Buenas sexys lectores, se que tarde en actualizar un poco pero ya esta aqui el cap, y no solo de Wild star, sino que tambien actualice hoy mismo todos los demás Fics (Excepto el SoraPile) asi que espero compense un poco mi tardía, cabe mencionarles que Wild star esta por terminar y ya tengo otro fic previsto al que llame Datte Datte Aa majou, para mas información al respecto visiten mi facebook :3


Erena estaba nerviosa, sentía como su corazón latía poderosamente, hace 2 días que estaba viviendo aquel conflicto en su interior que no la dejaba avanzar, simplemente intentaba no pensar en ello, pero en cuanto más se esmeraba en olvidarlo, más aparecía en su mente la simple idea, ¿Por qué dejar que su corazón dominara su razón? Aunque no estaba al 100% segura de ello, sabía que tenía algo muy en claro y era que, pasara lo que pasara, Anju no saldría de esa celda, al menos no a manos de ella. No quería ser una traidora más a su especie, los Wild ya había sufrido lo suficiente como para volver a perturbar su "aparente paz" actual.

Pero si no pensaba liberar a su amada ¿Qué hacía parada frente a la puerta de la celda de Anju? Solo había terminado caminando hasta ese lugar y como los días anteriores solo se había limitado a mirar la entrada de la celda y solo eso, no se atrevía a entrar, porque sabía que si entraba seguro lloraría; Pero ese día era diferente, simplemente tenía la necesidad de querer ver a la chica de ojos purpuras aunque fuese de la manera más cruel en la que podría encontrar ahora mismo.

"-Solo… quiero verla un momento…..-"pensó para sí misma mientras colocaba su mano sobre la cerradura encadenada del lugar y deslizaba su extremidad sobre el frio metal.

Trago con fuerza y dando rápidos respingos, saco del bolsillo de su uniforme la llave que la directora le había enviado con Kotori un par de días atrás. Solo la miraría, solo miraría a su amada, nada malo pasaría si la miraba solamente. Por ello se arriesgó a hacerlo.

Introdujo la llave en la cerradura y giro de está escuchando como el seguro de la cerradura era abierto, de nueva cuenta su corazón se ponía inquieto y continuo con la acción y poco a poco fue abriendo la puerta.

En ese lugar se podía apreciar obscuridad, todo era rodeado por ella a excepción de cierto lugar en el centro de aquella habitación, donde se podía apreciar dos cadenas brillantes, un color purpura era el que emanaban y estas sujetaban las manos de cierta prisionera del lugar, una coraza en su torso la hacía permanecer de rodillas e inclinada ligeramente hacia el frente, sus pies estaban atrapados en el suelo, todo con el fin de evitar algún intento de escape, las cadenas evitaban totalmente el poder de su sello, y por último, su cabeza era forzada a estas agachada, simplemente la chica no parecía tener algún tipo de escapatoria.

Erena sintió como su corazón se oprimía al ver semejante escena, Anju seguro lo pasaba muy mal en esa celda, pero simplemente al verla en su mente aparecía como de manera tan desdichada había apuntado a Tsubasa con ese revolver y como sin escrúpulo alguno le había disparado con completa intención de matarla, simplemente le era imposible perdonar a la castaña, aun cuando la amaba con locura.

La Spiritual camino vacilante hacia el frente de Anju que no podía si quiera levantar la cabeza para mirar a la recién llegada, con cuidado se postro lo más cerca posible y aun dudosa termino por acariciar la mejilla de la Hebi que se sobresaltó ligeramente y rápidamente comenzó a removerse violentamente, sin embargo Erena sujeto firmemente de nueva cuenta su rostro y se inclinó lo suficiente para que Anju viera que era ella, en ese instante se detuvo. Después de mucho tiempo los ojos de ambas se encontraban, mirándose con profunda melancolía y dolor, pero a la vez un pequeño destello de amor que ambas sentían la una por la otra.

-Soy yo Anju… está bien….- dijo con vos dolosa mientras acariciaba un par de veces más las mejillas de la Hebi con sus pulgares.

Se mantuvieron un par de segundos así, sin despegar la mirada la una de la otra tranquilizándose con la compañía de la otra, aunque para desgracia de Erena el momento no podía ser eterno, de hecho estaba ahí para hacerle un par de preguntas a Anju, por lo que poniéndose un poco más seria se separó ligeramente de ella para mirarle con más frialdad.

