Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.

Importante: Las oraciones en cursiva son el hablado alemán.


Capítulo 5: Tutoría.

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Cuando Murasakibara llegó a clase sin la gaza en su nariz, lo primero que Hana hizo fue acercarlo a su altura para poder inspeccionarle bien el rostro. Hecho que no molestó al más alto. Los restos de la lesión quedaron en solo una diminuta cicatriz. Hana pensó que al chico debió haberle dolido mucho eso.

Luego, llegó el momento de la adrenalina pura.

O eso era lo que pensaba Hana al entrar en el salón de clase para tomar el último examen de la semana.

El examen de inglés.

Y a pesar de que se preparó como se prepara su madre en las sesiones de fotos (muchísimo) no se sentía segura a la hora de responder las preguntas. Estuvo al punto de pensar que lo que estaba intentando leer era una especie de ritual satánico que estaba escrito en latín.

Al final, como todo estudiante mediocre, Hana respondió al azar.

Si, ella no se sentía nada orgullosa de hacer eso. Ahora se sentía mal, y tenía una calificación del 20% en el dichoso examen.

Precisamente por eso, es que ella prefirió aprender japonés.

―Kanzaki-san, tienes una especie de aura oscura que te rodea... ―dijo Saya a la hora del almuerzo.

―Tendré que tomar clases en el verano. A pesar que me preparé como no tienes una idea, perdí el examen. ―dijo la rubia con su cabeza enterrada en el escritorio.

―No creo que los maestros permitan que tomes clases de verano cuando tus calificaciones fueron las mejores de la clase. Omitiendo inglés. ―Saya intentaba darle ánimos a su amiga.

―Kanzaki-san, la maestra quiere hablar contigo. ―una compañera de clase vino en busca de la chica alta.

Hana suspiró antes de dirigirse a la oficina de maestros.

―Kanzaki-san, toma asiento. ―ella hizo lo que la sensei le dijo. ―Tu promedio de calificaciones es extraordinario, pero nos dimos cuenta de que fallas en una materia, la cual es inglés. Esto altera por completo tu gran marca.

―Ese idioma no se me da muy bien. ―dijo Hana en su defensa.

―Es por eso que los directivos han decidido darte otra oportunidad.

―¿Otra oportunidad? ―preguntó la rubia confundida.

―Presentaras nuevamente el examen. Pero tendrás el privilegio de tener un tutor para que te enseñe antes de que tengas que realizar la evaluación.

Y eso fue como oír el coro de los ángeles cantando "aleluya".

Por lo tanto, estás últimas tres semanas, Hana pondrá todo su esfuerzo en esas tutorías para no tomar las clases de verano. Y ella ya tenía el candidato perfecto para ser su maestro.

―¿Tutoría en inglés? ―preguntó Himuro sorprendido.

―Durante tres semanas. Después tomaré el examen, y esta vez definitivamente pasaré. ―explicó Hana.

―¿Qué pasa con la práctica de baloncesto?

―Puedo ir a hablar con tu entrenadora y pedir un permiso especial. Por favor, Himuro-kun, eres mi única esperanza. ―Hana se arrodillaría ante el muchacho si eso conseguía que dijera que sí. Para su gran suerte, Himuro es un caballero.

―Si consigues que la entrenadora Araki diga que sí, entonces yo seré tu tutor.

Por pura alegría, Hana se tiró a abrazar al chico. ―¡Muchas gracias, Himuro-kun! ―luego se percató de la presencia de su amigo de cabello purpura. ―¡Hola, Atsu-chan!

―Muro-chin, Hana-chin, ¿Qué pasa? ―preguntó el chico mientras comía un sándwich.

―Te lo cuento luego. Debo ir a buscar a Araki-san. ―y entonces Hana salió corriendo.

―¿Por qué te abrazó Hana-chin, Muro-chin?

Himuro no supo interpretar la razón de la pregunta de su amigo grandote. ―Estaba feliz, supongo.

―Uhm…. ―el chico lo miró con pereza.

La rubia caminó en busca de la aterradora (si, Hana nunca había conocido a alguien así) entrenadora y cuando la encontró, tragó saliva y empezó a sudar.

―Oh, tu eres la chica que frecuenta los entrenamientos. ¿Qué haces aquí? ―Hana se sorprendió al ver lo suave que estaba hablando con ella.

―Vengo….para pedirle permiso de que Himuro Tatsuya pueda llegar una hora tarde a la práctica las últimas tres semanas. ―dijo Hana con calma.

La entrenadora se quedó meditándolo. ―Sabes que en este momento estamos con los partidos de la Inter-High. ―Hana asintió. ―Por lo que debes estar consciente de que ellos no pueden faltar al entrenamiento.

Hana se mordió el labio inferior. ―Pero….solo es una hora tarde. Yo haré lo que sea, por favor, en verdad necesito que Himuro-kun me ayude.

Araki Masako era una persona estricta, pero no por eso no entendía la situación de la chica en frente de ella.

―Muy bien. ―los ojos azules de la rubia alumbraron ante el permiso dado. ―Pero Himuro tendrá que hacer el doble de entrenamiento y tu…. nos acompañaras al campamento de verano.

―¿El campamento de verano? ―Hana ladeó la cabeza.

―Una actividad oficial del club de baloncesto. Necesito manos extras con los muchachos. ―ella explicó.

―¿Eso no es el trabajo de los gerentes?

―Sí, pero en vista que no tenemos uno, tú puedes tomar ese rol en el campamento. ―la entrenadora paró antes de añadir. ―Además, tú conoces a los chicos.

