Capitulo V

-Hey Hermione, mira creo que encontré algo- le llamo Ron, quien sostenía un libro.

-Ron dime que no estás tomando como fuente ese viejo libro de fabulas infantiles – Le reprendió la castaña – Solo faltan tres días para la audiencia, aun no encontramos nada sobre el sapo que se llevo a Harry. ¡Y TU PIERDES EL TIEMPO CON INUTILES CUENTOS PARA NIÑOS! – Le grito exasperada.

-Bueno es lo más cercano que he encontrado – Se defendió de la histeria de su amiga – Mira llevamos dos semanas buscando, en cada libro de esta casa y solo en este viejo libro hacen referencia a un sapo gigante, que habita en una región desconocida del oriente –

-¡Oh claro! – Dijo al tiempo que le arrebataba el libro – Le aremos caso a una fabula, donde el sapo habla y tiene un pacto de sangre con su domador. Por favor Ronald eso es ilógico y solo un absurdo cuento. Te recuerdo que los animales no hablan ninguna lengua humana. Así que deja de perder el tiempo y ponte a buscar, en el monstruoso libro, haber si encuentras algo útil y no fantasías – Finalizo su amiga.

-Pero Mione ya lo revise tres veces y no hay nada – Decía el aludido totalmente desganado.

-No me importa a lo mejor omitiste algo en las anteriores veces – Le ordeno tajantemente; mientras ella leía "Artes Oscuras y como reconocerlas"

Ron refunfuño, pero le hizo caso y por cuarta vez hojeaba el dichoso libro. No sabía que era peor; Ginny llorando en cada esquina, las burlas de los gemelos, el que Sirius y su madre estuvieran en un colapso total de nervios desquitándose con Mundungus, o la histeria de su amiga castaña. ¡Por Merlín! Ese había sido el peor verano del que tuviera memoria. No es que no estuviera preocupado por su amigo, pero tanto estrés y preocupación pronto acabarían con él. Esperaba que Harry estuviera bien y regresara pronto para poder patearlo, por tenerlos en ese estado.

Lo que Ron no sabía era que pronto su amigo regresaría, dándole un argumento que le restregaría a Hermione por mucho tiempo; al haber encontrado antes que ella información sobre el sapo, demostrando por una vez que la razón la tenia él.

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Habían pasado nueve días desde, su casamiento y no podía estar más que feliz. Todo ese tiempo despertaba como esa mañana; sujetando entre sus brazos el hermoso cuerpo de su kitsune. Tener al dobe a su lado era estar en el paraíso, lo mismo que hacerle el amor todo esas noches. Jamás se cansaría de ese cuerpo que gustoso se le entregaba. El aroma a frutilla y flores que desprendía su cabello, su piel suave y tostada, sus dulces labios sin los que no podía vivir, en fin todo él era una delicia para sus sentidos. Sentía que después de mucho tiempo era plenamente feliz.

Aunque aun había algo que lo incomodaba. Y tenía que ver con cierto joven de ojos verdes.

Su primo Harry, a pesar del tiempo transcurrido, aun le ocultaba algo; al parecer eso que ocultaba en verdad le atormentaba seriamente. Recordó lo sucedido, los primeros días que su Ototo paso en la casa. Siempre alerta a cualquier ruido, ahora sabia porque se refugiaba en el palo de madera. Pero lo que lo tenía completamente absorto era lo sucedido en la tercera noche.

Los gritos del ojiverde lo tumbaron de la cama y kunai en mano entro en la habitación de enfrente, para encontrarlo aferras fuertemente las mantas y bañado completamente en sudor. La pesadilla debía de ser horrible para tenerlo en ese estado. Le escucho llamar a sus padres como haría un niño que teme a la oscuridad, decir que "había vuelto" y matado a un tal Cedric. Se acerco sigilosamente a él, le abrazo acunándolo en sus brazos y comenzar a susurrarle palabras tranquilizantes; justo como Itachi hacia cuando tenía seis años y el de las pesadillas era él, colmándolo de la misma manera. Al poco rato Harry despertaba, se aferraba a su pijama y se tranquilizaba. Él por su parte no le soltó, quedándose a su lado sin decir nada, hasta que el chico poco a poco recuperaba nuevamente el sueño y volvía a dormir ahora en su regazo. A la mañana siguiente solo se limito a decirle que no lo presionaría sobre la pesadilla.