-¿Por qué nos hiciste esto Anju? De todas las personas… quien tenía que lastimarme terminaste siendo tu…. Yo quiero entenderlo, alguna razón…. Pero, después veo como está la salud de Tsubasa y….. Quisiera matarte….- con esas palabras Erena evitaba soltar lagrimas frente a la Hebi que tenía dificultades para mirarla. –Pero…. me lo impide el amor que siento por ti…-

Anju se sobresaltó al escuchar aquello último, acaso eso era ¿Una confesión de amor? Después de todo ese tiempo y de las cosas que sucedieron, aun así Erena era capaz de confesar algo así tan de repente…..

Anju trato de removerse otra vez, Erena solo la observaba, era como si la chica intentara decirle algo. Supuso que era algo importante por la manera en la que Anju la miraba, pero… ¿Y si era una trampa? Si se atrevía a siquiera quitarle la mascarilla que le impedía hablar a la Hebi, estaba en riesgo de un ataque venenoso, y aunque la misma Erena fuese incubadora de un sello sumamente venenoso, el veneno de Anju seguro la lastimaría, e incluso la podría matar. Entraba nuevamente en un dilema.

-Perdón Anju… no puedo confiar en ti…. No después de todo lo que sucedió….- Erena agachaba la cabeza nuevamente tras esa respuesta y sentía sus ojos humedecerse de nueva cuenta.

Anju al escuchar eso solo comenzó a moverse de una manera aun más violenta y desesperada, Erena solo se sobresaltó ante las acciones de Anju y comenzó a preocuparse.

Simplemente se reincorporo y sacando de su bolsillo de nueva cuenta aquella llave la sujeto con fuerza y con un pesado suspiro le daba la espalda a Anju y comenzaba a marcharse del lugar, le dolía enormemente aquello, pero no sería la mala de la historia

-Espero algún día poder estar a tu lado Anju, algún día, en otro tiempo, bajo el mismo cielo….- finalizo su breve visita a la celda de Anju que emitió un gemido tras ver a Erena cerrar la puerta, un gemido ahogado por la mascarilla que cubría su boca, pero que sin duda alguna se podía distinguir que había dicho el nombre de la Spiritual con desespero.

Sin embargo todos sus gemidos suplicantes fueron ignorados por la Spiritual que sin vacilar ni una sola vez mas, salió de los calabozos de la academia y se dirigió de nueva cuenta a su habitación, necesitaba prepararse para su día y tener energía para el entrenamiento extra con Tsubasa y las demás.

-No vamos a perder contra nadie….. Absolutamente contra nadie, ni si quiera contra ti… Anju….-

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Nozomi permanecía pensativa, la plática que había tenido con la directora respecto a las habilidades de Nico y de la razón del por qué estaba ahí la hacían cuestionarse demasiado, si resultaba ser cierto el gran potencial que Nico tenia, definitivamente debían explotarlo, claro, sin hacer que la Usagi terminara agotada, después de todo la pelinegra era una amiga muy preciada para ella y no soportaría verla dañada por hacerla sobre esforzarse; y después estaba Maki, esa chica con un poder desconocido también. Estaba segura que sería más complicado averiguar que pasaba con el sistema de la Hyo que cualquier otro entrenamiento, pero tomaría la responsabilidad.

Justo en ese momento estaba prestando atención a su clase, pero un pequeño destello dorado la hizo distraerse, así es, su amada Ayase Eri se había incorporado a su clase desde que había evolucionado de Dreikon a Spiritual, y desde ese entonces solía llevarse la atención de la Tanuki constantes ocasiones, aunque la rubia ni si quiera la volteara a ver por qué seguro seguiría molesta hasta cierto punto con ella.

-Ah~ Ericchi es tan orgullosa….- susurro para sí misma mientras desviaba su mirada de la rusa y la volvía a la pizarra frente a la clase.

Por su parte Eri, era demasiado consiente de la penetrante mirada de Nozomi casi todos los días, y moría por volver a su relación anterior, pero su orgullo no se lo permitía del todo, a veces duchaba por dejar todo atrás y correr a los brazos de Nozomi, pero aquellos dolorosos recuerdos del como la Tanuki había "preferido" atender primero a Nico que a ella la hacía querer evitarlo a toda costa; debía demostrar que iba enserio con lo de que Nozomi debía ganársela esta vez.

