Mala Praxis

- No puedo creer que estés llorando.- le dijo la castaña al rubio, viendo como se limpiaba "discretamente" las lágrimas con la manga de la camisa.

- No puedo creer que tú no estés llorando. ¿Vimos la misma película?-le preguntó el hombre, viéndola con el ceño fruncido. Ella soltó una risita divertida.

- Si. Es una película sobre autos.-dijo con burla, caminando por el largo pasillo del cine, siendo guiada por la mano su espalda baja.

- No es una película sobre autos.-le aclaro el hombre. –No sé porque te traje.-se pregunto a sí mismo, viéndola sonreír.

- Porque soy tu única amiga.-le aclaró divertida, saliendo del local, caminando en el estacionamiento, buscando al auto del rubio.

- ¿No lloraste ni poquito?- le pregunto el Draco incrédulo, haciendo que ella negara con la cabeza.- ¿ni siquiera en la última escena? ¿El discurso?-ella volvió a negar.

- No, de hecho se me hizo demasiado.- dijo ella encogiéndose de hombros. –ya sabemos que está muerto y que la película obviamente iba dedicada a él. ¿Para qué hacer tanto drama?-le pregunto ella, haciendo que el rubio detuviera su paso, mirándola incrédulo. – ¿Qué?-le pregunto ella.

- No sé quien jodidos eres.-le aclaro el rubio, haciéndola soltar una risa.

- No sé por qué haces un gran lío por esas películas. Sí, son buenas pero hasta ahí.-dijo ella, viendo el carro de lejos, caminando todavía hacia él.

- Pude traer a cualquier persona a la premier de esto y te elegí a ti. ¿Así me pagas?-Hermione soltó una risa, pasándole el brazo por los hombros al rubio.

- ¿A quién ibas a traer?-le pregunto ella con burla, sabiendo que el rubio no tenía amigos cercanos más que ella.

- No sé, a quien sea. Cualquier persona apreciaría la obra maestra que acabo de presenciar.-la mujer rodó los ojos y el rubio le pasó un brazo por la cintura.

- ¿Traerías a Blaize?- El rubio frunció la nariz, haciendo a Hermione mirarlo confundida.- Pensé que te agradaba Blaize.- Draco solo se encogió de hombros.

-No somos tan amigos como para traerlo a ver esta obra de arte.- Hermione rodó los ojos de nuevo.- No me agradeces nada.-se quejó él.

- ¿disculpa?-le pregunto divertida.

- Te compre el vaso oficial de la película.-dijo señalando el vaso promocional de la película, con la imagen de Paul Walker en el.

- Oh, ¿o sea que esto es mío? ¿Me lo puedo quedar?-dijo ella sonriendo, a sabiendas de que el rubio quería el vaso para él.

- Claro que no, de seguro lo usaras para darle comida a tu gato.- Hermione soltó una carcajada, haciendo sonreír también al rubio.

- ¿Draco?-pregunto una mujer de la nada, haciendo que la castaña se volteara a verla confundida. El rubio se dio también la media vuelta, aun con su brazo alrededor de Hermione.

- Hola…-dijo el rubio inseguro. ¿La conocía? No recordaba el nombre.

- ¡Hola!-dijo ella con entusiasmo, sin notar lo incómodo de la situación.- hace bastante que no te veía.-le dijo ella, acercándose a él, abriendo los brazos para darle un abrazo.

- Oh, ¿ya conoces a mi prometida?-le pregunto el rubio, jalando a la castaña y colocándola en medio de ellos, impidiendo que la mujer se acercara a abrazarlo. La mujer lo miró confundida, deteniéndose en seco y bajando los brazos lentamente.

- ¿Prometida?- El rubio asintió, pellizcando un poco la cintura de Hermione para que hablar y le siguiera el juego. Hermione solo se encogió un poco ante el pellizco del rubio.

- Si, prometida. Mucho gusto.-le tendió la mano la castaña, haciendo que la mujer le mirara con el ceño fruncido, sin aceptar la mano ofrecida.

- ¿Desde cuándo están comprometidos?-pregunto con sospecha, haciendo a Hermione sonreír incomoda.

- Muy recientemente.- aclaró el rubio.

- ¿Que tan reciente?

- Mucho. Parece que fue casi justo ahora. -dijo sonriendo la castaña, alejándose de ella y colocándose junto al rubio, quien le paso un brazo por los hombros en lugar de la cintura.

- ¿Vienen también de la premier?-les pregunto sonriendo un poco con malicia, haciendo que Hermione rodara los ojos.

- No, nos gusta pasear por estacionamientos a las dos de la mañana.-dijo ella sonriendo, haciendo a la mujer fruncir el ceño.

