Capitulo II
Naruto y Sasuke, lo habían ayudado a empacar todas sus cosa; después de todo no volvería a Privet Drive nunca más. Tendría un nuevo hogar.
Mientras lo hacían, su nueva familia le explicaba que Konoha, estaba en un lugar que se encontraba más allá de los países que él conocía y que ellos en realidad eran Shinobis. Esto confundió un poco a Harry; así que pregunto que era exactamente un Shinobi. Naruto respondió con la hiperactividad de un niño de cinco años que un Shinobi no era otra cosa que un ninja. Esto asusto un poco a Harry, ¿y si en verdad eran amigos de Dudley y solo estaban esperando para sacarlo de la casa y después darle una paliza? ¿y si…………?
-Ya te he dicho que no te mentimos; cuando salgamos de aquí, el dobe invocara un sapo en el nos iremos a Konoha. – le dijo Sasuke quien se había dado cuenta de que empezaba a dudar. – No Tienes de que preocuparte yo nunca te mentiría con algo tan delicado. –
Si Harry-Kun, Sasuke teme, nunca te mentiría con respecto a su familia, nosotros ahora cuidaremos de ti – rectifico el rubio con una de esas sonrisas brillantes; a la cual no pudo resistirse e inevitablemente le creyó.
Terminaron de empacar, todas las cosas de Potter, las cuales cupieron perfectamente en su baúl, solo la jaula de Hedwig quedo afuera. Era increíble que toda su vida cupiera solo en el baúl. Así fue que salieron de la habitación, bajaron las escaleras y Harry se dirigió a la estancia a decirle hasta nunca a su tío; el cual solo le contesto con un gruñido. Y fue así como después de casi catorce años abandono la casa de sus tíos para no volver.
-¿En verdad un sapo nos llevara a los tres? – pregunto el ojiverde, cuando ya caminaban asía el parque.
-En realidad nos llevara a los cinco – Respondió Naruto, quien al ver la interrogante en su rostro añadió – No vinimos solos unos amigos nos acompañaron; eso fue lo que Obaachan me pidió para poder venir con el teme. ¡Pero no te preocupes cabremos perfectamente, ya lo veras mi invocación es genial da´ttabayo; digna del próximo Hokage! –
-Ya dobe, no presumas tanto. Mira ahí están Sakura y el pintor de cuarta – dijo Sasuke al ver que sus impuestos compañeros de viaje se acercaban a ellos.
-Ven Harry-Kun te los presentare – dijo Naruto mientras tomaba su mano y lo arrastraba al encuentro de los otros dos chicos; dejando sus cosas al cuidado del pelinegro. – Ella es Sakura-Chan, nuestra mejor amiga y él es Sai, mi amigo – Y en confidencia le susurro al oído – Es algo raro y al teme no le simpatiza mucho, pero es buena persona –
-Mucho gusto en conocerte Harry-Kun; vaya en verdad parecerías todo un Uchiha de no ser por los ojos verdes – Le comento una chica de extraño color rosa y ojos jade, algo linda y al parecer simpatica.
-Hola – Se limito a decir Sai. Previamente la pelirrosa lo había amenazado con lo que le pasaría si incomodaba al primo del Uchiha, con una de sus rarezas; así que opto por un simple saludo, para no arriesgarse a desatar la furia rosa.
-Bien es hora de ir a casa – Decía Naruto al tiempo que invocaba al sapo que los llevaría a Konoha.
Un sapo descomunal apareció frente a sus ojos. Sobra decir que Harry Potter nunca había visto algo semejante.
-Vamos Harry-Kun tenemos que meternos dentro – le explico Naruto – No te preocupes no nos pasara nada a lo mucho estaremos dentro un minuto – Lo calmaba al ver su cara de preocupación. Y para poner el ejemplo entro primero seguido de Sai y Sakura; él y Sasuke entraron juntos al final.
-Vamos al Valle del Fin en el País del Fuego – Ordeno el rubio.
-Es una lástima que no hagamos parada en Japón esta vez; quería ir de compras ahí también – comentaba la chica
-¿No será que eso de las compras es solo un pretexto para conseguir novio? – Le pregunto Sai – leí en un libro que esa es la forma en que algunas mujeres desesperadas buscan pareja – Ni bien termino de decirlo, cuando ya se encontraba en la base del estomago del sapo, gracias al golpe que le propino la pelirrosa.
