La captura
5 bolas mágicas ya estaban en poder de Bulma y sus amigos, pero el viaje debe continuar. Antes de ponerse en marcha, Bulma estaba viendo si detectaba algo con el radar, como no se emitía ninguna señal, decidió que se seguirían a ciegas.
Se levantaron temprano para seguir con la ruta, Bulma guardó la casa-capsula, lanzó una capsula de un coche: en el vehículo se metieron Sergio, Yamcha y Chichi, Ann y Kakarot irían volando y ella conduciría ya que era la única que sabía cómo manejar ese coche. Estuvieron viajando, con frecuentes paradas para comer, durante 3 días hasta que en el cuarto día, Bulma detectó en el radar que se emitía la presencia de la sexta bola mágica, no estaban muy lejos de ella y por lo que parecía indicar no era difícil el acceso, se encontraba en el interior de una cueva pero no estaba en una montaña muy empinada. Cuando llegaron a su destino, Kakarot se ofreció para ir a buscarla ya que no dejaría que fuera su hermana por lo ocurrido anteriormente junto a él, fue Yamcha también ya que quería demostrarle a Bulma que era un hombre completo, aunque no sabía por qué querían estaban interesados en adquirir esas bolas, no le importaba. Quería lucirse delante de su "amada". Los dos llegaron al fondo de la cueva, Kakarot llevaba una linterna para poder alumbrar la estancia así sería más fácil ver dónde estaba la bola mágica. Al principio, no pudieron localizarla porque no se veía nada que brillara ni que deslumbrara hasta que Yamcha detecto algó que estaba incrustado en el interior de una roca.
- Kakarot mira, ahí hay algo que brilla.
- Déjame ver – se acercó para ver qué era y efectivamente era la sexta bola mágica, la habían encontrado por fin, pero ahora venía la parte mala. Al instante de haberla sacado se oye como se resquebraja las rocas y rápidamente los dos intentan salir de la cueva antes de que se venga abajo, cuando parecía que no iban a poder conseguirlo, Kakarot ve la luz al final que indicaba la salida y pudieron salir con éxito.
- ¿Y? ¿Qué ha pasado? ¿Pudisteis coger la bola mágica? – preguntó Bulma intrigada
- Sí, hemos podido cogerla. Aquí la tienes – dijo Kakarot alegremente entregándole la bola a Bulma, Yamcha estaba un poco decepcionado porque quería apuntarse el tanto él delante de ella, pero no le salió bien al final.
- Bien! Sólo nos queda una, estoy tan contenta, ¿por qué no despliego la casa y descansamos bien hasta mañana? Hemos estado casi cuatro días sin parar.
- Me parece bien, además tengo un hambre monumental jejeje – dijo Kakarot ya que le sonaba demasiado el estomago
- Tú nunca cambiarás, vale, darme 10 minutos.
Bulma se dirigió al auto y lo convirtió en capsula, cogió la correspondiente a la casa y la desplegó permitiendo que todos pudieran entrar para poder descansar merecidamente.
- Por cierto Bulma, ¿dónde está mi hermana?
- Ah, eso, le dije que fuera a pescar un gran pez para la cena, me dijo que iría a un lago que hay aquí al lado.
- Está bien, iré a buscarla
- No tardéis.
Kakarot despegó para poder buscar a su hermanita, Bulma y los demás se quedaron en el interior de la casa. Chichi estaba un poco celosa de Ann porque Kakarot siempre estaba pendiente de ella, aunque sus celos no eran justificables al fin y al cabo porque ella era su hermana pequeña y era normal y comprensible que se preocupara por ella y ésa era una de las cosas que más le gustaban de él: que se preocupara por los demás.
Yamcha se dirigió a su cuarto a descansar hasta la cena porque no estaba acostumbrado a ese tipo de ejercicios y quedó un poco resentido de la carrera que tuvieron que hacer para poder salir de la cueva.
"Tengo el cuerpo destrozado, desde luego tengo cada idea. Y lo peor de todo es que no pude lucirme delante de Bulma y cada día que pasa es peor ya que cada vez me ignora más y más y así no voy a poder conseguir mi objetivo…tengo que pensar el algo…" pensó Yamcha frustrado, pero también se estaba empezando a cuestionar si lo que sentía por Bulma era amor o mero capricho y orgullo herido porque una chica como ella le ignorara de esa forma, lo tendría que descubrir.