Aunque, mirar de vez en cuando a la peli morada a través del reflejo de su teléfono celular, no le caía nada mal a su corazón.

-Señorita Ayase-san ¿Podría venir un momento?- el docente al frente de la clase llamo a la rubia que rápidamente atendió y se levanto de su lugar para ver qué era lo que aquel docente deseaba.

-¿Qué desea?- con cortesía pregunto al hombre que la había llamado y este con la misma amabilidad y cortesía le contesto.

-Necesito que vaya a atender un par de inconvenientes en el campo Spiritual, parece que el área de los árboles frutales está atrayendo roedores y ardillas- pedía el hombre a Eli que tras un suspiro acepto.

-De acuerdo, me apresurare para comenzar con la práctica lo antes posible- decía Eli al hombre que asintió, pero la detuvo un breve momento.

-Toujou-san ¿Podría apoyar a Ayase-san por favor?- El hombre ajeno a cualquier situación entre ambas chicas pedía a la Tanuki que al ser llamada se sobresaltó y al escuchar la petición simplemente sonrió nerviosa.

-No creo que un mapache sea más velos que una ardilla en un árbol- se excusaba Nozomi para no tener que quedarse a solas con la rubia, sin embargo el hombre insistió.

-Pero la esencia ayuda a ahuyentarlos, así que está bien ¿Puede hacerme ese favor Toujou-san?- volvía a insistir el hombre, Nozomi con pesadez suspiro y termino por acceder a la petición del hombre, Eri por su parte no dijo nada, o al menos no expreso nada en ese momento.

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Ambas chicas caminaban por los pasillos en completo silencio la una con la otra, estaba pensando cada quien en sus propias complicaciones con respecto a la chica que les hacía compañía. Timidez y desconfianza, eso era el sentir en común entre Nozomi y Eri.

Nozomi sentía que no podría conversar con la rusa, pues como días anteriores, esta se comportaría fría y despreciativa, cosa que no quería y la lastimaba, por ello no se atrevía a decir absolutamente nada.

Eri, se sentía incomoda, sentía que si cedía un poco Nozomi intentaría aprovecharse, cosa que no sucedería, pero aun así se seguía sintiendo insegura de que hacer realmente. Pero ya no quería estar así….. Estar sin la Tanuki solo hacía sentir triste.

Ambas chicas llegaron hasta el área del campo asignada a los Spiritual y comenzaron a observar el problema, efectivamente, había varios de aquellos roedores merodeando los árboles y cavando en la tierra, la tierra en Otonokizaka estaba tratada con especialidad, pues gracias a la gran energía espiritual que emanaba de la academia gracias a los Wild, esta tenía un reforzamiento especial también, y aquellos animales que rascaban en la tierra podrían romper con la funcionalidad de la tierra y convertirla en suelo común y corriente que no resistiría el constante poder y fuerza que los Wild trabajaban sobre él.

-Creo que tenemos mucho que hacer aquí…- Eri fue la primera en hablar mirando algunos huecos en el piso y después soltando un gran suspiro.

-Si…. Así que empecemos, antes de que el grupo venga haca acá para practicar- con esa rápida respuesta Nozomi se retiraba su gabardina de uniforme, arremangaba su camisa y se transformó rápidamente, dejando ver en lo bajo un gran mapache que en cuanto estuvo listo dio un hábil salto hacia alguno de los árboles y comenzó a pasearse por ahí ahuyentando a los roedores invasores.

Eli miro únicamente la acción y un par de segundos después hizo exactamente lo mismo dejando ver a un hermoso zorro rojo que comenzó a olfatear los hoyos en el suelo para comenzar a dejar su esencia ahí y los pequeños invasores huyeran.

El pequeño plan surtía efecto, los pequeños animales corrían ante la presencia del zorro y el mapache, el primero se ocupaba del suelo y el segundo de lo alto en los árboles, poco a poco los roedores se comenzaban a marchar brincando a través del muro o escalándolo para huir de los supuestos depredadores.

Ambos animales se dedicaron una mirada rápida notando como su treta había tenido éxito, el zorro dio un par de pasos mientras el mapache pretendía bajar de un salto, y lanzándose de aquella rama que lo sostenía, al mismo tiempo, un flasheo azul y otro morado aparecieron como muestra de que ambas chicas volvían a su forma original, pero un pequeño detalle las tomo por sorpresa a ambas.