-No seas idiota Sai, ya te he dicho que no hagas caso de todo lo que lees – Respondía Sakura al verse descubiertas sus intenciones. Bueno ella aun no estaba desesperada, pero por probar no se pierde mucho.
No pudieron seguir discutiendo, debido a que el sapo les anuncio el fin del viaje.
Esto en verdad sorprendió a Harry, puesto que nunca había escuchado de animales que hablaran, ni siquiera en el mundo mágico. Esto despejo algunas de las dudas que aún tenía referente a Sasuke.
El sapo abrió la boca y salieron al exterior. "El niño que vivió", no podía creer que llegaran tan rápido, sobre todo que el viaje no le incomodara para nada. El año pasado había usado un traslador para ir al mundial de quidditch; sobra decir que la experiencia no le agrado mucho, como tampoco lo había hecho el viajar por polvos flu.
Lo que sus ojos vieron lo dejo deslumbrado. Era de día y se encontraban a los pies de una gran cascada, franqueada por dos enormes esculturas que representaban perfectamente a 2 hombres; uno frente al otro y a sus espaldas un inmenso bosque, que nada tenía que envidiarle al que se encontraba a los alrededores de Hogwarts, al parecer su nuevo hogar seria hermoso.
Dirigió su vista a su nueva familia percatándose de algo. Los ojos de Naruto se habían cristalizado y opacado, como si estuviera a punto de llorar y Sasuke tomaba su mano fuertemente mientras le susurraba al oído, Sakura parecía ida y Sai se mantenía al margen.
-¿Sucede algo? – Pregunto al notar tan tensa situación.
-No, nada importante – Se apresuro a contestar el rubio – Es solo que este lugar nos trae malos recuerdos –
-Por lo que será mejor que nos pongamos en marcha, la aldea está a medio día de camino y quiero llegar antes del anochecer – Dijo Sasuke al tiempo que jalaba a Naruto con una mano y con la otra el baúl con las cosas del ojiverde, pasándole con anterioridad al rubio la jaula de Hedwig. Harry trato de ayudarlo pero no se lo permitió – No te preocupes yo lo llevare, desde el momento que salimos de tu antigua casa, eres mi responsabilidad Ototo – finalizo con una media sonrisa.
-Gracias supongo – Dijo el aludido, sonrojándose un poco al recibir un trato que solo había tenido estando en la madriguera – Por cierto ¿Qué es Ototo? –
El numero 12 de Grimmauld Place, actual cuartel general de la llamada Orden del Fénix, hervía de agitación. Hacia tan solo una hora Harry Potter "El niño que vivió" había desaparecido sin dejar rastro alguno. Desapareciendo frente las narices de uno de sus miembros.
Sirius Black estaba consternado. Su querido ahijado, lo único que quedaba de sus dos mejores amigos estaba perdido, quizá sufriendo, o tal vez…… no, no mejor no pensar en eso. Uy hubiera destajado a Mundungus al enterarse, pero Molly se lo había arrebatado de las mano y solo consiguió romperle la nariz. Bueno tenía que darle crédito a la pelirroja; mira que ponerle los dos ojos morados, mientras le gritaba cosas que él nunca pensó que podrían salir de la boca de alguien tan correcto. Si no fuera porque Remus lo "rescato", ella seguiría golpeándolo.
Toda la orden se encontraba en esos momentos en la cocina de su casa. La situación era tensa y todo mundo hablaba a la vez, un verdadero caos. El se mantenía en silencio, pensando las formas de tortura que aplicaría a Fletcher por su gran descuido. Tal vez le pidiera ayuda a la matriarca de los Weasley; por lo que noto esta en verdad apreciaba y se preocupaba por su cachorro como si fuera uno más de sus hijos.
