Otra vez juntos.
Advertencia: Lenguaje vulgar, Lemon.
Vegeta se encontraba en su nave espacial dirigiéndose hacia donde estaba su amada, estaba impaciente por llegar, sabía que tenía más problemas encima pero hacía varios meses que no veía a Bulma y, aunque él no quisiera reconocerlo, la echó muchísimo de menos. Quería verla, tenerla entre sus brazos, besar sus labios... en fin… estar con ella. Le faltaba poco para llegar.
Por otro lado, Bulma estaba impaciente por ver a su príncipe, estaba más ansiosa que Vegeta, se habían detenido en un planeta desierto ya que si no lo hacían podría sobrecalentarse el motor y estropearse la nave y para evitar eso, se detuvieron. Ella estaba en su cuarto esperando a que su amado hiciera su aparición, hasta que de pronto se dio cuenta de una cosa…: Chichi. Ella no sabía nada de Vegeta y no quería que se enfrentara a él porque, aunque fuera humana, practicaba artes marciales, también sabía que no era rival para él, pero quería evitar problemas así que fue a hablar con ella.
Chichi se encontraba en el salón pensativa, estaba preocupada por Kakarot ya que no había sabido nada de él desde que se fue con sus padres a buscar a su hermana, la verdad es que no se esperaba esa actitud de él, pero si quería estar con él, ser una pareja y vivir juntos debía acostumbrarse a lo despreocupado que era, cuando levantó la vista se dio cuenta de que Bulma había entrado:
- Hola Chichi, ¿qué haces?
- Nada, estaba pensando, ¿pasa algo?
- Verás… tengo que decirte una cosa
- Dime
- He estado hablando con Vegeta, mi novio, y va a venir con su nave espacial hasta aquí, entonces quería avisarte para que cuando le veas no pienses que es un enemigo ni nada parecido ¿entiendes?
- Sí, te entiendo. No te preocupes. ¿Y cuándo llegará?
- No lo sé, salió de la base hace dos horas, pero no sé cuánto tiempo va a tardar más, como no sé a qué velocidad viene…
- Entiendo, tú tranquila, que no voy a molestaros, cuando él esté aquí me meteré en mi cuarto y no interrumpiré nada.
- Tampoco quiero que te encierres, mujer…
- Ya… pero no quiero incordiar, tienes ganas de verlo y me imagino que querrás estar a solas con él
- Pero…
- Ni pero ni nada, en serio, no me importa… tres son multitud
- Está bien, como quieras, gracias Chichi
- De nada Bulma.
- ¿Te apetece comer algo?
- Sí, vamos a preparar algo
Las dos se dirigieron hacia la cocina a preparar algo de comer antes de que venga Vegeta.
En otra parte del espacio, tres capsulas espaciales estaban llegando a la base de Freezer, se trataba de Bardock y su familia. El patriarca había estado todo el viaje muy inquieto, nervioso, ansioso por ver a su hija y pedía que no le hubiera pasado nada, pero tenía un mal presentimiento que no le iba a gustar ni un pelo. Las naves pisaron el suelo del planeta donde habitaba el tirano con sus secuaces y el resto del ejército, los tres saiyans bajaron de sus respectivas naves y las encapsularon ya que Bulma cuando las reparo, les instaló un pequeño dispositivo para volverlas capsulas, era mucho más cómodo y así no tendrían que robar ninguna nave ajena en caso de que tuvieran que huir.
Kakarot vio a su alrededor como era el planeta, era frío, oscuro, no había mucha vegetación y a lo lejos vio la base de Freezer.
- Papá, ¿esa es la base?
- Sí, hijo. Ahora tenemos que tener mucho cuidado y no hacer que nos descubran.
- Entendido – en ese momento aparece Gine detrás de los dos saiyans.
- ¿cuál es el plan, Bardock?
- No lo sé, hace mucho que no veníamos aquí y por lo que veo está todo muy cambiado, de momento nos ocultaremos. Llamaré a Raditz para que venga y nos traiga el plano de la base para saber por dónde entrar.
- Muy bien – dijo Gine muy seria. Estaba preocupada por su hija, sabía que Freezer no trataba muy bien a las mujeres saiyans y siendo la princesa, menos todavía ya que el objetivo del emperador era eliminar toda la raza saiyan y eso era lo que más temía: que su hija muriera.
Bardock cogió la caja de capsulas que Bulma le había dado, en cada una de ellas había comida, agua, ropa, y una casa capsula con un dispositivo de invisibilidad que ella había instalado para que no fuera vista la casa en caso de ataque, cosa que era muy probable que ocurriera teniendo a las fuerzas de Freezer a tan poca distancia. Entraron y comieron todos, aunque Bardock no mucho porque estaba más preocupado que hambriento así sin terminar de comer, se levantó de la mesa y se dirigió a su cuarto para poder hablar con su primogénito.
- ¿Raditz?
