Capítulo 13

Banquete de Halloween


El segundo partido de Quidditch de la temporada (Ravenclaw contra Slytherin) se había sucedido a finales de Octubre, donde las perfectamente entrenadas águilas, habían ganado a las desorganizadas serpientes. Aquel partido ocasionó que Malfoy estuviese de un humor insoportable durante la semana, despotricando contra todo aquel que portase una túnica con forro azul marino, lo que igualmente molestaba a Hermione (que seguía sin interesarse en lo más mínimo por el Quidditch y le parecía que aquella actitud del Slytherin era una exageración) provocando que la castaña le quitase puntos a la casa del rubio, cada vez que el tema salía a relucir.

Igualmente, durante aquel mes, se habían sucedido otras dos salidas a Hogsmeade. Si bien, la primera vez Hermione y Malfoy habían conseguido separarse de sus amigos para pasar toda la tarde a solas, junto a la cerca que impedía el paso a la Casa de los Gritos, en aquella segunda ocasión, no se habían dirigido para nada la palabra. Primeramente había sido por aquel partido de Quidditch, aunque la mayor parte del enojo se debía a una conversación que habían mantenido la tarde del viernes en aquella aula olvidada, mientras elaboraban un nuevo reporte para Slughorn.

-¿Cuál es el plan para mañana en Hogsmeade? –había preguntado Malfoy, mientras pasaba las páginas de su libro de Pociones con Sangre de Dragón, buscando aquella referencia que le hacía falta.

Hermione, quien escribía velozmente en el pergamino (era la encargada de redactar todos los reportes pues su caligrafía era mejor) lo miró de reojo, y tratando de no darle importancia, se apuró a responder:

-Vas a tener que planear algo con Nigel y Zack. Harry quiere que celebraremos una pequeña comida de Halloween en Las Tres Escobas.

Malfoy se quedó callado, frunciendo el entrecejo, con lo que Hermione comprobó rápidamente que se había molestado. Aun intentando restarle importancia al asunto, la Gryffindor continuó:

-Sabes que me gustaría pasar todo el día contigo en el lugar de siempre, pero Harry me ha hecho prometer que estaré en Las Tres Escobas, además de que la vez pasada no lo vi para nada…

-¿Estará la comadreja allí? –preguntó Malfoy rápidamente, cerrando su libro de golpe, e interrumpiendo a la Gryffindor, quien finalmente dejó de escribir. Hermione sabía que pisaba terreno peligroso, por lo que en vez de reclamarle que no llamara así a Ron, prefirió limitarse a responder.

-No lo sé. Es decir, es lo más probable… Después de todo estará Ginny… Pero, ¿qué importancia tiene?

-No quiero que el imbécil de Weasley esté cerca de ti.

-Espera, acaso… ¿Estás celoso?

-No sé de qué hablas –fue la cortante respuesta de Malfoy, con lo que el Slytherin se limitó a guardar su libro de Pociones con Sangre de Dragón en la mochila, y se apuró a cambiar el tema-. ¿Podemos vernos después de Hogsmeade, al menos?

-El Banquete de Halloween empieza a las 7…

-Podemos vernos cuando termine –se apuró a agregar-. A a media noche en el Lago Negro. Ya sabes exactamente en qué parte…

Y se levantó de la mesa. Hermione no tuvo tiempo a responder ante aquella cita que acababa de concretarse, ya que Malfoy se había apurado a salir de aquella vieja aula, sin mirar atrás.


Y ahora, Hermione se encontraba caminando junto a Ginny, rumbo a Hogsmeade. Luna y Neville los seguían, tomados de la mano. La pelirroja y la castaña intercambiaron miradas de complicidad, y reprimieron una risita. Hacía dos semanas que el Gryffindor había declarado sus sentimientos hacia la Ravenclaw, y tras ayudar a la rubia a aceptar lo que sentía por su mejor amigo, oficialmente se habían convertido en una pareja, hacía varios días.

-Pensé que jamás se lo preguntaría –susurró Ginny.

-Lo que me preocupaba a mí, es que ella no aceptara –respondió Hermione.

