Hola a todas y a todos, aquí un nuevo capítulo. Traté de imaginarme una especie de fantasía para el par de castaños jajja espero que sea de su agrado.
En este cap conoceremos a Clow, pero quizás no esperaran verlo allí xD el próximo capítulo explicara las razones. :)
Muchas gracias por sus reviews y apoyo :D
Espero sus comentarios. Un abrazo y nos leemos muy pronto.
Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen al grupo CLAMP.
MIEL Y CHOCOLATE
Capítulo 15
**Intensidad**
Respiró profundamente, trató de calmarse un poco y continuó su camino. Se encontraba caminando por el sendero adoquinado hasta la gran puerta de la mansión Kinomoto. Era hermosa e imponente de un color blanco grisáceo que le daba un aspecto cálido a pesar de su ostentosidad. Rodeada del verdebosque y la naturaleza, al fondo podía divisar los establos, al otro lado las estancias de servicios y hacia uno de los lados el sendero hacia el bosque. Se veía bastante amplio el lugar, con áreas de paseo, jardines, una fuente decorativa en mármol en el ingreso. Pudo apreciar al hermoso Alfa Romeo 6C azul parqueado brillando en todo su esplendor. Vaya que la familia Kinomoto si podía permitirse todos los lujos; por un momento se sintió cohibido, él estaba empezando a amasar su fortuna, se había graduado como administrador en la universidad de Manchester hace pocos años.
Estaba bajo el cargo de administrador de la bodega del pueblo, y además trabajaba para el alcalde. También asesoraba a algunos clientes sobre inversiones y así podía solventar sus gastos. No era tonto, sabía que a Fujitaka eso no le parecería suficiente como para poder casarse con su sobrina, la preciosa Tomoyo era sencilla; hermosa y humilde. Pero su tío era otro asunto...no quería enfrentarla con su familia. Él sabía que Tomoyo no tenía a nadie más en este mundo que a esas tres personas en aquella casa, por ende; tendría que hacer uso de los títulos y herencia que le dejaron sus padres. La vida en Inglaterra era muy distinta y agitada, llegó a Japón buscando encontrar su verdadero yo. Y funcionó, porque había encontrado más que su verdadero yo, había encontrado a su alma gemela.
Como lo había imaginado Fujitaka lo recibió receloso en un inicio, pero al ver la cara de felicidad de su sobrina no tuvo más que ceder, a veces le extrañaba su condecencia con ella; ¿Por qué con su hija sería diferente? Hablaron de muchos temas, le preguntó sobre su familia, sobre sus planes futuros y tuvo que contarlo casi todo. Por supuesto que no le ocultaba nada a su linda prometida pero Fujitaka era otra historia. Haciendo uso de sus técnicas de distracción empezó el tema que más le gustaba a Kinomoto, los caballos. El maduro hombre hablaba de la crianza, de las carreras y demás temas con una gran fluidez y entusiasmo, Eriol aprovechó aquello. Le pidió junto a Tomoyo que pasearan por las caballerizas, Fujitaka entusiasmado lo invitó a ver una improvisada presentación de sus mejores caballos. De algo le sirvieron tantas horas de plática sobre caballos con Shaoran, al menos tenía de qué conversar. Así fue que Fujitaka seguido de algunos de sus sirvientes y su capataz condujeron a ambos jóvenes a la zona de práctica de carreras.
Mientras que Fujitaka ordenaba el inicio de la demostración, Eriol estaba junto a Tomoyo que lo tomaba cariñosamente del brazo.
- Me alegra tanto que tío Fujitaka haya aprobado nuestro compromiso, Eriol - Lo miró sonriente dedicándole una mirada llena de amor.
- También estoy contento Tommy, sólo espero que todo vaya bien - le respondió, esperando así que todo el plan haya marchado a la perfección.
