Este fic esta basado en el Fanfic Connections de Sophi3, solo la idea lo demas es propio.

La letra pequeña como dicen: Ni Harry Potter ni Naruto me pertenecen. De ser asi Harry no se hubiera quedado conquien se caso y Sasuke hace tiempo que hubiera regresado a su hogar.

Esta historia contiene SPOILER hasta el capitulo 490 del manga, si no lo has visto y no te quieres enterar, no lo leas.

ADVERTENCIA: Este capitulo contiene Lemon.

Capitulo IV

Harry estaba realmente feliz por sus ahora hermanos, ambos parecían tan felices. Nunca antes había asistido a una boda, pero tenía la seguridad que no habría otra igual, donde como decía esa vieja canción; el amor se sentía en el aire.

-Bueno Harry-kun al parecer hoy dormirás en nuestra casa – Dijo el tipo de cabello anaranjado y sumamente alto de nombre Juugo.

-Si ya sabes, tu primito no quiere traumarte, se nota que hasta en eso el rubito cara de ángel es escandaloso – Le dijo el chico de sonrisa tiburonesca, Suigetsu.

-Ya Suigetsu no te metas con el chico. Sasuke-San me pidió que lo cuidara y lo alejara especialmente de ti así que……. – Comento el pelinaranja al tiempo que le ahuyentaba con las manos.

-Mo Sasuke y tu no deben preocuparse, aunque tú seas muy lindo – Dijo refiriéndose a Potter, arrancándole en fuerte sonrojo – Mi nuevo objetivo es alguien más verde – Finalizo y se fue a cazar a su nueva presa.

Harry solo pudo compadecerse del "chico más verde". Busco con la mirada a los novios pero no los encontró. Al parecer ya se habían retirado; así que decidió seguir disfrutando de la fiesta.

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Sasuke lo tenía sujeto de la mano y le guiaba por la casa Uchiha, hasta la que de ahora en adelante seria su habitación. En verdad ese había sido el día más feliz de su vida; el teme y él al fin consolidaban su lazo; aquel que estuvo a punto de romperse. Ser un tonto y seguir su propio camino, estaba dando su fruto; al fin tenía una familia; ya no estaba solo y no volvería a estarlo.

Entraron a la alcoba, percatándose, que la cama estaba cubierta por pétalos de rosas blancas. Al parecer su esposo quería que su primera noche fuera especial. Eso solo provocaba que su corazón estuviera a punto de estallar. No negaría que se sentía nervioso y con algo de miedo; al pensar que tal vez a Sasuke no le gustara o que no fuera lo suficientemente bueno para él. Nunca antes había intimado a tal grado con nadie, por lo que no sabía cómo actuar en esa clase de situaciones. Sintió que Sasuke le tomaba el rostro con ambas manos, delineando con los pulgares las marcas de sus mejillas; para después repartir pequeños besos sobre sus parpados.

-No tengas miedo mi Kitsune, yo jamás volvería a hacer algo que te dañara – Decía el ojinegro, al seguir repartiendo besos por todo su rostro – Esta noche olvida todo; el pasado, el presente y el futuro, solo déjate llevar – Finalizo tomando de su cintura con una mano mientras la otra la conservaba en una de sus mejillas. Sintió su cálido aliento sobre su rostro, cerró los ojos y solo se dejo llevar; confiaba ciegamente en su esposo y dejaría que por esta vez tomara el control.

