Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.
Capítulo 14: Remplazo.
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Los arboles comienzan a ser golpeados por el fuerte viento creando una gran ventisca. Ya está claro que otoño ha llegado, y junto a él, un mal suceso.
Allí se encontraba toda la clase 1-C, mirando el cuerpo sin vida de la delegada del salón. Los rostros de los estudiantes muestran diferentes expresiones. Algunos de sorpresa, otros de pena, otros simplemente comen (en realidad eso solo lo hace uno) y luego está Hana.
Ahora mismo estaba sintiendo aquel sudor frio que odia experimente porque cuando lo hace, sabe que algo malo va a sucederle. Y en parte, ese algo malo que le suceda es totalmente su culpa. Para su consuelo, fue un accidente.
"Claro Hana, siempre que lastimas a alguien es un accidente." escuchó la pequeña voz de su conciencia.
Si, la rubia bonita de nacionalidad alemana había acabado de golpear a otro de sus compañeros de clase por culpa de sus reacciones nerviosas que conllevan a la violencia. La pobre pelinegra, que hace poco era conocida como la delegada de la clase, yacía en el suelo llena de mugre y con una gran contusión en la cabeza.
―Por lo menos no está muerta. ―dijo uno de los chicos de la clase para intentar romper la tensión.
El accidente sucedió en la clase de educación física en horas de la mañana, cuando el grupo se puso de acuerdo para jugar quemados.
Mala idea. Muy mala idea.
La delegada pertenecía al equipo de Hana. Y la pregunta era, ¿Cómo terminó lastimada? pues bien, como de costumbre, la mente de la rubia se fue a viajar a Narnia y cuando estuvo de vuelta, gracias a un toque que le hizo su compañera, su reacción fue darle un golpe fuerte en la cabeza (ya que era mucho más alta que ella) y dejando a la chica inconsciente al instante. Todo el mundo paró lo que hacía y ahora solo la miraban.
―¿Quieres un poco de papas, Hana-chin? ―ofreció Murasakibara. Para él, lo que estaba sucediendo no era la gran cosa. Esa chica pronto despertaría y estaba seguro que le iba a bastar con tan solo una disculpa de parte de la rubia. Después de todo, Hana es una buena persona.
―Atsu-chan, debo llevarla a la enfermería. No hay tiempo para comer ahora. ―respondió la chica y acto seguido, intentó levantar a la muchacha, aunque más bien parecía que la estaba arrastrando.
Saya miró tétrica la escena. Su pobre amiga al parecer carecía de fuerza si no estaba nerviosa. Y ningún chico, ni siquiera por quedar como caballero, se ofreció a cargar a la herida. Suspiró antes de mirar al muchacho que ella cree, le haría favores a Hana.
―Murasakibara-kun. ―él la miró con pereza. ―¿No crees que Kanzaki-san necesita ayuda para llevar a Haruno-san a la enfermería?
―¿Uhm~? ¿Por qué lo dices?
―Bueno, la está prácticamente arrastrando. ―señaló la escena frente a ellos. ―Tú eres su único amigo hombre de esta clase. No te quita nada ir y ayudarla.
Sus ojos violáceos se posaron en la chica que arrastraba el cuerpo moribundo de la delegada, dejando que su cabeza golpeara una roca en el proceso y así su alma por fin abandonar su cuerpo. Un tic nervioso se formó en su ceja derecha, pero se paró para ir a ayudar, con lo que sea que la pueda ayudar. Es realmente fastidioso y requiere trabajo y esfuerzo, pero hay que ser agradecidos por los dulces que la niña le comparte día a día.
Saya sonrió cuando vio la masa corporal gigante moverse para echarle una mano a la transferida.
―Hana-chin, la estás matando. ―dijo cuando llegó a su lado.
―Es que realmente pesa mucho.
―Uhm…. ―ella no supo interpretar ese vago sonido pero lo siguiente que supo fue que la niña era levantada del suelo como si fuera una bolsa. ―Vamos a llevarla a la enfermería.
