Advertencia: Lenguaje vulgar, posible lemon.

Los deseos de Freezer.

Freezer tenía enfrente a la princesa saiyan, quien la estuvo buscando durante muchos años y ahora que la tenía delante de él iba a hacer lo que tenía propuesto para ella.

- Je je je me ha costado mucho trabajo encontrarte, parece que si le importabas al loco de tu padre que nunca mostró emoción ninguna, pero no le ha valido de nada haberte tenido escondida – dijo Freezer

- … - Ann seguía sin decir nada, no iba a hacerlo aunque la torturaran, no tenía nada que decirle a ese tirano, por ahora

- Así que sigues sin hablar eh! Quizá más tarde cambies de opinión jeje, verás al principio quería eliminarte, siendo una mujer saiyan darías la posibilidad de que vuestra raza volviera a tener poderosos guerreros, pero ahora que te tengo aquí he cambiado de idea. Te convertiré mi esposa – Ann quedó petrificada con lo que el tirano le acababa de decir, ahora sí que tenía que escapar de cualquier forma, ni en sueños se iba a dejar a esos límites.

- …

- ¿No dices nada, princesa? Pues si no quieres hablar, te haré hablar por las buenas o por las malas – dijo Freezer totalmente enfadado dirigiéndose a ella. Ann estaba empezando a temblar de terror no sabía lo que iba a hacer ahora y estaba aterrorizada.

De un momento a otro, el tirano la cogió bruscamente del brazo y la condujo a la habitación en la que estuvo antes. Cuando se adentraron los dos, Freezer estaba viendo lo hermosa que era la princesa saiyan pero ese pensamiento pronto se le difumino cuando recordó que era la hija del Rey Vegeta y hermana del Príncipe saiyan y quería venganza sobre ellos y que mejor que hacer sufrir a la única mujer saiyan que aún existía.

- Desnúdate y échate en mi cama – ordenó Freezer a la princesa

- Ni hablar, no voy a hacerlo – dijo con firmeza Ann aunque en el fondo estaba asustada por la situación.

- Vaya, vaya veo que realmente tienes lengua y sabes hablar… sino obedeces mis órdenes, mataré a tu hermano mayor – dijo Freezer pensando que ese argumento valdría para persuadir a Ann y hacer que ella obedeciera.

- No, no lo haré y sé perfectamente que no le harás nada a mi hermano, no matarías a un buen guerrero así porque sí – dijo Ann en el mismo tono que antes. Freezer estaba pensando que tenía razón y que era muy astuta así que no le quedó otro remedio que usar el método habitual que él utilizaba con sus prisioneras: obligarla a cumplir sus órdenes. Le dio una bofetada en la cara a la princesa, debido a la fuerza que empleó, ella se cayó al suelo dolorida porque había sido un golpe muy fuerte entonces el tirano la cogió de los hombros y la echó en su cama, le arrancó la falda del vestido. Lo primero en lo que se fijo es que ya era una mujer hecha y derecha y no una simple cría, mientras le quitaba la ropa interior, Ann estaba forcejeando intentando librarse de ese malnacido pero Freezer utilizó su cola para agarrarla por el cuello y así provocar que ella estuviera quieta ya que si no lo hacía podría morir por asfixia y ella no quería eso. Cuando le retiró por completo la ropa interior, el emperador se aproximó a su intimidad y la lamió cuanto quiso, ella estaba llorando por la impotencia de no poder defenderse ni hacer nada para evitarlo, pero cada vez que Freezer escuchaba los lamentos de ella, él apretaba más el agarre de su cola y al final no emitió ningún sonido porque se desmayó por la tensión acumulada. Cuando el emperador vio que el estado en que estaba ella, decidió llamar a uno de sus soldados para que se la llevaran de vuelta a la celda, no la había penetrado todavía, eso lo dejaría para un poco más tarde.

- Soldado, llévate a la prisionera de vuelta su celda – ordenó Freezer.

- Sí, señor – el soldado se la llevó enseguida, se fijó en qué estado estaba pero no le dio ninguna pena.

Llegaron a la celda donde estaba Sergio también, él estaba muy preocupado porque no sabía lo que Freezer era capaz de hacer, aún estaba dolorido por la paliza que le había dado con anterioridad pero estaba mejor. Escuchó como se abría la puerta que daba acceso a las celdas y vio que un soldado llevaba a Ann en brazos, ella estaba desmayada, la vio con el vestido hecho trizas, por lo menos la falda, el resto estaba intacto, se le vino lo peor a la cabeza. Cuando el soldado dejó a la princesa dentro de su celda, la llamó repetidas veces para verificar su estado.