-¡SILENCIO! – Pronuncio Albus, para al fin poner orden en el caos imperante. El silencio se hizo de inmediato y el viejo mago continuo – No llegaremos a nada de seguir así; calmémonos un poco y repasemos los hechos, para descubrir lo que ha pasado. Mundungus dinos nuevamente lo que viste no omitas ningún detalle –
-Pues veras Albus – Empezó el aludido so sin cierta dificultad, pues aun tenia rota la nariz – Yo me encontraba enfrente de la casa vigilando, cuando llegaron dos muchachos; uno era alto de cabello y ojos negros y el otro era rubio de ojos azules, más bajo que el primero. Tocaron el timbre y entraron en la casa, yo no les tome importancia, ¿Por qué habría de hacerlo? Siempre había chicos buscando al gordo primo de Potter. Paso el tiempo y yo tomaba una cerveza de mantequilla para refrescarme; (¡Te juro Albus que solo llevaba dos no tome nada más!) cuando vi que Potter salía de la casa acompañado por los otros dos que habían entrado antes; llevaban el baúl y la jaula de la lechuza. Avise rápidamente a quienes se encontraban aquí y fui a seguirlos. Los alcance en el parque y ahí se reunieron con otro chico pelinegro y una chica de cabello rasado. El rubio hizo algo extraño con las manos y de la nada surgió un sapo gigante, como de tres metros; el sapo abrió la boca y todos entraron voluntariamente en él. Después de hizo pequeño al tamaño de una rana; en ese momento llego Lupin y ambos vimos como el animalejo ese desaparecía, así sin más –
-Déjame ver si entendí – Comento Sirius - ¿Viste a mi ahijado ser prácticamente secuestrado por cuatro chicos y su "pequeña" mascota, sin hacer nada?
-¿Y que querías que hiciera Black? – se defendía el contrabandista – Nunca he visto o sabido de algo semejante, ¿Qué tal que la cosa esa fuera peligrosa –
-Oh claro, ¡Preferiste salvar tu pequeño trasero antes de impedir que Harry fuera llevado a "Dios sabe donde"! – Empezaba a perder los estribos Sirius.
-¡Basta ustedes dos! – Llamo nuevamente al orden nuevamente Dumblendor, con su mejor voz de mando – Si seguimos por este camino no llegaremos a nada. Remus ¿Cómo desapareció la rana? –
-Fue algo extraño, cuando desapareció el ruido que hizo no fue normal y no conozco a ninguna criatura oscura que deje humo al desaparecer, o que sirva de transporte como evidentemente funciona ese sapo-rana – Respondió Remus, quien estaba estratégicamente entre Mundungus y Sirius.
-El Ministerio no ha reportado, activación de magia en la zona – Comento Arthur – Eso no fue traído con varita. –
-Severus ¿Qué hay de Voldemort? – Pregunto Albus aunque la mayoría de la Orden se estremecía al oír su nombre, esta vez no los reprendió. Lo importante era averiguar el paradero del ojiverde.
-El señor tenebroso no tiene nada que ver con esto – Respondió Snape – Sigue pensando que está bajo su cuidado director. Sus planes son esperar hasta la audiencia disciplinaria para actuar. Después de todo le gusta que el ministerio niegue su existencia y crean que Potter es un desquiciado –
-Bien. Será necesario que tanto el ministerio como Voldemort no se enteren de la desaparición de Harry – Ordeno el viejo mago – Por lo pronto; Remus tú y Tonks vallan a casa de los tíos de Harry y traten de averiguar si ellos saben algo. Si encuentran cualquier cosa infórmenlo inmediatamente a la orden. El resto buscaremos información sobre el sapo – Concluyo.
A Sirius Black solo le quedaba esperar y rezar porque su cachorro estuviera bien. Eso y planear a detalle con Molly Weasley, las formas de tortura que aplicarían a cierto contrabandista por su grave error.
Llevaban cinco horas caminando por el bosque. Sasuke calculaba que llegarían a Konoha pronto. Esperaba que Takata y la bola de amigos de su dobe hubieran adelantado los preparativos de la boda. Esperaba celebrar la unión dentro de nueve días, entre más pronto mejor.
Sus cavilaciones fueron interrumpidas por Harry, quien pregunto si aún faltaba mucho.
-No te preocupes, pronto veremos las puertas de la aldea – Le respondió.
En ese tiempo Sakura le había aplicado el jutsu de traducción al ojiverde y entre todos le explicaron el funcionamiento de las aldeas, los rangos ninja y todo lo necesario para adaptarse a su nueva vida.