- Descuida, que si algo malo hubiese sucedido ya nos hubiésemos enterado, aquí los chismes tienen pies cortos - le dijo tomando al muchacho de la mano y acercándose a las graderías desde donde observarían el espectáculo - Sakura ya debe de estar con Subaru yendo hacia el pueblo.
- Espero que sí...ojalá Sakura no se alarme por ir a Nenemia - le dijo divertido - Shaoran quiso asesinarnos ayer luego que te marchaste - ironizó.
- No es para menos, tan sólo pensar en mi querida Sakura metida en un lugar así - suspiró - pero era eso o que la descubran, pude darme cuenta de que yo jamás he visto a las cortesanas de aquel lugar, menos entrando allí, todo ese ajetreo es muy reservado, ¿no es así? - cuestionó a su prometido sabiendo que él había visitado ese lugar muchas veces, aunque aquello no le gustaba. Tenía que entenderlo, igual aquello sucedió antes de comprometerse con ella.
- Tommy...ya hemos hablado de eso - le sonrió besando su mano - Es mi vida pasada, tú eres mi presente y mi futuro.
- Lo sé Eriol, son cosas de mujeres...cosas que no entenderías - le dijo sonrojándose un poco al ver la mirada divertida de su prometido.
- Pequeña... - ambos jóvenes observaban emocionados el espectáculo de los caballos, sonrientes pues en esos momentos Sakura ya debería estar con Subaru.
Como habían acordado, Touya cumplió con su parte del plan al ayudar a su pequeña hermana a salir de su habitación y finalmente de la mansión y llegar ilesa al linde hacia el pueblo en donde la esperaba Subaru Hiraguizawa, lo conocía de vista; sabía que era hermano del prometido de su prima Tomoyo así que...se supone que todo estaría bien; aunque le dolió mucho el separarse de Sakura, tenía que hacerlo. Por su felicidad, por ella y por ese sentimiento tan puro que podía observar en su mirada cada vez que pensaba o le hablaban del joven chino. Debía de aceptar que su pequeña hermanita ya no era tan pequeña y se había convertido en toda una hermosa mujer.
Llena de ilusiones, sentimientos y de vida.
¿Por qué los prejuicios y errores de sus padres debían de caer sobre sus hombros? Ni su hermana ni él tenían la culpa, tampoco ese joven chino y mucho menos Tomoyo. Lo que sí le preocupaba era el silencio y tranquilidad de los Tsukishiro, ni el mismo Yukito había podido averiguar nada. Su hermano y su padre eran tan herméticos que lo excluían de alguna decisión importante. Desde que Yue los descubrió juntos en una ocasión, todo cambió. Yukito jamás esperó el rechazo y odio de su hermano, pero era de suponerse que con ese carácter tan oscuro la idea de tener un hermano al que le guste y mantenga una relación amorosa con su mejor amigo, debería de ser complicada de asimilar.
Touya trataba de entender, a él mismo le costó varios años el entender y asimilar sus sentimientos, había tenido experiencias con mujeres muchas veces, no era ningún santo. Pero Yukito era diferente; a él lo amaba con el alma y el corazón. Por eso decidió tenderle la mano a su hermana, ella también conocía sobre sus sentimientos hacia Yukito y le mostró todo su apoyo y confianza. Por eso depositó en las manos de su hermana los boletos que había comprado para el barco que zarparía hacia Hong Kong en tres días. Las lágrimas de felicidad, el agradecimiento y cariño que pudo ver en los ojos de su hermanita fueron suficientes para saber que no se había equivocado.
"Cuídate muchísimo monstruo, recuerda que apenas puedas debes escribirme e iré a verte donde sea que estés"
"Te quiero muchísimo, hermano...gracias"
Sakura estaba triste también por tener que huir de esa manera de su padre, pero sabía que no tenía otra opción. Su padre no daría su brazo a torcer y esperaba que todo vaya bien.
