hola, buenas tardes, días o noches sexys lectores, aquí les hago entrega del siguiente cap que espero y disfruten, me tarde demasiado en escribirlo porque tengo exámenes y trabajos algo pesados últimamente ya casi termina el semestre y tengo que sacar buenas notas, en fin sin mas me retiro y espero que este cap no los revuelva mucho, y por el contrario, empiecen a notar por donde marcha la cosa, siguiente cap muchos celos y riñas amorosas o si *-*
-Yo... lo asesine...-
Aquellas palabras llenaron de sorpresa y un extraño sentir a Maki que miro petrificada a la mayor que aún parecía sollozar en silencio en un intento de limpiar sus lágrimas.
Maki sentía que no debía preguntar más, sabía que se terminaría arrepintiendo si lo hacía. ... aunque muy en el fondo, deseaba saber lo sucedido con Nico...
-Nico-chan. ... - fue lo único que pudo decir Maki posando su mano sobre la de Nico haciendo así que la pelinegra la mirara.
Maki sólo le dedicó una tenue sonrisa que, por alguna razón, hizo sentir a Nico tranquilidad y confianza, una extraña confianza total en aquella pantera que parecía serle sincera también.
Si esta era la señal que necesitaba para abrirse a alguien tan misterioso, que desde siempre le causó una sensación incierta, alguien que Cómo un polo opuesto la atraía sin una razón que ella viera considerable, entonces lo haría.
-¿Sabes? Yo no nací con el sello Usagi... yo nací con el sello Panda en mi... el sello que porto ahora... era de mi padre...- decía aquello Nico a la pelirroja que no reaccionó como Nico esperaba. Con sorpresa.
-¿Cómo es posible eso?- pregunto Maki a la pelinegra que terminando de limpiar sus lágrimas proseguía.
-Los Wild llegamos al máximo al ser Spiritual, ese nombre viene de la capacidad que significa tener un poder más haya, no sólo en lo material, también en lo espiritual, es como una equivalencia de energías en el mundo, por ello somos necesarios en el - Explicaba la pelinegra a la Hyo que le prestaba total atención. -Un Wild puede ser sumamente herido y no morir... Es como si nuestra alma fuera nuestro sello, si hieren el área de tu sello y lo pierdes... mueres- agregó Nico ya más calmada.
-¿Entonces... tu padre...?- Maki se quedó en suspenso y Nico dedicándole una sonrisa triste continuo...
-Mi padre... -
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~FLASH BACK ~
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Una linda sorpresa se presentó para la familia Yazawa, una sorpresa que lleno al cabeza de la familia de alegría, por fin, después de un largo tiempo espera, por fin la primera hija de la pareja había nacido. El señor Yazawa entró ansioso al cuarto de maternidad donde su esposa con una apacible y cansada sonrisa cargaba a un bebé entre sus brazos.
-Mírala. ... es hermosa- eran las primeras palabras de la señora Yazawa.
-¿Es una Niña?... ella es humana o es como...como yo?- se acercaba el con una nerviosa sonrisa a lo que su esposa, posando su mano sobre la de el le dedicó una sonrisa más amplia.
-Míralo tú mismo- respondía ella destapando a la pequeña bebé mostrando la clavícula de esta, ahí se podía ver una muy pequeña marca con la que era característica de los Wild... un sello color negro sobre la piel del bebé.
-Es... un ... ¿Panda, porque? Se supone que debería tener el mismo sello que yo- Preguntaba el algo confundido.
-Los médicos dijeron que ella es especial, revisarán su ADN en los laboratorios... ¿No estas feliz?- pregunto ella de nueva cuenta al hombre pelinegro que tras mirar a su esposa un breve momento y después al bebé sonrió.
-Claro que soy feliz... porque mi pequeña vino a alegrar mi vida...-
-¿Cómo la llamaremos?-
-Ella es... como un sol, siento calidez cada vez que la miro, y no puedo evitar sonreír. ...sonreír. ...sonrisa...¡Eso es! Llamémosla Nico, ¿Qué opinas?- pregunto el señor Yazawa emocionado.