- Fue un placer, pero necesitamos llegar a casa.-dijo el rubio, sonriendo incómodamente, tomando la mano de Hermione y jalándola hacia el auto.

- ¿A qué?-dijo ella con burla, casi escupiendo las palabras.- ¿Si sabías que tu "prometido" te engañó conmigo hace menos de tres meses en el asiento delantero de su auto?- le dijo con malicia la mujer, haciendo a Hermione abrir los con sorpresa y mirar al rubio.

- ¿Qué?- El rubio rodó los ojos y Hermione le dio un golpe en el pecho.- ¿Cómo te atreves?

- Si, de hecho no creo ser la única.- le dijo con malicia y una sonrisa en el rostro.

- ¿En el asiento delantero? Ese es mi lugar, maldito enfermo.- dijo Hermione, golpeando el pecho del rubio con sus manos. Draco solo rodó los ojos de nuevo.

- Hermione…-dijo el rubio con voz cansada.

- Habíamos quedado que si ibas a coger en el auto sería en el asiento trasero.- le recordó Hermione con el ceño fruncido.

- Lo sé, lo sé.- dijo el rubio.- disculpa.

- ¿Disculpa¡ Puta madre, Draco.- maldijo Hermione, dándose la media vuelta y caminando hacia el coche del rubio, dejándolos solo.

- ¿O sea que está enojada porque cogimos en el asiento delantero y no porque la engañaste?- preguntó la mujer confundida. Draco solo rodó los ojos.- Qué extraña mujer.

- ¿Al menos lavaste el auto después?- le gritó Hermione desde su auto, con la puerta abierta y esperando una confirmación para poder subir.

- Si.- le gritó el rubio.- Hasta luego.- dijo el rubio sonriendo incómodo, dándose la media vuelta y avanzando hacia su auto. Hermione estaba sentada en el asiento trasero con los brazos cruzados y un puchero.

- ¿Que jodidos fue eso?-le pregunto la castaña molesta, viendo el rostro del rubio.

- Eso fue la dueña de la tanga deportiva de la guantera.- la castaña saco la lengua en asco, haciendo al rubio soltar una risa.

- No tiene cuerpo de gimnasio.-observó la castaña, haciendo al rubio rodar los ojos y subirse al auto, encendiéndolo.

- No te pongas celosa tampoco.- le dijo jugando el rubio, dando de reversa.-¿De verdad te pasara en el asiento trasero?-dijo Draco viéndola a los ojos. Ella solo asintió.

- No te creo cuando dices que lo lavaste.- dijo ella encogiéndose de hombros. Tal vez deberías mantener un diario de las mujeres con las que te acuestas. Con foto y todo.-le dijo jugando, haciendo al rubio mirarle sonriendo.

- No puedo hacer mis reportes bien, ¿esperas que haga un diario?-le dijo con burla, fijando su vista en el espejo retrovisor, viéndola.

- Tienes razón. Además, ni siquiera sería legible. Eres pésimo escribiendo.-le dijo la mujer, recargando la cabeza en el vidrio, cansada.

- ¿Te dejo en tu apartamento o vamos al mío?-le pregunto el rubio, haciendo que la mujer se volteara a mirarlo con el ceño fruncido.

- ¿Desde cuándo me preguntas?-le dijo Hermione con una ligera sonrisa, mirándolo extrañada.

- No sé. Me interesa saber que quieres.-le dijo el rubio encogiéndose de hombros.- siempre tienes opciones conmigo.-Hermione le miro extrañada, asintiendo lentamente con la cabeza.

- Ok…-dijo lentamente.-tú departamento está bien. Todavía tengo un cambio o dos.-dijo ella, volviendo a recargar la cabeza sobre el vidrio.

- De acuerdo.-el rubio continuo manejando.- ¿tienes hambre?-le pregunto.

- No, no, no. No estoy dispuesta a repetir el incidente del 2007.-le dijo sonriendo, haciendo al rubio mirarle ofendida.

- Eso fue una sola vez.-le dijo el rubio, quien movió su mano hacía atrás para pellizcarle el muslo, haciéndola soltar una risa.

- Con una vez fue suficiente.-le dijo Hermione haciendo al rubio rodar los ojos.

- Lo dices como si te hubiera apestado el departamento.-la mujer soltó una risa sonora, haciendo al rubio sonreír.

- Mi gato no se acercó a ti por más de una semana. Eso quiere decir algo.- le dijo Hermione.

- Te odio.-le dijo jugando el rubio.

- Claro que no, me amas.- le dijo la mujer, dándole un leve golpe en la cabeza, haciéndolo sonreír.