Eri sintió un peso caerle encima y enseguida un dolor en sus glúteos y espalda, así como Nozomi sintió caer sobre algo que la lastimo del estómago y a su vez cocho su cabeza ligeramente con el pasto del piso.

Ninguna calculo bien la caída y Nozomi termino cayéndole encima a Eri, rápidamente ambas chicas se quejaron por el ligero dolor del impacto para después mirarse.

-Lo…. Lo siento mucho Ericchi….- se disculpó primeramente Nozomi mirando aquellos ojos azules que estaban sorprendidos. Notando su cercanía sus mejillas comenzaron a ruborizarse.

-De…. Descuida….. ¿Estás bien?- pregunto la rubia a la Tanuki, todo en un intento de ignorar aquella cercanía que tenían ambas pues también la ponía nerviosa y comenzaba a avergonzarse.

-Si… gracias ¿Y tú?- devolvió la pregunta Nozomi con la misma voz temblorosa y nerviosa a la Kitsune que solo asintió en respuesta.

Ambas sentían como su corazón golpeaba en su interior simplemente era imposible ignorarlo, incluso apostaban a que la contraria sentía el latir de su corazón contra el pecho de la contraria. Nozomi no sabía que hacer puesto que no quería equivocarse más. Eri por su parte ya no podía resistir más eso que la carcomía, simplemente se había forzado a ser dura con Nozomi por orgullo, aun sabiendo que la peli morada se arrepentía de todo lo sucedido, seguía haciéndola dar vueltas. Ya no lo haría más, estaba cansada de eso porque no solo lastimaba a la Tanuki con su indiferencia, también se lastimaba a si misma.

-Yo… te ayudare a levantarte Ericchi…- Nozomi al ver que la rubia no reaccionaba se disponía a ponerse de pie, sin embargo algo la retuvo en su sitio.

Los brazos de Eri estaban aferrados sobre sus hombros, impidiéndole alejarse de ella y levantarse, Aquello desconcertó a Nozomi, no fue hasta que miro de vuelta a la rubia que parecía estar a punto de decirle algo con unas mejillas ruborizadas.

-¿No estas cansada ya?- fueron las primeras palabras que dejo salir Eri sin despegar sus ojos de los turquesa de Nozomi.

-¿Eh, de que hablas Ericchi?- pregunto la mayor a la rubia bajo ella que aún le impedía moverse de su embarazosa posición.

-De todo esto…. De fingir que todo está bien…..- aclaro Eri y Nozomi solo aparto la mirada, sintió que sus lágrimas pronto saldrían.

-No estoy fingiendo nada, estoy bien, sé que te falle y merezco lo que me haces, por ello no replico en absoluto…. Lo merezco…. Yo….- trataba de seguir fingiendo estar bien, pero claramente Eri por fin se había dado cuenta del daño que le había estado causando su indiferencia.

Eri solo fue aflojando uno de sus brazos para correrlo desde el hombro de Nozomi hasta la mejilla de esta y posar su cálida mano sobre el rostro de Nozomi, dando una ligera caricia antes de empujar levemente y con cuidado para que la peli morada la volteara a ver. Podía notar los cristalinos cojos turquesa de la mayor amenazando con lagrimear en cualquier momento.

-Si…. Te lo mereces…. Pero sabes Nozomi…. Hay algunas cosas que pasan por que tienen que pasar…..- dijo Eri con voz suave a la chica mayor que aun la miraba con ojos tristes, pero sin decir nada continuo escuchándola. -…. Pero hay otras cosas que tienes que hacer que pasen…..- finalizo la rubia sujetando con mas firmeza la mejilla de Nozomi para después, tomando con sorpresa a la mayor, levanto levemente su cabeza para hacer que sus labios tocaran la mejilla de la Tanuki que se quedó pasmada por la repentina acción que sin duda hizo que su corazón diera un inesperado salto en su interior.

Con lentitud, Eri se separaba del contacto y volvía su vista a Nozomi que hizo exactamente lo mismo pero aun denotando la sorpresa en su rostro.

-Ericchi….- Susurro el nombre de su amada casi en un simple suspiro para después sonreírle levemente.

-¿Puedes hacer que mis días sean alegres otra vez Nozomi?- con esa sincera petición le devolvió la sonrisa a la mayor que por fin dejaba que un par de lágrimas escaparan de sus ojos, pero no lágrimas de tristeza como hace unos momentos atrás, esta vez eran lágrimas de alegría que no pudo contener.