Aunque aun le preocupaban ciertas reacciones de Potter. Desde que se conocieron no dejaba de estar alerta ante todo y aferraba fuertemente un palito de madera en su mano derecha; como si su vida dependiera de ello. También estaba el hecho de que sus ojos no se parecían en nada a los de los muchachos civiles de su edad, de aquellos que no deben preocuparse por cosas, como las guerras o misiones donde pones en juego tu vida. No los ojos y actitudes de Harry eran las de alguien que ha estado al borde de la muerte; como si toda su vida la hubiera pasado en un constate peligro y amenaza. Se preguntaba quien seria aquella persona que lo tenía en semejante situación. Se recriminaba por no haber estada a su lado en esos momentos difíciles; si hubiera sabido antes de su existencia, tal vez Itachi seguiría vivo y el habría olvidado su venganza para estar con su Kitsune y proteger a su primo.
Cada vez que pensaba en esto, un gran remordimiento lo invadía. ¿Cómo pudo estar tan ciego y no darse cuenta que su felicidad se encontraba al alcance de su mano? ¿Cómo tuvo corazón para dañar a su dobe de esa manera? Y sobre todo ¿Por qué a pesar de todo Naruto no solo lo había perdonado, sino que también había aceptado sus sentimientos? Aquellos que tenía por él desde el momento en que lo vio por primera vez a los cuatro años.
Su línea de pensamientos fue interrumpida nuevamente; esta vez por su Kitsune, quien como siempre que pensaba en cosas nefastas, le sujetaba la mano y le dedicaba una de esas sonrisas brillantes que le hacían olvidarse hasta de cómo se llamaba, esas que solo le dedicaba a él y a nadie más. Transmitiéndole con solo ese gesto que todo estaría bien. Dándose cuenta cuan verdadero era que dos Shinobis de elite pudieran hablar sin palabras; ambos eran un libro abierto para el otro.
Después de la euforia inicial, Harry empezaba a dudar acerca de su decisión. ¿Estaría haciendo lo correcto? ¿Y si Hedwig no podía volar a un lugar tan lejano? "Recuerda que si les importaras, la hubieran mandado desde hace días a la casa de tus tíos; donde prácticamente estabas encerrado". Se convencía cada que pensaba en las consecuencias de sus actos, eso sumado al hecho que Sasuke le llamara "hermano menor". Nadie le había llamado de esa manera y aunque acabara de conocerle, se sentía algo seguro a su lado.
-Mira Harry-Kun hemos llegado a Konoha – Decía Naruto entusiasmado- Pronto podremos comer Ramen en Ichiraku –
-No vas a atiborrar a Harry-Kun con esa comida Naruto baka - decía la chica – Primero debe comer algo saludable.
Mientras el rubio y la pelirrosa discutían sobre su alimentación; él observaba las grandes puertas de la aldea. Al parecer no se equivoco al pensar que su nuevo hogar seria hermoso.
Pasaron las puertas y dos ninjas saludaron a toda la comitiva.
-¿Quién es el chico? – pregunto uno de los porteros.
-Es Harry Potter, mi primo y a partir de hoy habitante de Konoha – Respondio Sasuke
-Vaya Uchiha así, que él vivirá aquí contigo – Dijo el otro ninja que tenia cubierta la cara por vendas – Bienvenido Potter-San; esperamos que su estancia en la aldea sea agradable – luego se dirigió al pelinegro y le dijo – Hokage-Sama les espera, dejo dicho que fueran usted su familia y Uzumaki-San al llegar a verla –
-No te preocupes Sasuke-Kun, Sai y yo llevaremos las cosas de Harry-Kun a tu casa – se ofreció la pelirrosa.
-Está bien. Vamos dobe, ototo – les llamo.
-¿Qué querrá obaachan? – Se preguntaba el rubio.
-Molestar como siempre – Respondió el pelinegro.
Su nueva familia comenzó a tener una charla al parecer banal y "el niño que vivió", se dedico a mirar a su alrededor.
Estaba impresionado ese lugar no podía llamarse llanamente aldea. Era más bien una pequeña ciudad. Contaba con servicio eléctrico y las casas eran todas diferentes unas de otras. Pudo apreciar a personas que saltaban y corrían a gran velocidad sobre los tejados de las casas; la mayoría llevaban una especie de uniforme. Se puso en alerta al ver algunos con mascaras blancas.
-¿Pasa algo? – Le pregunto Sasuke al ver su reacción – Si es por los enmascarados no te preocupes, ellos son el cuerpo especial del ANBU; quienes protegen la villa. Sus mascaras representan a diferentes animales. Nadie puede entrar sin ser detectados por ellos; si es enemigo o sospechoso ni siquiera llegan al bosque. Aquí no tienes nada que temer estas a salvo –
Vaya a pesar de que su primo estuviera conversando con Naruto, estaba al pendiente de él; no sabía si sentirse bien porque lo cuidara o vigilado.