- Poquito, nada mas.-le dijo mirándola de lleno, haciendo a la mujer mirarle confundida.

- ¿Estás bien?-le susurró, insegura. No sabía el porqué, pero la manera en que la estaba mirando la hacía sentirse extraña. No la miraba así nunca.

- Si, ¿por qué lo preguntas?-le pregunto de vuelta el rubio, haciéndola fruncir el ceño.

- ¿Estas raro por la mujer de hace unos momentos?-le pregunto Hermione haciendo al rubio rodar los ojos.- ¿si sabias que el comentario del diario era una broma, verdad?-le aclaro la mujer, haciendo al rubio suspirar.

- Si, pero tienes razón. No debería de dormir con tantas mujeres.-le dijo el rubio, estacionando el auto lentamente.

- Esta bien, es lo que haces.-le dijo la castaña, encogiéndose de hombros.-mi comentario es que tal vez, deberías de recordar sus nombres.-le dijo sonriendo.

- No, tienes razón. No está bien.-Hermione frunció el ceño y se acerco a él por detrás, recargándose en el respaldo del asiento del copiloto.

- Nunca dije que estaba mal.-le aclaró la mujer, haciendo al rubio fruncir el ceño.- ¿quién soy yo para decir que está bien y que está mal? Bien por ti que no necesitas una conexión para poder acostarte con alguien. Qué puedes separar los sentimientos del sexo. A veces el sexo es solo sexo. Placer carnal. -le dijo Hermione pegándole levemente en el hombro sonriendo.- Existimos los que no podemos acostarnos con alguien sin pensar que es el amor de la vida.-la mujer rodó los ojos.

- No creo que eso tenga algo de malo.-le dijo el rubio encogiéndose de hombros.

- Claro que lo tiene.-le dijo mirándolo extraño.- no puedo ir pensando que todo hombre que muestre interés en mi es el amor de mi vida. Mejor me apuñalo en el corazón de una vez, me va a doler menos.-le dijo sonriendo, abriendo la puerta del auto y bajando de él.

- A veces arriesgarse es bueno.-le comento el rubio, poniendo la alarma del auto y caminando hacia la puerta del edificio.

- ¿Estás bien?-le volvió a preguntar Hermione, tomándolo del brazo, mirándolo preocupada.-¿sabes que puedes decirme cualquier cosa, cierto? Y no te juzgare…mucho. -el rubio soltó una risa.

- Lo sé. Es solo que últimamente me he sentido extraño.-le trato de explicar el rubio. – Como…Vacio.-le dijo, haciéndola fruncir el ceño.

- ¿Estás teniendo la crisis de los treinta a los veinte?- le preguntó con el ceño fruncido, mientras subían las escaleras del edificio.- Eres muy joven para eso.- se burló Hermione.

- Tú también eres muy joven para eso, sin embargo, fuiste tú la que me pidió que le diera mi esperma para hacer un bebé.- le dijo con burla, haciéndola rodar los ojos.

- Nunca pedí tu esperma para nada.- le aclaró.- y estaba ebria. Recuerdo el tratado de amistad que hicimos hace años en donde decía que no nos íbamos a hacer responsables de lo que decíamos cuando estuviéramos alcoholizados.- le recordó, haciendo al rubio sonreír.

- Al parecer eso solo aplica cuando te conviene.- Hermione solo asintió.

- Obviamente, soy la mas lista.- dijo sonriendo, llegando a la puerta del apartamento, sacando su llave y abriéndola. – Además, hoy tuve una hora libre y me fui a recostar con Oliver y me puse a pensar…

-¿Quién jodidos es Oliver?.- Preguntó el rubio molesto, dejando sus llaves en la mesa de café. Hermione lo miró molesta.

- Es mi paciente. Preemie, del que te hablé que pensé que no iba a sobrevivir.- Draco asintió.- Está mucho mejor, Draco. Y me gusta sostenerlo y hablarle. Creo que le ayuda.- dijo Hermione, haciendo al rubio asentir. Ambos fueron a la recámara, Hermione al baño y el rubio al closet.- y me puse a pensar…

- ¿Qué pensaste?- dijo el rubio mientras se desvestía.

- No quiero un bebé.- dijo ella saliendo del baño con el cepillo de dientes en la boca.- honestamente, no estoy lista para un bebé. Ni siquiera se si quiero uno en un futuro.- se quejó ella, metiéndose el cepillo a la boca, mirando al rubio, quien seguía desvistiéndose sin pena alguna.

- Esa fue tu conclusión? Un "no se si quiero un bebé"- le dijo con burla, haciendo a Hermione rodar los ojos.

-No, animal. Todavía no acabo.- le dijo ella con la boca llena de pasta dental.