Mientras tanto nuestra peliazul se dirigía a su cuarto para ponerse más cómoda y poder hacer mejor la cena, estaba que irradiaba felicidad porque sólo estaba a una bola mágica de poder ayudar a su amado pidiendo un deseo al dragón. Se estaba cambiando, cuando de repente escucha un pitido que provenía de su rastreador, enseguida fue a cogerlo y se lo puso en la oreja.
- ¿Vegeta?
- Hola Bulma
- Hola cielo, ¿cómo estás? ¿estás bien? Hace ya cuatro días que no sé nada de ti, estaba intranquila
- Tranquila mujer, si me hubiera pasado algo ya lo sabrías, estoy bien, he estado entrenando.
- ¿Aún no has vuelto a la base?
- No, aún no, pero tengo que hablar con Nappa y Raditz a ver si hay novedades porque no tengo noticia ninguna
- No quiero que te pase nada, ten cuidado
- Ya lo sé mujer, no hace falta que me lo digas, tranquila
- Humm…
- Ya estás enfadada, ¿no?
- ¿A ti qué te parece?
- No te enfades mujer, sabes perfectamente cómo es mi carácter y sabes que haré las cosas con cuidado.
- …
- No pienso cortar la comunicación hasta que me respondas
- Tonto…
- Algo es algo, prometo que pronto nos veremos y sabes que un príncipe nunca rompe sus promesas
- Vale, no me enfadaré, te amo Vegeta
- Hmp… yo también Bulma – en ese momento ambos cortaron la comunicación al mismo tiempo, fue una conversación fría, no demasiado, pero no hubo demostración de sentimientos ya que Vegeta estaba preocupado por la situación, era verdad que no había recibido noticias de Nappa y Raditz en todos los días que estuvo entrenando en ese planeta y eso le molestaba en extremo, así que decidió que volvería a la base a ver si había algún problema.
"No me queda otra que volver a la base, rayos, no me hace gracia interrumpir mi entrenamiento pero no tengo otra opción" pensó Vegeta frustrado ya que, aunque hubiera aumentado muchos sus poderes y sus ataques, no había conseguido convertirse en superguerrero todavía y eso no le gustaba.
Mientras tanto en el Planeta Tierra, Bulma estaba intranquila, había notado a Vegeta muy preocupado, no quiso preguntarle el motivo porque sabía que no iba a recibir respuesta ya que no le gustaba dar explicaciones y menos a ella, aunque sabía bien que se amaban mutuamente, sería algo muy difícil de cambiar en él. Sólo queda una bola mágica y podría ayudarle, también tenía que pensar en el deseo que iban a pedir ya que era un tema que no había meditado todavía y debía pensarlo con sumo cuidado. Después de haber pensado en todo lo que había hablado con él, decidió que lo mejor era echarse a dormir ya que no iba a hacer nada más y necesitaba descansar porque haber viajado tres días seguidos con pocos descansos en medio, se notaba físicamente ni se acordaba de que debía hacer la cena, pero el cansancio la venció y se quedó dormida enseguida.
Kakarot había ido a buscar a su hermana al lago donde había ido a pescar el pez, pero no la daba encontrado y se estaba empezando a poner nervioso porque no detectaba su ki en los alrededores. Cuando llegó al lado comprobó que estaba en el suelo un gran pez, supuso que era el que pescó, pero a ella no la encontró por ningún lado. Preocupado, empezó a divisar los alrededores intentando disimular su ki por si podría haber algún enemigo cerca y así no ser detectado.
En otra parte del bosque, Ann estaba con Sergio ya que ella después de haber cogido el pez, él apareció de repente, le dijo que quería hablar con ella y aunque al principio se negó, finalmente aceptó más que nada para que la dejara tranquila ya que no quería tenerlo cerca porque le hacía daño, emocionalmente hablando.
- Bien, dime, ¿de qué quieres hablar? Porque mi paciencia tiene un límite – dijo Ann enfadada, se dio cuenta de que se parecía a Vegeta más de lo que ella sospechaba.
