Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.


Capítulo 14: ¿Novio?

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Esa mañana del día miércoles algo andaba mal. Se sentía en el ambiente. El equipo de baloncesto de la preparatoria privada Yosen lo sentían en los huesos. La tensión era casi palpable. Parados en la entrada de la escuela a 200 metros del edificio se encontraban los jugadores titulares observando a la que ellos creen es su gerente pero no es la gerente porque ella no quiere pero hace el trabajo de una a veces, sonriendo feliz mientras charlaba con alguien.

Estaba feliz.

Muy feliz.

Demasiado feliz.

Posaron la vista sobre su acompañante y varios fruncieron el ceño.

Hana estaba hablando con un chico. Alguien de segundo año. No era raro para ellos ver a la chica hablando con una persona del género opuesto, de hecho eso era el pan de cada día, algo muy común. Normalmente eso no les molestaba, pero hoy era un caso totalmente diferente.

La pregunta era, ¿Por qué estaban ellos allí?

Bueno, desde que uno de sus compañeros había dicho que la rubia estaba teniendo un comportamiento distinto con uno de los chicos del equipo de futbol a más de uno de ellos (por no decir todos) les dio un poco de curiosidad saber a lo que se referían.

―Tch. La mandaron a ser la gerente suplente. No a coquetear. ―dijo Fukui.

―¿Qué hacemos, capitán? ―preguntó Himuro.

―Nada, no hacemos nada. ―contestó Okamura.

―Entonces, ¿Por qué estamos aquí si no vamos a molestarla? ―preguntó Liu.

―Solo queríamos saber a qué iba eso del aura rosa. De todas formas debemos entrar ahora.

Entonces los chicos se dispusieron a irse en dirección opuesta como un grupo de amigos, hasta que vieron como la rubia sacó una caja de chocolate de su bolso y se la ofreció a aquel muchacho; quien la tomó con una sonrisa adornando su rostro afeminado.

Murasakibara abrió mucho los ojos al ver esto. A él le agradaba Hana, porque siempre le daba dulces sin tener una razón en especial (bueno, él se los pedía a veces); además le gustaba el baloncesto (no es que a él le guste el baloncesto, pero por lo general a las niñas no les gustan los deportes hasta donde él sabía. Solo a Momoi, y quizá la novia naranja de Midorima).

Pero tal vez no había pensado en eso hasta ahora.

Ahora que sentía que su lugar era robado.

Había algo especial en la rubia que sabía que solo sus compañeros de equipo y él entendían (excepto tal vez Fukui, él era malo con Hana la mayor parte del tiempo). Ella era muy amable…

Por lo que entonces no podía entenderlo. Él realmente no podía.

¿Por qué le estaba dando chocolates a ese chico de cabello negro? ¿Por qué recibía un regalo de ella y él no?

―Atsushi, ¿no vienes? ―preguntó Himuro al ver que el más alto no se movía. Él no respondió pero caminó a paso lento entrando al edificio donde no encontrara rastros de la traidora de Hana.

Al menos todavía le quedaba Himuro. Caminaron hacia los casilleros para cambiarse los zapatos, cuando escucharon algo interesante de un par de chicas al lado. De inmediato hicieron silencio para poder chismear.

―¿Viste lo bien que se veía el presidente hoy? ―dijo una pelinegra a su amiga castaña.

―Si… ―dudó. ―Estaba hablando con la transferida de Alemania. Ella se veía más bonita que de costumbre.

―¿Será por ese rumor?

―¿El de…? ―hizo un gesto extraño con sus manos.

―¡Si, ese! ¿Crees que sea verdad?

―¿Qué tiene novio? no sé….bueno, se podría decir que es la niña más linda en Yosen.

―Claro….rubia, de ojos azules, amable, alta, inteligente y además viene de otro país, es comprensible que tenga algunos fans.

―Pues si los chicos de primero cuando la ven besan el piso por donde ella camina...

―Y ese chico del 2-B que le regaló flores.

―¡Y Soi-chan no hace más que hablar de lo linda que es ella!

―Jajajaja, pobre de ti. ¿Crees que ellos lo sepan?