- Eh, hola papá
- Hola, necesito que me hagas un favor
- Dime
- Hmp… tu madre, tu hermano y yo estamos en el planeta Freezer y necesito que traigas un plano de la base, por lo que me he fijado desde afuera ha cambiado muchísimo en todos estos años y lo necesitamos para poder entrar sin ser detectados.
- Eso me va a llevar tiempo padre, no es tan fácil conseguir un plano
- Mira Raditz no quiero excusas, hemos venido a salvar a la princesa y no nos iremos de aquí sin ella, así que no tienes más opciones.
- Está bien, haré lo que pueda.
- Lo harás si o si
- Vale, vale, en cuanto encuentre uno, te aviso
- Está bien
En ese momento, Bardock cortó la comunicación. No soportaba que a veces su primogénito pusiera excusas absurdas y sobre todo teniendo en cuenta la situación, menos lo toleraba.
"Ya estoy aquí hija, le prometí a tu padre que te protegería y cuidaría y lo voy a seguir haciendo ahora y siempre. Espero que no te haya pasado nada" pensaba Bardock mientras se echaba en cama para poder descansar ya que no había dormido en los más de tres días de viaje y necesitaba recobrar fuerzas para la lucha.
En otra parte del espacio, Vegeta estaba controlando los mandos de su nave y las coordenadas que Bulma le había dado, de repente, la nave se desvió del camino un poco y le extraño, no pudo controlar la nave y acabó por desviarse del camino completamente, no entendía el motivo.
"Menudos inútiles los científicos de Freezer, no sirven para nada" pensaba Vegeta enfadado, no le quedaba mucho combustible así que decidió en un planeta que estaba divisando, llevaba de repuesto pero tenía que aterrizar para ponérsela a la nave y así de paso estiraba las piernas.
Cuando bajó de la nave, lo primero que hizo fue comprobar si el planeta estaba habitado o no, en un primer vistazo dio la impresión de que estaba todo desierto, tampoco su dispositivo detectaba nada y se quedó tranquilo. Estaba revisando la nave y poniendo el combustible cuando de repente el dispositivo empezó a emitir señal de haber presencia de algún ser, Vegeta enseguida se puso en estado de alerta, dejó la nave oculta en una cueva y se dirigió hacia donde le estaba indicando su rastreador. Voló durante unos 10 minutos cuando divisó algo que creyó que no encontraría todavía: una nave de la corporación capsula, es decir, la nave de Bulma. Reconocía la nave porque la semana que estuvo en la Tierra indagó por toda la mansión, incluido el laboratorio, y vio cómo eran algunos prototipos que el padre de Bulma había diseñado. En su interior se alegró profundamente, por fin había encontrado a su novia, no debía perder tiempo y se dirigió hacia allí.
Llegó hasta la puerta de la nave y tocó varias veces pero no recibía respuesta, lo cual imagino dos posibilidades: la primera: Bulma estaba adentro pero dormida y no se enteraba de nada o la segunda: que ella no estuviera dentro y que fuera una nave robada. La curiosidad pudo más que él mismo y abrió la puerta con delicadeza y se adentró en el interior de la nave. Se quedó sorprendido: era una nave inmensamente grande, muy lujosa, era como si la mansión de los Brief se trasladara ahí mismo y mucho más compacta. Empezó a ver las distintas estancias que poseía a la nave: el salón, la cocina, el baño y subió unas pequeñas escalerillas que lo conducía a las habitaciones, el radar le indicó que en la habitación del fondo había algo o alguien y se dirigió hacia allí. Abrió la puerta y pudo distinguir una figura que reconoció enseguida: era Bulma dormida en su cama. Una leve sonrisa apareció en el rostro del príncipe, por fin cumplía un sueño recurrente que había tenido desde hace un tiempo: volver a ver a su princesa. Se fijó en que no había cambiado nada, no había pasado tanto tiempo como para que físicamente se notara cambios en el cuerpo de ella, se quitó el rastreador y la armadura y se adentró en la cama para descansar junto a ella.
Bulma estaba tan profundamente dormida que no se dio cuenta de nada hasta que noto unos fuertes brazos abrazándola por la cintura, en ese momento fue cuando se despertó de golpe y se dio la vuelta y vio lo que ella había estado deseando ver: el rostro de su príncipe. Unas pequeñas lágrimas aparecían en el rostro de ella, pero eran lágrimas de felicidad, Vegeta se incorporó y acercó su mano hacia ella para limpiarle las lágrimas. Ella no era capaz de articular palabra, no sabía qué decirle ahora que lo tenía delante.
- Bulma, estoy aquí – dijo Vegeta dulcemente para que despertara de su ensoñación.
- Vegeta no me creo que seas tú… ¿cómo me has encontrado?
- Llegue por casualidad, mi nave se desvió del camino y vine a parar aquí, luego mi rastreador localizó tu nave y vine sin pensarlo aquí.