No les tomo mucho llegar a lo que el rubio llamo la torre del Hokage. Al parecer este edificio se encontraba delante de una montaña donde estaban esculpidos los rostros de cinco personas. El lugar en si era redondo con una especie de cúpula en la cúspide. Entraron y pudo observar que ese lugar estaba lleno de uniformados, todos llevaban una especie de banda con una placa de metal; la cual tenía grabada una especie de espiral con pico.
Tocaron una puerta y una voz los convido a pasar. Entraron a una habitación con un gran ventanal al fondo. En el lugar se encontraba una mujer rubia tras un escritorio lleno de pergaminos. Harry nunca había visto a una mujer tan bien proporcionada; aparentaba tener no más de 25 años.
-Veo que han conseguido cumplir su misión – comento la rubia – Pero ¿Dónde están Helen y James-Kun? Ordene que vinieras con tu familia mocoso –
-Helen y James Potter han muerto Hokage – Respondió Sasuke y tomándolo de los hombros añadió – Solo les sobrevive él, mi primo Harry James Potter.
-Vaya lamento mucho oír eso – Comento la que ahora sabia por lo que Sakura le dijo era líder de la aldea – Tu abuela y padre eran encantadores muchacho, aunque solo los trate un par de horas, despedían un aura bella – Finalizo dirigiéndose a él –
-Gracias – Contesto dedicándole una pequeña sonrisa.
-En fin la vida sigue – Dijo la rubia – Como todo tu clan esta aquí Uchiha, no veo impedimento para que contraigas nupcias, así que tienen mi autorización. Aunque creo que no te importo mucho mocoso, ya que tus compañeros han estado preparando la celebración. Solo confírmame la fecha – Finalizo la rubia.
-Nos casaremos el nueve de agosto – respondió el pelinegro.
-Tienes prisa mocoso, ¿acaso temes que mi Naru-Chan se arrepienta de unirse para toda su vida con un patán como tú? – dijo con cierta saña la rubia.
-Ne Obaachan no molestes a Sasuke, recuerda que el consejo dijo que no volverían a remodelar tu despacho – Le recordó Naruto – Además yo no voy a arrepentirme, quiero pasar toda mi vida con el teme e incluso después de esta, porque le amo – Finalizo el rubio quien tenía fuertemente sujetado del brazo al ojinegro.
-Ay está bien si eso es lo que quieres Naruto – Suspiro la rubia – pueden irse.
-Ha por cierto "anciana", Harry vivirá con nosotros a partir de hoy – Le informo Uchiha, con cierta sonrisa de superioridad.
-¿¡Como me llamaste mocoso!? – Pregunto Godaime al tiempo que agarraba su escritorio para ser lanzado una vez más
-Tsk, recuerda que si lo lanzas ya no tendrás dinero para sake – Le recordó Sasuke.
-¡Largo de aquí antes de que me arrepienta! – les grito la rubia que aduras penas se contenía.
Los tres salieron del despacho y Potter no pudo evitar preguntar.
-¿Por qué le dices anciana? A mi me pareció aun joven y ¿Por qué no quiere que estés con Naruto?
-No te dejes engañar aunque parezca de veintitantos, tiene más de cincuenta y no quiere que este con mi dobe, porque esta celosa; se cree su madre – Le respondió su primo.
-Ósea que es como tu suegra – comento el ojiverde
-Por desgracia –
-Dejemos eso y apurémonos, debes estar ansioso por conocer tu nueva casa Harry-Kun – Le dijo emocionado el rubio mientras caminaban por la villa – En verdad te gustara ttebayo –
Caminaron un rato más y llegaron a una parte cercada al parecer era otra aldea dentro de la misma.
-Bienvenido al barrio Uchiha – Dijo Sasuke – Nuestra casa está en el centro.
Traspasaron la cerca y noto que el lugar tenía varias casas, pero todas estaban vacías, era como entrar a un pueblo fantasma. Esto lo extraño pero no comento nada ya que habían llegado a la casa central, aunque él no la llamaría casa, era más bien una mansión, con un estilo oriental muy definido. A la entrada los recibió un jardín en verdad bello; su tía Petunia se moriría de la envidia de solo ver lo bien cuidado que estaba todo, las plantas eran de varios colores y aun lado del camino de piedra por donde iban se encontraba un pequeño estanque. Diviso la puerta que Sasuke abría invitándolo a pasar.