―¿Quiénes? ¿Sus monos del club de baloncesto? ―se rio. ―¡Para nada! lo único con curvas que tienen por amante es la pelota. Oh bueno…. tal vez Himuro-sempai…ese sí que es un bombón.

―Bueno, hace rato la escuché hablar con el presidente y dijo que "quedaban de verse durante el almuerzo."

―¿¡Van a quedar para ir en una cita!?

―Seguramente.

―Espera, ¿¡Y si el novio no es el presidente sino que es alguien de los otros equipos de baloncesto!?

―Jajajaja, ¡los de acá se van a querer matar!

―Si, además, ¿no estaba hablando con un chico de cabello verde cuando la vimos en Tokio el sábado pasado?

―¡Cierto! ese chico estaba que me lo como de postre. ―comentó mientras se alejaban.

El silencio sepulcral entre el grupo de chicos era evidente. Sin que ellos se diesen cuenta, la niña linda se había vuelto bastante popular, y muy bien que si le iba. Definitivamente este asunto requería investigación.

Durante las clases de la mañana, Murasakibara hizo lo que una persona muy madura pudo haber hecho.

Ignorar por completo a Hana. Es decir, él se había esforzado mucho para sacar un 75% en el examen de Matemática y la rubia no le dio nada como premio.

Esto si ya era el colmo del descaro. Himuro también le da dulces cuando se esfuerza en sacar buenas notas pero no es lo mismo.

En cuanto a la chica, bueno; ella no sabría decir que bicho raro le había picado a su amigo de gran altura. Cuando quiso hablarle y entregarle la caja de chocolate que había guardado para él, la ignoró olímpicamente. Bien, se la daría después.

En la hora del almuerzo Hana no se asomó por lo baños como siempre lo hacía para tomar sus alimentos con sus amigos. Murasakibara odia que le quiten el orden natural a las cosas. Quería a SU Hana devuelta. Que la pongan a hacer otra cosa en compensación por haber golpeado a la delegada, cualquier cosa que la aleje de ese tonto cara de niña.

Entonces él erradicaría este problema de una buena vez. Su plan de acción se ejecutaría ahora mismo. No había tiempo para pensárselo dos veces. Necesitaba deshacerse de aquel chico y demostrarle que él es el único que tiene derecho de recibir dulces de parte de Hana y acaparar toda su atención.

―Muro-chin. ―el pelinegro se volteó para ver que requería Murasakibara de él. ―¿El presidente es de segundo año?

―Si.

―¿Dónde lo puedo encontrar?

Himuro dudó por un momento si debía dar ese tipo de información al gigante purpura. No sabía si podía confiar en él y mucho menos con la mirada de enojo que tenía. ―En el campo de futbol. No te metas en problemas, Atsushi.

Bueno, le dio una advertencia. Lo que pasará de ahí en adelante ya no era más su problema. Sin embargo hubo cuatro miradas perplejas cuando el más alto de ellos se paró dejando lo que comía. Se miraron entre si de una manera confusa para después de 30 segundos pararse e ir tras el muchacho. Sólo querían asegurarse de que no hiciera ninguna estupidez que lo prive de participar en la Winter Cup y lograr sacar el orco escondido tras la entrenadora Araki. Bueno, también querían chismear.

Tal y como dijo Himuro. El muchacho estaba en el campo de futbol hablando con los que parecían ser sus amigos.

―Creo que al terminar las clases de hoy, le preguntaré si quiere salir con…. ―antes de terminar su oración, fue brutalmente arrastrado hacia la cancha y como pudo logró pararse. ―¿¡Qué te pasa!?

―Deja de molestar a Hana-chin. Ella no te quiere. ―dijo, con los ojos aburridos mirando al muchacho.

―Oh. ―dijeron a coro los otros cuatro metiches.

―¿Qué? ¿Hana-chin? ―preguntó el chico de cabello negro confundido.

―A Muro-chin tampoco le agradas…. deja a Hana-chin en paz. ―Himuro nunca había dicho semejante cosa, pero bueno. Cómo a él no le importa, él se presta.