- Me alegro tanto de verte, cariño – en ese momento Bulma se lanzó a darle un beso a Vegeta y que él no rechazó.
Se estaba volviendo una atmosfera muy romántica y pasional, el beso se estaba tornando en pasión, la pasión que habían contenido todos estos meses que estuvieron separados y que sólo podían comunicarse a través de los rastreadores.
En ese momento Vegeta empezó a tocar el cuerpo de su amada, no pudo contenerse por mucho tiempo, estaba ansioso por toca su piel tersa y suave que tanto añoraba y Bulma sentía lo mismo, tenía las ansias contenidas de tocar los músculos de su novio tan marcados por tantos años de entrenamiento y de luchas interminables. Ambos se estaban tocando con mucha sensualidad pero sobre todo con mucho amor, porque los dos querían transmitirse la necesidad y el amor que sentían mutuamente. De un momento a otro se despojaron de sus ropas, Vegeta echó a Bulma en la cama y empezó a hacer un recorrido de besos desde su cuello hasta el vientre, dándole pequeños besos sensuales los cuales estaban provocando que Bulma gimiera de manera descontrolada, luego Vegeta subió hasta sus pechos y los besó y manoseó como quiso, no dejó nada sin ser recorrido por su lengua, todo tenía que estar impregnado por su saliva, ella era suya y de nadie más, no iba a permitir que nadie se le acercara ni siquiera para saludarla.
Bajó hasta su entrepierna que estaba completamente húmeda y decidió lamerla con ansiedad recordando cómo era su sabor, cómo era estar entre sus piernas. Por su parte, Bulma estaba con su mente en blanco, lo que le estaba haciendo Vegeta era más de lo que ella había recordado, la estaba llevando más allá de sus límites, así que decidió que ella también quería participar, de un momento a otro, estiró la mano lo suficiente como para agarrar el miembro de él, pudo comprobar que ya estaba más que listo para entrar en ella. Lo que sucedería ahora haría que Vegeta llegará más allá de la cumbre del placer, ella se incorporó lo suficiente para poder besar la boca de él que estaba húmeda y lo recostó hacia un lado, ella empezó a besarlo de manera descontrolada y a bajar por su cuello besando su tórax descubierto, el príncipe no sabía ni dónde poner sus manos ni qué hacer estaba a su límite, de un momento a otro, Bulma bajó hasta la entrepierna de él y empezó a lamerla con ansias ya que había echado de menos esos momentos tan íntimos con él. Cuando Bulma menos se lo esperaba, Vegeta la echó a su lado en la cama, él estaba ansioso por estar dentro de ella, así que no aguantó mucho más y se adentró en su interior con cuidado ya que Bulma se había desacostumbrado y no quería hacerle daño, espero un momento quieto dentro de ella, cuando entonces ella empezó a moverse dándole a entender que ya podía moverse él. Disfrutaron entre gemidos, embestidas, besos en todo el cuerpo.
- Vegeta no aguanto más… - dijo Bulma entre gemidos
- Yo tampoco Bulma… aaaahhhh – dijo Vegeta culminando dentro de ella, de repente toda la habitación había quedado en silencio ya que los dos se encontraban exhaustos por el intenso ejercicio. Cuando sus respiraciones estaban mejor, Vegeta salió de ella y se echó a su lado abrazándola por la cintura poniendo su cara en el cuello de ella donde le empezó a dar besos suaves a Bulma.
- Te eché mucho de menos Vegeta, dime que no te separarás de mí por favor, dímelo. – Vegeta pensó en la respuesta que le iba a dar a Bulma, obviamente no quería separarse de ella pero la situación era muy complicada y una guerra venía encima y no sabría el resultado de la misma. Como estaban los dos solos, decidió hacerla feliz, dejar su orgullo de lado y decirle lo que ella quería oír.
- Sí, Bulma estaremos juntos por siempre, da igual cómo pero siempre lo estaremos – en ese momento Bulma se dio la vuelta para encarar a Vegeta, le encantó lo que le había dicho, era su príncipe de cuento de hagas.
- Te amo Vegeta
- Yo también te amo Bulma – se dieron un beso tierno y se quedaron dormidos por el agotamiento del intenso ejercicio que habían hecho.
Ambos sabían que eran tiempos difíciles y que venían mucho peores, pero por el momento, querían guardar en la memoria esos pocos ratos juntos por lo que pudiera pasar el día de mañana.
Continuara…
Holaaaa, en serio disculparme por el inmenso retraso pero estuve atareada no, lo siguiente. Aquí tenéis el capítulo, no sé cómo me quedo el lemon porque no soy muy especialista en hacerlo y me gustaría que me dijerais que os parece jeje. Nos vemos en el siguiente y a ver qué pasa este fin de semana en el capítulo de DBS con Mirai Trunks y Gohan. Abrazos a todos.
