Disclaimer: NO poseo los personajes pero si el OC.
Capítulo 18: Halloween parte 1.
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―¿Qué harán para Halloween? ―Ino preguntó curiosa.
―Veremos películas de terror, ¿no es así? ―Saya miró a Hana y esta asintió. La maestra de literatura había faltado, por lo que tenían una hora libre.
Para la rubia Halloween era una fecha divertida, pues le encantaba ver a los niños disfrazados y pidiendo dulces. Aunque la verdad nunca había hecho nada especial para esa fecha, y la única vez que se disfrazó fue para ayudar a su madre a grabar un comercial.
De cualquier forma, era bastante increíble cómo volaba el tiempo. Dentro de poco ya estaría deseando feliz navidad y dando regalos (debía empezar a presupuestarse, sin embargo).
Y en la hora del almuerzo, Himuro le hizo la misma pregunta que Ino. Aunque viniendo de él, si era extraño. Y más cuando se veía inusualmente tranquilo. Después de unos cuantos segundos observándolo, le contestó con otra pregunta.
―¿Qué es lo que te está molestando?
―¿Qué te hace decir eso? ―desvió la pregunta con su sonrisa habitual.
Hana podría asegurar que, de todo el tiempo que lleva conociendo al chico más codiciado en la preparatoria Yosen, ya se había acostumbrado a su fachada de persona amable. Si era una persona amable, pero sabía que tras todo eso estaba el verdadero Himuro.
―¿No consideras que es grosero mentirle a una amiga?
―Oye, eso es duro. Y no te estoy mintiendo. Además de que no me has contestado que piensas hacer para Halloween.
―No lo sé, Sa-chan e Ino-chan quieren ver películas de terror.
―Uhm... ―tarareó. ―Me invitaron a una fiesta.
―Eso es genial. ¿Quién? ¿A dónde? ―se mostró curiosa por saber.
―Bueno es en Tokio y… Taiga me invitó, aunque en realidad dijo que había sido Ritsuka. ―Hana rápidamente hizo memoria para recordar los rostros de los chicos nombrados. Si, los recordaba del baloncesto callejero.
Haciendo uso de su intuición femenina concluyó que Himuro tenía un problema con uno de los dos muchachos. Aunque en realidad ella pensaba que era más por el lado del pelirrojo.
―Y entonces…. ¿Cuál es el problema? es genial que tu "hermano" y su amiga te tengan en cuenta para invitarte a una fiesta. ―dijo mientras se sentaban cerca de la máquina expendedora. Al parecer, los dulces que Murasakibara les había encargado tendrían que esperar.
―Verdaderamente no hay un problema. Es complicado de explicar. ―la cara de Himuro se fue relajando a medida que desviaba la mirada. ―Ya sabes que la Winter Cup es dentro de nada. ―Hana escuchó en silencio. ―Estoy seguro que voy a jugar contra Taiga.
―¿Y? ¿No lo consideras como tu hermano? ¿Por qué te molesta competir contra él?
―Sí, pero ¿sabes cómo se siente el ser inferior a otra persona? siempre ha sido mejor que yo, y no quiero perder contra él, pero tampoco quiero que me deje ganar.
―Entonces, ¿por eso pareces incómodo al hablar de él? ―era la primera vez que Hana hablaba de estos temas con el muchacho, así que no iba a desaprovechar la oportunidad de saber un poco más sobre su vida.
El pelinegro giró su cabeza para ver a la chica fijamente. ―Sí, bueno, nuestra relación no quedó exactamente en buenos términos. ―Himuro suspiró. ―Cómo dije, es complicado.
―¿Tiene que ver con baloncesto?
―Sí, de hecho. ¿Cómo lo sabes?
―En ustedes todo tiene que ver con baloncesto. ―Hana dijo con una pequeña risa. ―Ser rivales está muy bien, pero como fueron tan cercanos alguna vez, sería un total desperdicio tirar todo aquello que han vivido juntos. ―se encogió de hombros. ―Pero después de todo, no sé nada acerca de su relación, así que no me tienes que hacer caso.
Al sentir un peso sobre su cabeza, Hana estaba segura que el pelinegro le estaba dando golpes suaves en ella. ―Tranquila. Tienes razón. Por eso mismo me siento en conflicto. Es sólo que esta vez quiero ganar gracias a mis habilidades.
A pesar de que la rubia pudo ver claramente el letrero que decía "Territorio sensible", eso no le impidió hablar con total franqueza.
―Creo que esa no es la actitud que deberían tener los deportistas. Aunque realmente no lo entiendo del todo, pienso que es suficiente si eres apasionado y confías en tu equipo, y trabajando juntos hagan todo lo posible por llegar lo más lejos que puedan.
―Tienes la boca llena de razón. ―concordó Himuro, con una pequeña sonrisa adornando su rostro. ―Después de todo, el equipo no es para nada débil.