- Te ves muy sensual en este momento, parece que tienes rabia.- dijo Draco sonriendo, haciéndola negar con la cabeza.

- Mi conclusión es que, no quiero un bebé. Lo que quiero es un…hogar. Pertenecer.- dijo ella encogiéndose de hombros. El rubio la miró con el ceño fruncido cuando vislumbró como se le llenaban los ojos de lágrimas. Draco se acercó a ella, tomándola por los hombros.

- Hermione…- dijo con voz seria.- Ve a escupir esa paste porque no puedo decir nada en serio si parece que tienes rabia. – Hermione asintió y se metió al baño a escupir y enjuagarse la boda. Cuando regresó, el rubio ya estaba en la cama, sonriéndole a Hermione. La castaña se fue a recostar con él, abrazándolo y escondiendo la cabeza en su hombro.- Andas demasiado sensible últimamente.- Hermione le dio un codazo.

- Es solo que...me puse a pensar. No quiero un bebé, quiero una familia. Quiero pertenecer. Quiero un hogar. Quiero estar con alguien seguro, que no tenga que pensar si va a funcionar o no porque ya lo sé.- dijo ella soltando sollozos, haciendo que el rubio la abrazara mucho más fuerte y le acariciara el cabello.- Quiero enamorarme. No quiero que mi vida sea mi trabajo.

- Hermione…

- ¿Qué va a pasar cuando tu ya tengas una familia? ¿Cuándo tengas una novia?- le pregunto ella removiéndose de su abrazo y mirándole con ojos llorosos.-¿Qué tal si no le agrado? ¿O si ya no te deja pasar tiempo conmigo?

- Eso no va a pasar…

- Claro que si pasará.- le afirmó ella.- Va a pasar. ¿Qué tal si pasa eso y yo me quedo sola?- El rubio rodó los ojos.

- ¿Porqué me pasaría a mí y no a ti?- le preguntó de vuelta el rubio. – Yo soy el que no puede ni recordar con el nombre de la mujer con la que se acostó. ¿Qué tal si una de ellas era el amor de mi vida y simplemente no recuerdo el nombre?- Hermione negó con la cabeza.

-Claro que recordaría el nombre del amor de tu vida, Draco.- le aseguró ella.- No creo que ninguna de ellas sea el amor de tu vida. No la habrías dejado ir.- le aseguró Hermione.

- ¿Cómo sabes?

- Porqué eres un hombre muy terco y cuando sabes que quieres algo no te detienes hasta conseguirlo.- le aseguró ella.- Pasó cuando decidiste que ya no querías ser abogado si no doctor y te cambiaste de escuela sin importar nada y presentaste el examen el mismo día, sin estudiar ni nada y pasaste.-El rubio le sonrió.

- Eso solo prueba que tengo huevos para hacer las cosas.- Hermione soltó una risa.-

-O cuando decidiste que tenías que hacer tu estadía aquí mismo e hiciste lo imposible para quedarte.- El rubio rodó los ojos.- O cuando decidiste callarme la boca todos los malditos días y te pusiste a leer y estudiar más para ser mejor que yo. No lo lograste pero demuestra que eres al menos, perseverante.- Draco soltó una risa, haciendo a Hermione sonreír.- Eres un gran hombre, Draco. Cualquier mujer estaría feliz de estar contigo. Solo necesitas decidirte a qué mujer quieres a tu lado.- le dijo a ella sonriendo, haciendo al rubio sonrojarse un poco.

- ¿En qué momento esto paso a ser sobre mi?- preguntó el rubio, haciendo a Hermione suspirar.- Hermione, si tienes un hogar. Si perteneces. Perteneces conmigo.- le dijo el rubio.- Con nuestra Navidad comiendo con mamá y el idiota de Potter. Con nuestros regalos baratos comprados de últimos minuto y nuestro regalo bueno y costoso en año nuevo.- Hermione sonrió.- Si todo esto empezó porque no perteneces, mi amor, déjame decirte que necesitas encontrarte otro trauma porque ese no es problema.- Hermione le dio un codazo con los ojos llorosos.- Perteneces conmigo.- La castaña asintió lentamente.- Acabas de decir que cualquier mujer estaría feliz de estar a mi lado, bueno, yo te elijo a ti.- Hermione soltó una risa que se convirtió en lágrimas cuando el rubio le pasó un brazo por los hombros, dejándola que llorara en su hombro. Draco solo le acarició el cabello, dejándola llorar en él. – Sabía que la muerte de Paul Walker te había afectado…- Hermione le dio un codazo.


-El rubio se levantó de un susto cuando sintió como lo movían bruscamente.

-Ya me voy. – le dijo Hermione desde la orilla de la cama, haciendo al rubio fruncir el ceño.