Sasuke estaba extasiado, volvía a besar esos labios a los que ya era adicto. Tomo el Uchikake por las aberturas y lo deslizo delicadamente del cuerpo de Naruto, dejándolo por el momento solo con el Shiromoku. Intensifico el beso lamiendo los dulces labios que gustosos se abrieron para que pudiera explorar la boca contraria a placer; se separaron a la falta de aire. Aun tomando de la cintura a su pequeño ángel, le guio hasta que ambos se sentaron en la orilla de la cama; le besa la mejilla y fue descendiendo por el cuello morenito de su esposo, consiguiendo un pequeño gemido de parte de Naruto, al parecer era algo sensible en esa zona, así que se dedico a besarlo. Sus manos no pudieron estar quietas por mucho tiempo, por lo que empezó a deshacer el nudo del Obi. Alzo su rostro después de deleitarse con la piel que había besado; reparando en que su adoración estaba fuertemente sonrojado y sus hermosos ojos totalmente cerrados al tiempo que mordisqueaba algo nervioso su labio inferior.

-Naruto mírame – Le suplico – No me prives de la luz de tus ojos – el rubio obedeció a su suplica y le dejo ver sus zafiros, más brillantes que nunca.

Volvió a besarle al tiempo que el Obi era retirado y el Shiromoku abierto un poco. Metió una de sus manos por la abertura del cuello, acariciando la piel que encontraba al tiempo que retiraba la tela del hombro; termino de juguetear con los labios de Naruto y se dedico a besar el hombro recién descubierto.

El ojiazul se estremeció al sentir a Sasuke besar, lamer y marcar su hombro. Sintió que tomaba sus manos, invitándolo a deshacer el nudo del Hakama; con algo de nerviosismo lo hizo y él también se aventuro a meter sus manos entre la tela, topándose con el fuerte abdomen de su pareja.

Sasuke seguía devorando su hombro, tenía una mano sobre la cintura de su dobe, su otra mano la dirigió a la abertura inferior del kimono, deslizándola entre esta, para comenzar a acariciar los mulos que cubría.

-Ahhhhhh – Gimió el kitsune, cuando el ojinegro deslizo la tela de su otro hombro y comenzó a descender sobre su pecho hasta toparse con uno de los pezones; el cual chupo y beso. La mano que tuviera en la cintura se dedico a estimular el otro botón rosa.

-Ahhhhhhhhhh Sa………….Sasuke – Gimió nuevamente al sentir que la mano que acariciaba sus muslos, subía hasta su ingle. Haciendo que su respiración comenzara a fallarle; hacía tiempo que dejo de tocar a su esposo debido a las sensaciones que este le provocaba. Sintió que Sasuke le acostaba delicadamente, separarse de él y comenzar a quitarse la ropa.

La visión que tuvo el Uchiha al levantarse y desvestirse era hermosa; su ángel recostado en el lecho de pétalos, con el Shiromoku totalmente abierto, dejando al descubierto su anatomía, cubierta solamente por la ropa interior, ambas manos a la altura de la cabeza, los ojos entrecerrados brillando y su cara mostrando un hermoso color rojizo en ambas mejillas.

Se acostó sobre el bello cuerpo de Naruto, evitando dejar caer todo su peso encima; le beso nuevamente al tiempo que su mano se deslizaba sobre el torso desnudo del kitsune, llegando al borde del bóxer; donde acaricio sobre la tela el bulto que ya se formaba en esa parte. Al parecer tal acción agrado a su esposo ya que se le colgó del cuello y profundizo el beso, donde ahogaba los gemidos que el provocaba. Decidió avanzar con su tarea y metió completamente su mano, tomando el miembro más que despierto de Naruto.

-Sa..Sasu..Sasuke mmhhh… - Tuvo la imperiosa necesidad de romper el beso. Por Dios ¿Dónde estaba tocando el teme? Eso se sentía tan bien. Sus caderas comenzaron a buscar más contacto, con esa mano. En cualquier momento enloquecería.

El azabache retiro la ultima prenda de su ángel y solo pudo maravillarse ante tal perfección. Se acomodo entre esas piernas torneadas; tomo el lubricante, que previamente dejara bajo las almohadas; vertió el liquido en sus dedos y los dirigió a la pequeña entrada de su esposo.

Naruto sintió incomodidad, al sentir que era invadido así que se movió por la extraña sensación.

-¿Te lastime? – Preguntaba un preocupado Uchiha.

