La batalla final, última parte
Ya no quedaba nada, la princesa contra el emperador, la heredera de un extinto imperio saiyan contra el tirano que quería gobernar todo el universo y someter a todos los pueblos a su voluntad, Ann contra Freezer, la batalla final iba a empezar a librarse, el final decidirá el destino, no sólo de los supervivientes de la raza saiyan, sino de todo el universo.
- Éste va a ser nuestro último combate, lo sabes, ¿no Freezer?
- Sí, ¿estás preparada?
- Por supuesto
Y la batalla definitiva empezó, ambos luchadores estaban usando sus mayores energías y sus mejores técnicas, ¿cómo acabaría esta lucha?
Al otro lado del planeta, Bulma estaba haciendo indagaciones sobre Freezer por si podía encontrar algún punto débil, había decidido ir a la base del emperador, desde la nave no había podido obtener ninguna información, pensaba que si iba allí podía encontrar alguna pista, toda la base estaba destruida, había poco en pie, estuvo entrando en varias estancias hasta que divisó una que le llamó la atención, tenía un símbolo en la puerta de la habitación que supo enseguida lo que era: era el símbolo de la casa real del planeta Vegeta, el príncipe le había contado que a veces para identificar a los soldados en vez de poner el nombre, ponía los escudos de su familia, si los tuvieran, o los nombres, él había insistido en poner el suyo. Le entró muchísima curiosidad y entró. La habitación era bastante básica: una cama, una mesita de noche y un armario amplio, donde supuestamente tenía guardados sus trajes de combate. Estuvo viendo por encima el habitáculo y le pareció tierno poder ver las cosas de su amado, cuando abrió el cajón de su mesita de noche, se quedó petrificada con lo que divisó: había una foto de ella, no sabía que tenía una.
"Vaya esto si me sorprende, pero esta foto no la recuerdo…" pensaba Bulma.
Estuvo pensando qué podía ser, cómo la pudo conseguir, o en otro caso, hacer, salió de sus pensamientos y se dispuso a seguir investigando, llevándose la foto con ella. Investigaba el resto de las instalaciones y no encontró nada, de un momento a otro, sintió una punzada en el pecho dándole a entender que había ocurrido algo, algo terrible.
"Que extraño. Espero que Vegeta esté bien, no soportaría perderlo" pensó Bulma totalmente preocupada.
Estuvo indagando toda la base pero no había encontrado nada, se estaba frustrando así que decidió volver a la nave esperando que todo saliera bien y que su príncipe volviera pronto con ella.
En el exterior, contempló ráfagas de energía, Bulma lo achacó a los ataques de Freezer y de su contrincante, la curiosidad pudo con ella y se dirigió hacia allí.
En el campo de batalla, ambos luchadores estaban en el máximo apogeo de su poder lanzando sus mejores golpes y técnicas, ninguno cedía, Freezer empezaba a sentirse agotado, a quedarse sin energía, a la princesa le pasaba lo mismo pero tenía algo que su rival no poseía: voluntad. Tenía la firme convicción de derrotarlo: por su hermano, por su familia, por todos. En un despiste del emperador, la princesa le propino un golpe certero en el estómago provocando que cayera al suelo estrepitosamente, ella fue de inmediato hacia él para rematarlo.
- Ya no te quedan fuerzas Freezer, es tu fin.
- No, no pienso perder frente a una saiyan, JAMÁS!
- No opino lo mismo que tú
Ann le dio un fuerte golpe en la cabeza y en el estómago, ocasionando la pérdida de conciencia de su enemigo. Creyendo que estaba muerto diviso a lo lejos a su amiga.
- Ann, Ann, ¿estás bien? Estás muy magullada.
- Tranquila, es superficial
- ¿Y Vegeta? ¿Dónde está?
- Pues… no sé cómo decírtelo Bulma… él… - a la científica se le congeló el corazón pensando que iba a darle la peor e inesperada noticia de toda su vida.
- Quiero verlo
- Pero…
- Por favor… llévame a dónde está él
Las dos mujeres se dirigieron hacia donde estaba el cuerpo del príncipe, parecía que estaba dormido, el mundo, para Bulma, se vino abajo cuando lo vio tendido en el suelo, parecía no tener vida, se acercó a él, lo abrazó y estrechó fuertemente contra su pecho.
- Vegeta despierta, por favor, mi amor despierta – mientras lo estaba llamando, sus lágrimas salían peligrosamente, estaba desgarrada de dolor. Ann los estaba viendo a ambos y estaba destrozada también, había perdido a su hermano cuando había tenido tantos deseos de encontrarlo y de estar con él.
De lo que no se habían percatado ambas mujeres es que el enemigo no estaba muerto, sólo inconsciente, se despertó de su breve sueño y contempló la escena.