-Querido... es perfecto...-
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Pasando dos años, la peña Nico se había convertido en una pequeña niña muy fuerte, también era sumamente cariñosa con sus padres, los cuales le daban mucho amor, en especial aquel hombre que llamaba padre, a diario el permanecía a su lado enseñándole Muchas cosas, en especial a controlarse, ya que no todo era meloso en aquella familia, pues Nico presentaba demasiada agresividad hacia otras personas.
-Muy bien cariño, repasemos de nuevo, respira tranquila y relájate. ...¿Nico?- llamó el hombre a la pelinegra que estaba recostada sobre el pasto de aquella casa dormitando. -Nico... ¡No te duermas! Se que los pandas hacen eso pero... ah~ está bien- Se resignaba el hombre y se recostaba al lado de la pequeña niña acompañándola a dormitar al iré libre.
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-¡Nico ya basta!- le grito la señora Yazawa a Nico que al salir de clases en la escuela primaria, había comenzado a golpear a dos de sus compañeras que la habían molestado.
El señor Yazawa corrió hasta el lugar y con fuerza separó a su hija de ahora 6 años, de aquellas dos desafortunadas niñas, una sangraba de la nariz y otra de los labios bastante.
-¡Suéltame!- exclamo Nico completamente descontrolada removiéndose con violencia, no fue hasta que uno de sus golpes dio a uno de los costados de su padre que dejó escapar un leve gemido de dolor, fue ahí cuando volvió en si, preocupada por su padre. -...papá. ...¡Papa!...- olvidando a esas dos niñas volteo a ver a su padre angustiada, este aún con una mueca de dolor le sonrió.
-Estoy bien...princesa... Así que por favor... cálmate- decía el a la pequeña que comenzó a dejar salir lágrimas de sus ojos, se sentía terrible.
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-Señor Yazawa ¿Entiende la seriedad del asunto?-
-Entiendo que Nico pueda ser irritable, pero no me corresponde a mí el comportamiento de otros niños que la molestan, el comportamiento de los alumnos dentro del plantel es responsabilidad de la escuela que prometió cuidarlos en su estadía y a la educación que los padres le dan a sus hijos-
-es nuestro deber cuidar de los niños ¡no de una salvaje!-
El señor Yazawa al escuchar aquello sintió como la ira se acumulaba en su interior, salvaje... la manera más vulgar de llamar a los Wild cosa que empeoraba al ser la palabra dirigida hacia su amada hija, no pudo con ello y furioso se levantó de su lugar sujetando el cuello que aquel hombre, los ojos rubí del Usagi brillaban con cierta peculiaridad atemorizando al hombre aprensado.
-No te atrevas a volver a referirte a mi hija de esa manera imbécil... o el comprensivo "salvaje" será lo que tu no quieres-
Tras esas palabras el señor Yazawa soltó a aquel hombre y salió de la oficina encontrándose con Nico sentada fuera con semblante triste, su falda y camisa estaban sucias de tierra y un poco de sangre, así como sus rodillas estaban raspadas.
-Terminamos de hablar princesa, vamos a casa ¿Está bien?- dijo el dedicándole una sonrisa completamente amable a la pelinegra que aún parecía irritada y había lágrimas en la comisura de sus ojos.
-Papa... ¿Nico es un monstruo salvaje?- aquello salió de los labios de la menor sobresaltando a su padre que rápido la abrazo y estrujo con todo el amor que pudo.
-No princesa... no eres un monstruo. ... y si lo eres... entonces yo también lo soy. ...- Dijo el hombre intentando no llorar con su pequeña hija saliendo del lugar.
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Un año más tarde la familia creció, pues, la señora Yazawa dio a luz a dos mellizas, una castaña y otra pelinegra, ambas con ojos rubí. Kokoro, se llamó la pelinegra y Cocoa la castaña, sin embargo, ellas no eran como Nico, ellas no eran Wild, lo cual complico la convivencia de las pequeñas y su hermana mayor, y por consiguiente, con el señor Yazawa.