-No es solo que se siente algo raro, continúa –

Con la seguridad que le brindaban esos ojos azules, Sasuke prosiguió a meter un segundo dedo. Les movía como si fueran tijeras, tratando de ensanchar esa cavidad; cuando lo creyó conveniente, un tercer dedo hizo compañía a los otros. Esto al parecer si le dolió al rubio, ya que soltó un pequeño quejido.

-Tranquilo, tengo que prepararte bien si no te lastimare, solo relájate – Le dijo repartiendo besos sobre su rostro.

Después de unos instantes entre besos y caricias, Sasuke unto en su henchido miembro lubricante y tomo ambas piernas de su esposo por debajo de las rodillas, las separo y pudo observar a su adorado rubio totalmente abierto para él; su miembro entre vellos dorados totalmente erguido y la virgen cavidad, que dentro de poco ya no lo seria. Comenzó a entrar lentamente en su ángel, este se aferro fuertemente a él, enterrándole las uñas en la espalda, al parecer le estaba doliendo más de esa manera, por lo que decidió entrar en una sola embestida.

-¡AHHHHHHHHHH! – Un grito de dolor salió de sus labios. Dioses como dolía; nunca pensó que ser tomado doliera tanto, era como ser partido a la mitad, no pudo evitar que las lágrimas escaparan de sus ojos, al sentir semejante dolor.

-Ah..mmhhh…….. Tranquilo mi ángel………. Por Kami, que estrecho eres…….No te preocupes no me moveré hasta que tú me lo indiques – Apenas podía hablar y mantener un poco la cordura; estaba haciendo su mayor esfuerzo para no empezar a moverse como poseso. Le regalo pequeños besos en los parpados y se bebió las lagrimas que salían por esos ojos de cielo empapando las doradas pestañas. Ni sus mejores sueños se asemejaban a la realidad era tan cálido y húmedo dentro de Naruto, que ahora si sintió estar en el paraíso.

-Sa..Sasu ya – Decía Naruto a quien el dolor se le estaba pasando, convirtiéndose de a poco en un placer inmenso al fin Sasuke y él eran uno solo.

Las embestidas comenzaron a subir de intensidad, al igual que sus gemidos, que se volvieron en un grito intenso, cuando el ojinegro toco un punto en lo profundo de su ser, aquello era tan delicioso que pidió por más.

-Sa….Sasuke… Por favor ahhh vuelve a dar en ese lugar más por……favor…..mas Ahhhhh –

¿Cómo no hacer caso a esa suplica, si le rogaba por ello? No le hizo esperar mucho tiempo; le tomo por la cintura y lo alzo junto con él, quedando su rubio sentado sobre su miembro y muslos; provocando nuevos gemidos en su pareja ya que en esta posición daba justo en la zona erógena de su esposo.

La fricción de sus cuerpos entregándose no por lujuria, sino por amor, continuo un tiempo que se les antojo eterno; antes que ambos sintieran que el fin estaba próximo.

-Sa…Sasu….Ya no aguanto yaaaaaaaaa –

-Yo tampoco…mmhh creo aguantar más – dijo al tiempo que aumentaba las embestidas y tomaba el miembro de su rubio, masajeándolo al ritmo de sus embestidas.

No tardaron mucho en llegar ambos al clímax, pronunciando el nombre del contrario. Naruto arqueo la espalda antes de dejarse caer sobre la cama, aun con Sasuke dentro y sobre él. Estuvieron así un tiempo en lo que ambos regularizaban sus respiraciones; antes que su esposo saliera de él y se acostara a su lado atrayéndolo totalmente a su cuerpo, obsequiándole un último beso, antes de que ambos empezaran a dormir después del mejor día de sus vidas.

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Harry no sabía en qué momento el amor se esfumo del aire para terminar en lo siguiente.