-¡Ginny! –se escuchó entonces el grito de Harry, con lo que la pelirroja salió corriendo a perderse en los brazos de su novio.

Hermione se detuvo en seco, con un nudo en la garganta. Sabía que Ron estaba más que invitado a la pequeña cena que tendrían, pero aun así, verlo de pie junto a Harry, hizo que se preocupara un poco. Intentó no darle importancia, y se acercó lentamente, a saludar a sus mejores amigos.

Un par de minutos después, los seis chicos se encontraban en Las Tres Escobas, platicando animadamente, mientras comían y bebían. Hermione hubiera deseado no encontrarse sentada junto a Ron (quien no perdía oportunidad para sacarle plática), pero por el otro lado, se encontraba agradecida de que le hubiera tocado en el borde de la mesa, con lo que podía levantarse cada dos por tres, con la excusa de ir al baño, o por más cerveza de mantequilla.

Por fortuna, la comida había pasado sin ningún tipo de incidente. Hermione contaba los minutos para finalmente tener que despedirse de sus amigos, e iniciar el camino de regreso al castillo junto con Ginny, Neville y Luna, para acudir al banquete de Halloween que se llevaría a cabo en el Gran Comedor. Solo tendría que aguantar una hora más…

-Hermione, por cierto… -la voz de Ron la regresó al presente, con lo que no pudo evitar sorprenderse al encontrarse a sí misma bebiendo de aquel tarro de cerveza de mantequilla, mientras el pelirrojo sostenía entre sus manos una copa con whisky de fuego-. No contestaste la carta que te envié…

Se le encogió el estómago y el corazón. Lo había olvidado por completo. Aquella carta le sonaba a años luz. La había dejado arrumbada en el fondo de su mochila, retrasando el momento de responder a aquellas líneas, y simplemente lo había olvidado. Tomándose su tiempo para retrasar aquella respuesta, volvió a beber de su cerveza de mantequilla.

-No sé qué es lo que esperabas que te respondiese –dijo en un susurro. Agradeció mentalmente que Harry y Ginny se estuviesen comiendo a besos, y que Neville y Luna no tuvieran ojos más que para ellos mismos.

-Lo único que necesito saber es que me darás otra oportunidad.

-Eso había quedado ya claro, Ron.

-¿Al menos puedes explicarme por qué? Harry me dijo que llevabas enamorada de mí muchos años…

-Harry puede decir muchas cosas.

-¿Entonces Harry mintió? Si es así, entonces explícame, ¿por qué me besaste?

Se miraron en silencio. Hermione estaba mitad nerviosa, mitad molesta. ¿Cómo era posible que mientras ella intentaba finalmente dejar sus sentimientos por Ron olvidados en un rincón, ahora fuese él quien parecía no querer quitar el dedo del renglón? Sabía que la única manera de hacer que el pelirrojo parase con ello, sería informarle que efectivamente, no tenía ya sentimientos por él, y no solo eso, sino que estaba enamorada de alguien más, y ese alguien le correspondía.

Pero no podía hacerlo.

Después de todo, ¿le creería Ron que esa persona que había ganado su corazón, no era otro más que el mismísimo Draco Malfoy? El confesar aquello simplemente serviría para ocasionar más problemas. Y por un instante, odió a Harry y su mal tino para intervenir cuando ya no era necesario.

-A mí me gustas mucho, Hermione –continuó Ron, tomándola de las manos. La castaña lo miró, pero no hizo nada por evitar aquel contacto.

-A mí también me gustabas, Ron. Pero eso fue antes. Ahora… ahora solo quiero superarte.

-Dame una buena razón, Hermione –insistió el pelirrojo-. Una buena razón, y no insistiré más.

Esa era. Esa era la oportunidad que estaba esperando. El momento indicado para decir lo que sentía, lo que ya no sentía, y finalmente cerrar aquel capítulo en su vida que era Ronald Weasley.