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Subaru se encargó de llegar en su caballo hasta el pueblo sin contratiempos, tomando el sendero oculto hacia Nenemia, conocía ese camino como la palma de su mano pues era un cliente asiduo y a la vez discreto de Nanami, la bella dueña del burdel más famoso y aclamado de Tomoeda y podría decirse que de toda la región. La belleza de sus cortesanas era incomparable, por un momento se sintió mal por la muchacha que llevaba con él, Sakura jamás había pisado un lugar como ese y esperaba que no vaya a hacer un escándalo por eso; ella no sabía hacia donde se dirigían.
- Joven Hiraguizawa, ¿A dónde iremos? - le preguntó la joven intentando mantener la postura ya que el galopar del caballo la ponía nerviosa.
- Bueno, verás Sakura...no podemos llevarte a nuestra casa porque sería fácil ubicarte allí, ¿Sabes? Tenemos una amiga que nos brindó una de sus estancias para que puedas permanecer allí. Shaoran estará allí esperándote, yo apenas te deje tendré que regresar a la bodega ya que estoy reemplazando a Yamazaki por unos días, además tampoco quiero levantar sospechas por mi ausencia - le dijo tratando de calmarla.
- Si Shaoran está allí entonces todo estará bien - le sonrió, a Subaru le sorprendió aquello; nunca había reparado en la belleza de la joven Kinomoto y vaya que su hermano y su amigo habían tenido suerte por ser correspondidos por semejantes jóvenes tan hermosas.
Suspiró cansino, si tan solo él tuviese esa suerte de ser amado por una joven buena y hermosa. Estaría completo. Pero por su vida sólo habían pasado mujeres de una o un par de noches, nunca nada serio, nunca nadie que le haya despertado ese instinto de protección.
Llegaron a la puerta de ingreso del personal de Nenemia. Una discreta puerta de madera sencilla que daba hacia un callejón un tanto oscuro. Nadie se atrevía a transitar por allí. Subaru se bajó primero del caballo y ayudó a la joven castaña a descender del corcel. Sakura se asustó un poco debido al aspecto tan descuidado y desolado del lugar.
- No te asustes Sakura, ésta es la entrada secreta. Si no queremos ser descubiertos es mejor que ingreses por aquí - se acercó a la puerta y tocó suavemente. Esperaron unos segundos y una bella mujer de largos cabellos oscuros y sugerentes ojos azules los recibió.
Sakura la observó detenidamente, era una mujer muy hermosa y se veía muy sensual con aquel color granate en los labios; quizás era de la edad de su hermano, no estaba segura. Pero se atrevió a mirar más abajo del atractivo rostro femenino y pudo ser su ropa, un entallado corset que dejaba a la vista el inicio de su llamativo escote, la cintura ceñida y el torneado de sus caderas redondeadas, una abertura en la falda plateada que dejaba entrever sus pálidos muslos. ¿Qué hacía esa mujer allí? ¿Shaoran estaría con ella?
No, no...¿Qué estaba pensando?
- ¿Así que ella es la pequeña Sakura? ¡Bienvenida querida! ¡Te estábamos esperando! - Le dijo sonriéndole amablemente y abrazándola como si se tratase de una vieja amiga - Subaru - hizo un gesto coqueto dirigiéndose hacia el hombre - hace mucho que no me visitas... - le dijo guiñándole un ojo. Sakura enrojeció al oír aquellas palabras.
- Preciosa Nanami - le dijo tomando la mano de la mujer y besándola seductoramente - Prometo visitarte pronto, por ahora debo retirarme. Dejo a la pequeña Sakura en buenas manos, ¿Verdad querida?
- Claro que sí, pierde cuidado. Además Shaoran está esperándola. Sólo que...sin saberlo se tomó un jugo que...estaba destinado para un cliente y se quedó dormido. Pero, debe de estar despertando en un par de horas quizás; está en la estancia que se le asignó Sakura, no te preocupes - le sonrió a ambos, Sakura no entendía nada. ¿Shaoran estaba dormido allí dentro? ¿Qué había tomado?