- Sólo quiero arreglar las cosas, por favor, quiero que me escuches del verdadero motivo por el que me fui así de repente, por favor. – Sergio suplicó a Ann que le escuchara porque realmente él la amaba y sabía que ella a él también pero que no se lo iba a reconocer, además decidió contarle toda la verdad porque quería salvarla de las garras de Freezer.
- Te escucho, tienes 5 minutos y bajando – dijo Ann con total semblante y orgullo que parecía que sentía emociones, realmente quería mantenerse fuerte ante él porque al más descuidado detalle caería y no quería eso.
- Verás, yo no soy quien realmente te dije, te mentí en todo
- Hmp… ¿qué quieres decir?
- Yo… - Sergio no pudo continuar porque oyeron ruidos al otro lado del bosque, no parecía que fueran animales ni nada parecido. Tanto Ann como Sergio se pusieron en posición de combate por si podría ser una amenaza y efectivamente así fue.
De entre los árboles aparecieron soldados, Sergio los identificó enseguida, era una de las armadas de Freezer.
"¿Por qué están aquí? Debo hacer algo, si quiero salvar a Ann" Pensó Sergio desesperado por dos cosas: No quería que capturaran a Ann y no quería que ella se enterara de la verdad de esta forma, siendo capturada y que ellos le dijeran que él realmente era un espía de Freezer.
- Vaya, vaya, mira a quien tenemos aquí, es Sergio – dijo uno de los soldados en plan burla.
- ¿Qué hacéis aquí? – preguntó Sergio nervioso
- Hemos venido por órdenes de Freezer, él ya no se fía de ti y nos ha pedido que vengamos aquí para ver qué haces tu trabajo perfectamente y vemos que es verdad je je je – dijo malignamente el soldado dándose cuenta de que era la princesa la que estaba con él.
- No os acerquéis a ella, yo me encargaré, retiraros inmediatamente – ordenó Sergio.
- Tú no eres quien para darnos órdenes, eres un simple soldado, un lacayo de Freezer.
Cuando Ann escuchó eso, se quedó petrificada. ¿Sergio esclavo de Freezer? ¿Había estado fingiendo todo este tiempo? ¿Cómo fue capaz de engañarla de ese modo? Estaba muy confundida, tenía una mezcla de sentimientos que no sabía cómo digerir pero ahora no era momento de pensar en eso, ahora tenía que enfrentarse a esos enemigos si quería salvarse.
"Que falta me haces ahora Vegeta, no sé si podré sola con estos soldados, puedo percibir que tienen mi mismo nivel de pelea, espero que no ocurra nada malo" pensaba Ann desesperada de que estuviera sola para enfrentarlos a todos.
De un momento a otro, se lanzó a por los soldados atacándolos de frente cuando Vegeta le dijo muchas veces que nunca hiciera eso si se veía en una situación así porque podrían asestarle un golpe decisivo y quedar inconsciente, no había pasado nada de eso, de momento. Cuando se lanzó hacia ellos, usó su super velocidad y se puso detrás de ellos asestándole un golpe en la cabeza a uno de ellos que lo hizo caer al suelo, pero no se dio cuenta de que otro soldado estaba detrás de ella a punto de darle un golpe en la cabeza pero nunca llegó ya que Sergio lo había derrotado enseguida.
- Corre Ann, yo me encargaré de ellos, avisa a tu hermano – dijo Sergio encargándose de los soldados, sólo había 3 más, pero cada uno de ellos tenían sus propios poderes y a mayores, armas.
Ann no dudó en salir volando de allí, tal y como Sergio le había dicho, pero no porque él se lo dijera sino porque quería salvarse aunque a mitad de camino divagó bastante entre: volver con él y ayudarle o salir corriendo. La sangre saiyan pudo más que ella misma y volvió al campo de batalla con la mala suerte de que pudo comprobar que Sergio era atado y reducido, no había podido aguantar a tantos enemigos encima. Vio esa escena a lo lejos y volando así que decidió esconderse y bajar totalmente su ki para que los rastreadores no la localizaran.
Bajo hacia el suelo, decidió ir andando ya que al volar tenía que usar algo de su poder y el objetivo era salvarse, encontró una pequeña cueva y se metió para poder refugiarse y esperar a que se fueran.