Pero le faltaba valor. Simplemente no podía confesar aquel secreto. Ni a Ron, a Harry, o a Ginny… No solo porque estaba segura de que no le creerían, sino por todos los problemas que aquello traería para ella, y para Malfoy. Así que odiándose a sí misma por no decir la verdad, retiró lentamente su mano de la del pelirrojo, y respondió:

-Yo tengo mis propios motivos, Ron. No necesito que los entiendas, solo que los aceptes. Si de verdad me quieres, me dejarás ir.

Nerviosa como estaba, la castaña se levantó de su silla, alegando que necesitaba ir por más servilletas. Ron no dijo nada, y simplemente la miró alejarse. Al instante, sintió como Harry le daba un codazo en las costillas, con lo que miró a su mejor amigo, mientras su hermana se giraba para conversar con Luna y Neville.

-¿Y bien? –preguntó el muchacho de ojos verdes-. ¿Cómo ha ido?

Ron se limitó a encogerse de hombros. Harry lo entendió al instante.


Caminó por el local con toda la naturalidad que le fue posible. Se dirigió a la barra, donde pidió a la señora Rosmerta le regalase un puñado de servilletas. Mientras esperaba que su solicitud fuese atendida, la castaña giró para ver el abarrotado local.

Al fondo, en aquella mesa circular ubicada junto a las escaleras que llevaban al segundo piso, Harry y Ron conversaban con las cabezas muy juntas. Seguramente estaban comentando la plática que ella misma había tenido con Ron, hacía apenas unos instantes.

El resto de las mesas estaban ocupadas por alumnos de Hogwarts, así como gente local del pueblo. Nada fuera de lo común. Cuando finalmente la señora Rosmerta regresó con aquellas servilletas, la castaña se giró para tomarlas, con lo que pudo ver como la puerta del local se abría y se cerraba, y por allí, entraban tres Slytherin.

Draco, seguido por Zack y Nigel, se encontraban retirándose los abrigos. Apenas un par de segundos después, el trío se acercó a la barra, con lo que finalmente la serpiente vio a Hermione. Sin embargo, debido al lugar donde se encontraban, y la gente que los rodeaba, el rubio fingió que en realidad no la había visto (ella hizo lo mismo, a pesar de que se encontraban lado a lado, tan cerca que podían tocarse), y seguido de sus amigos, solicitó a la señora Rosmerta una mesa en el segundo piso.

Hermione dejó que su brazo rozara el de Draco (el muchacho se contuvo de mirarla de reojo), y sin decir nada, tomó sus servilletas, y emprendió el camino de vuelta a su mesa, con sus amigos.

Ajena a aquel silencioso acontecimiento, la señora Rosmerta les indicó a las serpientes que había mesas disponibles, con lo que se ofreció a llevarlos, y saliendo de detrás de la barra, guió a los muchachos a través del local, dirigiéndolos a las escaleras que llevaban a aquella zona más privada en el segundo piso, la cual se encontraba ubicada muy cerca de aquella mesa circular a la que la castaña se dirigía.

Sin embargo, cuando Harry y Ron separaron las cabezas velozmente (fingiendo que no estaban hablando sobre lo que Hermione sabía que estaban conversando), el par de muchachos no solo miraron a la castaña y como se acercaba de vuelta a su mesa, sino que también vieron como detrás de ella, la alta figura de Draco Malfoy se acercaba en la misma dirección.

Al instante, los dos muchachos fruncieron el entrecejo, esperando aquellos acostumbrados comentarios hirientes del Slytherin. Pero Draco los ignoró completamente, y fingiendo que no los había visto, siguió a la señora Rosmerta escaleras arriba. Harry y Ron no pudieron evitar mirarse, confundidos. ¿Qué bicho le había picado a Malfoy? En otros tiempos, el rubio no hubiese perdido una oportunidad (por mínima que fuese) de meterse con ellos, y molestarlos.

Y sin embargo, en aquella ocasión, el Slytherin simplemente había seguido de largo, evadiendo aquel enfrentamiento. ¿Qué había pasado con el viejo Malfoy?