-¿Y a mí que jodidos me importa? Innecesario despertarme para avisarme.- le dijo el rubio, siendo movido de nuevo por el pie de Hermione.

-Deje a Crookshanks con comida aquí, para que no le vuelvas a dar. Está en su dieta.- El rubio le mostró el dedo de en medio.- Te deje café en la cocina y me llevé uno de tus gorras de cesárea…

-Si es la de las Tortugas Ninja, te juro por dios, Hermione…

-Si es. Es la única limpia. Adiós.- le dijo Hermione alejándose.

-La quería estrenar.- se lamentó, volviéndose a dormir.

Draco se levantó de nuevo cuando escuchó su celular sonar en la mesita de noche. El rubio lo tomó y contesto.

-Hola.

-¿Sigues dormido a esta hora?- preguntó su madre.- ¿No fuiste al hospital?- le preguntó preocupada.

-Me suspendieron.- dijo sin más.

-¿Disculpa?- Draco se restregó el sueño de los ojos y se sentó en la orilla de la cama.

-Un malentendido. ¿Cómo estás, madre?- pregunto el rubio, viendo al gato anaranjado de Hermione rondar en su habitación.

-Mejor que tu, al parecer. ¿Por qué jodidos te suspendieron?- preguntó de nuevo.

-Es una larga historia.- le dijo el rubio.

-Perfecto, así me mantendrás entretenida por dos horas. Vístete y te veo en ´Laurens´ en media hora.- Draco se restregó la cara con la mano.

-Hazlo una hora. No tengo auto, se lo llevó Hermione al hospital.- le aclaró el rubio, ahora acariciando a Crookshanks lentamente.

-¿Por qué Hermione se llevó tu auto? Nadie usa tu auto.- dijo la mujer curiosa.

-Es Hermione. Además, ¿cómo se supone que se iba a ir al trabajo sin auto?- le pregunto un poco confundido.

-No lo sé, como se va normalmente al hospital?

-Cuando se queda, nos vamos de aquí, si se queda en su departamento paso por ella.- dijo el rubio simplemente, frunciendo el ceño. Después de un largo silencio, la mujer contestó.

-Ok. Paso por ti en media hora.- Narcisa cortó rápidamente la llamada, haciendo al rubio rodar los ojos. Todas las mujeres de su vida estaban locas. Después de bañarse y ponerse ropa cómoda, su madre tocó la puerta.

-Madre.- dijo el rubio simplemente, dándole un beso en su mejilla.

-Draco, te ves…cansado.- dijo ella con el ceño fruncido.- ¿No dormiste bien?- preguntó, confundida, entrando al departamento.

-Fuimos al cine en la noche y luego Hermione tuvo una crisis y…

-¿Crisis?- pregunto confundida.-¿Está bien?

-Si, si, tranquila.- dijo el rubio restándole importancia.- Lo resolvimos ayer en la cama, antes de dormir.- Narcisa asintió lentamente.

-¿Desde cuándo tienes un gato?- pregunto la mujer viendo a Crookshanks. Draco negó, tomando su cartera de la mesa de café.

-Es de Hermione.- Narcisa no dijo nada solo asintió lentamente.

-¿Tiene de comer? ¿Está bien que lo dejes solo?- pregunto ella.

-Si, se queda aquí todo el tiempo. Tiene comida en la cocina.- dijo el rubio restándole importancia, abriendo de nuevo la puerta del apartamento para salir. Narcisa lo siguió.

-Hola, Draco.- dijo Blaize, saliendo de su apartamento.

-Hola.- lo saludó Draco de vuelta.

-¿Está Hermione?- preguntó el moreno, haciendo al rubio fruncir el ceño.

-No, está en el hospital. ¿Necesitabas algo?- El moreno negó.

-No, solo hablar con ella. ¿Le puedes dar mi número cuando la veas?- Draco asintió lentamente con el ceño fruncido todavía.- Gracias. Con permiso.- dijo saludando a Narcisa, quien solo sonrió y le devolvió el saludo.

-Ok, necesitamos hablar, cariño.- dijo ella, haciendo al rubio mirarla confundido.

-¿De qué?- pregunto Draco, avanzando hacia las escaleras.

-Eres muy listo para mucha cosas pero muy idiota para lo más obvio. – Narcisa solo se adelantó, subiendo a su coche, haciendo que el rubio se subiera confundido.

-No sé de que hablas.- dijo Draco. Narcisa solo rodó los ojos. Cuando llegaron al restaurante, Narcisa dejó su auto con el Valet Parking y se adentraron al lugar.