Nada más entrar escucho varias voces gritar a la vez. -¡BIENVENIDO! – Al parecer tendría una fiesta de bienvenida.
Dentro había varios chicos entre los que se encontraban Sakura y Sai. Esto al parecer no agrado mucho a su primo ya que frunció el ceño un poco, pero lo dejo pasar.
-Vamos Harry-Kun te presentare a todos – Decía un entusiasmado rubio.
Pero antes de dar un pasa Sasuke lo jalo del brazo y le susurro – Feliz cumpleaños ototo – antes de ser arrastrado por Naruto.
Harry en verdad se sintió feliz, aunque todavía tenía sus dudas, estaba seguro que en este lugar estaría bien.
Omeake
Ese día sus padres salieron, dejándolo al cuidado de Itachi, su hermano mayor que ya era todo un Chuunin y por lo tanto capaz de cuidar de él.
Casi nunca salía del barrio Uchiha, no tenía a que, su mudo a la corta edad de cuatro años eran su casa, su padre, su madre y sobre todo su querido Aniki.
Esa mañana de verano Itachi fue llamado por Hokage-Sama, para aclarar algunos puntos sobre su último informe, tenía que ir. Pero el problema era ¿con quién dejar al pequeño Sasuke? Ottosan y Okasan se lo habían encargado a él, no podía dejar porque si su responsabilidad. Así que decidió llevarlo con él.
Sasuke jamás había estado en la torre del Hokage, pero no le pareció la gran cosa; ahí solo se encontraba gente que no conocía. De hecho estaba empezando a aburrirse. Itachi lo dejo en una especie de sala, diciéndole que no se moviera de ahí, que se portara bien y le esperara ya que no tardaría.
Estaba sentado, sus pies colgaban de la silla aunque estuviera prácticamente desparramado en esta. ¿Cuánto tiempo más tardaría Aniki? Quería regresar pronto a casa y jugar con su Nii-San, ese lugar en verdad era aburrido.
-¿Y tu quien eres? – Pregunto una vocecita a su lado derecho – Nunca te había visto por aquí, ¿vienes a ver al viejo? –
Sasuke oía a aquel chiquillo más no lo escuchaba, estaba realmente sorprendido; en su corta vida nunca había visto a alguien con esas características. Cabello amarillo y grandes ojos de un azul tan bonito, más que el del cielo. Todo él parecía un cachito de cielo, vestía pantalón corto de color azul y una playera de naranja chillón; al parecer llevaba algo en las manos que tenía juntas al pecho. Pero lo que más llamo su atención, fueron las tres marcas que tenía en cada mejilla; dándole una apariencia zorruna que le hacía ver en verdad lindo. Definitivamente era lo más bello que había visto.
-Estoy esperando a Aniki – contesto a sus insistentes preguntas – Vino a ver a Hokage-Sama y me pidió esperarlo aquí –
-Valla así que el viejo está ocupado y yo que vine a mostrársela – Dijo al aire el ojicelestes.
-¿Qué es lo que le quieres enseñar? – Le dijo con la curiosidad que caracteriza a los niños pequeños, al tiempo que se bajaba de la silla y quedaba frente a frente con el otro.
-Esto, acércate puede volar e irse – Lo que el niño llevaba y cuidaba con recelo era un hermosa mariposa de alas multicolores.
Empezaron así una plática sobre cosas sin importancia. Descubrió que al rubio le gustaba el ramen y que la mariposa para el Hokage, le costó mucho trabajo atraparla. El tiempo se le paso volando y casi se sintió mal cuando su Aniki salió del despacho para regresar a casa. El rubio entro corriendo al despacho a enseñarle a Hokage-Sama su regalo, no sin antes dedicarle una hermosa sonrisa y decirle adiós; acción que lo tuvo embobado todo el trayecto a casa.
Alguna vez su madre le había contado que para estar con una persona era necesario casarse, ya que así se formaba un lazo que se mantenía por siempre. Cuando Okasan regresara le preguntaría más sobre eso; porque pasara lo que pasara, quería que aquel ángel estuviera a su lado siempre; como en los cuentos que su Aniki le leía antes de dormir.