Hana literalmente lo vio cómo su héroe, con el fondo rosa y las cosas cursis que lo adornaban. Sonrió al saber que aún quedaban personas buenas en el mundo. Pero todo eso se rompió cuando él dio un paso y del bolsillo de la niña en sus brazos resbaló un caramelo. Enseguida el cuerpo moribundo de la delegada volvió a tocar el suelo, ¡Pero el caramelo había sido salvado de la caída! ¡Aplausos por la lógica de Murasakibara Atsushi!
―¡Atsu-chan! ¡Ahora sí que está muerta!
Después de 10 minutos, lograron llegar a la enfermería y tras media hora, se le ordenó a la delegada mantener reposo por una semana. Hana se sentía muy mal por ella. Estaba pensando seriamente en tomar clases de control con Fukui.
―Pobre chica. ―dijo Liu después de escuchar la triste historia. Estaban en los baños, nuevamente.
―Y luego preguntas por qué te digo que eres una mujer estúpida. ―Fukui rodó los ojos.
―De verdad me siento mal por haberla lastimado.
―¡No me ignores! ―gritó el rubio a lo que la chica le sacó la lengua.
―Pues entonces has algo por ella. ―sugirió Okamura.
―¿Hacer algo por ella? ¿Cómo qué?
―Dale algo de comer. Eso anima a todos. ―dijo Murasakibara sabiamente.
―No creo que a eso se refiera Okamura, Atsushi. ―Himuro rio un poco. ―¿No dices que ella es la delegada? qué te parece si ejerces su trabajo por la semana que ella no estará en la escuela.
Hana se puso de pie entusiasmada. ―¡Claro! ¡Es una gran idea! ¿Qué haría yo sin ti, Tatsu-kun? bien, voy de nuevo a la enfermería. ¡Adiós! ―y entonces salió corriendo.
―¿Qué haría yo sin ti, Tatsu-kun? ―Fukui intentó sonar como la voz de Hana, lo que hizo reír a Himuro.
Murasakibara seguía mirando el camino por el que la rubia se había ido corriendo con una expresión seria. ―Muro-chin no es la gran cosa. ―murmuró antes de seguir comiendo.
Tras haber corrido como nunca en su vida, Hana logró llegar a la enfermería antes de que el timbre que indicaba el fin del almuerzo sonara. Entró tranquilamente y caminó hasta llegar a la camilla en donde aún estaba acostada la pelinegra. La llamó suavemente para despertarla. No costó mucho trabajo porque al parecer no era de un sueño pesado.
―¿Kanzaki-san?
―Hola…
―¿Qué pasa? ―ella se incorporó.
―Bueno….debido a que fui yo quien te hizo daño, aunque haya sido un accidente, pienso que podría ayudarte a realizar tus tareas y demás actividades por el tiempo que estés en reposo. ―ofreció amablemente.
Al parecer, la oferta le cayó como anillo al dedo a la delegada porque la sonrisa que puso fue de pura felicidad. ―¡Kanzaki-san, muchas gracias!
―No tienes por qué agradecerlo, es justo que yo lo haga como mi penitencia.
Y lo siguiente que pasó, fue una larga lista que a la rubia le asustó. Nunca en su vida se imaginó que esa chica iba a ser la mujer más ocupada del mundo. Aparte de ser la delegada (función que Hana también debe suplir) pertenece al comité de disciplina, ayuda a los maestros a recoger trabajos asignados a los estudiantes de diferentes cursos y como cereza del pastel, es la gerente del club de futbol.
Menuda mierda.
Lo único que la transferida pudo hacer fue sonreír (o tratar) amablemente a todo lo que la más baja decía. Debía cumplir todas estas cosas durante una semana.
Oh….el infierno si existe.
Para lo que restó del día, Hana parecía un muerto viviente. Incluso Murasakibara y Saya intentaron, sin éxito alguno, de ahuyentar la nube negra que se situaba arriba de su silueta delgada.
Y entonces su tortura empezó.
Ser parte del comité de disciplina es horrible. Regaños por aquí, regaños por allá, ¡Incluso tuvo que leerse el reglamento de la escuela! ¿Quién demonios lee eso? en la hora del almuerzo lo único que pudo hacer fue inspeccionar que los estudiantes no dejaran basura en el jardín o alrededor del edificio escolar. Pero no iba a mentir, se sintió poderosa cuando pudo sancionar a unos cuantos desgraciados (el diablo de Fukui, por ejemplo).