-Si Ericchi…. Puedo hacerlo porque el simple hecho de estar contigo, basta para hacerme feliz también….- finalizo Nozomi acercando su rostro de nueva cuenta a la rubia, pero sin contacto en sus labios simplemente juntaron frente con frente de manera dulce en la que ambas chicas se sonrieron por la alegría que sentían en ese momento.

-Ejem… lamento importunar su momento pero…. ya vienen los demás Nya- esa dulce y suave voz hizo que ambas chicas se separaran de golpe y miraran en la dirección de donde provenía aquella conocida voz.

Nozomi y Eri se encontraron con una sonrojada Rin que las había atrapado en aquel acto tan personal, la chica no pertenecía a su clase pero si solían unir la clase de las tres para practicar.

-Lo… lo sentimos mucho Rin-chan- Nozomi avergonzada se quitaba de encima de Eri y sonreía apenada a la Neko que también parecía algo incomoda.

Eri sintió un escalofrió al recordar como había sucedido una situación similar mucho tiempo atrás pero quien las había atrapado en medio del bosque había sido Nico y Nozomi la había rechazado en ese momento, por ello en ese momento temió lo peor.

-Ericchi ¿Te vas a quedar ahí o esperas a que te bese otra vez?- aquello saco de su mini trance a la rubia que tras escuchar las palabras de Nozomi la miro.

La peli morada simplemente le extendía su mano para que la rubia la tomara y mientras una cálida y resplandeciente sonrisa la iluminaba por primera vez en mucho tiempo.

-Gracias Nozomi….- respondió la rubia tomando la mano de Eri y poniéndose de pie, perdiéndose en los ojos turquesa de la chica que tanto amaba.

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Kotori estaba en su habitación rodeada de la oscuridad de la noche, la peli gris trataba de dormir tras un agotador día de prácticas en el campus. Agradecía totalmente que tanto Erena como Umi hubieran cancelado la práctica con Honoka, Nico y Maki, de no ser así hubiese terminado rendida de tanto trabajo; Aunque su verdadera incógnita era el por qué Umi estaba actuando así, el día anterior tampoco se había presentado a practicar y al dar clases, estaba sumamente distante de todo y de todas. Eso la preocupaba.

Tratando de no pensar en nada de eso intento volver a dormir, pero un sonido cerca del lugar la hizo sobresaltarse; El aullido de un lobo se podía escuchar no muy lejos de donde está. Intento ignorarlo, pero aquel aullido volvió a escucharse un par de veces más lo cual le causo inquietud.

-¿Quién puede estar haciendo esto a estas horas?- se preguntó a si misma poniéndose de pie y disponiéndose a salir de su cama con mucha curiosidad.

Primero opto por asomarse por su gran ventana, pero no logro distinguir nada, por lo que abriendo esta se montó sobre el marco de la ventana y dio un salto al aire convirtiéndose en ese gran y hábil ave que pronto revoloteo sus alas buscando al responsable de esos aullidos.

El águila voló un par de metros alrededor de los edificio, al pasar por la parte trasera de los jardines traseros, justo en el gran árbol de manzanas distinguió una silueta, cuando se acercó más pudo notar quien era.

El gran ave revoloteo un poco más para terminar por aterrizar a un par de metros de aquella chica bajo aquel gran árbol y sin llamar la atención volvió a su forma normal, Kotori camino poco a poco hasta llegar a la chica peli azul que estaba sentada bajo aquel árbol, iluminada solamente por la tenue luz de la luna.

-¿Umi-chan que haces a estas horas afuera?- Kotori se acercaba a la Okami bajo el árbol, la chica solo giro su cabeza para encontrarse con la Dreikon en pijamas.

-Perdón Kotori…. ¿Te desperté?- pregunto la chica a su amiga que solo le dedico una sonrisa amable.

-No, estaba tratando de dormir pero no podía, entonces te escuche y vine…- contesto Kotori a la Okami que solo suspiro.

- ya veo….- fue su única y fría respuesta, con ello volvió su vista a la luna que había estado observando todo el rato.

Kotori comenzaba a preocuparse, normalmente Umi no actuaba así, ¿Por qué ahora estaba con un semblante tan deprimido y le aullaba a la luna como un cachorro herido? No lo sabía, pero no quería ver así a su amiga, después de todo aun la amaba con locura.