- Pobre de él...ya me imagino lo que tomó - rió divertido Subaru, en alguna ocasión Nanami le contó sobre aquellos jugos que usaban con los clientes más insoportables, los dormían y al despertar después de un par de horas los pobres hombres no recordaban casi nada, pero despertar con una hermosa mujer desnuda aferrada a tu cuerpo sin duda era una buena señal. Los caballeros salían de Nenemia felices y complacidos por el servicio que los dejaba tan cansados.
- Adelante linda Sakura, Bienvenida a Nenemia - le dijo la mujer. Ella asintió y se despidió de Subaru que se montó sobre su caballo y desapareció de su vista en unos segundos. La mujer le sonrió y la condujo por un pasillo y al fondo podía ver una luz anaranjada. Caminaron hasta allá, Sakura iba observando todo; ¡Qué diferente se vía todo por dentro!, el piso alfombrado, las paredes revestidas de madera. Bellos cuadros adornando las paredes y...y bellas mujeres caminando alegremente por los pasillos.
Bien, mujeres, muchas hermosas mujeres allí.
Se asustó. No tenía idea de qué era Nenemia.
- Aquí te dejo querida, debo de atender a un cliente ahora. Por favor busca a la joven Aiko, ella te llevará con Shaoran - le sonrió, depositando un beso sobre su mejilla y caminando hacia unas cortinas rojizas desapareciendo tras ellas.
- ¿Aiko? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Shaoran?
Caminó desorientada chocándose con algunas muchachas, pero ninguna le dijo nada sólo le sonreían.
Decidió seguir caminando por el pasillo hasta que finalmente llegó a un amplio vestíbulo.
Había llegado al domus de paredes blancas y columnas rojas a una hora muy tardía y sin escolta. Era lo que debía hacer si deseaba encontrar a su amado Shaoran, ¿No? tal como había denominado la mujer que los había recibido. En el camino tropezó con una joven de cabellera castalla y ojos azules, Aiko. Lo supo pues otra de las mujeres la llamó así. Entonces la abordó y le preguntó sobre el paradero de Shaoran. Aiko, ese era su nombre en Nenemia, le había explicado que en realidad esa casa estaba bajo las órdenes de una hermosa mujer llamada Nanami, una noble hija de senadores y que su ex esposo era en realidad uno de sus guardianes. Los detalles no le importaban a Sakura, la hija del Conde Kinomoto; ella buscaba a Shaoran.
Un hombre esculpido en carne la atendió en el vestíbulo y Sakura tuvo que hacer un esfuerzo por no quedarse más tiempo del debido estudiando al sujeto. Había visto fornidos gladiadores en los juegos de Primavera en honor al César y este se parecía mucho a uno de esos brutales guerreros, claro todo en películas de la época.
- Jade ha venido a yacer con Lobo - susurró la contraseña que la joven Aiko le había enseñado - M-me llam-mo Sakura Kinomoto - murmuró a continuación bajando la mirada a sus pies para ocultar bajo las sombras de la capucha de su manto el repentino rubor de sus mejillas. El hombre hizo una leve reverencia con la cabeza, cediéndole el paso hacia el interior.
- Buenas noches, Sakura, sé bienvenida a Nenemia, la casa de Nanami. Yo soy Reed. Por favor, sígueme; los dioses te han dado la oportunidad de reunirte con tu persona amada.
La joven no pudo evitar pasear la mirada por los hombros del hombre, observando sus ropajes. ¿Era un sirviente? Los sirvientes atendían a los invitados cuando se presentaba alguna visita especial ¿No? Quizás la hayan reconocido como la hija del Conde Kinomoto, pero la joven Aiko le había dicho que Reed era el ex esposo de Nanami. ¿Sería el mismo? Si así fuera, Nanami era mujer afortunada por tener a este hombre junto a ella, aun después de haberse separado, no todas las personas eran así de consideradas, amables y dispuestas a ayudar a los demás. Además de que era atractivo... ¿cómo sería el ver a tu ex esposo todos los días? Tenía el cabello negro, largo y un flequillo rizado sobre la frente amplia. Una sombra de barba cubría sus mejillas, su piel pálida como la porcelana, su altura prominente, las proporciones de su rostro perfectas; sus ojos, de un azul zafiro. Y su espalda, todos sus músculos descendían en perfectas líneas perdiéndose bajo los pliegues de su toga. Ese detalle, el de su túnica, le dijo que no era un sirviente y que se trataba del señor de la casa.
