Frente a Freezer parte I

En el espacio…

Faltaban escasos minutos para llegar a la base de Freezer, los dos días que habían pasado los dos en aquel sitio no fue el mejor del mundo. Les daban muy poco de comer y ni siquiera Ann le dirigía la palabra a Sergio, cada vez que él intentaba acercarse a ella, la princesa le dirigía una mirada asesina y se apartaba bien lejos de él.

"Tengo que conseguir que Freezer no le haga daño a Ann, aún no sé por qué quería que la vigilara ni me dio una explicación. Espero que no suceda nada malo…" pensaba angustiado Sergio mirando como Ann estaba dormida en el suelo de la celda ya que al comer tan poco tenía que guardar energías.

De un momento a otro, se escuchó un ruido al otro lado de la celda lo que daba a indicar que un soldado se estaba acercando a donde estaban ellos y así fue.

- Vosotros dos, en un momento llegaremos a la base de Freezer así que iros preparando para cuando estéis ante su presencia, sobre todo tú, Sergio, por ser un traidor jejeje – sonrió maliciosamente el soldado raso. Los soldados de Freezer siempre habían tenidos muchos celos del trato especial que tenía Sergio, no sabían el motivo por el cual un simple humano había conseguido el favor de Freezer ni los lujos que se le permitían hasta hace poco, se alegraban de la nueva situación del muchacho y la estaban festejando.

- No me das miedo – dijo Sergio intentando parecer fuerte ante él

- No es a mí a quien tienes que temer, sino a Freezer jajajaja – dicho esto, el soldado cerró la puerta y se fue.

"Tengo que idear algo para salir de aquí, sino Freezer matara a Ann y eso no puedo permitirlo…" Sergio realmente estaba desesperado por la situación en la que había metido a su amada, él sabía que ella era fuerte pero no sabía hasta qué punto podría defenderse del emperador. Solo de pensar que ella podría morir, le daría un ataque al corazón.

Por otro lado, Ann estaba encerrada en sus propios pensamientos, ni se inmuto de la presencia del soldado ni nada, estaba asustada aunque no lo manifestara en la cara, no sabía cómo era Freezer, no sabía que iba a encontrarse allí, la única esperanza que tenía es que en la base pudiera encontrar a su hermano Vegeta y estar con él a salvo pero sabía que él aún no estaba preparado para enfrentarse abiertamente al emperador ya que moriría en el momento. Y con respecto a Sergio, no pensaba realmente nada, más bien pasó de estar enfadada a despreocupada, no iba ni a molestarse en dirigirle la palabra después de lo que hizo ni a darle ninguna oportunidad porque no se la merecía ni mucho menos, la había traicionado, le había roto el corazón y ésa es una herida muy profunda.

Al cabo de unos minutos, sintieron un temblor en el suelo de la nave lo que indicaba que había llegado a la base. Los dos se levantaron de golpe por el estruendo y de un momento a otro entraron en la celda tres soldados.

- Venga atarles las manos y llevarlos al interior de la base – ordenó el soldado jefe

- Sí, señor – respondieron los otros dos soldados.

Los dos fueron maniatados de pies y manos, no sabían a dónde los llevaban, ni que harían con ellos ni nada.

- Ahora os trasladaremos a una celda especial hasta que Freezer os vea. – dijo uno de los soldados que llevaba a los dos a las estancias.

Cuando llegaron, los metieron a cada uno en una celda individual con medidas antifuga y gruesos muros fríos, Sergio estaba muy nervioso porque no podía ver a Ann aunque tampoco cambiaba la situación si los hubieran encerrado juntos ya que ella lo ignoraba. Por su parte, Ann estaba intranquila en aquella celda, fría y oscura, no era una sensación agradable, sólo rezaba para que sus hermanos la localicen y la salven, mientras aguantaría como la princesa saiyan que es porque, por encima de todo, tenía el orgullo de su raza y la ayudaría a superar ese trance.

Otra nave espacial estaba llegando a la base de Freezer, se trataba de Vegeta, le quedaba muy poco recorrido para poder aterrizar y enterarse de lo sucedido en su ausencia. Una vez la capsula espacial descendió al suelo, salió rápidamente de la misma.

- Ah, Vegeta has vuelto, pensábamos que habías escapado o algo jajaja – dijo uno de los soldados que vigilaba el perímetro donde aterrizaban las naves. Vegeta, ante tal insolencia, no aguantó las ganas y le dio un fuerte puñetazo a ese soldado en el estómago.

