Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.
Importante: la letra cursiva es el hablando alemán.
Capítulo 4: El partido de práctica.
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Hana nunca pensó que la idea de la banda elástica volviera a repetirse. Esta mañana, antes de entrar a clase, Murasakibara le pidió que atara su cabello. Ella lo hizo sin ningún reproche pero casi al instante, atrajo una manada de chicas con los ojos muy abiertos. Sin embargo, era el gigante purpura de quien se habla por lo que simplemente siguió comiendo su barra de caramelo y pasar como si nada.
Incluso cuando perdió sus diez minutos de popularidad, Okamura le dio miradas de celos a Murasakibara, Fukui rodó los ojos mientras Liu suspiró. Himuro solo rio con diversión. Hana no sabía si se trataba del mal humor de Okamura o de Murasakibara siendo ajeno a las miradas de las niñas.
Pero es que realmente no se puede negar que se veía muy bien.
―Oi, Atsushi, ¿Por qué tienes el cabello así? ―preguntó Fukui.
―Hana-chin dijo que me veía bien así. ―fue la única explicación antes de volver a meter otra barra de caramelo.
En un instante, los ojos de los titulares de baloncesto se volvieron hacia la rubia haciendo que ella se petrifique.
―Bueno... ―dijo Liu rompiendo el silencio. ―Supongo que está bien...
Y ahora que Hana lo pensaba, estaba pasando mucho tiempo con el equipo de baloncesto. Ella sabía que era a causa de Murasakibara ya que el muchacho la arrastraba a las prácticas del club. Y a veces, Saya se iba tras ella para poder ver a chicos sudorosos pasar bolas de color naranja.
Una de las pocas cosas con las que Hana no podía era con el sudor. Le daba asco toda sustancia liquida que saliera del cuerpo. Pero ya que ella no le puede negar nada al gigante, se dijo a si misma que por lo menos puede ver como practican.
La rubia suspiró cerrando los ojos.
―Hola. ―ella abrió los ojos al escuchar la voz suave. Miró a Himuro que estaba sonriéndole. Hana pudo haber dicho que era divino si no estuviera sudando. ―¿En verdad apesto tanto?
―Lo siento pero…sí. ―Hana sintió que Saya la pellizcó y se acercó a susurrarle.
―¿A quién le importa que un chico caliente esté sudando, Kanzaki-san?
Himuro miró a Murasakibara que ni siquiera registraba su presencia. Más bien parecía estar dormido. Luego se volvió a la rubia. ―Tú y Atsushi parecen que están demasiado cerca. Me parece sospechoso.
―Solo somos compañero de clase. ―Hana aclaró incomoda.
―¿Segura?
―Si. Supongo que a él le gusta mi cultura.
―¿Pero no piensas que es raro que quiera estar cerca de ti? ―preguntó Saya.
―Creo que solo me ve como su máquina expendedora de dulces. ―Hana dijo riendo.
―Si a eso vamos, entonces yo también soy su máquina expendedora. ―Himuro también rio.
―Me pregunto por qué en Alemania no venden pepero. Es tan deliciosa. ―dijo Hana mientras ponía su dedo índice en la barbilla.
―En Estados unidos tampoco lo venden.
―¿Himuro-san, vienes de Estados unidos? ―preguntó Saya sorprendida.
―Si. De Los Ángeles. ―el pelinegro respondió.
―Siempre he querido ir allí. ―dijo Hana.
A Hana le gustaba hablar con Himuro porque era amable y brillante y era imposible no tomar un gusto inmediato de él (si se ignora su atractivo rostro, claro está).
Mientras ellos conversaban, Murasakibara se "despertó" y puso sus largos brazos alrededor de los hombros de Hana, apoyando su pecho contra la espalda de la chica y metió la barbilla en su cabello rubio. La mujer se congeló en el repentino contacto.
―Muro-chin, ¿Qué estás haciendo aquí? ―Murasakibara dijo arrastrando las palabras.
―Solo tenía una conversación agradable con Hana. ―contestó casualmente el aludido.
―¡Atención! ¡Quiero que todos se reúnan en la banca ahora! ―la entrenadora ordenó.
Uno a uno de los jóvenes fueron llegando a sentarse alrededor de donde se encontraban Hana (aun con Murasakibara arriba de ella) y Saya.
―Escuchen. Este sábado tendremos un partido de práctica contra la preparatoria Shutoku de Tokio. Ellos vendrán aquí a Yosen y nosotros les demostraremos que tan buenos somos, ¿entendido?
―¡SI! ―todos los muchachos dijeron.
Cuando todos se fueron a duchar, y Saya tuvo que excusarse para ir al baño, Hana ya no sentía la espalda, literalmente.
―Uhm….Atsu-chan, ¿podrías quitarte, por favor?
Ella no podía ver su rostro, pero sabía que estaba contemplando la opción ya que no respondió inmediatamente.
―Yo no quiero… ―dijo simplemente.