-Tus jeans se ven bien.- dijo Narcisa sonriendo.- De perdido cuatro mujeres se voltearon a ver tu trasero.- Draco rodó los ojos.

-Gracias. Los eligió Hermione, de hecho.- dijo el hombre, haciendo a Narcisa tomarlo de hombro y detenerlo en seco.

-Draco. ¿Hace cuanto que te estás cogiendo a Hermione?.- le pregunto seriamente. El rubio abrió los ojos, sorprendido de la pregunta. – Me dijiste que no estaban cogiendo juntos.- le reprochó. Draco negó.

-No estamos juntos.- le dijo confundido. Narcisa rodó los ojos, avanzando hacia su mesa. Draco la siguió.- ¿Qué te hace pensar eso?

-Draco, por favor.- dijo ella, tomando asiento y tomando el menú.- Necesitas un golpe en el rostro y no de la manera divertida cuando estas a punto de tener un orgasmo y…

-Madre.- la detuvo el rubio.

-¿Te las estas cogiendo o no?- le preguntó de nuevo, haciendo que el mesero se detuviera en seco.- Quiero una ensalada César, con el aderezo aparte. Un filete, término medio, un omelett con queso y champiñones y tocino. Jugo de naranja para a acompañar, gracias.

-Todo eso te vas a comer?- le pregunto el rubio con una sonrisa.

-A diferencia de ti, yo si cogí anoche y una necesita recuperar energía.- Draco cerró los ojos y negó con la cabeza.

-Información innecesaria.- Narcisa sonrió.- Lo mismo pero sin la ensalada. Gracias.

-Oh, por lo menos yo si lo admito.- dijo ella sonriéndole.

-No me estoy acostando con Hermione.- le dijo el rubio con tono serio.

-¿Por qué no?- pregunto Narcisa de vuelta.

-Es mi amiga.- dijo el rubio simplemente.

-Uno se puede coger a sus amigos. De hecho, así es mejor.- aseguró ella, sonriéndole.

-Hermione es mi amiga, no comida. No me la voy a coger, madre.- dijo el rubio seriamente, tomando un poco de agua de su copa en la mesa.

-Pues si no lo haces tú, tu amigo moreno de edificio no tiene problema. De hecho, es muy obvio el pobre hombre.- Draco frunció el ceño.

-Blaize no quiero nada con Hermione. Son amigos.

-Insisto, la gente se coge a sus amigos. Es normal.- dijo ella encogiéndose de hombros.- Si supieras cuanta gente viene conmigo a terapia que son amigos.

-Ellos no son esa clase de amigos.- aseguró el rubio.

-¿Cómo sabes? ¿Hace cuanto que conoces al moreno?- pregunto Narcisa.

-No mucho.-Admitió el rubio, mirando a su madre con el ceño fruncido.

-¿Entonces? Puede ser esa clase de amigos.- dijo ella encogiéndose de hombros.- Además, se ve que tiene un buen tamaño de pene. Si se carga, de perdido, unos 18 centímetros…

-Madre…-se quejó el rubio.

-Hermione es una mujer hermosa, fuerte e independiente que necesita de una vida sexual saludable.- dijo la rubia sin vergüenza alguna. –¿Está saliendo con alguien?- le preguntó Narcisa.

-No. Estaba saliendo con un imbécil del hospital pero terminó.- dijo el rubio.

-¿Por qué terminó?- pregunto curiosa, recibiendo su jugo del mesero.

-Porque era un imbécil. Estaba esparciendo rumores sobre mi y Hermione y le decía a Hermione cosas como que no debería comer carne o que estaba gorda y…

-Oh, por dios. Si suena como un imbécil.

-Lo es.- aseguró el rubio, molesto.- y un pocos huevos también. Ni siquiera admitió lo que dijo hasta que lo amenacé.- Narcisa se llevó la mano al pecho.

-¿Lo amenazaste?- El rubio asintió.- ¿Fue por eso que te suspendieron?- El rubio negó.

-No, fue porque lo golpee en el baño.- Narcisa miró seria a su hijo, quien solo rodó los ojos.- Madre…

-Nunca en tu vida has peleado, Draco Malfoy.- le reprendió la rubia.

-¡Estaba esparciendo rumores sobre Hermione!- se defendió.- ¿Qué querías que hiciera?- preguntó el rubio molesto.

-Que hablaras con su supervisor, su jefe, no sé. Algo razonable, Draco. – dijo Narcisa negando con la cabeza.

-No me puedo ir a quejar con su supervisor por algo que hizo o dijo fuera del hospital. ¿Qué tan imbécil e voy a ver si me quejó con su supervisor porque hirió los sentimientos de Hermione?- dijo con burla.

-¿Y golpearlo en el hospital no te dejó como un imbécil?-le preguntó Narcisa.