Ya entendía lo que estaba sucediendo. Al parecer todos allí vestían de una manera temática, haciendo alusión a un ambiente de la época romana. Le pareció divertido. El lugar era demasiado hermoso y extraño a la vez, pronto ingresaron a otra estancia mucho más amplia e iluminada.
Abrió los ojos derrepente ante la impresión.
Sakura tuvo que detenerse un segundo para respirar, le estaba faltando el aire y el corazón le latía descontrolado en el pecho. Al mirar a sus pies se fijó en el impoluto suelo de mármol, tan brillante y pulido que envidiaría al de su propia casa. Un estanque parecido a un impluvium estaba lleno de agua cristalina y un aroma a jazmines dominaba toda la casa. Le extrañó no encontrar murales pintados en las paredes ni mosaicos en el suelo, así como estatuas referentes. El único adorno que encontró fueron las ánforas situadas sobre pedestales y columnas; pudo ver de pasada el dibujo de una de ellas y el rubor se extendió hasta sus orejas.
Continuó caminando detrás de Reed, con las rodillas temblando de manera evidente. Al cruzar unas cortinas le llegó un sonido apagado, muy suave, pero muy claro: un hondo suspiro. Se detuvo, llevándose la mano al pecho para contener el sofoco; el movimiento de su brazo provocó el roce de su vestido contra la piel de sus pechos y acabó por necesitar apoyo sobre la pared para evitar desmayarse de la impresión. Hizo gestos bruscos hacia Reed cuando este intentó acercarse para ver si se encontraba bien. Lo último que necesitaba era tener cerca a un hombre desconocido, cuando le estaba ardiendo la mente de fiebre y lo único que quería era ver a Shaoran.
- Un momento, por favor... Sólo un momento - pidió. Reed no se molestó en disimular una sonrisa y Sakura interpretó que no era a la primera mujer a la que veía sofocarse de esa manera.
La cabeza de la muchacha daba vueltas. No comprendía la razón por la cual una terrible quemazón se concentraba en su vientre, arrastrándola a la perdición. Cuanto más se adentraba en aquella casa, la inquietud crecía, se enroscaba bajo su ombligo, subía por su espalda hasta su nuca para luego descender de forma abrupta hacia el interior de sus muslos. No era consciente de lo que estaba haciendo allí, pero sabía perfectamente lo que debía buscar; pero todo era insoportablemente delicioso y no lograba controlar su ansiedad.
El ambiente, la casa, los sonidos apagados, la cálida luz, la mezcla de aromas...todos sus sentidos se habían visto estimulados. Aiko le había advertido que sería una experiencia tan inolvidable que al principio las sensaciones perdurarían en su mente durante meses y que mujeres con más virtud que Sakura habían caído bajo el hechizo del hogar de Nanami. Este había sido el caso de Sakura. Reunió valor cuando pensó en su problema y en la razón por la que Subaru la había traído a este lugar; eso le dio fuerzas para dejar de temblar como una niña y avanzar junto al hombre extraño que recibía por nombre Reed.