-¡No quiero jugar con Nico one-chan...- decía la pequeña castaña a su hermana mayor.
-¿Porque no quieres jugar conmigo?- Preguntaba la Wild a su hermana con mucha curiosidad.
-Onne-chan tiene mucha fuerza y me lastima- contestaba Cocoa algo temerosa.
-Bien, entonces jueguen entre ustedes- término por decir molesta Nico dejando a sus hermanas solas en el jardín.
Entrando a su casa se quedó mirando a las menores con nostalgia y molestia "Este tonto sello está arruinando mi vida... no puedo hacer nada... solo lastimo a los demás... si tan sólo pudiera ser como papá. .." pensó Nico que ahora tenía 12 años y sus hermanas 5, sin mencionar que su madre de nueva cuenta estaba embarazada.
-Nico ¿Porque no juegas con tus hermanas?- pregunto una dulce y madura voz a espaldas de Nico... su padre era la persona en el lugar.
"-Por qué este estúpido sello no está hecho para convivir con los demás-" contestó Nico molesta.
El hombre con una triste sonrisa se acercó hasta su hija y posó su brazo sobre los hombros de la pequeña.
-Se que puede ser difícil princesa, yo pasé por varias dificultades también cuando era Niño, pero lo lograrás... tengo fe en ti, yo creo en ti..- dijo el hombre sonriéndole a la pequeña niña que solo suspiro.
-Quisiera ser como tu papa... en vez de ser un horrible oso fortachón y bruto, un lindo conejo- decía Nico a su padre que río y con sutileza la abrazo.
-No importa lo que tu seas princesa, yo te amo tal y como eres-
Ambos se sonrieron con todo ese amor que se tenían mutuamente
Sin embargo un poderoso estruendo que escucharon afuera de la casa los hizo separarse de su abrazo, por lo que se levantaron y salieron a mirar que ocurría, ahí un grupo de niños, molestaban a las dos mellizas que atemorizadas se encontraban rodeadas.
-¡Tú hermana es un monstruo! Por lo tanto ustedes también lo son-
-Nico one-chan no es un monstruo... ella es especial, aún más que tú y yo-
-No es especial, solo es una de esas sucias salvajes-
-No la llames salvaje, ella es muy linda-
-ella es un peligro para todos... ¡lo mejor es que muera!-
-¡No digas eso!-
Aquello último lo dijo Kokoro imponiéndose frente a uno de aquellos niños que había dicho tan horribles palabras y este tras mirarla con molestia la empujó con fuerza haciéndola caer.
-¡No te me acerques! No quiero que la hermana de una salvaje me toque-
Nico miro aquello con una mirada petrificada y alterada, podía sentir como la sangre corría con ferocidad en su cuerpo y como el calor comenzaba a invadirla con la misma ferocidad, todo sucedió tan rápido así como un flasheo negro que hizo presente bloqueando la vista del señor Yazawa por un breve momento para después ver como un criatura de apariencia humanoide corría hacia la calle en dirección a esos Niños...
-...¿Nico?...- exclamo el que rápidamente trato de actuar.
Kokoro se levantaba con lágrimas en la comisura de sus ojos y aquellos niños estaban dispuestos a darles un golpe más, pues sus miradas inquisitivas lo decían todo con salvajismo bien decidido.
-No queremos a los Yazawa aquí...- Dijo uno de esos Niños dispuesto a continuar con su cruel labor hasta que algo lo hizo detenerse.
Un fuerte rugido salió de aquel ser que aún parado en dos pies llegó hasta aquel niño dándole un manotazo que lo hizo retroceder un par de metros hasta estrellarse contra una cerca de madera.
-Es... es ella...- Susurro otro de los niños que corrió lo antes posible, sin embargo fue inútil.