- No toleró que un insecto como tú me diga esas cosas y se dirija a mí en ese tono, ¿entendido? – dijo Vegeta enfadado a la vez que le daba el golpe al soldado. Nunca toleró que un soldado de clase baja le hablará como si fuera un igual hacia él.

Después de ese incidente, se dirigió hacia la sala común para buscar a Nappa y a Raditz para que le cuenten todo ya que no se había fiado de la información de ambos saiyans. Cuando llegó no los veía, por lo menos a simple vista, se quedó pensando un momento y se dirigió a la sala de entrenamiento.

"A lo mejor esos dos están entrenando, lo comprobaré…" pensaba Vegeta

Mientras se dirigía hacia la sala de entrenamiento, en su interior estaban ambos saiyans hablando ya que habían parado un momento su entrenamiento.

- ¿Has descubierto algo, Nappa? – preguntó Raditz.

- Lo único que sé es que hoy ha llegado una nave de soldados con un par de prisioneros pero nada más, tenemos que enterarnos de quienes son. Esperó que Vegeta tarde en llegar. – dijo Nappa

- Sí, porque si se entera de lo que ha pasado con su hermana, se pondrá frenético y eso no nos conviene, ni a nosotros ni a él.

- ¿Por qué me voy a poner frenético si puede saberse? – preguntó Vegeta que había hecho su aparición en la sala de entrenamiento sin ser detectado por los rastreados de los otros dos. Ellos estaban muy asustados deseando que no haya escuchado nada de la conversación.

- Contestar de una vez, ¿qué sucede? ¿qué me estáis ocultando? – preguntó Vegeta muy enfadado por la intriga que se estaba generando

- Ah, nada Vegeta, sólo que nos enteramos hace nada que ha llegado una nave con un par de prisioneros nuevos y ya sabes que cuando eso sucede, nos gusta lanzar teorías al aire – contestó Nappa esperando que el príncipe se creyera la explicación tan absurda que le dijo.

- Sois unos simples, no sé cómo eres un soldado de elite Nappa. – aunque Vegeta no le creyó ni una palabra, decidió dejarlo como si le hubiera creído.

- Por cierto, ¿cuándo has llegado? – preguntó Raditz

- Hace un rato, vine directo a hablar con vosotros. Bien decirme ¿qué ha sucedido todo el tiempo que he estado ausente de la base? – preguntó Vegeta empezando a perder la paciencia.

- Pues… nada… que va a pasar… no ha pasado nada, ya te lo había dicho Nappa.

- Hmp… más os vale que sea así porque si no ya sabéis lo que os espera, ¿verdad? – amenazó Vegeta a sus compañeros

- Por supuesto, estate tranquilo – dijo Nappa intentando calmar la situación.

Dicho esto, Vegeta se retiró de la sala de entrenamiento y se dirigía a su habitación ya que iba a llamar a Bulma ya que si no se pondría histérica y no tenía ganas de aguantar su mal genio.

En la Tierra…

Kakarot estaba su casa hablando con sus padres, cuando Bardock fue a buscar a Gine enseguida le dijeron los dos la situación, se pusó a llorar desconsoladamente y pensó en lo peor. Cuando se tranquilizó empezaron a ver las posibilidades que tenían en sus manos.

- ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que ir a buscarla, Freezer la matara – dijo Gine muy preocupada por su hija.

- Tranquila Gine, vamos a hacer todo lo que está en nuestras manos y trata de controlar tus emociones.

- Vale, no te pongas así Bardock, sabes que quiero mucho a la niña, es como mi hija

- Sí, ya lo sé también siento lo mismo, pero ponerte en ese plan no ayuda nada.

- Ah, se me olvidaba, Bulma me dijo que fuéramos donde estamos ahora con la casa-capsula para ver precisamente todo.

- Hmp… está bien, saldremos enseguida.

Y así los tres saiyans salieron volando hacia donde estaba Bulma.

En otra parte del planeta estaba Bulma desesperada dentro de la casa-capsula investigando formas de poder llegar a aquel planeta lejano en un breve periodo de tiempo, pero todo lo que encontraba tenía siempre los mismos inconvenientes: se tardaba mucho en construir y en conseguir los materiales, aunque Capsule Corp fuera una de las mayores corporaciones en tecnología del mundo, aún no habían investigado el campo de los viajes espaciales.