Las estancias privadas de la casa de Nanami eran espaciosas, repletas de cortinas de sedas, divanes y cojines bordados. Dominaba el carmesí y el oro, pero no era una decoración suntuosa; detrás de toda aquella opulencia se apreciaba la sencillez. Una esbelta figura con la piel del color de la miel se giró hacia ellos y Sakura sintió que no tendría fuerzas suficientes para seguir de pie. Reed se retiró de la estancia estratégicamente y Sakura sufrió un traspiés cuando la sublime mirada de Shaoran se posó sobre la suya. No sintió celos de la belleza de las mujeres que había visto con anterioridad, no sintió envidia por las perfectas proporciones de sus cuerpos, no sintió odio por estar tan cerca del hombre al que amaba. Sintió deseo. El deseo febril de que él no dejase de mirarla jamás, de que no apartase nunca la mirada de la suya. Fascinada, la muchacha sintió que estaba contemplando al mismísimo Apolo.
¿Por qué su mente comparaba a Shaoran con un dios romano? No sabía, sus sentidos estaban alterados ante la sensual visión.
- Buenas noches, mi hermoso cerezo - saludó con la voz aterciopelada, acercándose a la paralizada Sakura. Shaoran le tomó las manos y le dio dos besos, uno en cada una. Tenía las manos y los labios fríos, pero el calor inundó las entrañas de la aturdida muchacha.
- Shaoran... - suspiró finalmente la castaña.
- ¿Estás bien mi amor? ¿No te ocurrió nada malo? - Ella negó, embelesada - Ven, cielo mío, siéntate aquí, a mi lado. Sakura, te extrañé tanto... - acarició las mejillas de la joven y las besó con devoción.
- Shaoran, yo...
- No, no, pequeña - puso un dedo sobre los labios de Sakura, sonriéndole con ternura - Primero espera a que te baje la fiebre. Luego, hablaremos de lo que sucedió y lo que debemos hacer en adelante. Te prometo una rápida solución a nuestros problemas y la seguridad de que nadie sabrá que has estado aquí a menos que salga de tus labios...Sakura - Después de una larga pausa, al ver que ella no hablaba, él tomó la palabra - Te haré unas preguntas sencillas cariño, bastará con que asientas o niegues con la cabeza si no deseas expresarte en voz alta, veo que estás muy afectada mi amor...perdóname por favor no quería que te trajeran aquí. ¿Nadie te ha lastimado verdad? - Sakura titubeó antes de negar, sin mirar directamente al joven - Bien, eso me preocupaba mucho. ¿Deseas, quedarte aquí conmigo? - La afirmación fue enérgica - Una sola noche Sakura, ¿Prefieres que nos marchemos al amanecer hacia otro lado? - Sakura levantó la cabeza y lo miró fijamente afirmando tímidamente con la cabeza - Está bien, mi cerezo. Déjame verte. Tranquila, estamos a solas, pero necesito ver tu rostro...
Y así la besó suavemente. Ella respiró el aroma de su piel, que olía a jazmín al igual que la estancia y dejó escapar un suspiro que él recogió entre sus labios antes de besarla otra vez con suavidad. Nunca había pensado que algún día Sakura estaría en ese lugar. Y menos que él estaría junto a ella.
- Te amo... - murmuró Sakura apartándose de los labios de Shaoran. Ahora sus labios estaban tan calientes que no podía creer como es que antes los había notado más fríos que el granito en invierno.
- Entonces, nada más importa mi amor. Si tu padre no es capaz de entenderlo, no te sientas desafortunada. Juntos vamos a lograrlo todo, ¿Sí?, estar contigo es todo lo que necesito...- con un elegante movimiento, los dedos de Shaoran acariciaron el blanco cuello de Sakura antes de descender hasta su pecho. La mano del joven estaba caliente, y cuando situó la palma sobre su corazón, ambos pudieron notar los vigorosos latidos de Sakura. Suspiró y volvió a levantar los ojos hacia él, que la miraba ahora con un brillo especial en la mirada - Dime lo que deseas, Sakura. Quiero escucharte...
Sakura, demasiado ansiosa, se apretó al cuerpo de su amado para susurrarle al oído. El joven se inclinó para escucharla y, de forma instintiva, posicionó sus amplias manos sobre las caderas de la castaña...
Sakura estaba a su lado en Nenemia y eso...lo volvía loco.
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