Hola a todos y a todas! aquí un nuevo capítulo en donde conoceremos más sobre Fujitaka y su versión de los hechos! jajaja les agradezco muchísimo por sus reviews tan lindos!

Y para quienes están tratando de entender quién es el padre de Sakura, está muy claro! jajaj ella si llegó a amar a ese hombre y mucho.

Pero pues como todo aquello sucedió en el pasado, es difícil poder saber con exactitud los hechos y nos basamos en sueños o conversaciones oídas por terceros o recuerdos...pero poco a poco todo irá encajando, lo prometo!

Espero que este capi sea de su agrado! Y aunque les parezca malo, no todo puede ser color de rosa para la pareja de castaños, ya lo veremos...

Abrazos para todos!

Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen al grupo CLAMP.


MIEL Y CHOCOLATE

Capítulo 13

**Verdades**

Dos días habían pasado desde la improvisada fiesta en su mansión, dos días desde que había percibido aquello. Aquello que no lo dejaba respirar con normalidad, la mirada de su hija denotaba una gran tristeza y eso le dolía; le dolía en el alma el sufrimiento de su pequeña hija. Porque se prometió a sí mismo nunca dejar que alguien le haga daño, nunca lastimarla y era él mismo quien le estaba haciendo daño. Pero, ¿Cómo podría anular ese compromiso? Hakupo Tsukishiro era su amigo de toda la vida, el compromiso de ambos jóvenes se dio desde que eran unos niños, él sabía que Sakura posiblemente ahora no quisiera a Yue pero en un futuro; en un futuro probablemente ella lo amaría.

Depositó el vaso ya vacío sobre la mesa y contempló el fondo con cierta amargura. Era la segunda ronda de whisky que tomaba como si fuera agua. Lo sentía deslizarse por su garganta, abrasándola y despellejándola, para después aterrizar en su estómago con un golpe seco como el de una detonación que reverbera en las entrañas. Lanzó un suspiro estrangulado y se aflojó el cuello de la camisa cuando una acuciante ansiedad lo asfixió como si alguien le hubiera rodeado el cuello con los dedos. Se pasó las manos por el castaño cabello y contempló la botella de color ámbar, de la que quedaba una tercera parte de su contenido, dudando si llenar otro vaso.

Decidió que no, debía calmarse.

Era mejor estar sereno, ser dueño de sus propios actos. No quería que la bebida enturbiara su mirada o embotara sus sentidos. No quería perder el control. Para hacer lo que deseaba hacer necesitaba ser consciente de sí mismo y enfrentar sus miedos.

Dejó atrás las dudas y se levantó de la silla. El salón de la enorme mansión estaba vacío, silencioso, oscuro. Frente a la ventana se alzaba el majestuoso Bechstein negro, con la tapa levantada y unas partituras sobre el atril. Se aproximó despacio, abandonando el preciado alcohol con mucha reticencia; pero a cada paso que daba hacia el piano, deseaba coger la botella y sumergirse en los ardientes vapores de la bebida y olvidar, como había intentado hacer durante todos estos años. Pero no, no podía emborracharse, porque entonces podría ocurrir una desgracia aún peor. Se sentía muy mal por estar allí, en aquel salón que tantos recuerdos le traía y la bebida le había dado un poco de valor. Tenía que darse prisa antes de que esa valentía se diluyera demasiado rápido.

Si recapacitaba un solo momento acabaría acorbardándose y ya no podía seguir huyendo por más tiempo.

La partitura llamó su atención. Estaba llena de anotaciones y sugerencias, en color negro los acordes definitivos y en rojos las correcciones que había hecho sobre la marcha durante sus ratos libres. ¿Hace cuánto tiempo no tocaba algo? Muchos años, era su hijo Touya quién había heredado ese gusto por tocar el piano, interpretó mentalmente aquella melodía y se le encogió el corazón en el pecho al sentirse desgarrado por dentro. Acarició las teclas, sintiendo que le ardían las yemas de los dedos.

Si tocaba una sola nota, el recuerdo de ella se despertaría.

Abandonó el piano, caminó por el amplio pasillo e ingresó a la cocina, se acercó a la encimera y se sirvió medio vaso de whisky y lo bebió compulsivamente. Se limpió los regueros que le habían caído por las comisuras de los labios y se quitó la chaqueta del traje, caminó con ella en las manos y volvió sus pasos arrojándola en mitad del salón. Corrió hacia las escaleras y empezó a subirla de dos en dos, para frenar en seco ante la puerta de la biblioteca. Se frotó los ojos, reunió un poco de valor y entró.