Tal vez lo más lógico hubiera sido sonsacarlo a decirle que era eso del chico muerto, pero en poco tiempo que llevaban conviviendo, se había dado cuenta que su Ototo se guardaba para sí muchas cosas. Que temía al rechazo por lo que era y no quería causar muchas molestias. Tal pareciera no estar acostumbrado a recibir un buen trato por parte de su antigua familia. Bueno como su nueva meta se proponía hacer que el ojiverde se abriera y le quedara claro que era amado y apreciado por su nueva y pequeña familia; que tenía un nuevo lazo.

Con esto en mente se dedico a besar el rostro de su esposo, para despertarlo como hacia todas las mañanas desde que se casaron. Notando enseguida como el rubio se removía en sueños, abría sus hermosos ojos e iluminaba su mañana con una de esas sonrisas que eran solo suyas.

-Buenos días teme – Saludaba el rubio - ¿Dormiste bien? –

-Buenos días dobe – Respondió con una media sonrisa al tiempo que agregaba – Yo siempre duermo bien cuando estoy a tu lado – finalizo besando los labios de su esposo.

Después de los arrumacos y mimos matinales, ambos se levantaron, se ducharon y bajaron a preparar el desayuno. Harry aun no despertaba así que le dejaron dormir, entre más descansado estuviera mejor. Ese día volverían a Londres, para asistir a la audiencia del ojiverde.

Aquel que pensara que Naruto Uzumaki se alimentaba de ramen instantáneo porque no sabía cocinar…………….estaba totalmente en lo cierto, su dobe era eso un dobe, demasiado torpe en esos menesteres, así que era él quien se encargaba de cocinar; mientras el rubio ponía la mesa y trataba de ayudarlo en cosas sencillas, como acercarle las cosas que necesitaría.

Termino de preparar el desayuno al tiempo que su Ototo entraba a la cocina bostezando, listo para partir después de alimentarse.

En esos días habían cambiado totalmente las horribles ropas tamaño extra grande que el ojiverde usara por prendas de su talla que le quedaran bien. Sobra decir que todas sus playeras, camisas y yukatas que utilizaba para dormir, tenían grabadas el escudo del clan. Al principio esto incomodo un poco a Harry, pero cuando él le explico que era tradición que los miembros de un clan llevaran el escudo de este, para distinguirse de los demás, pareció no molestarse tanto.

-¿Estás preparado para irnos Harry-Kun? – Pregunto el ojiazul mientras desayunaban

-Si tengo las cosas que usare en el baúl y estoy más que listo – Respondió

-Bien, terminaremos de desayunar, sellaremos tus cosas en un pergamino e iremos a encontrarnos con Kakashi – Sentencio el Uchiha.

Le había costado pedirle al enmascarado que fuera con ellos y acompañara a Harry como su tutor en la dichosa audiencia. El ojiverde les explico que en su país la mayoría de edad era a los diecisiete años y que debían de tener veinte para ser tomados en cuenta como tutores de alguien, por lo que no podían presentarse como tales. Eso era raro ya que ellos eran considerados mayores de edad desde los doce, cuando se volvieron gennins. El lugar de donde provenía su Ototo era muy raro.

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Llevaban más de dos horas esperando al ex sensei de su primo. No podía creer que un ninja de su categoría fuera tan impuntual; si eso sucedía en su audiencia estaba perdido. Tal vez sería mejor pedírselo al señor Weasley, lo que le hacía recordar que Hedwig seguía con sus amigos y no había recibido ninguna carta preguntando por su paradero; tal vez el halcón que Sasuke pretendía enviarles tampoco trajera contestación y él no volvería Hogwarts. Y no pudo seguir preocupándose porque Kakashi llegaba justo en ese momento envuelto en una nube de humo.