Camino para acercarse a la peli azul con una leve sonrisa sin decir nada, cuando estuvo lo suficientemente cerca, se sentó a su lado quedándose ahí por un momento, acompañando a la Okami el profundo silencio de la noche, donde solo unos cuantos grillos cantaban y un pequeño viento soplaba.

-Es tan difícil fingir que todo es perfecto…. Cuando duele tanto… fue tan bonito mientras creí que fue verdad algo de lo que sentíamos- Umi dejaba escapar aquellas palabras, pero más que decírselas a su acompañante, se las decía a si misma sin apartar su mirada de la brillante luna.

Fue seña suficiente para entender completamente lo que le ocurría a Umi, Alguien había roto su corazón, y ese alguien no podía ser otra persona más que Maki, la pelirroja por la que Umi había estado velando desde que Kotori recuerda entrar a aquella academia.

Entendía como se sentía la Okami, después de todo ella había sentido constantes veces como dolía su corazón al saber que la Okami amaba a otra persona, por lo que sujetando la mano de Umi hablo:

-Vamos Umi-chan, nada dura para siempre, ni siquiera los problemas y las decepciones, mucho menos los corazones rotos- Kotori respondía a lo que Umi había dicho, con esas palabras Umi la miro. – al final, si ríes, todos reirán contigo, pero si lloras, solo tú te mojaras la cara- Kotori dio una caricia a la mano que sostenía de Umi.

La Okami se sorprendió por lo dicho por Kotori, de alguna manera su compañía lograba reconfortarla un poco más. Se sentía extrañamente bien, fue ahí cuando agradeció que la peli gris hubiese aparecido para hacerle compañía antes de que terminara llorando como la noche anterior, y la noche anterior a esa.

-es un error que el amor y la amistad se crucen- Umi dejaba que la Dreikon acariciara su mano con la amabilidad y calidez que solo ella sabía hacerlo, sentía que podía dejar salir toco con la peli gris que solo la escuchaba con tranquilidad.

-No Umi-chan, el verdadero error es que te arruines un presente, aferrándote a un pasado que no tiene ningún futuro, más si con ello te llevas a otros que te aman en el camino- Kotori poco a poco comenzaba a inclinar su cabeza para recargarla sobre el hombro de Umi que no dijo nada solo escuchaba atentamente y manteniendo al margen sus lágrimas.

-Solo quisiera no quedarme estancada en esto Kotori, quisiera olvidarlo, si pudiera arrancar mi corazón para no sentir nada sin duda lo haría, pero no puedo, tengo que vivir con esto hasta que deje de doler- Umi dejando que sus lágrimas cayeran, giraba su mano para sostener la de Kotori, buscando en el agarre algo que cesara su dolido corazón.

-Bueno Umi-chan tal vez no soy la experta en esto, pero hasta yo misma sé que el primer paso nunca de los nunca te lleva a lo que quieres…- Kotori daba un ligero apretón a la mano de Umi, poco a poco reincorporo su cabeza y con su mano libre comenzó a acariciar la cabeza de Umi que sollozaba por lo bajo. -… Pero al menos ese primer paso, te saca de donde estas ¿Estarías dispuesta a darlo?- finalizo Kotori manteniendo la caricia.

Umi sentía calmarse poco a poco, como si cada caricia de Kotori y cada palabra fuese un analgésico que poco a poco calmaba el dolor que sentía, simplemente se fue inclinando lo suficiente para recargar su cabeza sobre el pecho de Kotori y cerrar los ojos en aquella posición, escuchando el relajante sonido de los latidos de Kotori y como su pecho subía y bajaba lentamente tras su respiración.

-Puedo darlo…. Pero necesito juntar fuerza para hacerlo….- susurro Umi manteniéndose más calmada con su cabeza aun descansando en el pecho de Kotori que continuaba acariciando su cabeza con total tranquilidad.

-Entonces yo estaré a tu lado Umi-chan ayudándote a juntar la fuerza que necesites…- finalizo Kotori aquel encuentro.

Notando como entre la oscura noche, el rostro de Umi daba una tenue sonrisa y un último suspiro para después terminar de susurrar:

-Gracias Kotori…. Te quiero…-

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ya hacia falta algo de amor entre esas cuatro xD