Epílogo

Era un día importante para Ann y Bulma: era su fiesta de graduación en el instituto e iban a empezar la universidad, la suerte que tenían era que iba a ser en la misma ciudad así que no habría problema en cuanto a traslado y demás, sus vidas seguirían siendo las mismas, aunque ahora con una sutil diferencia: Vegeta vivía en CC con Bulma, como una pareja normal, él entrenaba por las mañanas y ella iba al instituto, por las tardes, estaban los dos juntos haciendo cosas de novios: ir de compras, cenar en un buen restautante, ir al cine (había algunas cosas que Vegeta no soportaba pero todo lo que hacía, lo hacía por ella).

Bulma estaba en su cuarto preparándose para la ceremonia de graduación hasta que Vegeta entra a ver cómo iba:

- ¿Has terminado?

- Todavía no, me falta el maquillaje, ¿cómo me veo?

- Aceptable, por lo menos no llevas nada de escote ni trajes cortos – Ella había escogido un atuendo discreto, vestido blanco, largo hasta los tobillos, porque sabía que su novio era muy celoso y no quería estropear un día tan importante para ella. En cambio Vegeta llevaba un traje negro, camisa blanca y corbata roja y en una solapa llevaba el símbolo de la familia real del Planeta Vegeta, lo llevaba guardado muchos años y le dio uno a su hermana pequeña.

- Me alegro, ¿has hablado con tu hermana?

- Sí, por la mañana, estaba hecha un manojo de nervios

- No me refería a lo de hoy…

- Te refieres a… a lo que pasó mientras estuvo secuestrada…

- Sí…

- Prefiero no sacarle el tema todavía, no ha pasado mucho tiempo y tiene cicatrizar heridas.

- Creo que deberías tener una conversación con ella, eres su hermano mayor.

- Lo haré – Vegeta no sabía cómo afrontar esta situación, su hermana pasó por momentos duros y quería saber cómo poder ayudarla, tenía que encontrar la manera de hacerlo, mientras estaba inmerso en sus pensamientos, Bulma se acercó a él y le dio un beso en los labios.

- No pienses ahora en eso, acabo rápido y nos vamos

- Hmp

Ya estaban en el instituto, en el salón de actos, Bulma y Vegeta estaban juntos, no se quería separar uno del otro, él tuvo que contener la rabia después de unas cuantas miradas lascivas de algunos chicos hacia su novia, ella se dio cuenta y lo calmó, de repente, Vegeta diviso a lo lejos a su hermana, venía acompañada por la familia que la había cuidado y criado.

- Por fin llegas Ann, pensábamos que no venías. – dijo Bulma abrazando a su amiga

- Lo siento, me entretuve – respondió con una leve sonrisa que mostraba tristeza, Vegeta se dio cuenta, cogió a su hermana de la muñeca y le dio un leve abrazo para poder calmarla.

- Gracias hermano.

- Hmp, tengo que hablar contigo, ven.

Vegeta apartó a Ann de los demás y se la llevó un poco alejada para poder hablar.

- ¿Pasa algo hermano?

- Hmp, tienes que estar mejor, sé que lo pasaste mal en la base de Freezer pero debes intentar superarlo, mírame a mí, he estado esclavizado desde los cinco años y he podido salir adelante.

- Ya lo sé pero aún me cuesta, ni siquiera he pensado en resucitar a Sergio, no quiero volver a sufrir.

- Eso es decisión tuya, desde que volvimos no entrenas, no vienes a visitarme ni me llamas y Bardock me ha dicho que cuando vuelves de estar con Bulma, te encierras en tu cuarto a llorar. Eso no es digno de un saiyan.

- Ya lo sé, pero… - Ann empezó a llorar, él entendía que tenía que aliviar la carga de su corazón mediante el llanto y dejó que llorara un rato hasta que intervino.

- ¿estás mejor?

- Un poco, me siento más aliviada

- Pon buena cara, hoy es un día para estar feliz, ¿vale Ann?

- Trataré de sonreír Vegeta – emitió una leve sonrisa.

- Esa es mi princesa – Vegeta creía que necesitaba algo más de tiempo para hablar con su hermana más calmadamente pero iban a tener todo el tiempo del mundo para eso, ahora debían volver con los demás.

Todos se pusieron en sus asientos y la ceremonia dio comienzo, el discurso de apertura lo dio Bulma, como la alumna más brillante de la promoción, se entregaron los diplomas, el claustro de profesores dijeron sus discursos y el discurso de clausura lo dio Ann.

Todo había salido bien, la fiesta fue fantástica y fue un día cargado de emociones para ambas amigas.

A las 2.00 de la mañana, Bulma y Vegeta estaban entrando en CC e iban directos a su habitación a tener una celebración más íntima, estaban besándose de manera pasional, de un momento a otro, los dos estaban en la cama, Vegeta encima de Bulma, besándose, acariciándose… dándose amor mutuo. De un momento a otro, él se adentró en su novia despacio para no hacerla daño y empezaban ese baile perfecto que simbolizaba la entrega de dos amantes.

- Dame más Vegeta, más, más…

- Bulma, como me pones, esto solo es el principio.

Estuvieron así toda la noche, hasta que el sueño y el cansancio los venció a los dos. Vegeta fue el primero en despertarse, se puso a contemplar a su amada novia, pensaba que su vida no podías ser mejor, después de todo lo que había vivido. Estuvo un buen rato contemplándola hasta que Bulma empezó a despertarse.

- Hummm… buenos días Vegeta

- Buenos días – se acercó y le dio un leve beso en los labios

- Pensé que te habías ido a entrenar.

- No, es que… tengo algo que decirte.

- Dime… no me preocupes.

- No mujer, tranquila, es que este tiempo que llevamos juntos fue el mejor de mi vida, nunca tuve ninguna alegría y ahora que lo tengo no pienso perderlo nunca, ahora vas a empezar la universidad, quiero que sepas que voy a estar a tu lado siempre, eres mi mujer, eres mía.

- Lo sé Vegeta, siempre estaremos juntos, nada ni nadie nos va a separar, te lo prometo.

- Yo también te lo prometo Bulma.

En un momento, ella vio que Vegeta se dirigía a la mesilla que tenía a sus espaldas y sacaba una pequeña cajita, se podía imaginar lo que era o no.

- He comprado esto para ti, ábrelo. – ella lo abrió y se quedó muda, no esperaba que Vegeta fuera así ni que fuera capaz de hacerle ese bello regalo.

- Solo me queda preguntarte una cosa: ¿Quieres casarte conmigo?

- Claro mi amor, claro que quiero casarme contigo, pero no somos muy jóvenes para eso.

- Tranquila, nos lo vamos a tomar con calma, termina de estudiar y después nos casamos, creía que era el momento para pedírtelo.

- Por supuesto mi amor, nos casaremos cuanto termine y haremos nuestra propia vida. Te amo Vegeta

- Yo también Bulma

Y ese día se quedaron encerrados en su habitación celebrando su recién compromiso y la nueva vida que les esperaba a partir de ahora, ambos estaban decididos a hacer que su relación funcionara y diera sus futuros frutos, en todos los sentidos.

FIN.

Muchas gracias por haber seguido esta historia, espero que os haya gustado y trataré de terminar mi otro fic "dos semanas de placer" en cuanto pueda. Hasta pronto.