Juugo muy quitado de la pena bailando con Ten Ten, al lado de Hinata y Neji, quienes por poco chocan con Suigetsu y Lee, quien hábilmente se las arreglaba para que su pareja no le metiera mano. (Ahora sabia porque Sasuke, no quería que se le acercara mucho). La honorable Hokage, líder absoluto de la villa oculta entre las hojas; jugaba vencidas con el Raikage; con el que por poco apuesta a la villa entera, de no ser por su fiel asistente Shizune, que aminoraba las apuestas de Tsunade a simples tragos de sake. El Tsuchikage, estaba profundamente dormido, podría pasarle un regimiento encima y el no despertaba. La Mizukage coqueteaba descaradamente con Kakashi, lo que no hacía para nada feliz a Iruka, quien amenazaba con saltarle a la yugular a la primera provocación. Sakura, Ino y Karin, peleaban con el hermano del Raikage, Killer Bee (nombre raro por cierto), por el control del Karaoke; el cual sabrá Dios de donde salió o quien lo trajo. Choji y Kiba al parecer tenían como propósito acabar con toda la comida; de Shino no sabía si estaba despierto vigilando a su compañero o hacía tiempo que dormía parado. Shikamaru era prácticamente arrastrado por una chica rubia de nombre Temari a bailar con ella. Pero lo peor era que él se viera en medio de Sai y del Kazekage; quien era el más joven de los kages, de cabellos rojos (no del tono de los Weasley sino más intenso) y profundos ojos aguamarina. Estos dos parecían tener un pleito al más puro estilo de Ron y Hermione.

-¿Quieres dejar de molestar con lo mismo Sai-Baka?, si el Uchiha se entera de lo que planeas, nos mata a ambos. Tal vez a ti no te importe pero yo tengo una aldea que proteger – Decía el pelirrojo.

-Pero Gaara-Chan leí en un libro que es bueno para la relación de parejas el experimentar y probar cosas nuevas – comentaba el pelinegro – además Uchiha no tiene porque enterarse. Verdad Harry-Kun – Dijo dirigiéndose a él.

-¿De que no tiene que enterarse Sasuke? – Pregunto, temiendo la respuesta.

-Ah es que aun no te he dicho mi brillante plan, para fortalecer la relación que Gaara y yo tenemos – Respondió sonriéndole de tal manera que le provoco un escalofrió; al parecer no era nada bueno – Pues veras, el chiste es tener un trió y el tercer elegido serias tú – decía al tiempo que le pasaba un brazo por el cuello.

Ahora si estaba aterrado; es decir cómo podía ocurrírsele semejante estupidez. Él ni siquiera había dado su primer beso y ese pintor de cuarta, como solía llamarlo su primo, le pedía esa cosa.

-¡¿Qué te hace pensar siquiera que yo aceptaría semejante tontería?! ¡Eso es impensable!, ¡TU TARADO! – Le grito fuera de sus cabales, en verdad los colores se le habían subido al rostro y no perdió tiempo en alejarse rápidamente de esos dos.

-Ya vez te lo dije Sai estúpido, además yo no quiero – Decía el pelirrojo.

-Oh Gaa-Chan tenía que intentarlo, el primito del bastardo es muy bonito – Decía el pintor.

-Hay Sai, mejor reza porque no le diga nada al Uchiha; te digo que si se entera, lo minimo que nos haría sería castrarnos, ya sabes cómo es de posesivo –

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Sirius Black, estaba a punto de caer en el colapso nervioso; su pequeño cachorro llevaba 10 días desaparecido. Secuestrado por un grupo de adolecentes tal vez más malvados y ruines que Voldemort. Sus nervios no aguantarían más, si no fuera por Remus, hace tiempo que él mismo hubiera salido en busca de su ahijado, valiéndole poco que le capturaran. El único consuelo que le quedaba eran todas las cosas que él y Molly le aplicaran al tarado de Mundungus por su torpeza. Ahora tenía claro de dónde sacaron los gemelos esa vena bromista, siempre pensó que era obra de Arthur pero se equivoco totalmente; lo que le llevaba a pensar que no quería a la matriarca pelirroja de enemiga.