Hana solo suspiró. ―Bueno…
El viernes después de clase, Hana estaba empacando sus cosas, cuando Himuro vino en busca de ella. Lógicamente, todas las niñas del salón de clase besaban el suelo por donde pasaba el pelinegro. Algo muy gracioso de ver, pensó Hana.
―Hana, ¿te gustaría venir a ver el partido mañana? ―preguntó Himuro una vez llegó al asiento de ella y el chico gigante.
Ella lo pensó un momento. Ciertamente no había que hacer ese sábado por lo que venir y ver un partido sonaba más interesante que quedarse en casa viendo películas románticas o de comedia.
―Sí, eso sería genial. Tal vez y les traiga limones en miel. ―respondió la rubia finalmente.
―Eso suena bien. Entonces yo ya me voy. Nos vemos mañana, Hana, Atsushi. ―Himuro se despidió e hizo su camino a la puerta.
―Hana-chin, vamos a comer helado. ―Murasakibara dijo de repente.
―De acuerdo. ―Hana ya se estaba acostumbrando a las peticiones tan repentinas de su amigo de cabello purpura.
Y así, ellos fueron a la tienda de conveniencia más cercana y comieron helados.
Al día siguiente, Hana se levantó temprano para hacer los limones bañados en miel que alguna vez aprendió a cocinar viendo un programa en tv. Su madre de acogida había acabado de llegar del su turno del hospital y solo se tomó una taza de café. La rubia pensó que los trabajos en hospitales deben ser muy duros.
Al terminar de cocinar, la chica se duchó, se vistió y salió directamente a la escuela.
Este iba a ser el primer partido de baloncesto que ella iba a presenciar en su vida. En su antigua escuela en Berlín, no había un equipo para este deporte.
Cuando ella llegó a la escuela, pudo notar un autobús que seguramente transportaba al equipo que venía de Tokio. La primera persona que bajó del autobús fue una pelinaranja que al segundo fue empujada por un rubio.
Hana se encogió de hombros y entró al instituto.
Hana se encontró con el equipo pocos minutos después.
―¿Qué haces aquí? ―preguntó Fukui.
―No seas grosero, Hana-chan vino para animarnos. ―dijo Okamura.
―Me alegra que hayas venido, Hana. ―dijo Himuro.
―Hana-chin, quiero bocadillos. Vamos a comprar. ―Murasakibara arrastró a la chica a la máquina expendedora.
Cuando llegaron, la chica de hace un rato estaba parada allí en la máquina. Y se había llevado la última barra de chocolate.
―Ya no quedan barras de chocolate. ―Murasakibara dijo con un leve enojo a la chica.
―¿Y eso que? ¿Son todas tuyas? ―preguntó ella mientras mordía la barra.
―Discúlpalo, él solo está triste porque ya no quedan. ―Hana tuvo la leve intuición de que debía interrumpir.
―Dámelo. ―ordenó Murasakibara.
―¿Disculpa? ―la pelinaranja parecía enojada.
―Dámelo. ―repitió el chico alto.
―No. ―ella negó.
―¡Dámelo!
―¡Que no!
―Pareces una naranja. ―Murasakibara dijo de repente.
―¿¡QUÉ ESTÁS DICIEN…
―Atsu-chan, no digas eso. ―Hana regañó.
―Murasakibara. ―todos voltearon a ver al dueño de la voz. Un chico de cabello verde se acercó a ellos.
―¿Mido-chin? ―dijo Murasakibara. ―Oh, son del mismo instituto. ―dijo el chico notando que tenían el mismo uniforme.
―Si. ―respondieron los dos al mismo tiempo.
Después de eso, se presentaron como Okita Kazumi y Midorima Shintarou. Al parecer, el peliverde era una de los excompañeros de Murasakibara cuando iba a Teiko.
―¿Qué le pasó a tu nariz? ―preguntó Midorima.
―Tuve un pequeño accidente. ―Murasakibara dijo mientras miraba a Hana.
―Entonces eso es lo que le molió el cerebro. ―murmuró Kazumi.
―Mido-chin, tu novia tiene los mismos pechos que Sa-chin… redondos y….
―¡AHORA SI LO MATO! ―gritó Kazumi pero antes de tirarse encima del jugador, fue detenida por Midorima y cargada como un costal de papas mientras se la llevaba lejos.
―Atsu-chan, debes dejar de decir todo lo que pasa por tu cerebro. ―dijo Hana mientras caminaban de regreso al gimnasio.
El partido de práctica fue muy interesante, decidió Hana. Aunque los chicos perdieron, gracias a que Yosen no tenía jugando a su prodigio pero Shutoku sí. Aun así, fue solo una diferencia de un punto por lo que no fue una derrota total.
Hana se enteró del torneo llamado la Inter-High que se celebrará pronto y obviamente el club de baloncesto de Yosen iba a participar.
Y por supuesto, la rubia iría a ver sus partidos.