Harry miró como Hermione se sentaba de nueva cuenta a la mesa, e inclinándose sobre Ron, no perdió la oportunidad de preguntar:

-¿Qué tal las cosas en Hogwarts? ¿Draco te ha estado molestando? Ginny me dijo que habías estado pasando mucho tiempo con él, realizando trabajos en equipo…

Hermione emitió un bufido, como si intentara restarle importancia al asunto. Se tomó su tiempo para dejar aquellas servilletas en el centro de la mesa, antes de contestar.

-Aunque suene poco creíble, nos las estamos arreglando.

-Ya les había dicho que los profesores están más que obsesionados con finalmente implementar una unión entre las casas –intervino Ginny, inclinándose sobre su novio, para incluirse en la conversación-. Quizá nunca lleguemos a ser íntimos amigos de los Slytherin, pero la tolerancia ha aumentado bastante.

-Sabes que si ocurriese algo con Malfoy te lo contaría, Harry –respondió la castaña, y contuvo el impulso de morderse la lengua, pues aquel comentario había sido, parcialmente, una mentira.

Harry asintió en silencio. Dejó que Ginny volviese a platicar con Neville y Luna, y que Ron y Hermione se sumiesen de nueva cuenta en una conversación algo incómoda, antes de mirar a las escaleras, y ver como aquel grupo de Slytherin desaparecía de su vista.

El que Malfoy estuviese tan cambiado, le parecía muy difícil de creer.


El banquete de Halloween de ese año estaba muy animado. El cuarteto había decido cenar esa vez en la mesa de Gryffindor, con lo que Hermione se encontraba sentada junto a Ginny, mientras Neville y Luna se encontraban delante de ellas. La castaña y la pelirroja podían ver como los dos tórtolos se dirigían miradas melosas, y algo dentro de ella le decía que seguramente estarían tomados de la mano, por debajo de la mesa. Hermione se sirvió un poco más de puré de papa, mientras intentaba concentrarse en la conversación que tenía con sus amigos, y evitaba a toda costa mirar al otro lado del Gran Comedor, donde a la mitad de la mesa de Slytherin, Draco Malfoy se encontraba cenando en compañía de sus amigos.

Pero es que podía sentir la mirada de Malfoy clavada en ella, y esto la ponía nerviosa. Sabía que el Slytherin llevaba viéndola toda la velada, desde que había entrado por la puerta al Gran Comedor, y se había sentado a la mesa de Gryffindor. También sabía que debía de inventarse algo, y pronto, para excusarse de volver a la torre de los leones cuando el banquete hubiera terminado, y así escaparse a aquella cita que tenía concretada a la orilla del Lago Negro.

La directora McGonagall los mandó a sus respectivas salas comunes, cuando el reloj marcó la media noche. Los alumnos, mitad animados por el exceso de azúcar que tenían en su sistema, mitad cansados por el largo día que habían tenido, se levantaron de sus asientos, y emprendieron el camino a sus dormitorios.

La excusa que Hermione había estado elaborando durante aquella velada ("Patrullaré por los pasillos para vigilar que ningún alumno se retrase") no fue necesaria, puesto que Neville se había retirado con Luna, dispuesto a acompañarla hasta la entrada a su sala común, y Ginny se había marchado en dirección a la lechucería, pues necesitaba mandar un paquete a sus padres.

Así que Hermione fingió que cruzaba el recibidor, subía la escalera, y se dirigía a su sala común, cuando en realidad, se escondió en uno de los oscuros pasillos del primer piso, el tiempo suficiente para que el recibidor se vaciase, y emprendió la carrera por los oscuros jardines del castillo, en dirección al Lago Negro.

Malfoy la esperaba sentado bajo el árbol que se encontraba cercano a aquel punto ya conocido; donde aquella roca plana sobresalía de la tranquila superficie del lago. Era difícil olvidarse de aquel lugar, después de todo, ese era el sitio en donde Hermione había caído al lago, y Draco le había ayudado a salir.

El chico tenía la espalda apoyada en el tronco de aquel árbol, mientras su mirada se perdía en el lago. Extrañamente su mochila se encontraba junto a él, haciéndole silenciosa compañía. Hermione se acercó velozmente y tratando de no hacer mucho ruido (pues aún había varias luces encendidas en el interior del castillo y temía que alguien los viese), y sin pensárselo mucho, se apresuró a sentarse a su lado.