-No ganas nada torturándote Sirius – Le decía Remus acariciándole el largo cabello.

Ambos se encontraban en un gran sillón de la biblioteca de su casa. Con su cabeza recostada sobre las piernas de su lobo apenas y se sentía bien. Habían pasado todos esos días buscando información acerca del sapo, pero sin ningún resultado, aunque fuera mínimo.

-Es que no puedo dejar de preocuparme Rem; en qué clase de despiadado lugar estará el pobre Harry y yo aquí sin poder hacer nada. James y Lilith me lo confiaron y yo no he podido protegerlo como es debido. En estos momentos puede estar sufriendo, pidiendo ayuda y heme aquí, bajo la seguridad de mi propia prisión me siento tan inútil.

-No creo que Harry este mal – Dijo Lupin quien rápidamente añadió al ver a Sirius poner mala cara – Es decir, su tío nos dijo, que nadie lo obligo a salir y que le aclaro firmemente que no volvería a esa casa, que tenía otro lugar a donde vivir. –

-¿Y tú le crees?, ese panzón odia a la gente como nosotros, diría cualquier cosa con tal de deshacerse de mi cachorro y no volver a saber de nadie que tenga que ver con los magos – Dijo el ojigris.

-No estoy tan seguro. Últimamente he estado pensando en aquella ocasión, cuando James nos conto de esa boda, no sé si lo recuerdes –

-¿De qué hablas? –

-¿Recuerdas nuestro primer año fuera del colegio? Cuando tu y él tomaron el curso para Aurores.

-Sí, ese fue un buen año para él; la pelirroja de sus sueños al fin le hacía caso, y yo al fin vivía solo –

-¿No recuerdas que a mitad del curso, pidió un permiso especial, para ir a un lugar en él oriente?; con la familia de Helen, donde se celebraría una boda. -

-Sí, algo recuerdo. –

-He pensado que por el acento que describió el tío de Harry, es muy probable que este con la familia de la madre de James. –

-Eso solo me preocuparía más. Esa personas dieron en adopción a Helen por un mal físico, creo que son peores que mi familia. Además no pienso que aceptaran al nieto de alguien que rechazaron y no recuerdo que supieran de magia o hicieran algo sobresaliente – Finalizo.

-Tal vez tengas razón y solo nos quede esperar y rezar porque este sano y salvo – Dijo Remus, continuando con su labor de leer y mimar a Sirius.

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Omaeke

No había sentido tal dolor desde la muerte de Harold, su amado esposo. ¿Por qué la vida era así con ella? No recordaba haber hecho nunca ningún mal a nadie; siempre trato de ser justa y amable con las demás personas, tampoco le deseo nada malo a "él". No se enojo con sus padres biológicos por darla en adopción al contrario, siempre les estaría agradecida por darle la oportunidad de vivir en un hogar lleno de amor; una vida en donde conoció a su alma gemela.

Entonces porque le tenía que pasar esto a ella.

Hacía apenas unos minutos Albus Dumblendor, tocaba a su puerta para informarle que su amado hijo y su muy querida nuera, a la que llamaba hija; acababan de ser asesinados por aquel monstruo a quien todo mundo temía. Hacía meses que no sabía de ellos y de su pequeño nieto Harry; se habían visto en la penosa necesidad de esconderse porque eran el siguiente objetivo. Tal parece que de nada sirvió.

-Dime Albus, ¿Dónde está mi nieto?, él sobrevivió ¿verdad?, solo has dicho que James y Lilith han muerto, ¿pero Harry que sucede con él?, si está vivo ¿Por qué no lo has traído contigo?, lo lógico sería que yo le cuidara de ahora en adelante –

-Si Harry sobrevivió y está a salvo; pero me temo mi querida Helen que eso será imposible dadas las circunstancias. – Dijo el viejo mago.