Allí estaba aquella persona, esperándolo...

- Creo que hemos pospuesto ésta conversación por mucho tiempo - escuchó la voz de su interlocutor, el joven se notaba sereno; al contrario de él que estaba nervioso y lleno de temor. Un absurdo temor por despertar aquellos recuerdos que dormían en el fondo de su memoria.

¿Cómo podía haber ocurrido todo aquello? ¿Cómo podía él decirle que todo había terminado por causa de su padre? ¿Cómo podría confesarle a aquel muchacho que su padre no era más que un infiel, un traidor, un miserable?

Volvió a sufrir una crisis de ansiedad y se apoyó en la pared, mareado, con lágrimas en los ojos. Nunca había llorado por una mujer y ahora estaba aquí llorando por el recuerdo de Nadeshiko y ese hombre juntos, con los ojos empañados, sintiendo que el mundo iba a terminar mañana. El whisky le revolvió las tripas. ¿Qué sería de su familia, de su pequeña Sakura? ¿Qué iba a hacer mañana? ¿Y la semana que viene? ¿Qué haría en esos momentos en los que buscaba el consuelo de un abrazo cariñoso de su preciosa hija, de ver aquellos hermosos ojos verde esmeralda que había heredado de su madre, ver a Sakura era como ver a Nadeshiko, recordando entonces que ella había muerto?

Aún a pesar de los años era absolutamente insoportable y el dolor en el pecho se hacía más intenso cada minuto que pasaba frente a ese joven que era la viva imagen de ese traidor, no lo había sido anteriormente pues Shaoran Li nunca lo encaró, nunca se atrevió a cuestionarlo. Pero ahora era diferente, veía la determinación y el rencor en los ojos de ese muchacho y lo entendía; lo entendía perfectamente.

Lo que ellos habían hecho había sido un delito, encubrir un asesinato y dar un falso testimonio. Aún ahora se maldecía por haber seguido aquel consejo de su mejor amigo.

¡Basta!

Rodeó el escritorio de nogal y se sentó en la silla y lo contempló de frente. El muchacho ya no lucía como el simple entrenador de caballos de su hacienda, despreocupado, salvaje y vulgar; ya no lo era. El joven Li se mostraba así mismo como lo que en verdad era ahora, un buen hombre, confundido. Él habló inmediatamente.

- Creo que nos hemos dejado llevar mucho tiempo por el rencor, joven Li - se dirigió al joven con respeto; como siempre debió haber sido.

- Créame que me contuve muchas veces antes de romperle la cara - Shaoran fue duro, directo como siempre lo había sido, sólo que ésta vez no habrían caretas.

- Lo sé, lo entiendo...de antemano tengo que ofrecerte mis más grandes disculpas por haberte mentido, a ti y a toda tu familia - Fujitaka apretó un poco el vaso que aún conservaba entre las manos, nervioso - Debí de hacer las cosas correctamente...

- ¿Cree que con una disculpa se soluciona todo? ¿Enserio es tan ingenuo? - Shaoran respondió, furioso. ¿Cómo se atrevía ese hombre a pedirle disculpas por asesinar a su padre? ¿Era un maldito demente?

- No, por supuesto que no - el señor Kinomoto trató de serenarse y continuó - Lo que has averiguado en la estación policial de Tomoeda, es lo que ocurrió en verdad - Declaró firme.

- ¡Eso es mentira! ¡Allí dice que se desconocen las circunstancias en las que mi padre murió! - Reclamó colérico - ¿Me toma por un imbécil, Kinomoto?

- No, no lo hago...no lo entiendes; nadie que no haya estado cuando ocurrió podría entenderlo - Le dijo mirándolo fijamente - ¿Sabes que es lo que yo más amo en ésta vida, Li?

- No y no me interesa - Escupió - ¡Vine aquí a que confiese de una vez cómo asesinó a mi padre y quiénes fueron sus cómplices!

- Lo dudo Li, no eres tan tonto... - Trató de guardar la compostura y prosiguió - Lo que yo más amo en este mundo son mis hijos, Li - le declaró - Sakura y Touya son mi vida entera, son lo único verdaderamente importarte - Confesó desanimado.

- Si eso fuese cierto no obligaría a su hija a casarse por dinero - reclamó agobiado y confundido por la situación, odiaba; odiaba profudnamente a Fujitaka Kinomoto - Usted miente.

