hacer así de largos para no extender mucho la historia. Espero que os guste, dejarme reviews y vuestras sugerencias para mejorar la historia. Hasta el fin de semana que viene.