-¡Llegas tarde! – Le grito un furioso Naruto – Ni siquiera sé porque nos esforzamos en seguir llegando a tiempo, cuando es lógico que tu siempre llegaras tarde Kakashi sensei –

-Mo Naruto no te enojes, me perdí en el camino de la vida y por eso no pude llegar a tiempo – Se defendió el peliplata. Dejando asombrado a Harry quien nunca había escuchado una escusa tan patética.

-Ya deja de decir tonterías y vámonos, hemos perdido demasiado tiempo esperándote – sentencio Sasuke que no se veía nada contento.

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Remus, los Weasley, Hermione y él, se sentaron a cenar, después de la última reunión de la orden; que había servido para dos cosas: nada y hacerle sentir más miserable de lo que ya se sentía. Mañana seria la dichosa audiencia y su cachorro seguía sin aparecer. El ministerio inevitablemente se enteraría que estaba perdido y por ende, Voldemort también lo sabria; lo que no era nada bueno ya que dadas las circunstancias el señor oscuro, tendría más métodos para encontrarlo ahora que no estaba bajo la protección de Dumbledore.

La cena era silenciosa nadie tenía ganas de decir nada, ni siquiera los gemelos que siempre estaban bromeando y tratando de animarlos a todos.

El postre y la monotonía de la cena fueron interrumpidos, por un fuerte chillido y algunos picotazos en la puerta de su cocina. Con sigilo se levanto, tomo fuertemente su varita y se dirigió a abrir la puerta. Sintió y vio una mancha café pasar sobre su cabeza. Volteo rápidamente, para enfrentar cualquier cosa y ahí en medio de la mesa frente a Arthur se encontraba un magnifico halcón, que le estiraba la pata derecha donde podía verse un mensaje dirigido al pelirrojo.

-Cuidado Arthur – Dijo Remus después de salir del estupor que el ave causara - no sabemos de quien pueda ser ese halcón. Deja que yo lo vea – Trato de quitarle el mensaje al bicho ese cuando, este abrió el pico chillo y amenazo con enterrarle las garras a su lobo por atreverse a tomar algo que no era dirigido a él.

-Parece que solo permitirá que tu lo tomes Arthur – Dijo acercándose.

El patriarca Weasley con algo de temor tomo el mensaje, esta vez el ave no protesto y dejo que le quitara lo que llevaba para él. Aun con precaución abrió el mensaje y por unos momentos se quedo estupefacto.

-¡Por Merlín Arthur! ¿De quién es? ¿Qué dice? – hablo Molly, quien esta vez por la sorpresa no saco de la cocina a los chicos que hacían todo lo posible por seguir desapercibidos a los ojos de su madre.

-Es que…………valla……….. Parece ser una carta de Harry – Dijo el señor Weasley totalmente sorprendido.

Hubo una exclamación general de asombro y Sirius trato de quitarle las primeras noticias que tenia de su ahijado en casi un mes, pero el maldito bicho ese se lo impidió, al plantársele en frente y enseñarle que tan afiladas tenia las garras.

-Al parecer solo dejara que tu tengas y leas la nota Arthur – Dedujo Lupin – y creo que espera respuesta.

-¿Pero como sabremos que en verdad es de Harry? – Cuestiono Molly

-Iré por su última carta – Se apresuro a decir Hermione – Así podremos comparar la letra – Ni bien termino cuando salió como rayo en busca de la carta.

-¿Y qué dice papá? – Pregunto Ron.

-Momento – Ordeno la pelirroja – Ustedes fuera – Dijo reparando en que se encontraban ahí.

-Pero mamá es mi amigo – Dijo Ron – Tengo todo el derecho de saber a donde ha estado –

-Déjalos quedarse querida no creo que sea una trampa - Apoyo su padre

Molly no pudo seguir con la discusión debido a que Hermione entraba corriendo a la cocina con la última carta de Potter.

-Aquí…..aquí esta – dijo tratando de recuperar el aliento – Y bien que dice –

Esta vez el señor Weasley no perdió tiempo y comenzó a leer lo que Harry ponía en el mensaje.

"Estimado señor Weasley.

Antes que nada déjeme decirle que estoy bien y a salvo.