Lo que ahí los atacó era como un gran panda, pero a la vez aquella forma humanoide permaneció en ella, esa habilidad única que muy pocos Wild lograban... Esa era Nico que sin cordura alguna atacó a cualquiera que se le pusiera enfrente.
-¡Mamá Ayúdame!- grito uno de los niños en un desesperado intento de escapar pero un manotazo más de ese feroz ser lo alcanzó haciendo callar.
-...Onne-chan...- Susurro Cocoa mirando a la gran bestia que jadeante se giraba para verlas.
El hocico de aquella criatura babeaba mientras dejaba ver sus afilados colmillos, sus ojos brillaban de un rojo intenso que amenazaba con atacar en cualquier momento.
-¿Onne-chan?... me asustas... por favor... no me lastimes...- Dijo Kokoro mirando a aquella gran bestia que caminando lenta hacia ellas se acercaba.
-Nico...¡cálmate!...por favor no le hagas daño...-
Aquello lo grito el señor Yazawa que llegaba hasta las mellizas y se ponía entre ellas y Nico.
Era de esperarse... la criatura estaba completamente fuera de sí misma, la pequeña Nico no razonaba ahí, su mente estaba muy en el fondo de esa enorme criatura en la que se había convertido. Esa criatura que estaba dispuesta a matar lo que sea que se le pusiera enfrente, después de todo, la ira fue su razón de convertirse...
Un poderoso manotazo golpeó al señor Yazawa, haciéndolo caer con fuerza al piso, sin embargo este se puso de pie de inmediato y dando una gran brinco, sujeto el cuello del amorfo panda que enseguida trato de quitárselo de encima removiéndose con fuerza de un lado a otro.
-...¡vayan a casa!.. yo la mantendré lejos!...- esto lo dijo el señor Yazawa forcejeando con la bestia.
Las niñas sólo miraron aterrorizadas lo que ocurría, no podían asimilar que esa criatura era su hermana y estaba entrando en contienda con su propio padre.
-Háganlo. ...háganlo ¡Ya!- le dijo una vez más y las niñas no dudaron en darle la espalda a su padre sin saber que esa, sería la última vez que lo verían con vida.
El hombre solo forcejeo con la gran bestia que con sus fuertes brazos logró sujetarlo de la cabeza y separarlo de su cuerpo. El hombre tras el ataque alcanzó a girar su cuerpo para no caer con tanta violencia.
-Nico... Reacciona...soy papá. ...- Dijo el hombre de manera suplicante... Pero la criatura no reaccionó en absoluto.
Tras un poderoso rugido proveniente del animal blanco y negro, una nueva embestida se hizo presente sobre el señor Yazawa que trato de esquivarlo inútilmente. El hombre fue arrastrado por la criatura entre los cercanos árboles que rodeaban un parque en el centro, un lugar al que pocas personas asistían, mismo lugar en el que los niños evitaban ir por la gran colina abajo que había en el mismo lugar.
El hombre fue arrojado contra uno de los juegos del parque rompiendo la estructura metálica de este y quedado entre los escombros ya muy cansado.
-No voy a hacerle daño... a mi propia hija...- Susurro el mirando sus ropas rasgadas y con manchas de su propia sangre.
-Nico... por favor. ... ya no más...- hablo el pelinegro a su hija que solo caminaba lentamente hacia el con ese semblante bestial en todo su rostro.
El hombre necesitaba tocar el sello de su hija, necesitaba hacerlo vulnerable para que ella volviera a la normalidad, pero tanta brutalidad en la chica no le permitía acercarse sin lastimarla, cosa que no quería hacer... Estaba atrapado.
-Nico... princesa... Perdóname. ...- Susurro él y poniéndose de pie comenzó a concentrar su energía.
Un aura de un rosado color lo rodeaba con completa lucidad, el pelinegro miraba cauteloso a la criatura que rápidamente se abalanzó contra él y en un rápido movimiento el dio un gran salto quedando a espaldas de la criatura.
