Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.


Capítulo 2: Pepero y pocky.

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Incluso después de su pequeña conversación, Hana no esperaba que Murasakibara hablara con ella de nuevo o se molestara en reconocer su existencia. Hasta ahora nunca lo había hecho.

Pues bien, ella estaba totalmente errada. Cuando el maestro salió por una urgencia a la sala de maestros, Hana sacó un paquete de pepero y empezó a comerlo. No tardó en sentir una pesada mirada sobre ella. Y se sorprendió al descubrir que la atención de Murasakibara era exclusivamente para ella. O más bien para la caja de dulce en su mano.

Entonces Murasakibara señaló la caja.

―Tú tienes algo sabroso otra vez.

Independientemente si le dibujó en la cara o no, Hana no estaba dispuesta a compartir sus dulces con él nuevamente. ¡El pepero era su dulce favorito! que le haya dado uno antes era un avance increíble.

De repente, sintió que la caja salió de sus dedos mientras que la mano de Murasakibara sostenía su brazo para evitar que ella se opusiera. Él consiguió el bocadillo exitosamente y procedió a comerlo.

―¡Oye! ―Hana se paró mientras lo apuntaba con el dedo índice.

―Uhm... ―Murasakibara la miró con pereza mientras tenía en su boca el palo de caramelo. ―¿Qué?

La rubia lo miró fijamente durante un momento antes de agachar la cabeza en resignación. ―Por lo menos vamos a compartir ¿quieres?

Ella no recibió respuesta pero al cabo de unos segundos, la caja estaba siendo empujada para que ella tomara un palo de pepero.

Se encontró sonriendo nuevamente mientras lo veía masticar el extremo del dulce.


Hana supuso que todo comenzó cuando ella no expresó su queja el día que Murasakibara se apoderó de la caja de dulce. Ella pensó que este era su karma por haberle regalado crema de envejecimiento a su madre el día de su cumpleaños (lógicamente las modelos deben estar jóvenes y bellas para su trabajo así que esto fue una broma muy graciosa).

De cualquier manera, y por razones que ella no conoce, Hana no podía decirle que no a Murasakibara cada vez que él quería algo de ella, en lo que se refiere a cosas de dulces.

Todo esto comenzó con una simple y primera petición.

―Hana-chin. ―Murasakibara la llamó. ―¿Podrías ir y buscar pocky por mí? ―él apoyó la barbilla en la mano mientras la miraba con pereza.

Hana primero quedó en shock ante la extraña palabra que acompañaba su nombre con la que se estaba dirigiendo a ella.

La chica no le vio un problema serio al hacerle un favor al gigante que se sienta junto a ella. De todas formas, ella iría a comprar algo para beber.

―Claro que sí. ―dijo, dedicándole una sonrisa y saliendo del salón de clases.

Pero entonces la tendencia comenzó.

Por supuesto, el estar haciendo mandados a Murasakibara trajo un poco la atención de sus compañeros de clase que probablemente se preguntaban ¿por qué la chica de intercambio le hacia todo al gigante de cabello purpura? pero con el tiempo, la atención se desvaneció ya que los estudiantes tienen que ocuparse de otras cosas.

Pero esto no pasó desapercibido por el equipo de baloncesto de la escuela. Fue allí donde Hana se enteró de que Murasakibara jugaba baloncesto. Uno de los miembros fue en busca de la chica rubia.

Se presentó como Wei Liu.

―Como compañero extranjero, sé que es extraño y difícil el vivir en otro país. Pero eso no quiere decir que tu debas sentirte intimidada por Murasakibara. Él nada más es un idiota sin sentido.

Hana no se sentía intimidada exactamente. Ni siquiera sabía cómo se sentía al estar haciendo esto. Ella pudo observar que en una de las esquinas estaba algunos de los miembros del club de baloncesto.

Murasakibara se sintió ligeramente ofendido al haber sido llamado "idiota sin sentido" pero lo dejó pasar.

Cuando Liu terminó de hablar con la rubia, se encontró con su equipo que estaba en cuclillas en la esquina espiando todo el asunto. Los chicos, a excepción de Murasakibara, tenían los ojos cautelosos a la espera de ser reprendidos por estar entrometiéndose en donde no los llaman.

Pero en cambio, Liu bajó la mirada para ver a Murasakibara. ―No deberías intimidar a las niñas lindas como ella.

―No estoy intimidándola. ―dijo con la boca llena de papas fritas. ―Ella solo me está haciendo favores, creo.

Liu levantó una ceja cuestionando pero no dijo nada más.

Hana tuvo una gran sorpresa cuando Murasakibara le entregó una caja de pocky con un puchero. Eso a ella le pareció tan lindo aunque él se veía que estaba sufriendo por dejar ir el dulce.

―Para ti. ―dijo con indiferencia. ―Por todas las veces que me compraste o compartiste dulces conmigo.

Ella pensó que una simple caja de pocky no podía compensar todas esas veces pero, la intención es lo que cuenta ¿no? sonrió mientras aceptaba la caja y se dispuso a comer.

Murasakibara no esperaba que la rubia compartiera el dulce con él.

―¿Nunca has odio hablar sobre que si compartes los dulces, serás mucho más feliz? ―ella le dijo con una sonrisa.

El chico la miró antes de tomar una barra de caramelo.

―Gracias.

Si, para ella no fue un gran problema el hacer feliz al chico con solo comprarle dulces. Tal vez era porque fue la primera persona en Yosen que le ha hablado mucho más allá de un saludo, o una despedida. Aunque solo fuera para pedirle cosas.