- No Li, he mentido sí...lo he hecho muchas veces cuando he tenido que hacerlo; pero ya no puedo más - empazaba a perder el control de sus palabras - Tu padre era mi amigo, Li. Yo lo acogi gustosamente muchas veces en mi casa, le brindé mi amistad, mi apoyo, incluso cuando se fugó con tu madre de Hong Kong, yo lo ayudé. Conocí a tu padre desde los dieciocho años, no era cualquier persona para mí.

- ¿Qué? ¿Dónde lo conoció? ¡Está mintiendo! - Shaoran le reclamó, ¿De qué estaba hablando ese hombre?

- No miento, yo viaje a China hace muchos años en donde conocí a tu padre. Yo fui el prometido de tu tía May Ling antes de que ella muriese. Viajé a China justamente por eso, porque ella era mi prometida y quise conocerla al menos después de su muerte. Y era una joven muy hermosa - le confesó con nostalgia, ¿Cuán diferente hubiese sido su vida si ella no hubiese muerto tan prematuramente?

- ¿Tía May Ling? ¿Usted...usted era...su prometido? - Shaoran estaba atónito, recordaba aquella historia; sus hermanas siempre la recordaban pues decían que su padre y ella se parecían mucho.

- Sí, y allí conocí a Hien, él estaba destrozado por la muerte de su única hermana y fue por eso que comprendí su dolor y su pérdida; permanecí unos meses en Hong Kong tratando de darle mi apoyo y mi compañía a los Li, fue allí que mi amistad con Hien nació - recordaba con nostalgia aquellos años - Fue en ese tiempo en el que todo estaba muy complicado que Hien decidió fugarse con tu madre, la siempre sonriente y hermosa Ieran - lo miró directamente a los ojos - Yo los ayudé a llegar a Macao, después de aquello decidí regresar a Japón y continuar con mi vida...

- ¿Por qué? ¿Por qué entonces lo mató si mi padre era su amigo? - Shaoran no podía entender lo que estaba pasando, no podía comprender la razón y tampoco sabía de dónde éste hombre sabía todo aquello que era expresamente información familiar.

- Porque yo no lo maté, yo no maté a Hien Li - lo miró apretando fuertemente el vaso entre sus manos - Aunque él me haya traicionado de la peor manera, aunque tu padre no haya podido diferenciar entre la lujuria y nuestra gran amistad - Apretaba el vaso con tanta fuerza que se resquebrajó y el líquido comenzó a salirse por los cortes - Tu padre se acostaba con mi mujer cada vez que venía aquí, a mis espaldas...ambos mantenían una relación - Los cortes comenzaban a causarle heridas en las manos pero no le importó - ¡Tu padre me traicionó y por eso Nadeshiko está muerta!

- ¿Qué? ¡No tiene derecho a hablar así de mi padre! ¡Él era un hombre intachable! ¡Incapaz de mentirle de esa manera a mi madre! - Shaoran no cabía en sí por el odio y el dolor que sentía en el pecho, no supo porqué pero aquella mirada, aquellas lágrimas en el rostro de Kinomoto le fueron tan sinceras como los besos de su amada Sakura.

- Mira esto... - De uno de los bolsillos de su pantalón sacó una joya, era un broche para el cabello con unas hermosas incustraciones de piedras preciosas, con una palabra tallada en chino en uno de sus lados - Esto...fue el último regalo que tu padre le trajo a Nadeshiko, ella lo usaba día y noche hasta el día de su muerte, cuando estaba agonizando me pidió que se lo diera a Sakura el día de su matrimonio; pero cuando supe que este regalo venía de tu padre gracias a una de las empleadas quise quemarlo, tirarlo a la basura. Pero no pude...cada vez que lo observo veo el rostro feliz de Nadeshiko cuando Hien estaba aquí en la hacienda, y me duele...Shaoran...aún me duele mucho - las lágrimas caían por el rostro del maduro hombre, estaba afligido y se podía notar su pesar.

Shaoran por su parte no podía creer lo que veía, aquella joya era exactamente igual a la que tenía su madre sólo que el color de las piedras era distinto...Clavel, podía leer en la inscripción.

Clavel...así es como él llamaba cariñosamente a su madre.

Clavel...

Clavel significaba Nadeshiko.

Nadeshiko Kinomoto.

Era cierto, lo que Fujitaka le estaba diciendo era cierto. Su padre había traicionado a su amigo y a su familia, a su propia esposa, a sus hijos.