"Es mi oportunidad para terminar con esto de una vez por todas" pensó Freezer.
Se levantó como pudo y se fue hacia ellas, sigilosamente para poder lanzar un ataque por sorpresa. Ann estaba concentrada viendo a la pareja, cuando de repente, notó que alguien estaba detrás de ella.
- Ya te tengo, te lo dije y te lo volveré a decir: ningún saiyan me va a matar.
Estaba acorralada, el emperador tenía su dedo apuntando hacia el estómago de ella por detrás para lanzarle un rayo certero y matarla pero nunca llegó. Se dio la vuelta y vio que su enemigo tenía cara de sufrimiento, bajó la mirada y descubrió el motivo: alguien le había lanzado un rayo certero en el corazón, Freezer terminó, finalmente, cayendo al suelo. Ann estaba buscando al autor de ese ataque y se llevó la mejor sorpresa de su vida: Vegeta estaba vivo. Bulma estaba mirándolo, sin poder articular palabra, no podía creerse que su amado estuviera vivo, lo que había ocurrido realmente es que había perdido la consciencia, cuando se recuperó no abrió los ojos en el momento, solo escuchaba la voz de su novia y estaba sintiendo el ki del emperador acercándose a su hermana, estuvo esperando el momento oportuno para poder lanzar su ataque y todo terminó.
- Vegeta, estás vivo. – dijeron las dos felices de verlo con vida
- Por supuesto, ¿qué pensabais? Que alguien puede matar al príncipe de los saiyans.
- Cuanto me alegro mi amor – Bulma se abalanzó hacia su novio, abrazándolo con fuerza transmitiéndole sus sentimientos y su felicidad.
- Hermano, me alegro de que estés vivo por fin podrás estar conmigo
- No lo dudes hermana, además quiero entrenarte yo a partir de ahora, no voy a consentir que sigan haciéndolo esos guerreros de tercera clase
- Oye… - dijo Ann con tono enfadado por la referencia que hizo de su familia.
- Solo soy sincero
- Te lo perdono porque si no Bulma es capaz de acabar conmigo
- ¿Acaso lo dudas, amiga?
- Jajajaja – rieron ambos saiyans
- Bueno juntemos a los demás y vayámonos a casa. – Ann iba corriendo hacia donde estaban su hermano Kakarot y su padre.
- Por fin estaremos juntos Vegeta.
- Hmp… pero no dejaré mis entrenamientos por nada eh! Y delante de todos seguiré siendo frío, tenlo presente.
- Ya cambiarás de opinión jeje – y se dieron un sincero beso que prometía mucho amor y entrega de los dos para los dos.
Se reunieron todos en la nave de Bulma, Chichi estaba feliz de ver a Kakarot, estaba malherido pero se recuperaría sin problemas, Bardock estaba hecho polvo también, Raditz y Nappa estaban a salvo y se unieron con los demás rumbo a la tierra. Todo había terminado, para bien.
Vegeta se fue a la habitación de Bulma, quería hablar con ella, después de todo lo que había ocurrido no habían podido pasar mucho tiempo juntos.
- Hola Vegeta
- Hola, ¿podemos hablar?
- Sí, ¿pasa algo?
- Tengo dudas…
- ¿dudas? ¿de qué?
- De nuestra relación… no me malinterpretes, no quiero decir que no te amé ni nada de eso, solo que no sé si podré llegar a ser el hombre que tú esperas que sea.
- Vegeta… yo no quiero cambiarte, quiero que seas tú, así me enamoré de ti.
- ¿estás segura? Tengo un pasado negro y malvado, no soy un ángel inmaculado
- Ya lo sé pero ahora puedes tener la oportunidad de tener una nueva vida, no quiero que me dejes, no quiero alejarme de ti. Quiero estar contigo.
- Hmp – Vegeta le dio la espalda pensando en lo que le acababa de confesar, él quería estar con ella, pero aún era demasiado joven y tenía mucha vida por delante, él también, pero él tenía que reconstruirse asimismo.
- Vamos a estar juntos por siempre – dijo Bulma poniéndose delante de él, mirándolo a los ojos, él se dio cuenta de que era sincera y que por ella merecería la pena intentarlo y luchar por ello.
- Eres mía, eres mi mujer, no voy a dejarte, no pienso dejarte – dijo Vegeta dirigiendo sus labios hacia los de ella, iniciando un bello beso que prometía una eternidad de ellos.
Continuara…
Lamento en el alma haber tardado tanto, de verdad, necesitaba inspiración. Solo queda UN CAPÍTULO que será el epílogo. Me han encantado los episodios de DBS, por fin, el príncipe tiene a su hija con él, a ver cómo se desarrolla el torneo y que todo salga bien. Saludos.