La razón por la cual salí de casa de mis tíos, es algo que debo decirles de frente; espero no haberlos preocupado mucho, pero no tenia forma de avisarles que tenía que salir, ya que como sabrá Hedwig está con Ron, Hermione y Sirius esperando respuesta a mi última carta. Esperaba pudieran enviarla para así poder contestarles en donde estaba, pero dado que mañana es la audiencia disciplinaria en el ministerio y yo no sé llegar, pedí prestado este halcón para poder comunicarme con usted y así pedir por favor nos veamos mañana frente al Big Ben a la hora que usted crea conveniente, para que pueda guiarme al ministerio.

Esperando que todos estén bien y pueda acompañarme

Harry J. Potter.

PD. No se preocupe de que el halcón pueda ser interceptado; está plenamente entrenado para evitar ser capturado y solo deja leer el mensaje a la persona a quien está dirigido."

Arthur finalizo y Sirius pudo darse cuenta por los rostros que tenían Ron y Hermione, que se sentían igual de miserables que él. Todo indicaba que Harry quería avisarles que estaba siendo secuestrado y no podía comunicarse con ellos, porque por "seguridad" no podían enviarle respuesta. Se suponía que esperarían solo unos días para poder sacarlo de casa de sus tíos y llevarlo a la seguridad del cuartel, con él; pero esos vándalos se les habían adelantado. No pudo seguir lamentándose, porque Molly entre protestas enviaba a sus hijos a dormir.

-Bien creo que tenemos que reunirnos nuevamente con la orden – Dijo Remus, mientras Molly iba por los polvos flu y comunicarse con todos.

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Harry esperaba pacientemente en el hotel junto a su familia, la respuesta del señor Weasley. Contaba que pudieran responderle y no estuvieran molestos con él por no haberles avisado antes, pero no era su culpa el verse incomunicado.

-No te preocupes Ototo Toru, volverá pronto con tu respuesta – Le dijo Sasuke – los halcones ninjas nunca fallan una misión, sus ojos pueden ver y encontrar cualquier cosa –

Harry le sonrió y volvió a fijar su mirada en el cielo, esperando su anhelada respuesta.

Se encontraba profundamente dormido, cuando escucho el chillido del halcón y como picoteaba en la ventana. Al reconocer el sonido se paro inmediatamente, dándose cuenta que Sasuke y Naruto también se paraban. Abrió la ventana y dejo pasar al ave, retiro el mensaje con impaciencia acercándose a la mesa al lado de su cama, para poder ponerse los lentes y dejar de ver letras borrosas.

-Y bien Ototo ¿Qué te han respondido? – Pregunto su primo.

-Dicen que me verán en el lugar acordado a las seis de la mañana – contesto realmente relajado y feliz.

-En ese caso será mejor regresar a dormir es más de media noche y tenemos que madrugar – Dijo Sasuke al tiempo que empujaba a Naruto asía su cama, acostarse y abrazarlo como su fuera su osito de peluche preferido.

Él por su parte también se acostó, pero le fue difícil conciliar el sueño. Estaba sumamente nervioso por la audiencia; temía ser expulsado de Hogwarts, esto no le preocupaba tanto como cuando vivía con los Dursley ya que ahora tenía una familia que le apoyaba en todo. Lo malo sería no ser mago nunca más y dejar de ver a sus amigos, quienes habían estado con el todo ese tiempo. También le preocupaba que estuvieran enojados con él por desaparecer así sin más. Lo que lo llevaba a convencerse que no fue su culpa el que no pudiera utilizar a Hedwig para decirles de su partida. Con esto en mente dormitaba, sin conseguir por completo el sueño y cuando al fin creyó que podía dormir, fue momento de levantarse e ir a enfrentarse a uno de sus más grandes miedos.

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A pesar de ser verano, la mañana era un poco fría. Padfoot sobre sus cuatro patas podía sentir el rocío de la mañana acariciar su pelaje negro. Caminaba al lado de Arthur, solo tenían que doblar una esquina y estarían en el pequeño jardín frente al Big Ben, donde después de veinte días de angustia, volvería a saber y sobre todo ver a su ahijado.