Dado que ella era la delegada suplente tenía que estar pendiente de las quejas proporcionadas por los alumnos y como si fuera poco, ahora era la encargada de escoger que era lo que la clase 1-C haría para el festival cultural. ¿No faltaban como 3 semanas para eso? apenas habían iniciado septiembre, por amor a Dios.
Aun así, las ideas eran una completa mierda; pero como el público votó por la casa de payasos, eso se hará.
Y por último, ser la gerente suplente del equipo de Futbol. Más sudor, chicos que huelen mal, y para colmo, la práctica es al aire libre (cosa que es muy lógica). Lo bueno es que los miembros del equipo no la tratan mal. De hecho, es como si la conocieran de toda la vida. Pero a pesar de eso, ella de verdad extrañaba sus gorilas gigantes, y al enano.
No era como que quisiera hacerse la gerente del club de baloncesto, pero le gusta verlos jugar a ellos, y ahora no puede porque tiene que estar en este campo de futbol.
Esa tarde en el entrenamiento, el capitán del equipo, quien también era el presidente del consejo estudiantil (¿si quiera le quedaba tiempo para ambas cosas?) se sentó a su lado porque ya estaba cansado. Hana estaba comiendo los chocolates que su mamá le había enviado de su viaje a Rusia el día anterior. Obviamente tenía la caja que le iba a regalar a su amigo amante de los dulces guardada.
―Entonces… Kanzaki-san, ¿te gusta el futbol? ―preguntó el muchacho una vez había bebido agua de la botella que la rubia le entregó.
―Bueno….si, es divertido.
―Eso es genial. No a muchas chicas lindas les atrae el deporte. ―él le sonrió.
Ella se sonrojó ante el cumplido de ser llamada "linda" por un chico atractivo y que es un sempai. Aunque en realidad a ella no le atrae mucho el deporte. De hecho, se involucró en el mundo del deporte al haber lastimado a un jugador de baloncesto.
―Sería increíble si algún día vas a ver uno de nuestros partidos. ―Hana lo miró confundida. ¿Acaso estaba coqueteando con ella? ―Es decir, sé que eres un remplazo y tienes que acompañarnos a los partidos de práctica, pero me gustaría que fueras a uno real cuando ya no tengas que hacer esto por obligación.
Se repite, ¿Acaso él estaba coqueteando con ella? porque si es así, invitarla a ver como los hombres persiguen una pelota para patearla no era para nada una opción.
―También podrías llevar contigo a Yoshida Ami. ―terminó levemente sonrojado.
¿Ami? ¿Su amiga Ami? un momento, ¿él le había hablado porque le gusta Yoshida y ella es una de sus amigas? oh…. que decepción.
―Sempai, ¿Te gusta Ami-chan? ―al no obtener respuesta, lo tomó como un sí. Después de todo, el que calla otorga. ―Si quiere yo puedo ayudar.
―¿Ayudarme cómo?
Hana Sonrió. Le gusta hacer el papel de cupido.
Los pobres jugadores del club de baloncesto estaban a punto de morir a causa de otra de sus prácticas agobiantes. Por suerte, ya habían acabado.
―Oigan, ¿Kanzaki ya se cansó de estar con nosotros? ―uno de los chicos se dirigió a los jugadores titulares.
―¿Por qué la pregunta? ―cuestionó Fukui.
―Bueno, hace rato la vimos con el vicepresidente hablando y sonriendo y con toda el aura rosa y esa mierda cuando se supone que estaría aquí.
―Ella sólo está haciendo un remplazo. ―Informó Himuro. ―Después de que esta semana pase, volverá con nosotros.
―Que bien. Creo que la entrenadora dijo que quería llevarla con nosotros para la Winter Cup…
Y ellos siguieron hablando de lo que a Murasakibara podría importarle menos. Estaba enojado. No le gustan las auras rosas, y muchos menos si están alrededor de Hana y un aparecido que ahora tiene ganas de aplastar.