- ¿Cuándo sucedió? ¿Cómo lo supo? - Shaoran trataba de mantener la compostura, de entender. Pero le costaba demasiado.

- Su mentira duró muchos años, yo lo descubrí el día en que tu padre murió - Shaoran se alteró ante esto - Por eso lo eché de aquí, le pedí que no volviese jamás.

- Pero su esposa ya estaba muerta para ese entonces ¿Por qué él seguía viniendo aquí? - preguntó confundido.

- No lo sé, eso jamás lo sabré...pero la penúltima vez que se apareció aquí, él ayudó a Tomoyo, un hombre que trabajaba para mí como entrenador de caballos quiso abusar de ella y él la defendió, por eso aquella vez permaneció aquí más tiempo del que tenía planeado, para rendir testimonio y que ese maldito vaya preso - agachó la mirada - Él siempre me decía que la pequeña Sakura le recordaba mucho a Nadeshiko, ambas...Tomoyo y Sakura, se la recordaban - suspiró y trató de calmarse.

- ¿Cómo murió? ¿Qué fue lo que pasó, según usted? - Shaoran estaba dispuesto a escuchar. Aunque lo que escuchase seguramente no le gustaría, estaba preparado.

- Aquel día yo salí al pueblo durante la noche, fui a emborracharme al bar de Tomoeda, para intentar olvidarme de la traición de la que hasta ese momento creía la mujer de mi vida, no estuve sólo ese día - recordó - Hakupo Tsukishiro y Clow estuvieron conmigo.

- ¿Clow? ¿Quién es ese sujeto? - Cuestionó, nunca había oído sobre él.

- Clow Reed fue mi capataz durante varios años, también fue entrenador de caballos y mi hombre de confianza - respondió recordándolo - Clow regresó a la hacienda unas horas antes que nosotros porque ya estaba amaneciendo y tenía que comenzar con sus diligencias en la hacienda, fue él quien encontró a tu padre muerto en los establos y quien nos avisó a todos - confesó mirando a aquel joven que era la viva imagen de su amigo.

- ¿En los establos? ¿Pero qué rayos hacía ahí? ¿Por qué no deja de mentirme, Kinomoto? - Shaoran se encontraba en un momento crítico, estaba nervioso, confundido, dolido, miles de sentimientos y emociones nuevas lo invadían. Quería gritar de impotencia y de dolor.

- Te juro por lo que más amo, por Sakura...que yo no maté a tu padre, Li - Fujitaka lo miró a los ojos, Shaoran podía leer la sinceridad en su mirada, ¿Entonces qué diablos había ocurrido? - Hice mal en ocultarle a tu familia cómo había muerto Hien, pero como conocía a la familia Li...me vi en la obligación de partir en un cortejo fúnebre con algunos empleados y llevar la noticia y al féretro de regreso. No quise causarles más dolor, ¿Qué habrías pensado de tu padre si les contaba aquello en esos años? ¿Hubiese sido lo mismo?

Y la respuesta era no. No hubiese sido lo mismo el saber que su padre había traicionado a todos por una pasión desmedida. Que se había largado muchas veces de casa diciendo que tenía que hacer viajes muy importantes para sus negocios cuando en verdad iba a ver a esa mujer, a la madre de Sakura.

Sakura...ella sufriría mucho cuando se entere de esto.

- ¿Qué es todo lo que acabo de oír, padre? - preguntó alarmada, llevándose las manos al pecho. El corazón de ambos hombres se detuvo, ella; la persona a la que más amaban estaba allí junto a la puerta semiabierta de la biblioteca, con el rostro bañado en lágrimas de dolor. Mirándolos con el corazón destrozado ante lo que había oído.

- Sakura...

- Hija...

Ambos la llamaron a la vez y ella reconoció al hombre que acompañaba a su padre.

- ¿Shaoran? - susurró. En su voz había una mezcla de esperanza, miedo y dolor. A Shaoran le dio vueltas la cabeza al oír su preciosa voz pronunciado su nombre de esa manera tan triste.

- No digas nada - pidió acercándose a ella abrazándola protectoramente y limpiando con una mano sus lágrimas - No llores...por favor...

Fujitaka no podía creer lo que estaba viendo, el joven Li. Hijo de aquel hombre que lo traicionó abrazando a su querida hija, a su querida Sakura. Y la cabeza le dio vueltas y el ritmo de sus palpitaciones aumentó sintiéndose sofocado.

- ¿Qué es lo que está pasando, Sakura? - le preguntó a su hija, la mirada culpable de su pequeña se posó sobre sus ojos.