-Perdón princesa- dijo el dando un fuerte golpe a la cabeza de la enorme criatura haciéndola caer al piso aturdida.
-Es ahora o nunca...-
El señor Yazawa corrió hasta el brazo de su hija y lo sostuvo listo para marcar la línea del sello, sin embargo, no contó con que la criatura se volvería a poner de pie dándole la vuelta y sujetando con su mandíbula el cuello del hombre, quien fue sacudido con brutalidad.
Su cuello comenzó a sangrar y le faltaba la respiración, si no hacía algo rápido sería asfixiado.
En un movimiento más, golpeó la nariz de la criatura que lo soltó de inmediato, el cayó al piso tomando aire desesperadamente mientras esté mismo emitía un sonido extraño al hacerlo, pues su cuello perforado gracias a la mordida no ayudaba.
La criatura enfurecida aún más por el golpe en la nariz volvió a embestir al pelinegro cayendo ambos por la pendiente de aquel parque, no sin antes llevarse la estructura metálica de un juego más con ellos.
Un poderoso sonido alertó a Muchas personas a los alrededores, como si algo se hubiera derrumbado.
Ahí entre los escombros metálicos y entre las piedras del fondo de aquella pendiente una criatura se encontraba estacada del pecho y de su brazo derecho contra un par de tubos de aquella estructura metálica, no muy lejos de esa criatura se ponía de pie un hombre tembloroso que sujetaba con dolor su abdomen, este era atravesado por un tubo más, justo del lado izquierdo, donde residía su sello...
-Ni...Nico...- Dijo el acercándose a la criatura notando su respirar entre cortado y dificultoso, así mismo un flasheo negro se hizo presente y por fin se dejaba ver la niña pelinegra.
Para el padre fue la peor escena que pudo presenciar, su amada hija suspendida en el aire gracias a los tubos que en su cuerpo estaban encajados, nervioso y débil, el trato de quitarla de ahí, Nico hubiese gritado del dolor, pero la falta de aire no se lo permitía, cada vez sentía respirar menos.
Cuando quito el cuerpo de su hija de aquellos tubos mortales miro rápidamente la mano derecha de la niña, ahí el sello de esta comenzaba a perder su brillante color negro para pasar a la simple imagen de una cicatriz sobre su piel, eso solo significaba una cosa, a Nico le quedaban unos simples segundos de vida.
-No... no mí princesa...- Dijo el dejando que sus lágrimas cayeran del dolor de ver como el rostro de su hija Lucía más desesperado por vivir a cada segundo.
-Escucha princesa... Vive... vuélvete más fuerte. ... Has que mi sacrificio no sea en vano...- decía el hombre con lágrimas en los ojos pero dedicándole una sonrisa a su hija, y sin esperar más posó su mano sobre el vientre de la pelinegra que comenzaba a dejar de respirar, y uniendo su frente con la de su pequeña hija abrió su boca, pasándole su fuerza a su hija que acababa de perder por completo su sello.
Completamente débil, el miro a Nico que pronto su expresión de dolor cambiaba a una simple expresión agotada, el bajo su mirada hasta donde se posaba su mano y al retirarla, pudo ver su propio sello, ahora en el cuerpo de su hija... el sello que le brindaba una oportunidad más de vivir a su amada hija Nico... a cambio de su propia vida.
El cayó justo al lado de su hija quien con pesadez abrió sus ojos para verlo encontrándose con la moribunda mirada de su padre.
-...Pa...papá. ...¿Que...?- trato de decir Nico moviéndose un poco, pero un punzante dolor en su pecho y brazo se hizo presente haciéndola detenerse.
-Está bien...princesa. ...solo... cierra los ojos...- Dijo el hombre con dificultad.
Nico cayó en cuenta de lo que había sucedido y rápidamente comenzó a derramar lágrimas y a arrastrarse con completo dolor hasta tocar la mano de su padre que yacía en el suelo tirado boca arriba, aquel tubo aún estaba incrustado en el.