-Pensé que no vendrías –dijo él, mientras la rodeaba con un brazo por la cintura. La atraía hacia sí, dándole un beso pequeño en los labios. La chica respondió cerrando los ojos y besándolo de igual manera.

-Tenía que escaparme –respondió ella, dejándose querer-. Los demás han tenido asuntos que atender y yo he dicho que me iba derechito a la sala común. Así que no creas que disponemos de mucho tiempo, pues debo llegar antes que ellos, o descubrirán que he mentido.

-¿Qué tal ha ido hoy el paseo a Hogsmeade? –preguntó súbitamente, mientras se ponía serio-. Te vi con Potter y Weasley…

La Gryffindor suspiró, recordando aquella conversación con Ron.

-No fue nada –dijo Hermione, tratando de alejar el recuerdo de cómo el pelirrojo la había tomado nuevamente de la mano-. Nuevamente he intentado hacerle entender que no quiero ya nada con él.

-¿Y finalmente lo ha entendido?

-Eso espero.

-Voy a tener que hablar muy seriamente con esa comadreja –susurró Malfoy, apretando fuertemente los dientes y frunciendo el entrecejo.

Se tranquilizó al sentir las suaves y cálidas manos de Hermione, rodeando las suyas.

-No tienes que preocuparte por ello. A pesar de que sea desgastante, yo misma puedo arreglármelas. He hablado con él antes de volver al castillo. Le dije que no estoy interesada en tener novio en estos momentos.

-Claro, porque tú y yo no somos novios.

-Pensé que eso ya había quedado claro –replicó la castaña, mientras ahora era ella quien fruncía el entrecejo, al tiempo que soltaba las manos del chico-. Y no creo que quieras que le cuente a Ron que prefiero besarme contigo y no con él.

-Admito que no me gustaría que se lo contaras a nadie, pero reconozco que me encantaría restregárselo por toda la cara al imbécil de la comadreja.

-¡No le digas así! –se escandalizó ella en un susurro apremiante. Malfoy se encogió de hombros.

Se quedaron un par de minutos callados, ambos disgustados el uno con el otro. Malfoy volvió a posar su vista en el lago, cuya superficie completamente lisa parecía de cristal, mientras que Hermione lo hacía en la mochila del chico, cuya misteriosa presencia la intrigaba.

-¿Qué hace eso aquí? –preguntó entre dientes.

Le repateaba ser la que le dirigiera la palabra primero, cuando se suponía que los dos estaban haciendo berrinche.

-¿Ya no vamos a hablar sobre la comadreja? –preguntó Malfoy, mirando él también la mochila.

-¿Podemos dejar ese tema por la paz? –dijo con tono cansino-. Ya tuve suficiente con aguantarlo toda la tarde, como para aguantarte a ti hablando de él, toda la noche.

-Pensé que habías dicho que teníamos el tiempo limitado. O es que ahora quieres que nos quedemos a dormir aquí…

-¡Ya sabes de lo que hablo! –le dijo, mientras lo golpeaba en el hombro. Malfoy se limitó a reírse. Le encantaba verla enojada. De un modo la hacía ver más viva.

-De todos modos, no es por eso por lo que te hice venir aquí –continuó, como si hubiera sido ella la que hubiera sacado el tema de Ron a colación. Mientras hablaba, el Slytherin se apresuró a tomar y abrir su mochila.

-Es una sorpresa –dijo mientras rebuscaba en ella. Hermione captó la indirecta, y se tapó los ojos con ambas manos-. Pensé que sería una buena idea que nos tomáramos nuestra primera foto juntos. Anda, ya puedes abrirlos.

La Gryffindor se quitó las manos de la cara, y al abrir los ojos, pudo ver en las manos de Malfoy una pequeña cámara mágica. Sintió que se ruborizaba. Aquella sería la primera foto que se tomaría con él. Se puso nerviosa. El tomarse una fotografía sería una prueba real y tangible de que ella y Malfoy se gustaban. De que aquella extraña relación existía.

