Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.

Importante: Las oraciones en cursiva son el hablado alemán.


Capítulo 6: Verano.

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Gracias a lo duro que Himuro trabajó con ella durante las últimas tres semanas, Hana consiguió pasar la prueba de recuperación con un 45%. Seguía siendo bajo para el promedio de la rubia, pero con eso bastaba. Ya no tendría que venir al instituto en verano.

―¿Qué vas hacer en las vacaciones, Kanzaki-san? ―preguntó Saya.

―Creo que un campamento con los muchachos del club de baloncesto, o algo así dijo Araki-san. ―contestó la rubia.

Saya la miró sorprendida por un minuto antes de hablar. ―¿¡Qué!? ¿¡Iras en un campamento con un montón de chicos guapos!?

―Uhm…..creo que sí. Ese fue el acuerdo para que Himuro me ayudara.

―Tienes mucha suerte. ―resopló Saya.

Saya le dijo que ella irá con su familia a Nagoya a visitar a sus parientes. La chica no sonaba muy contenta al tener que hacer eso. Ciertamente Hana pensaba que podría ir a Berlín y estar con su mamá, pero parece que eso no será posible.

―Bueno, el equipo de baloncesto fueron tus primeros amigos. Así que tiene sentido que andes con ellos. ―dijo Saya.

―La verdad, los únicos amigos míos son Atsu-chan y Tatsu-kun. El resto si mucho los saludo. ―dijo la rubia.

―¿Tatsu-kun?

―Oh, decidí llamar así a Himuro-kun ya que él me llama Hana solamente.

Y así, Saya comenzó a decirle a Hana lo mucho que le gustaría ser ella.


Era el primer día de vacaciones de verano, ¿y qué estaba haciendo Hana? pues lo que se hace normalmente después de una largo trabajo en la escuela.

Echada en su cama durmiendo.

El calor de la temporada estaba siendo insoportable para ella. Durmió toda la mañana, hasta que su reloj sonó, indicando que ya era medio día. Hana salió de la cama y se tiró en el suelo, tratando de absorber algo de frio. Cuando la posición se hizo cada vez más incómoda, se obligó a levantarse para ir y tomar una ducha.

―Hace tanto calor... ―murmuró mientras se quitaba el pijama y se metía en la tina llena de agua fría.

Al salir de la ducha, envolvió su cuerpo con una toalla y se encaminó a la cocina para tomar el desayuno. Ella había olvidado por completo en donde se encontraba, por lo que estaba haciendo lo que generalmente hacía en Berlín en las vacaciones.

Y de repente, su hambre se esfumó cuando se dio cuenta de que el hogar tenía visitantes. Todos los titulares de baloncesto estaban allí. Sentados en la mesa con aperitivos y vasos de jugo.

―Hola, Hana. ―saludó Himuro, omitiendo el hecho de que la chica estaba en toalla.

―Hola, Hana-chin. ―Murasakibara arrastró las palabras.

―H-hola... ―tartamudeó la rubia. ¿¡Qué estaban haciendo ellos aquí!?

―Oh, estás despierta por fin, Kanzaki-san. ―dijo su madre de acogida. ―Los dejé entrar para que esperaran a que te despertaras. Me alegra que tengas tantos amigos que cuiden de ti.

―Por supuesto que sí, Katsura-san. ―contestó Himuro, poniendo sus encantos en acción.

―¡Estos pasteles son deliciosos! ―exclamó Okamura. ―¡Murasakibara! tú ya tienes tus pasteles. ¡No robes los míos!

―Pero, ya terminé los míos. ―lamentó Murasakibara.

Mientras los muchachos conversaban, Hana se acercó a su madre de acogida.

―¿Dónde está Rena-chan?

―Salió con sus amigas. Kanzaki-san, Necesito hacer algunas compras, así que supongo que puedes cuidar de tus guapos amigos. ―la mujer dijo tomando su bolso, dejando a Hana sola con cinco hombres.

―Mujer. ―ella se volteó a ver a Fukui. ―¿En tu país es costumbre andar siempre en toalla?

Hana se había olvidado por completo que no tenía ropa puesta, por lo que se fue corriendo a su habitación para conseguir un cambio con la cara totalmente roja.

Cuando volvió a bajar, con unos shorts y una blusa puestos, se sentó al lado de Liu, que tenía la mano apoyada en su barbilla mientras miraba aburrido como Murasakibara estaba robando los pasteles de todos los demás. Hana lo tocó en el hombro para llamar su atención. Él medio giró la cabeza.

―¿Qué pasa? ―preguntó con una mirada sin expresión. Al parecer, estaba algo enojado.

―Uhm…. ¿Por qué están aquí?

―Dios sabe por qué. Estaba en la práctica dejando mis maletas para el campamento de verano, y segundos después me encuentro siendo arrastrado hasta aquí. Yo ni siquiera estaba escuchando las razones de estos descerebrados. ―Liu suspiró y se frotó la cabeza con las manos. ―La máquina de bebidas se descompuso y mi cartera fue robada.