-Papa...Perdóname. ...Perdóname por favor...- Dijo ella entre llanto y dolor sujetando con ansiedad la mano de su padre, ahí noto que su sello, el sello Panda, ya no estaba.
-...Wild...stars... ahí. ... estaré yo... Cuidándote...-
-Papa...¿Porque amas a ...un monstruo como yo?...-
-No eres un monstruo. ...ahora eres... mi pequeña conejita. ...Nico... te...amo...-
Ese fue el último suspiro de su padre, pues tras esas últimas palabras sus ojos se cerraron para no volver a abrirse, sin embargo trato de irse con una sonrisa... imagen que atormentaría a la joven años más tarde.
Las personas comenzaron a llegar encontrándose con la escena completamente aterrados.
-ahí está la niña... esta viva pero... ¡está perdiendo mucha sangre!...-
-¿Y el, como esta Yazawa-san?-
-el... Esta muerto...-
Esas fueron las últimas palabras que recordaba Nico de ese momento, pues después de ello perdió por completo el conocimiento, cuando ella despertó en el hospital, su madre estaba justo al lado de ella con los ojos llorosos, se notaba que había estado llorando desde hace un buen tiempo.
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-Ma...mamá. ...- hablo la niña con cierta dificultad a su madre que al levantar la vista se abraso a su hija quebrándose por completo.
-Despertaste... Creí que no lo arias...- decía la señora Yazawa entre el llanto y Nico sólo se encontraba asustada y confundida ante las palabras de su madre.
Era ese momento en el que Nico notaba la venda alrededor de su torso, así como su mano también lo estaba, recuerdos fugaces pasaron por su mente poniéndola nerviosa.
-Papa... ¿Dónde...donde esta papá? ...- Preguntaba Nico a su madre y esta solo sollozo más ante el comentario de su hija.
-El... te amo hasta el último momento... Nico, el... ya no... ya no está...-
-No... entonces... no fue un sueño ... -
-Nico... cálmate...-
-¡No!... Mamá... yo mate a papa...-
-no es tu culpa...no lo es...-
Tras esas palabras, madre e hija comenzaron a llorar abrazándose en un intento de calmar el dolor.
Cada que Nico se miraba en el espejo y veía ese sello ajeno, le daban ganas de llorar, hasta que se convenció de que aquello, había sido la prueba de amor más grande que Había recibido, y nadie nunca lograría hacer tal sacrificio por ella, solo su padre, quien desde el inicio hasta el final, la amo como nadie en su joven vida la amo o la llegaría a amar.
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~Fin del Flash Back ~
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Maki había quedado sorprendida por el relato de la mayor que ya más calmada terminaba su triste historia, le sorprendía incluso que la pelinegra hubiera contenido las lágrimas ante aquello.
-Tu padre mencionó algo sobre Wild stars...¿sabes qué es?- pregunto Maki a la pelinegra que ahora sonreía levemente y miraba el cielo.
-Hay una leyenda de cientos de generaciones atrás. ... la leyenda de Wild stars... Nosotros sobrevivimos si somos heridos incluso de muerte, pero si recibimos una herida letal más una herida profunda en nuestro sello morimos... en eso se basa la leyenda- mencionaba solamente Nico y a Maki le despertó aún más la curiosidad.
-No entiendo muy bien- decía Maki a la pelinegra que solo suspiro.
- Ese lado en el cielo oscuro, donde puedes ver las estrellas más brillantes... eso es Wild stars... si un Wild se sacrifica puramente por otra persona y le entrega su sello, en un acto de amor...su cuerpo físico morirá, pero su alma será una estrella más en el cielo... dice que ese Wild y la persona a la que salvó, pueden renacer otra vez... en otra era... en otro tiempo... y volverse a encontrar por el gran lazo que los une por un sacrificio, pero... solo uno de ellos conservará sus recuerdos... el otro no- decía Nico a la pelirroja que prestaba mucha atención a las palabras de la mayor.