Y sin embargo, Hermione volvió a acurrucarse entre sus brazos. El Slytherin la rodeó con un brazo, abrazándola tiernamente, mientras que con la otra mano, sujetaba la cámara frente a sus rostros. La chica le dio un dulce beso en la mejilla, él sonrió alegremente, como nunca antes lo había hecho, y finalmente el flash se disparó.

Como la cámara era automática, la fotografía no tardó en salir. El aparato la arrojó al cabo de unos segundos, haciendo un ruido mecánico, con lo que la fotografía flotó en el aire, descendiendo lentamente. Hermione la tomó, y se apuró a sacar su varita, del bolsillo interior de su túnica. Haciendo unos complicados movimientos con ella, y diciendo palabras extrañas que más bien sonaban como una cancioncilla, logró crear una copia. Se la extendió a Malfoy, quien la tomó con manos temblorosas, y ahora, cada uno sujetaba una fotografía entre sus manos.

Volvieron a abrazarse.

-¿Sabes? –dijo Hermione en un susurro-. Yo también te quiero, Draco.

El rubio sonrió, la abrazó fuertemente, y dejó que su razón se fuese de paso, mientras se dedicaba a besarla intensamente.

Aquella era la primera vez que la Gryffindor lo llamaba por su nombre.

Y en sus labios, con su dulce voz, sonaba muy bien.

Las luces del castillo poco a poco se habían ido apagando. En aquel momento, había apenas un par encendidas, en la torre de Ravenclaw, la cual tenía una perfecta visión del Lago Negro. En una de aquellas ventanas iluminadas por la luz, una cabellera rubia miraba el horizonte, pensando en todo y nada a la vez. Luna estaba disfrutando de la fresca brisa de otoño, y estaba por finalmente marcharse a la cama, cuando aquel destello llamó su atención.

¿El flash de una cámara? ¿Un hechizo? Con aquel momentáneo destello pudo ver dos sombras, que no le costó trabajo identificar por sus inconfundibles cabelleras: un castaño algo revuelto, y un rubio platinado perfectamente peinado… ¿Una cita romántica a la luz de las estrellas, entre Hermione y Draco?

Luna no pudo evitar sonreír.


Hola a todxs! Espero y hayan tenido una bonita semana~

Gracias por los reviews en el capi pasado, espero y este también los motive a dejar algunos. Primeramente tenemos la "extraña relación" que manejan Hermione y Draco, pues ellos mismos se definen como "no somos novios". Creo que están aún demasiado asustados para ponerle nombre a ello, aunque también podemos ver como el Slytherin está celoso de Ron. Creo que si hubiese metido a Pansy Parkinson en la historia algo parecido ocurriría, pero les aseguro que se vendrá algo mejor (spoilers, ¿dónde?)

También tenemos la apenas y mencionada temporada de quidditch. Esto me provoca mucha risa porque en la mayoría de los fics Dramione que he leído, siempre se incluye una escena donde Draco enseña a Hermione a volar (ya ven que a ella no le gusta y a él le encanta), pero no le encontré espacio en esta historia. Creo que esto producirá un Dramione diferente (?).

Finalmente, está la escena junto al lago negro. En este punto, ya los dos se llaman por sus nombres, que divinos~ El detalle de la fotografía será importante, pero dentro de mucho tiempo. Solo les digo que cuando vuelva a aparecer, gritarán (?). El detallito de Luna viéndolos fue una inclusión de último minuto, pero también será importante.

Les recalco las diferencias entre este y el fic original (que me llegan las notificaciones de sus lecturas y veo que apenas terminan de leer esta Re edición, se regresan a leer el original XD), y espero les estén gustando hasta el momento. Se vienen más cambios, y ya no digo más; demasiados spoilers por hoy (?)

Dejo el comment aquí que ya quedó kilométrico, pero aprovecho para agradecerles los follow, favorite y reviews. Espero leer sus opiniones y comentarios sobre este capi, así que si dejan review se los agradeceré de todo corazón. Les mando abrazos y besos, y nos seguimos leyendo. Sigan bellos!