Hana asintió en la comprensión. Eso explica su mal humor.

―Creo que aquí hay café. ¿Quieres un poco? ―ella le ofreció.

―Si…. ―Liu dijo.

Una vez que la chica hizo el café, sirvió una gran cantidad en una taza y se la llevó al chico de china. Él tomó la taza y la llevó a sus labios tomando un sorbo. Luego suspiró agradecido. Todos los ojos estaban puestos en Liu, para después posarse en Hana.

―Yo también quiero una taza. ―dijo Okamura.

―Habrá café si me dicen que hacen aquí. ―dijo la rubia.

―Te estamos visitando, Hana. ―dijo Himuro.

―Así que… ―ella impulsó a que fueran al grano.

―Es lo que dijo Himuro. ―confirmó Fukui. ―Estamos aquí para visitar a nuestra amiga alemana.

Hana frunció un poco el ceño. ―Yo no te conozco.

―Bueno, tu no nos conoces bien. ―corrigió el rubio. ―Pero no te preocupes por eso. Con el tiempo, vas a aprender cual es nuestro color favorito, y las cosas que nos gustan hacer para pasar el tiempo. ―el sarcasmo del chico era tan evidente. ―Además, le prometiste a la entrenadora que irías con nosotros en el campamento, por lo tanto, empaca tus cosas.

―¿Eh? ―Hana ladeó la cabeza en confusión.

―Que ya nos vamos. ―dijo Fukui con irritación.

―¿Hana-chin vendrá con nosotros? ―preguntó tardíamente Murasakibara.

―Así es, Atsushi. ―Himuro confirmó.

―Te damos una hora para que empaques. No queremos que la entrenadora nos mate si no llegamos contigo. ―terminó el rubio.

Hana suspiró y subió las escaleras para empacar sus cosas. Afortunadamente para ella, los sempai ya habían hablado con su madre de acogida sobre el asunto por lo que no se debía preocupar por hacer eso.

Se quedó dormida en todo el viaje a la posada. En el momento en que se despertó, estaba siendo cargada en la espalda de Fukui mientras su maleta la llevaba Okamura.

¿Dónde estoy? ―atinó a preguntar sin querer despertar del todo.

―Bájate si estás despierta. ―dijo Fukui.

―¿Por qué me cargas si te molesta hacerlo? ―preguntó Hana.

―Porque es demasiado malo jugando piedra-papel o tijera. ―se rio Liu. Fukui gruñó.

―De todas formas, no me gusta ser cargada por alguien más pequeño que yo. ―dijo Hana. Fukui paró de moverse y desenvolvió los brazos de los muslos de la chica, haciendo que ella cayera sobre su trasero. ―¡Ay!

―Ve y pídele a tu novio el grandote que te cargue. ―dijo, sin sentirse culpable.

Eres un idiota. ―dijo la rubia.

Después de que se instalaran en la posada, cada uno fue a darse un baño en las aguas termales. Lastimosamente a Hana le tocó sola.

O eso pensó.

Cuando entró en el lugar, fue recibida por cinco chicas. Y a una de ellas la conocía del día del partido de práctica contra Shutoku. Si mal no recuerda, su nombre es Okita Kazumi.

―Tú eres la chica que estaba con el gigante estúpido. ―dijo ella.

―Hola. Puedo… ―Hana fue cortada antes de hablar.

―El baño es público. Puedes hacer lo que quieras. ―habló una pelinegra que tenía un mechón rosa.

―Por lo tanto, Kazumi, ¿le prometiste a Miyaji-sempai que ganaremos la Inter-High femenina? ―preguntó una chica castaña.

―No solo a él, también a Midorima-kun. ―dijo la más pequeña.

―Bueno, ya que ellos fueron aplastados miserablemente por Seirin, nosotras debemos sacar la cara, como las reinas que somos. ―dijo la que al parecer, era la capitana.

Hana pensaba que Shutoku era un buen equipo ya que derrotó a Yosen en el partido de practica (gracias a que Murasakibara no jugó) por lo que haber sido vencidos, solo significaba que el otro equipo era muy bueno.

―¿Es Seirin un equipo muy fuerte? ―preguntó Hana al cabo de un minuto.

―Depende de cómo lo mires. ―respondió Kazumi. ―Para mí todos están locos.

―Pero los jugadores no están nada mal. ―dijo la del mechón rosa. ―Además, ¿la loca no es pues su gerente?

―También.

―Lástima que fueron derrotados por Touou. ―volvió hablar la pequeña.

Hana terminó de asearse y dejó a las chicas que seguían allí discutiendo. Debido a que ella y la entrenadora eran las únicas mujeres, dormirían juntas. Y en cuestión de segundos, la chica se quedó dormida.

Tenía que guardar energías para estos largos cuatro días. Porque ellos debían volver para terminar con los partidos del famoso torneo llamado la Inter-High.