―Oh. ―si por ―Muro-chin ―él se refería a Himuro Tatsuya, entonces "Hana-chin" debía ser la chica de Alemania. ―¿Hablas de Kanzaki Hana? bueno, es cierto que es muy bonita, pero no le hablé por esa razón. Además ella debe cumplir con su penitencia.

El más alto lo miró de manera intimidante. ―Si no la dejas, te aplastaré. ―y dicho esto, puso su mano sobre la cabeza del muchacho; y a pesar de que para él no fue tan duro, a este chico le dolió y mucho. ―Hana-chin no necesita un novio.

―¡Yo no quiero ser su novio! ―cuando el pelinegro levantó la vista, lo único que pudo ver fue a un monstruo. Se sabía que el tipo era muy alto, y además parecía que estaba listo para pelear con él si fuese necesario. Eso le dio mucho miedo. Oh vamos, ¿todo esto era a causa de una chica? él ya le había dicho que no la buscó por esa razón y…. ¿Cómo que su novio? el club de baloncesto estaba lleno de raritos.

―¿Qué estás haciendo, Atsu-chan? ―la voz de Hana hizo que Murasakibara soltara al más bajo.

―No lo sé. Él vino a exigirme que te deje en paz porque tú no necesitas un novio. Ahora debo ir a la enfermería. Me está doliendo mucho la cabeza. ―se dispuso a irse pero paró por un instante. ―Yo creo que ya no es necesario que vengas a las prácticas. Podemos arreglárnoslas por nuestra cuenta. No quiero volver a ver la cara de este chico nunca más.

―Un momento, ¿Qué hay de Ami-chan?

―También lo haré por mi cuenta. Gracias por tu ayuda y controla a tu fiera. ―dijo señalando a Murasakibara disimuladamente.

Hana suspiró después de que el muchacho saliera de su campo visual. Luego se giró a ver al chico de cabello purpura. ―¿Y bien?

―¿Qué?

―Quiero una explicación.

―Los dulces de Hana-chin son sólo míos. ―expresó como si eso no fuera absolutamente nada.

La rubia se tensó un poco al escuchar eso. Pero luego concluyó que el as del equipo de baloncesto solo estaba preocupado por perder a su expendedora de dulces más cercana.

―Para estar claros, él no estaba interesado en mí ni yo en él. Sólo lo estaba ayudando para que logre salir con Ami-chan. Y los dulces se los di porque me cayó bien, supongo. Creo que le debemos una disculpa.

―Bueno, ahora ni querrá hablarte así que pasa de esa opción. ―comentó Himuro. Hana hizo una expresión sombría. Fue directo al caño una posible nueva amistad.

―Creo que entendimos todo mal. ―dijo Okamura.

―¿Entendimos? si fue Atsushi el que vino a buscar pelea. ―expresó Fukui.

―No sé porque siempre termino enredado en todas sus cosas. ―dijo Liu con una mano en la frente.

―No me voy a disculpar con él, de todos modos. ―dijo Murasakibara tercamente.

El suspiro de Hana se oyó de nuevo. No hay forma de tratar a Murasakibara cuando entra en modo "Niño terco y mimado" así que mejor dejaban este tema por la paz. Ella sacó la caja de chocolate y se la extendió al más alto. ―No debería darte dulces porque te portaste mal pero teniendo en cuenta que te fue bien en la prueba de matemática, creo que lo mereces. Además los guardé para ti.

Murasakibara tomó el paquete complacido. Exacto, él sí se los merece. Él se comporta bien y es un buen chico. O al menos quiere creer que es un buen chico.

La campana sonó dando por finalizada la hora del almuerzo y todos se dirigieron a sus respectivos salones de clase.

―Realmente eres posesivo y celoso. ―Himuro le dijo a Murasakibara con una pequeña sonrisa.

El más alto no respondió. Lo que su compañero estaba diciendo no podía ser cierto. Él solo estaba protegiendo su lugar como prioridad de la niña rubia, no estaba celoso, para nada. Pero en esos momentos no quería discutir con él. Era demasiado molesto. Prefirió ignorar al pelinegro y mirar a Hana que iba delante de ellos riendo porque a Fukui lo había cagado un pájaro.