La chica se sintió un poco tímida, ya que él continuaba acariciándole la cabeza, como si de su mascota se tratase.
―Ehhh, Tatsu-kun, creo que puedes parar de acariciar mi cabeza.
―¿Te desagrada? ―Himuro levantó la mano inmediatamente.
―¡No! es sólo que no quiero ser el blanco de odio de tu club de fans.
―¿Club de fans?
La rubia suspiró. ―No creo que seas tan menso para no notar que muchas niñas se sienten atraídas por ti aquí en la escuela.
―¿Gracias?...pero contigo no es una historia distinta.
―Muro-chin, Hana-chin, cómo no llegaban con mis dulces, tuve que venir a buscarlos. ―los aludidos giraron en dirección del muchacho de cabello purpura, que venía acompañado por los otros chicos.
Himuro los observó a todos por un momento. Él quería ir a aquella fiesta, pero no quería ir sólo. Y nunca le dijeron que no podía llevar a nadie con él. Por lo que sonriendo, preguntó:
―Chicos, ¿están libres para Halloween?
―Quizá no sea buena idea asistir a esa dichosa fiesta. ―opinó Liu la mañana del día del día viernes. Habían conseguido que la entrenadora Araki le diera ese día libre (Hana le había conseguido una cita); pero Liu seguía sin estar del todo de acuerdo en viajar a Tokio única y exclusivamente para eso.
―¿Por qué no? ―quiso saber Fukui. A pesar de que tenía que rendir exámenes de ingreso a la universidad, él si quería ir a esa fiesta.
―La fiesta es esta noche. De seguro las cosas se alocarán hasta el otro día.
―No creo. No darán alcohol, ¿no es así, Tatsu-kun? ―Hana miró a Himuro.
―Eso creo.
―¿Habrán dulces? ―preguntó Murasakibara.
―Quizá.
―Además no es malo invertir el tiempo en esparcimiento de la mente de vez en cuando. ―mencionó Okamura, bastante emocionado por la fiesta.
―Sí, la escuela y el baloncesto no es lo único en la vida. ―dijo Saya. Ella iba ir….aunque escapada.
―Sólo digo que debemos cuidarnos. ―el chico de China se encogió de hombros.
―Y yo digo que te calmes. Es sólo una fiesta de Halloween. ―Fukui le palmeó la espalda.
―¿Has ido alguna vez a una? ―Okamura preguntó.
―No, pero ha de estar decente, supongo; Himuro es el niño del país de las fiestas locas de Halloween, pregúntale a él.
―Tampoco lo hagas sonar como si fuera un fiestero.
Liu terminó dando un largo suspiro. No sabía por qué sentía que todo aquello saldría de alguna manera mal, como siempre. Y él estaría afectado, como siempre. Aun así, asintió y decidió acompañarlos. Eran seis contra uno, después de todo.
―¡Ahora hay que decidir los disfraces! ―Hana dijo entusiasmada. Saya asintió con una gran sonrisa.
―Creo que paso. ―dijo Fukui. Hana hizo una mueca.
―Pero si ya te tenía uno perfecto para ti. ―dijo. ―Deberías ir como Freddy Krueger, por ser una pesadilla ambulante.
―Eso fue bueno. ―Murasakibara le dijo a Hana.
―¡A callar! ―gritó el rubio irritado, mientras los demás reían. ―Si yo soy Freddy Krueger, tu deberías disfrazarte como bote de basura.
―Bueno, ¡pero sería útil! ―Hana le sacó la lengua.
Al finalizar las clases (nunca concordaron nada para los disfraces), Himuro, Hana y Murasakibara fueron a la estación del tren (era mucho más tiempo para poder llegar, pero sin duda mucho más económico). Saya dijo que ella llegaría a la dichosa fiesta en la noche. Liu debía arreglar un trabajo con unos compañeros de clase, por lo que también llegaría tarde; mientras Fukui y Okamura les tocaba el aseo del salón ese día, así que también irían más tarde.
―¿No crees que será divertido, Atsu-chan? ―Hana preguntó cuándo se instalaron en los asientos.
El chico de encogió de hombros. ―Sólo voy porque Hana-chin quiere ir, pero realmente es bastante agotador.
Hana sonrió. Era lindo saber que él había decidido ir en aquel viaje sólo porque ella iría. Eso la hacía sentir algo especial. Himuro sonrió mentalmente. Quizá lo que pensaba que pasaba entre ellos dos no era sólo producto de su imaginación.
Dejando a un lado eso, Hana se dedicó a observar el paisaje por la ventada. Esa sería la primera fiesta de Halloween a la que asistiría, así que se encontraba muy emocionada; pero sobre todo, tenía el deseo de divertirse con sus amigos y crear recuerdos de momentos inolvidables.
Y tenía toda la razón. Esa fiesta sería de todo, menos inolvidable.
