Hola a todos y a todas, me estoy demorando un poco en actualizar ya que ando muy ocupada. Pero cuando tengo un tiempo me siento a la pc a escribir un rato. Espero de antemano que este capítulo sea de su agrado. También agradecerles infinitamente por sus bellos reviews.
sslove: No, no hay otro hombre en la vida de Nad xD, es sólo que esa mujer era muy complicada y de hecho hizo algo muy malo, y ese es el secreto. Y tienes razón, Clow no es el asesino :D, Hien Li quería concretar el compromiso, por eso los visitaba pero...no se dio, algo o alguien lo detuvo. Abrazos inmensos para tí hermosa.
Destiny: Nad no mató a Hien preciosa, Nad murió varios años antes que él. Lo que sí te puedo decir es que sí tuvo que ver xD así o más spoiler? jajaja. A mí también me encantan esos dos, dejó a mis dedos escribir y escribir cuando se trata de ellos xD Bienvenida a la historia linda si es que es la primera vez que comentas.
A Cerezo chan, un abrazo enorme linda! Y a esa o ese guest que me pidió regresar porque me necesitaba, aquí estoyyyyyyyyy jajaja abrazos de oso panda para todos!
Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen al grupo CLAMP (bueno la mayoría)
MIEL Y CHOCOLATE
Capítulo 17
*¿Felicidad?*
Sakura despertó otra vez. Le llevó unos minutos mover brazos y piernas porque tenía el cuerpo entumecido, como si estuviera hundida bajo un montón de arena. Además, la cabeza le dolía ligeramente, seguramente por culpa del par de copas de vino que había tomado durante la noche junto a Shaoran, ¿Eso había estado bien?. Sakura llevaba muy mal el alcohol, pero había bebido porque anoche fue sin duda una noche especial, al fin había decidido dejar la mansión de su padre y comenzar una nueva vida junto a Shaoran y les habían obsequiado un vino blanco muy ligero que estaba delicioso. Parpadeó un poco antes de abrir los ojos, acostumbrándose a la luz que entraba por la ventana, atenuada por las cortinas color crema que decoraban la habitación. Cuando su mente empezó a funcionar recordó que se encontraba en la cama de plumas de la estancia privada que la señora Nanami les había asignado. Entonces empezó a recordar cómo había llegado hasta allí y se frotó los ojos, moviéndose encima del colchón y buscando a tientas el cuerpo de su amado a su lado.
Pero en la cama sólo estaba ella. El roce de las sábanas sobre su piel desnuda le causó deliciosos escalofrios, pero un leve dolor en las piernas la hizo cambiar de opinión sobre lo de retozar un poco más sobre la cama. Casi se le saltó una lágrima cuando quiso sentarse y decidió permanecer tumbada, mirando el adorno colgado en la ventana que giraba perezosamente sobre ella mecido por el viento. Poco a poco su mente iba despejándose, abriéndose, el dolor de cabeza estaba ahí, pero permanecía en un segundo plano, porque la resaca no iba a impedirle recordar lo bien que había pasado la noche.
Una sonrisa estúpida empezó a iluminar su rostro y al final, acabó riéndose sola de tan eufórica que estaba. Entonces rodó sobre la sábana, ignorando el leve dolor y el hormigueo de sus brazos y piernas y hundió la cara en la almohada, aspirando el aroma que Él había dejado a su paso. Impregnarse de aquel aroma masculino hizo que deseara lamer la almohada para saborear su piel, pero al final lo único que hizo fue rodearla con los brazos y las piernas y suspirar como una niña enamorada, recordando lo mucho que lo amaba y lo feliz que era entre sus brazos.
Tomando conciencia de la situación, recordó aquellos sueños que tuvo durante la madrugada, quería conversar de eso con Shaoran. Esto le parecía un poco increíble, que pudiese ser capaz de soñar cosas así y que prácticamente se le presenten ante ella los recuerdos o acciones que cometieron sus padres en el pasado. Se apartó de la almohada, porque de pronto le dio vergüenza seguir abrazándola así y entonces vio que había manchado la tela de sangre y eso provocó un sonrojo aún mayor. Con un gemido lastimero, se incorporó y se sentó en el borde de la cama. Tenía que darse una ducha y quemar esas sábanas antes de que las viera alguien, seguramente el mayordomo o alguna de las empleadas cuando entrasen a limpiar la habitación.
Pero, ¡oh! Recordó entonces que se había ido de su propia casa; en plena tarde mientras su padre recibía al prometido de Tomoyo, a la casa de la señora Nanami, Shaoran le había explicado que era una casa de citas, o mejor dicho...el burdel del pueblo, en donde él mismo había pasado muchas noches antes de estar con ella. Había sido una fuga secreta en toda regla, ¿estaría su padre preocupado por ella? ¿Sabría dónde había pasado la noche? Soltó un bufido, sintiendo como la situación le causaba pereza. Ni quería ni tenía ganas de dar explicaciones, ya no más, así que de hoy en adelante se preocuparía sólo de vivir su vida plenamente e intentar seguir siendo feliz al lado de su amado.