De repente, Bulma escuchó un sonido proveniente del rastreador y se temió lo peor…: era Vegeta, en otras circunstancias le hubiera cogido enseguida pero ahora las circunstancias eran otras y estuvo dudando, hasta que por fin contestó.

- ¿Bulma? ¿estás ahí?

- Eh! Sí, Vegeta, hola, ¿cómo estás?

- Yo…bien ¿por qué has tardado tanto en contestar mujer? ¿no querías hablar conmigo?

- No, no es eso, acabo de entrar en la habitación y fue cuando escuche el rastreador – mintió Bulma

- Hmp… ¿cómo estás?

- Bien, como siempre, sin novedad, ¿y tú? ¿estás ya en la base?

- Sí, llegué hace nada, hablé con Nappa y Raditz y no me dijeron nada nuevo, creo que esos dos están ocultando algo – dijo Vegeta desconfiado y mosqueado

- No creo cariño, seguro que como eres el príncipe pues te tienen respeto nada más

- Como se nota que no los conoces como yo, mujer

- Je je te echo de menos

- Hmp… y yo a ti – Vegeta le costaba expresarse así con Bulma pero en ese momento agradecía estar lejos y que no viera la cara de tomate que se le puso. Pero Vegeta notaba algo extraño en el tono de voz de Bulma y no se quedaría con las ganas de saber qué estaba pasando

- Bulma, ¿Por qué tienes ese tono de voz? ¿Ha pasado algo? Y no me mientas. – dijo Vegeta muy seriamente sabiendo que su novia le contaría lo que estuviera ocurriendo.

- Es que… no sé si debo decírtelo… aparte de que te vas a enfadar, te va a doler mucho mi amor.

- Dime lo que sea anda, te prometo que no me enfadaré

- ¿de verdad?

- Un príncipe nunca rompe sus promesas, ya lo sabes Bulma

- Está bien… pues… es que… tu hermana ha desaparecido… no sabemos dónde está – al oír eso, a Vegeta se le congeló el corazón y el alma, nunca hubiera imaginado que llegara ese día en que le dieran una noticia de ese estilo. Al principio se vio tentado en gritarle a Bulma, pero se autotranquilizó ya que ella no tenía culpa de nada, ahora tenía que averiguar todo lo que había pasado y ponerse a buscar a su hermana

- A ver… ¿me acabas de decir que mi hermana ha desaparecido? – dijo Vegeta tratando de no parecer molesto y controlando la ira que poco a poco iba adentrándose en su cuerpo.

- Sí, desde ayer por la noche que no sabemos nada, la hemos buscado por todo el planeta y no la localizamos. Le puse un localizador y las últimas coordenadas que emitió indicaban que estaba fuera del planeta, lo siento mi amor, no sabíamos que iba a pasar esto, perdóname. No quería decirte nada porque sé lo mucho que quieres a tu hermana. – mientras Bulma hablaba, las lágrimas aparecieron en su rostro y ya no pudo aguantar tanta presión y lloró a mares. Vegeta la estaba escuchando y se le estaba estrujando más el corazón de oír como su novia lloraba de esa manera, ella no tenía ninguna culpa.

- Cálmate Bulma, no tienes la culpa, ahora lo que hay que hacer es encontrarla cuanto antes puede que Freezer esté detrás de esto.

- Vale Vegeta, pero no quiero que te pase nada malo, por favor

- Bulma… arriesgaré la vida por las personas que más me importan… por mi hermana y por ti

- Pero…

- Ni pero ni nada… te mantendré informada de lo que sea, ah y una cosa

- Dime

- Ni se te ocurra venir aquí, ¿entendido?

- Pero Vegeta…

- ¿Entendido Bulma? – ordenó Vegeta

- Está bien, te lo prometo, me quedaré en la Tierra – mintió Bulma. Ella deseaba ir junto a él, porque si Freezer estaba de por medio y se enfrentaba a él acabaría muerto y no volvería a verlo, por eso, aunque le costara la vida, iría junto a él pero sin decirle nada.