-Madre…-dijo el rubio acariciando su nuca, jalándose levemente el cabello.

-¿Cómo crees que dejó a Hermione?- pregunto Narcisa. –Ella si tiene que ir al hospital todos los días a dar la cara.

-Ella estaba más molesta porque me pelee y pensó que me había pasado algo.- dijo el rubio rodando los ojos, recibiendo su comida y tomando pedazo de tocino y antes de que se lo pudiera llevar a la boca Narcisa le dio un golpe en la mano. - ¿Qué?

-Ya no puedo con esto.- dijo ella molesta.- No puedo seguir con esta pendejada que se traen y que ninguno está dispuesto a admitir.

-¿De qué estás hablando?- pregunto el rubio confundido.

-Draco…-dijo Narcisa con voz tranquila, tomando la mano del rubio en la suya encima de la mesa.

-Oh, no. Estás usando tu voz de terapeuta. – dijo el rubio soltándose de la mano de su madre.- No quiero que me analices, madre.- le dijo el rubio. Narcisa le sonrió dulcemente.

-Eres mi hijo y te amo y te quiero ver feliz y realizado en todos los ámbitos de tu vida.- le dijo ella sonriendo.- Y eso solo lo puedes lograr si enfrentas tus miedos y te dejas de pendejadas, mi amor.- El rubio frunció el sueño.- Así que voy a decirte algo que te has estado negando por mucho tiempo y que tengo que decirte porque llegará un momento que te darás cuentas y entrarás en pánico y…

-Madre, no sé de qué…

-Estás enamorado de Hermione Granger.- dijo Narcisa lo más claro posible, haciendo al rubio fruncir el ceño y mirarla como si estuviera loca.

-Claro que no, madre. Hermione es mi amiga.- le dijo el rubio lentamente, como hablándole a un animal.

-Hijo…

-Madre, Hermione es solo mi amiga y…- Narcisa lo abofeteó en el rostro, haciendo que el rubio la mirara mas confundido que nunca.

-Escúchame, Draco Malfoy porque solo voy a decir esto una sola vez mas y quiero que pongas atención.- dijo Narcisa en voz baja viendo como Draco se llevaba su mano a la mejilla recién golpeada.- Estás enamorado de Hermione Granger.- repitió Narcisa, haciendo al rubio negar con la cabeza.

-Madre, no es verdad.- Narcisa rodó los ojos.

-Draco, dime que buscar en una mujer. Dime que buscas en una pareja.- El rubio rodó los ojos.

-No sé cómo eso va a…

-Todo lo que buscas en una pareja lo tiene Hermione. Todo lo que quieres en una mujer, lo tiene Hermione.- le aseguró Narcisa, tomando sus cubiertos y removiendo el pollo de su ensalada.- Todo lo que necesitas en una mujer, Hermione ya lo tiene.- Draco negó con la cabeza, mirando fijamente a su madre.

-Madre…

-Draco.- dijo ella de vuelta.- Ponte a pensar. ¿Qué es el amor para ti?- le pregunto ella.- Eso es lo primero que les pregunto a mis pacientes.- le aclaró Narcisa.- Piénsalo.- Draco se quedó callado por un momento, viendo directamente a su madre, quien ya estaba comiendo su ensalada como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo. Draco no estaba enamorado de Hermione. Hermione era su amiga. Su mejor amiga.

-¿Qué te hace pensar que estoy enamorado de Hermione?- preguntó el rubio. Narcisa rodo los ojos.

-Cariño, es obvio.

-No es obvio para mi, no.

-Hacen todo juntos…

-Porque somos amigos y trabajamos juntos.- aclaró el rubio.

-No tienen que dormir en sus departamentos.- dijo ella.- Apuesto a que ella no duerme en tu sillón.- le dijo Narcisa sonriéndole.

-No es un perro, claro que no duerme en el sillón. Duerme en la cama.- dijo el rubio rodando los ojos.

-¿Sola?- Draco odiaba la sonrisa de "tengo razón" de su madre.

-Eso no quiere decir nada.- Narcisa rodó los ojos.

-Comparten todo…

-Porque somos amigos.- la interrumpió el rubio.- Los amigos comparten comida, ropa, espacios…

-No es sano.- dijo ella.- De seguro se ha puesto tu ropa interior.- dijo Narcisa frunciendo la nariz. Draco no dijo nada. Si compartían todo, pero porque son amigos. No hay un límite entre ellos. Nada es demasiado. Es normal. Solo son muy buenos amigos. – De seguro comparten hasta el cepillo de dientes.- Draco se volvió a quedar callado.

-Eso no significa nada.- Narcisa se encogió de hombros.