No había mucho que objetar. Hana sentía que no estaba en posición de hacerlo ya que lastimó a su jugador estrella, impidiendo que jugara por dos semanas, y ahora se llevaba a su otro prodigo para que le enseñara. Ir y ayudar en ese campamento era lo menos que podía hacer para pagar su "deuda" con el club de baloncesto.

Ella le informó de esto a Himuro, que palideció al tener que hacer doble trabajo en la práctica, pero ya no podía decirle que no a la chica.

Por lo tanto, al día siguiente, después de clase, Himuro empezó con su labor de tutoría.

―Bueno, vamos a empezar primeramente por la comprensión de los conceptos básicos, como la gramática. ―dijo Himuro, sentándose en la silla de la última mesa de la biblioteca.

Y durante toda la hora, la cabeza de Hana estaba a punto de explotar por toda la información que el pelinegro le daba. Aunque sabía que era lo mejor. Y que el muchacho no se ve como que quisiera enseñarle cosas inútiles. Para su buena suerte, el sempai era suave al momento de enseñarle y tenía una gran paciencia.

Himuro la instruyó sobre vocabulario y como lo había dicho antes, gramática. Él no era un experto en el idioma (a pesar de haber vivido mucho tiempo en Estados Unidos), pero con lo que le enseñaba estaba seguro de que la rubia sería capaz de pasar el examen. Él le dio el material de lo que debía estudiar y mañana, le hablaría solamente en inglés.

―Eso es todo por hoy, Hana. ―dijo Himuro, empacando sus cosas. ―Revisa las notas que te di.

―Lo haré. ―dijo Hana con los dedos en las sienes.

―Bueno, me voy a la práctica. ―luego se paró, pero hizo una pausa como si estuviera considerando algo. ―¿Por qué no vienes conmigo y ves el entrenamiento?

Hana alzó las cejas sorprendida. ―¿Por qué?

Himuro no respondió de inmediato. Lo que era muy extraño ya que él era simple y todo lo que decía era directo al grano. Parecía como que estuviera buscando la explicación perfecta.

―Desde que la nariz de Atsushi sanó, y no volviste a la práctica, él ha estado aflojando su ritmo más de lo habitual. La entrenadora no está satisfecha con eso así que, yo creo que como eres su amiga y vas a verlo, él le pondrá un poco más de empeño.

La rubia estaba pensando de qué forma el estar allí o no podría cambiar en algo la manera de jugar de Murasakibara. Al darse cuenta de la expresión de confusión de Hana, Himuro decide añadir algo más.

―Ven si deseas hacerlo. Atsushi es tu amigo ¿no?

Ciertamente ella consideraba al grandote su amigo. Entonces, con el fin de complacer lo que Himuro quería, ella irá de nuevo a las prácticas de baloncesto.

Después de esperar a que el pelinegro se cambiara, ambos se dirigieron al gimnasio, en donde los muchachos estaban teniendo una simulación de juego, usando camisetas de distinto color para diferenciarse entre sí.

―Atsushi está en la banca. ―murmuró Himuro. ―Quédate todo el tiempo que desees. ―Hana asintió y se dirigió a donde el niño antes mencionado.

―Hana-chin está aquí… ―dijo el chico en reconocimiento.

―Hola. ―Hana agitó su mano y le sonrió. Luego se sentó en la banca.

Murasakibara la miraba con curiosidad, y sus ojos viajaron a buscar a Himuro. ―¿Por qué estás esperando a Muro-chin?

―No estoy esperándolo. Él solo me invitó a ver la práctica. ―Hana respondió con calma.

―Ah...

―Y… ¿Cómo estás? ―preguntó Hana, tratando de hacer una conversación con el chico.

―Bien… ¿y tú, Hana-chin?

―Bien… ¿Cómo está tu nariz?

―Bien.

―Eso es bueno.

Luego el silencio siguió por unos minutos.

―¿Tú vas a jugar pronto? ―la rubia le preguntó señalando la cancha. Murasakibara asintió.

Y de nuevo el silencio. Hana se dio cuenta que cuando ella quiere hablar con el chico, las cosas no salen tan natural como en otras veces que es él quien inicia la conversación. Era un poco duro para ella entablar una charla casual con Murasakibara.

Y así, los dos se sentaron juntos en completo silencio.

Solo háblame de cualquier cosa, tonto. ―murmuró la rubia.

A pesar de que Hana estaba ahí, Murasakibara no tenía mucho ánimo en participar. Solo lo hacía cuando el balón tocaba sus manos, o tenía que quitárselo a alguien. La transferida de Alemania concluyó que los supuestos de Himuro estaban completamente errados, y cuando ella le dijo esto, él dijo que eso pasó porque ella no estaba alentando debidamente al chico de cabello purpura.

Hana se sintió ligeramente ofendida por eso, así que le dijo en alemán:

―Estás completamente desquiciado.

Aunque Himuro no la entendió, de todas formas se vengó diciendole algo en inglés.

―Tienes que poner más de tu parte.

Y Liu, por el simple placer de hacerlo, dijo algo en chino.

―Cállense de una vez, par de idiotas.

Los demás solo miraban asombrados (excepto Murasakibara) la guerra de idiomas entre los tres estudiantes.

―De todos modos, después de las sesiones de tutoría, vendrás conmigo a la práctica. ―dijo Himuro.

A Hana no le quedó más de otra porque el sempai de cabello negro estaba recibiendo un duro entrenamiento solo para ayudarla.

Y de verdad esperaba que eso diera frutos.