- Ann, Ann por favor responde, amor mío por favor. Despierta – Sergio estaba desesperado porque ella no respondía, estaba empezando a desesperarse porque no se despertaba, hasta que vio que ella se movía un poco y empezó a tranquilizarse.

- Eh… dónde estoy? – Ann estaba aturdida y confundida, antes de desmayarse recordaba que estaba en la habitación de Freezer pero después no recordaba nada más.

- Ann, menos mal, ¿estás bien?

- Eh, Hola… No, no estoy bien – cuando dijo eso, Ann se dio la vuelta para que Sergio no la viera y empezó a recordar todo y estaba avergonzada, se sentía humillada, herida, dolida, asqueada… tenía un cumulo de sentimientos que no sabía cómo manejar, ahora mismo no quería ver ni hablar con nadie.

- Ann, ¿qué te pasa? ¿qué te hizo Freezer? Ann, contesta por favor – pero no recibió respuesta, decidió dejarla tranquila un rato, ya lo intentaría después.

Ann estaba sumida en sus pensamientos, no podía creer lo que había sucedido y por supuesto no podía contárselo a su hermano, sino arriesgaría su vida inútilmente ya que Freezer lo mataría en un abrir y cerrar de ojos, pero tampoco podía permitir que la tratara así, como un trozo de carne y nada más, tenía que planear una estratagema para poder escapar y volver a casa.

En el espacio, tres capsulas espaciales recorrían el camino que llevaba hasta la base del tirano, esquivando meteoritos y otros astros celestes. Bardock estaba nervioso, inquieto e intranquilo, le dio una leve punzada en su pecho, tenía la sensación de que su hija no estaba bien, que le había pasado algo, aunque no fuera su hija biológica tenía un fuerte vínculo con ella ya que juro criarla y educarla como si lo fuera, estaba deseando llegar para llevarse a su hija a casa.

Otra nave bastante más lejos de las capsulas espaciales, estaba siguiendo el mismo itinerario de viaje, se trataba de la nave donde estaban Bulma y Chichi. Desde que salieron de la Tierra, las dos chicas empezaron a hablar y a conocerse ya que iban a pasar bastante tiempo juntas y era mejor llevarse bien, hasta podrían llegar a hacerse amigas. Bulma estaba en la sala de mandos donde estaba vigilando que todo funcionara correctamente, desde que habían despegado no había hablado con Vegeta así que tenía que esperar, pero no le importo demasiado, ella lo seguía amando con todo su corazón, pero si le lograba sacar dónde estaba ella podría llegar a enfadarse mucho, en ese momento de pensamiento profundo, Chichi entró.

- Hola Bulma, te traje un té caliente, llevas mucho tiempo aquí – dijo Chichi amablemente

- Ah, gracias Chichi, menos mal, estaba empezando a tener algo de frío. Se nota la diferencia de temperaturas, menos mal que traje ropa polar je je

Las dos chicas se pusieron a hablar, hasta que el rastreador de Bulma empezó a sonar.

- Debería contestar, creo que es mi novio – cuando Bulma dijo eso, Chichi salió para darle privacidad.

- ¿Vegeta?

- Hola

- Hola cariño, ¿cómo estás?

- No sé por qué haces preguntas estúpidas mujer, ¿cómo crees que estoy? Mi hermana está secuestrada – dijo Vegeta muy serio y algo enfadado ya que la pregunta de Bulma no había sido acertada.

- Ya lo sé mi amor, lo siento, lo siento… - dijo Bulma intentando calmar la situación.

- Olvídalo mujer, estoy muy nervioso… ¿cómo estás? ¿Qué haces?

- Pues estaba intentando averiguar algo más pero no encuentro nada

- ¿Y Kakarot? Raditz me está molestando, diciéndome que te pregunte por él

- Ah, pues hace tres días, Bardock, Gine y Kakarot cogieron unas capsulas espaciales hacia la base de Freezer para rescatar a tu hermana

- ¿Quéeeeee? QUE HAS DICHO? NO CONSIENTO QUE ESE TRÍO DE TERCERA CLASE QUIERA SALVAR A MI HERMANA

- Cálmate Vegeta, te recuerdo que fueron ellos quienes criaron y educaron a tu hermana, es normal que quieran salvarla – Vegeta se autotranquilizó un poco ya que Bulma tenía razón, pero le molestaba que no le hubieran dicho nada sobre sus planes de venir hacia aquí.