Le había costado mucho convencer a Dumbledore y a la Orden en general para que lo dejaran ir en esa forma con Arthur. No podía estar tranquilo hasta ver a su cachorro y darles su merecido a esos mocosos insolentes que se habían atrevido a secuestrar a Harry.

La noche anterior ningún miembro fue capaz de ponerle un solo hechizo a la maldita ave, que trajera la carta de Harry. Por eso decidieron contestar y preparar una pequeña emboscada en caso que el ojiverde estuviera siendo amenazado o fuera usado como rehén de esos desconocidos. Arthur y él eran la parte visible, los demás se acercaban con sigilo y sin ser vistos detrás de ellos.

Unos pasos más y al fin pudo verlo; ahí en el jardincillo se encontraba por quien no dormía bien, de solo pensar si se encontraba todavía con vida. Estaba acompañado por dos chicos que calzaban a la perfección con los descritos por el inútil de Fletcher; también estaba un hombre al parecer de edad por el cabello canoso. No podía ver su cara ya que el sujeto sostenía un libro justo enfrente de su cara.

Ladro y Harry volteó a verlo con una hermosa y gran sonrisa en el rostro; se veía un poco diferente con ese pantalón negro y camisa azul con un extraño dibujo en la espalda.

-¡PADFOOT! Te extrañe – Decía al tiempo en que se ponía a su altura.

El gusto de lamer el rostro de su cachorro no le duro mucho, ya que el chico de cabello negro jalo a Harry hasta dejarlo atrás de él, quedando en medio de los dos chicos secuestradores; el hombre del libro seguía sin moverse, como si fuera ajeno a todo eso.

-¿Sasuke que sucede? – Pregunto el ojiverde desde su nueva posición.

-Sucede que "eso" – Dijo señalándolo - no es un perro, además de que estamos rodeados.

¿Cómo demonios se había dado cuenta? Es decir, era muy difícil reconocer a un animago aún con el hechizo adecuado. Bueno eso por el momento no era lo importante, lo primordial ahora era rescatar a su cachorro.

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Omeake

Era tan humillante ser tratado de esa forma. Si admitía que había cometido un error, que se había equivocado; pero por Merlín era humano por lo tanto no era perfecto. Lo peor era que no podía escaparse fácilmente. Al parecer la pelirroja le había suministrado una poción de atadura a la casa en la ultima cena que tuvieron, así que hiciera lo que hiciera inevitablemente a las cuatro en punto estaría en su tortura personal.

El primer día después de la desaparición de Potter, había llegado a la casa para ver que podía tomar de las cosas valiosas que Sirius tiraba todos los días por el simple hecho de haber pertenecido a cualquiera de sus familiares. Se encamino a la cocina para hurgar en las bolsas de basura que ahí se encontraban; cuando vio sobre la mesa un gran vaso de Whiskey de fuego, por lo que podía ver de muy buena calidad. No lo pensó dos veces y lo tomo todo de un solo trago.

Al beber la última gota del vaso, se sintió mareado y fue como si el tiempo retrocediera y lo llevara a vivir el peor día de su vida; aquel en el que su preciado cargamento de huevos de pixes, fuera confiscado por el ministerio y él estuviera a punto de ir a Azkaban, esa vez se había salvado por poco.

Los días siguientes fueron peores. Cuando acepto un dulce de la única hija de Arthur, no pudo salir del baño por lo menos en tres horas.

Molly prácticamente lo había ofrecido a sus hijos mayores como conejillo de indias, para que pudieran probar sus extraños dulces y cosas de broma. Los chicos le caían bien, pero después de varias hemorragias y ronchas ya no estaba tan seguro.

Sirius tampoco se quedaba atrás, poniendo en las cosas que tiraba toda clase de cosas repugnantes que no se quitaban por más remedios que le dieran en el callejón Diagon y alrededores. O como aquella vez que estuvo pegado a una pared de la casa por más de cuatro horas, o………….

Podía seguir enumerando las cosas que ese par urgían en su contra, pero de solo recordarlo era como volverlo a vivir.

Lo único que le quedaba era esperar por su propio bien que el chico Potter aun respirara.

Gracias a quienes leen aqui esta el siguiente cap