-Si tu amigo el moreno, el de los 28 centímetros, comenzara a salir con ella, ¿estarías bien con eso?- le pregunto Narcisa, dándole un bocado a su filete.

-Si ella es feliz…-dijo el encogiéndose de hombros.

-¿Ves? Te importa más su felicidad que la tuya.- dijo ella sonriendo.

-Sí, porque es mi amiga.- aclaró el rubio.

-Eres un imbécil, hijo.- le dijo con voz dulce Narcisa.- Nunca pensé que llegaría el día en que te vería enamorado.- dijo ella sonriendo.

-Madre…- dijo él con voz cansada.

-Acéptalo, Draco y haz algo al respecto.- dijo ella restándole importancia. – No tiene nada de malo enamorarse. Mucho menos de tan buena mujer como Hermione.- dijo ella sonriéndole.

-No hay nada que aceptar, madre. No estamos enamorados.- Narcisa rodó los ojos.

-El amor es confuso, lo acepto, da miedo. Pero tú nunca has sido un hombre con miedo, Draco.- dijo ella sonriéndole.- cuando les pregunto a mis pacientes como se dieron cuenta de que estaban enamorados la mayoría me dice cosas que he visto en ustedes. Se la pasan todo el tiempo juntos, se la pasan enviándose mensajes cuando no lo están, le puedes decir lo que sea que estés pensando sin sentir pena o sentirse incómodo. Cuando algo bueno te pasa ella es la primera persona a la que le cuentas las cosas. Planeas tu futuro con ella, etc. Siempre se me hacen tonterías cuando me las dicen, de hecho.- admitió Narcisa pensativa.- sin contar la tensión sexual cuando están juntos, esa si es innegable.- Draco rodó los ojos.

-Todo lo que describiste son cosas que hacen los mejores amigos.- dijo el rubio simplemente.- no tiene nada que ve con amor.- Narcisa se encogió de hombros.

-¿Qué es para ti el amor, Draco?- le pregunto de lleno, haciendo al rubio fruncir el ceño.

-No sé, nunca me he puesto pensar en eso.- admitió el rubio.

-Para mí, el amor es cuando cierras los ojos y aun así puedes sentir en donde está esa persona. Tienes confianza completa en que esa persona no te va a dañar aunque tengas los ojos cerrados.- dijo ella encogiéndose de hombros, sonriendo. Draco se quedo callado.

-No creo que…

-Piensa que buscas en una mujer y dime si ella no lo tiene.- dijo Narcisa sonriéndole. Draco solo negó con la cabeza.

-¿Por qué salió este tema?- preguntó el rubio confundido.

-Porque eres un terco y estás viviendo en negación.- dijo ella sonriéndole.- Draco, necesitas dejarte de cosas y darte cuenta de lo que tienes enfrente de ti y que nunca viste por lo que era. No quiero que llegue un imbécil de 18 centímetros a su vida porque tu nunca la viste. Además, tu mides más, no? 21 o 22 centímetros?

-Madre…- dijo el rubio negando con la cabeza, acariciando el puente de su nariz.- Creo que me dolió la cabeza nada mas de escucharte.- dijo el rubio. Draco sintió su celular vibrar y lo sacó de su bolsillo.

´No se te olvide darle mi número a Hermione´ Maldito bastardo, pensó el rubio rodando los ojos. Cuando iba a borra el mensaje el rubio recibió inmediatamente otro pero esta vez de Hermione. Cuando lo abrió era una foto de ella con una enorme sonrisa sosteniendo a un recién nacido lleno de cables pegados a su cuerpo. ´Oliver me orinó encima el día de hoy. No lleva ni dos días de nacido y ya es un típico hombre.´ Draco sonrió viendo la enorme mancha en el pecho de Hermione, el lugar donde le había orinado Oliver. El semblante del rubio cambió a un ceño fruncido cuando pensó en la posibilidad de que en un futuro, tal vez sería Blaize y no él el que recibiría estas fotos de Hermione día con día. ¿Estaba listo para eso? No. ¿lo estaría en un futuro? No sabía. ¿Quisiera estar listo en un futuro para que Hermione no le cuente primero todo lo que le pasa día con día?

-Amo cuando tengo razón.- dijo Narcisa sonriendo y llevándose un pedazo de carne a la boca.


Todas mis historias se van a completar aunque me tarde AÑOS en subir nuevo capítulo (aunque espero no sea tanto)

Gracias por sus comentarios, por su apoyo. Tenemos otro capítulo de admitir sus sentimientos por parte de Draco antes de que confronte a Hermione.

Atte: Friidaaa (A Domingo 24 de Julio del 2016 a las 1:31 AM)