-¿A qué te refieres?, se que James le pidió a Sirius que se hiciera cargo de mi nieto si algo le pasaba, pero yo aun estoy aquí y puedo encargarme perfectamente de él – Dijo comenzando a sentir que hiperventilaba.

-Helen Ay algo que tengo que confesarte, espero que lo entiendas y pienses en la seguridad de Harry –

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Despertaba después de desmayarse en su casa, tenia vagos recuerdo de lo que había pasado. Ahora al parecer se encontraba en San Mungo. No sabía que había pasado o porque se encontraba en el hospital.

-Veo que al fin despiertas Helen – Escucho una voz a su derecha, al voltear se encontró con los dorados ojos de Remus. – Me tenias muy preocupado. –

-¿Qué me paso? – Pregunto tratando de incorporarse.

-Sufriste un infarto – Le contesto - El profesor Dumblendor te trajo aquí de inmediato, no debes de hacer esfuerzos tu corazón se ha debilitado mucho. –

-Remus cariño, podrías ir por agua me he despertado con mucha sed – Le pidió.

-Claro no hay problema, pero antes debo preguntar al sanador si puedes tomarlo –

Cuando el joven salió por su encargo ella se dejo vencer y lloro como no había llorado nunca. No podía acercarse a lo último que quedaba de su familia; Albus había sido muy claro con respecto a Harry y el cruel destino que le aguardaba.

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Habían pasado cuatro años desde la pérdida de su hijo y nuera. Ahora se encontraba afuera de un jardín de infantes, escondida tras una capa de invisibilidad de mala cálida, (no sabía en donde quedo la capa que Harold le diera a James) pero eso no era lo importante. Lo importante era que estaba viendo a su nieto Harry esperar, pacientemente a que esa inútil que tenía por tía lo recogiera. No sabía en que estaba pensando al dejarse convencer por Albus, para dejarles a eso muggles buenos para nada a su pequeño tesoro. Estaba tan delgadito y se veía tan mal nutrido, pero sus ojitos eran tan tristes que hacían que su corazón se empequeñeciera. Vigilando que nadie la viese se retiro la capa y con cuidado se acerco al niño.

-Hola pequeño ¿Esperas a alguien? - Pregunto obsequiándole una pequeña sonrisa

-A mi tía vendrá por mi pronto – Respondió. Esperaba solo ya que Dudley no había ido al colegio por tener una gripe.

-OH bueno mientras esperas ¿no te gustaría tomar un helado conmigo? – Le ofreció.

-¡Sí!, pero mi maestra dice que no debo aceptar nada de extraños y tu eres una extraña – Le dijo, haciéndola sentir más miserable de lo que ya se sentía.

-A, si ese es el caso mi nombre es Helen, ves ya no soy extraña y si te preocupa yo iré por los helados, ¿de qué quieres el tuyo? – Le pregunto con la mejor de sus sonrisas.

-¡De chocolate, me encanta el chocolate! – Dijo emocionado y con un pequeño brillo en sus ojos verdes.

-Está bien, espera aquí –

Volvió con dos grandes conos de helado, le extendió uno a su adorado nieto y comenzaron a platicar sobre las cosas que le gustaban a Harry. Por un momento se sintió plenamente feliz después de muchos años de no serlo.

Su burbuja de felicidad fue rota al escuchar un claxon; la tía del niño había llegado. Le irrito que ni siquiera se bajara del auto para ir por él. Harry se despidió de ella dándole una hermosa sonrisa, que ella atesoraría enormemente.

Solo tenía que esperar seis años más, a que su nieto recibiera la carta de Hogwarts, Dumblendor le había prometido que cuando eso pasara podía acercarse a Harry; solo un poco más y podría abrazar fuertemente a su pequeño niño.

Lo que ella no sabía era que su roto corazón no aguantaría tanto tiempo.

Gracias a quienes leen.

Nos leeremos la proxima semana