Culpable, como la mirada que Nadeshiko le había regalado aquella vez cuando la encontró caminando sola por los pasillos a medianoche, ahora lo sabía.

Era verguenza, era culpa por hacer las cosas a escondidas.

Sakura le estaba ocultando algo muy importante.

- Padre yo...

- No, no sigas, por favor - suplicó. Pero ella no lo escuchó, no quiso escucharlo. Trató de acercarse a él aún con el brazo de Li sobre su cintura y eso lo atormentó aun más.

- ¡Basta! - rugió. Nunca hasta ahora había discutido con ella, nunca le había levantado la voz, nunca había deseado mandar sobre ella tanto como ahora. Pero estaba harto de consentírselo todo, de darle la razón, y hacer todos sus caprichos.

Estaba muy dolido con ella, furioso consigo mismo y odiaba ésta situación. Pero su vida era ella, ella y su hijo Touya y no había cabida para nadie más. De eso se dio cuenta cuando ella le dijo que amaba a Shaoran Li y que no iba a casarse con Yue, que debía comportarse como una persona adulta, pero aquello que ocurrió hace años no podía volver a ocurrir - No voy a dejarte ir con él, Sakura. No puedo dejarte ir. No lo haré... No me interrumpas, cierra la boca y escúchame por una vez.

- No le levantes la voz Kinomoto, porque si no lo haces olvidaré que eres su padre - Shaoran rugió incómodo ante la reacción del padre de Sakura.

- Eres mi única hija, eres tan parecida a Nadeshiko, no puedes estar con Shaoran Li después de lo que su padre nos hizo. ¡Tienes que entenderlo!

- Padre yo tengo que pensar mucho sobre esto y... - Sakura estaba nerviosa y dudaba, como se lo había imaginado. Ante Fujitaka Kinomoto ella no estaba tan segura de sus sentimientos, por eso dudaba.

- ¡Entiéndelo Sakura! ¡No puedes amar a este hombre! - Volvió a gritarle Fujitaka poniéndola más nerviosa.

Shaoran le propinó un fuerte puñetazo en la cara y lo tumbó sobre la silla otra vez, ella lo trató de contener, abrazándolo por detrás ejerciendo una fuerza desmedida para alguien como ella sobre él.

- No lo lastimes, Shaoran... - gimió la muchacha aferrada a su espalda en donde sintió la humedad de sus lágrimas.

- No, no lo entiendes. Si lo entendieras, no me dirías que pare, Sakura. ¿Cuántas personas tienen que decidir por ti? ¿Cuántas veces quieres que te diga que tienes que casarte con Yue para que lo entiendas? ¿Yo no importo? ¿No importa lo que yo sienta o pueda pensar al respecto?

Ella se revolvió cuando sintió la mano de Shaoran sobre la suya que apretaba su pecho, los dedos masculinos enviaron lenguas de fuego por todo su ser y estallaron en espiral bajo su corazón. Ella sollozó y cerró los ojos, tratando de controlar las lágrimas que caían sin remedio.

- ¿Cuántas veces? - exigió Shaoran - ¿Cuántos saben dónde tocarte, dónde besarte, dónde acariciarte? ¿Cuántos son capaces de hacerte el amor y morir en ti al mismo tiempo? ¿Cuántos son capaces de venerarte como yo lo hago?

- ¡Eres un maldito, Li! - Gritó alterado Fujitaka tratando de sujetar por el brazo a Shaoran en un rápido movimiento. Sakura reaccionó y se interpuso entre ellos mirando a su padre, con determinación y por primera vez en su vida, encarándolo. Shaoran tenía razón, no podía permitir que su padre siguiera decidiendo por ella. Tenía que tomar sus propias decisiones y ser feliz.

- Padre, por favor...comprenda que yo amo a Shaoran - se lo dijo mirándolo a los ojos, Fujitaka estaba dolido, sorprendido y finalmente derrotado - No me casaré con Yue Tsukishiro, ni el lunes ni nunca - sonrió levemente y tomó la mano de Shaoran entre la suya sintiendo su apoyo y su amor - No sé que fue lo que pasó entre nuestros padres, no sé qué fue lo que hizo mamá para que odies tanto su apellido. Pero yo lo amo...y lo he escogido a él como el hombre con el que me casaré y el padre de mis hijos...comprendelo padre, es lo único que puedes hacer.

Los ojos esmeralda de Sakura acabaron con Fujitaka, lo demolieron por completo.

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