"Espero que no me encuentren… maldito traidor, realmente no me quiere, sólo se acercó a mi porque así podía capturarme y llevarme ante Freezer, lo odio, lo odio, no debí enamorarme de él… Te odio Sergio" pensaba Ann totalmente dolida porque le hubiera traicionado de esa manera, acercarse a ella únicamente para poder capturarla, eso, para ella, era despreciable y suerte que su hermano Vegeta no sabía nada porque si no hubiera sido él quien le hubiera matado.
Había pasado un buen rato, ella aún seguía en la cueva escondida, parecía que estaba todo en calma y decidió salir a ver si ya no había peligro. Era totalmente de noche, debía ser de madrugada y hacía un poco de frío, comprobó que realmente todo estaba en absoluto silencio, en un principio se había tranquilizado, hasta que escuchó un ruido muy fuerte cerca de ella, para cuando se dio la vuelta lo vio todo negro. Cuando se despertó confirmó sus peores temores: estaba atada junto a Sergio en una nave, o por lo menos era lo que parecía, le dolía mucho la cabeza lo que le indicaba que le habían dado un golpe por detrás y no se dio cuenta.
"Ahora que voy a hacer, he sido capturada, espero que mis hermanos se enteren y vengan a rescatarme, pero aun así tengo que salir de esta situación…" pensó Ann desesperada en la situación en la que se encontraba, había sido capturada y seguramente la llevarían ante Freezer.
Mientras tanto, en la Tierra, Kakarot seguí buscando a su hermana y no es que estuviera intranquilo, estaba de los nervios por no encontrarla.
"¿Dónde estará? Presiento que algo malo ha ocurrido… ¿dónde estás hermanita? ¿dónde?" pensó Kakarot muy preocupado, hasta que divisó algo que confirmarían sus peores temores. Cerca de la cueva donde había estado escondida, encontró un pequeño collar que ella siempre llevaba encima y que nunca se lo quitaba ni para dormir, era el símbolo de la casa real del Planeta Vegeta, Bardock se lo había regalado cuando cumplió los 16 años y a ella le había encantado y le tenía mucho cariño.
"Ella nunca se quita esto de encima, lo que me da por sospechar que algo malo le ha ocurrido…" de repente cerca del collar encontró un poco sangre, no era mucha, pero la suficiente para que él se diera cuenta de que algo malo había pasado con su hermana.
"¿Y si ha sido capturada? No será que… no puede ser… tengo que volver con Bulma y los demás y contarles lo que ha pasado… también tengo que avisar a mis padres" Kakarot emprendió vuelo hacia la casa-capsula para poder decirles a todos lo que pasó.
En el espacio…
Una capsula espacial estaba surcando el espacio dirigiéndose hacia la base de Freezer, se trata de nuestro querido príncipe saiyan, Vegeta había decidido volver a la base ya que no había recibido noticias de sus dos esbirros y le parecía sospechoso. De repente, sintió una punzada en su pecho, como si algo le estuviera diciendo que algo malo pasó.
"¿Por qué siento esto? Algo malo está pasando, no sé qué puede ser pero hay algo… tengo que averiguarlo, espero que no sea lo que yo me imagino…"
Le quedaba un par de días para llegar hacia la base, así podría enterarse de lo que realmente estaba pasando pero sabía o por lo menos intuía, que no le iba a gustar lo que le esperaba al llegar.
Continuara…
Otro capítulo más, las cosas ya están complicadas no, más que eso. Vegeta está volviendo a la base, pero lo que le espera… ¿cómo se lo tomará? ¿Será un aliciente para enfrentarse a Freezer aunque aún no se haya transformado? Kakarot tiene que comunicarle a todos sus sospechas, incluidos a sus padres, creo que a Bardock no le va a hacer ninguna gracia. ¿Deberían interrumpir la búsqueda de las bolas mágicas y salvar a Ann o seguir con ella para pedir el deseo y después salvarla? Lo iremos viendo. Por cierto, comentario sobre el capítulo de hoy de DBS, como a Vegeta le pasé algo… no quiero ni pensarlo… esperemos que no muera o algo porque si no Bulma no sólo mata a Jaco si no también matara a alguien más…
Nos vemos, espero vuestros comentarios para saber cómo os parece la historia.