-¿Crees que tu padre este oyéndote ahora mismo?... ahí en el cielo-
-Yo creo en los Wild stars... solo por la esperanza de que algún día pueda volver a verlo y estar con el...-
Maki veía aquellos ojos carmín que de nuevo parecían querer derramar lágrimas, esa necesidad de apaciguar a la mayor apareció en la Hyo, no sabía porque pero, ahí estaban esas ansias de correr y consolarla, si podía hacerlo en ese momento lo aria sin dudar.
-tengo un poco de envidia...- decía la pelirroja abrazando a la mayor quien fue tomada por completa sorpresa.
-¿envidia, de qué?- pregunto Nico a la Hyo que solo dejo salir un suspiro.
-De que tuvieras a alguien... que te amara tanto como para dar la vida por ti...- decía Maki con tono triste en su voz.
Nico con lentitud correspondió el abrazo sintiendo por primera vez la calidez de la pelirroja cerca de ella y sintió su cómo su corazón comenzaba a latir con una intensidad aún más grande que la normal, simplemente se inquietó pero su impulso sólo la llevo a aferrarse más a ella y no querer soltarla...
"-Esto...¿Será solo mi instinto?-" pensó la pelinegra que sin decir una palabra más solo permitió aquel abrazo, un abrazo que sin darse cuenta, abrió Muchas puertas en el camino de esas dos.
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Erena caminaba entre los pasillos de la escuela, pretendía dirigirse hacia la azotea para tener una mejor visión de la mayoría del campus.
-Tengo que apresurarme a encontrar al culpable... de lo contrario seguiremos en la mira de la directora- se decía a sí misma Erena mientras caminaba entre los pasillos y miraba por la ventana atenta a los demás estudiantes, todos y cada uno de ellos parecían tan tranquilos, sin ninguna preocupación más que llegar a ser fuertes.
Algo llamó su atención, a la vuelta del pasillo que conducía al consejo estudiantil vio una silueta veloz correr.
-ahí estas...- Susurro la francesa caminando sigilosa y dando un par de pasos.
Podía escuchar los sigilosos pasos de esa persona, todos resonando en el piso por el que Erena caminaba, incluso noto como esta persona se detuvo y de un momento a otro, la señal de que esa persona estaba ahí desapareció.
-Ya no está. ...- Dijo Erena saliendo de su escondite y corrió en aquella dirección volviendo a ver la silueta correr.
No tardó en correr, pequeña fue la silueta, entonces la Traidora poseía un animal pequeño y veloz... sin más la alta chica corrió detrás de quien fuera esa persona.
Pero por más que corría no lograba alcanzarla.
-así no la alcanzaré. ...- se dijo así misma Erena y tras un flasheo color violeta obscuro, un largo lagarto corría hábilmente detectando con su larga lengua las diminutas partículas de su presa en el aire, ahora no perdería el rastro, sentía que triunfaría.
El lagarto veloz y sigiloso dio un poderoso salto y alcanzo al ser que perseguía terminando por embestir a un zorro.
El lagarto rápidamente intento moderno al zorro que dando un salto contraataco al largo mordiendo su cuello, sin embargo el lagarto no tardó en golpear con su cola la cabeza del zorro haciéndole una herida cerca de uno de sus ojos y parte de su cabeza.
ambas criaturas se agredieron antes de darse cuenta de a quien agredían y de inmediato un flasheo violeta obscuro volvió a hacerse presente y Erena se dejaba ver con un par de rasguños en sus brazos y rostro, así mismo tras un flasheo azul claro se dejaba ver Eri quien tenía un buen rastro de sangre que atravesaba la mitad de su rostro, la rusa respiraba agitada y con el ceño fruncido miraba a Erena.
-...Tu... Ayase Eri... Te atrape...-
así que... esperabas mas?
seria una lastima que alguien... dejara el cap hasta aquí e.e
nos leemos próximamente ;)