- Está bien, demonios! Menos mal que tú no vas a venir… - dijo Vegeta

- Tranquilo, te prometí que me quedaría en la Tierra quietecita para que no te preocuparas – dijo Bulma un poco nerviosa ya que si el príncipe se enteraba de la verdad, creo que sus gritos se oirían en todo el espacio sideral. – Te echo muchísimo de menos mi amor.

- Ya lo sé, yo también, tengo que dejarte voy a ver si averiguo algo

- Está bien, cielo. Te amo Vegeta

- Y yo a ti – Vegeta cortó la comunicación. No le había dicho nada de que su hermana efectivamente estaba encerrada en las celdas de la base, no le pareció el momento oportuno para decírselo. Ahora tenía que averiguar que pretendía Freezer con su hermana, que quería de ella, para que la busco durante tantos años y cómo supo que estaba viva y dónde vivía.

Salió de su habitación y se fue directo a las celdas, tenía que verificar que su hermana estaba bien y que aún no había visto a Freezer.

Cuando llegó, abrió la puerta con cuidado, le pareció extraño que no hubiera guardias en la entrada pero de igual forma, entró. Al llegar a la celda de su hermana, vio que estaba muy extraña, en posición fetal, como si tuviera miedo y de esa forma estuviera protegiéndose asimisma de algo horrible que le hubiera ocurrido.

- ¿Ann?, ¿estás bien? ¿Hermana? – al no recibir respuesta, empezó a asustarse pensando que ella podría estar muerta pero comprobó que sólo estaba dormida y se tranquilizó. Necesitaba descansar. Cuando iba a irse, se dio cuenta de que en la celda de al lado estaba ocupada, la curiosidad pudo más que él mismo y se acercó para ver quién era.

Al principio divisó una figura de su misma estatura pero no distinguió muy bien ni las extremidades ni ninguna parte del cuerpo, todo estaba muy oscuro. Decidió provocar un ruido para despertar a ese prisionero pero con cuidado para no despertar a su hermana.

Sergio escuchó un ruido en su celda y se asustó porque se había quedado dormido, cuando levantó la vista se dio cuenta de quien estaba allí: era Vegeta, el hermano de su amada. Había oído hablar de él, no muy bien precisamente, porque al ser saiyan los demás soldados trataban de humillar al príncipe pero él sabía defenderse de esas cosas. Por su lado, Vegeta se dio cuenta de quién era, sólo lo había visto una vez en su vida y era al poco de que Sergio llegara a la base a las órdenes de Freezer.

- Je je je ¿qué haces ahí, insecto? ¿No obedeciste las órdenes de Freezer y por eso estás ahí? – sonrió maliciosamente Vegeta al darse cuenta del estado del joven, él siempre supo que Sergio era su favorito y ésta era una ocasión para humillarlo un poco.

- Sí, más o menos, pero no entiendo por qué te ríes Vegeta…

- Porque por fin veo al favorito de Freezer encerrado como un perro jajaja

- Ya veo, nunca te caí muy simpático ¿no?

- La verdad, no, nunca… te voy a hacer una advertencia, sabandija, esa chica que está allí a tu lado, es mi hermana, si me entero que le diriges la palabra o le haces algo, aunque sea una mínima cosa, te mato con mis propias manos, ¿entendido? – no quería que ningún chico se acercara a su hermana, y todavía menos si se trataba del favorito de Freezer.

- Tranquilo, ella no quiere que me acerque ni que le dirija la palabra

- ¿cómo lo sabes? No la conoces

- Sí, la conozco, no debería decirte esto porque me matarías a la mínima ocasión pero… Freezer me ordenó buscar a tu hermana, vigilarla y llegado el momento traerla aquí – A Vegeta se le congeló el corazón con la confesión que le acababa de hacer Sergio, no sabía si quería matarlo, exigirle que le contara todo o ambas cosas. No sabía qué hacer, por fin sabía por qué su hermana estaba en esa situación y quien había sido, además de Freezer, era hora de vengarse.

Continuara…

Ya está aquí el nuevo capítulo. Este fin de semana ya podré publicar como siempre, espero que os guste. Ya vi el nuevo capítulo de DBS, a ver qué pasa este fin de semana. Abrazos a todos.