- Te llamaré pronto, adiós Bulma

- Adiós Vegeta

La comunicación se cortó. Vegeta estaba muy enfadado, disgustado, asustado, tenía un cúmulo de sentimientos que no sabía cómo interpretar… ahora tenía una misión clara: encontrar a su hermana y desear que no haya caído en las manos de Freezer, que fuera una chiquillada suya pero eso era lo último que deseaba, debía ponerse en marcha y poner firmes a sus dos camaradas. Por su lado, Bulma estaba bastante asustada también, no sabía que iba a hacer Vegeta, aunque lo conociera poco sabía que la noticia le cayó como un cubo de agua fría encima, era su hermana de quien se trataba y a pesar de que el tiempo que estuvo aquí no mostró sentimientos abiertos hacia ella, sabía que adoraba a su hermana.

De repente, Bulma escuchó un ruido fuera y salió a comprobar qué era. Vio que Kakarot acababa de llegar junto con sus padres.

- Ah, sois vosotros, que susto me habéis dado – dijo Bulma dirigiéndose a los tres saiyans

- Perdona, no te queríamos asustar – dijo Kakarot

- Hablé con Vegeta

- ¿Y? ¿Se lo has dicho?

- Sí, se lo he contado, no me quedó otro remedio. Se me notó en el tono de voz que estaba muy preocupada y se lo tuve que contar.

- ¿Y? – preguntó Kakarot asustado por si Vegeta iba a matarlo antes que a nadie.

- Nada, tuvo una reacción demasiado dura, más que de costumbre, cosa normal por otra parte porque enterarse de algo así no hace gracia a nadie y como él no muestra nada que se lo guarda todo…

- Ya… es normal, Vegeta es así – aclaró Bardock

- Bueno, he estado investigando y no sé cómo vamos a viajar hasta la base de Freezer, no hay ninguna nave en la tierra lo bastante potente.

- Por eso no hay problema, nosotros tenemos cuatro capsulas espaciales escondidas y están a punto para ser usadas en cualquier momento – dijo Gine

- Ah no sabía, le hice prometer a Vegeta que yo no iría con vosotros pero yo quiero ir, quiero verlo.

- Bulma si se lo has prometido vas a tener que cumplir con tu palabra, a Vegeta le sienta muy mal que no se cumpla con algo pactado – dijo Bardock

- Ya… pero…

- No digas nada, te quedarás en la Tierra y estarás informada de todo, en todo momento, ¿vale? – dijo Bardock dando por zanjado el asunto.

- Está bien… - pero Bulma no iba a hacer caso, en cuanto se hubieran marchado, arreglaría todo para ir hasta allá, además al haber cuatro naves mucho mejor, sólo se usarían tres.

- Bueno hay que preparar para irnos lo antes posible – dijo Bulma apurando a los tres saiyans.

En la base de Freezer…

Ann seguía encerrada en la celda, no le habían dado de comer en todo el día, estaba bastante débil, sin comer y sin poder entrenar, era mala combinación para un saiyan. Se oían pasos fuera de su celda, se asomó para ver que sucedía. De repente, un soldado abrió la puerta y le dijo.

- Mañana por la mañana verás al gran Freezer – dijo el soldado a Ann. Justo después le había lanzado unos mendrugos de pan para que comiera y le dejó una jarra con agua. El soldado se retiró del lugar

No daba crédito a lo que acababa de oír, "mañana vería a Freezer", por un lado tenía mucho miedo por lo que pudiera pasar pero por otro, sabía que era la princesa de los saiyans y que delante de él tenía que mostrar el orgullo característico de su raza y no dejarse amedrentar.

"Espero que no suceda nada, no creo que me deje en libertad, querrá torturarme o algo parecido. Tengo que ser valiente, demostrar quién soy y no dejarme acobardar" pensaba Ann al mismo tiempo que soltaba unas pequeñas lágrimas por la tensión acumulada.

Continuara…

Otro capítulo… la cosa se pone espeluznante… Freezer pronto tendrá delante a la princesa saiyan y a saber qué puede pasar. Vegeta ya sabe lo que ha ocurrido y tiene que actuar rápido, en la Tierra, están todos desesperados y Bulma, ¿qué decir de ella? Que es tan orgullosa que Vegeta y en cuanto tenga oportunidad, seguro que hace lo que ella quiere… que es ir al lado de su príncipe… ¿o no? ¿Lo conseguirá o tendrá obstáculos por el camino?

Mañana por la mañana veré el nuevo capítulo de DBS, porque aquí en España lo emiten en la madrugada del sábado al domingo. A ver qué nos dice Mirai Trunks, nos vemos ;)