Se dejó caer en la cama con un gruñido de protesta, no quería levantarse. Al estirar la mano, sus dedos rozaron algo rígido y liso, que resultó ser un trozo de papel doblado que no había visto antes. Ansiosa, lo cogió con manos temblorosas y leyó apresuradamente:
Mi hermoso cerezo,
Espero que hayas dormido muy bien, te veías tan hermosa que no me atreví a despertarte. Tomoyo sabe que dormiste en la casa de Nanami, la situación está bajo control por ahora. Quiero que cuando te despiertes y leas esto, te alistes y vayas al hall, en donde encontraste a Clow ayer. Quiero hacer las cosas como se deben mi querido cerezo. La noche que pasamos juntos fue hermosa, hasta el más mínimo detalle y espero que la rememores por siempre. Pero no te asustes, no es nada malo lo que va a pasar. ¿No llores sí? que si lo haces, lo sabré.
Te espero en el hall mi preciosa, no demores.
S.
Se le inflamó todo el cuerpo al terminar de leer y soltó un largo suspiro. Era imperativo que se diera una ducha para quitarse los restos de la batalla de anoche, pero la sugerencia de su nota le gustó más, así que se estiró en la cama, dispuesta a recordar, regodeándose en su desnudez y en las manchas pegajosas que tenía en la piel. Carraspeó, como si hubiera alguien más en la habitación y tuviera que disimular y empezó a deshacer los complicados nudos de su cabello. Estaba aflojándolos para que su largo cabello castaño pueda caer con libertad, pero aún así, Sakura admiró la pericia de su amado para hacer semejantes cosas con su cabello, sonrió divertida ¡Shaoran le había trenzado el cabello durante la noche!
Se frotó las piernas, los brazos y las muñecas y luego se tumbó, haciendo caso omiso de la sangre que resaltaba sobre el blanco de las sábanas y que evidenciaba que aquella noche no había sido exactamente la mejor para yacer junto a su amado, pero...si Shaoran no se había molestado por eso, no importaba. Sakura cumpliría ya diecinueve años, era mayorcita para saber con quién quería compartir su vida. O eso pensaba ella.
Se puso a recordar lo acontecido en los últimos días...
El caso era que el padre de su amado, el señor Li era un viejo amigo de la familia y Sakura lo había conocido cuando tenía siete años de edad. Era un hombre muy simpático, amigo personal de su padre, sabía sobre muchas cosas y también amaba los caballos como su padre. Por eso no había nada de extraño cuando en un par de ocasiones desde que lo conoció hasta la última vez que lo vio, lo habían invitadi a su fiesta de cumpleaños, un evento privado dónde habían acudido amigos de la familia.
Hien Li, siempre se había referido a ella como el pequeño cerezo, Shaoran se lo recordaba mucho. ¿Por qué su mente había estado tan bloqueada que no había recordado aquello?. Todo esos años Hien Li había visitado la mansión Kinomoto con la finalidad de concretar el compromiso que había pactado con su madre. Pero, no se había dado; al parecer su padre no lo había aceptado o no lo sabía y la habían comprometido con Yue Tsukishiro. Es por eso que el señor Li insistía tanto en estar allí, al igual que el señor Clow. También lo recordaba ahora. Por supuesto que lo recordaba, ¡Qué tonta había sido! ¡Clow siempre le hablaba sobre un niño chino que era como su hijo! ¡Cuando era niña tuvo tanta ilusión de conocerlo! ¿Por qué se no dio su compromiso con Shaoran? ¡Qué diferente hubiesen sido las cosas!
Pero ya estaba hecho, el destino los había unido bajo otras circunstancias; ahora estaban juntos y se amaban que era lo más importante. Aunque aún recordaba las demás palabras de Hien, las del sueño; pero no podía tomarlas enserio. No podía ya que eran sólo eso...sólo sueños ¿No? Aunque lo del señor Hien Li, coincidía perfectamente con sus sueños, lo de su compromiso...¿o no habría sido así?
Recordó aquella vez en que conoció al señor Li, en su fiesta de cumpleaños número siete.
La fiesta se había desarrollado en el jardín, todo había sido primorosamente elegido y decorado a cargo de su tía Sonomi. Después de la reunión, su padre había contratado un espectáculo de fuegos artificiales y para terminar, un grupo de excelentes músicos habían interpretado con maestría sus canciones favoritas. Luego había llegado el turno de los regalos, la verdad es que todos los años le regalaban cosas parecidas y ella lo agradecía todo amablemente con una sonrisa. El regalo del señor Li le causó diversión, ya que le había regalado un peluche, un conejo blanco con chaleco de tela a cuadros, del que sobresalía un esponjoso reloj. No daba la hora, pero si apretaba el reloj, el conejo decía "Llego tarde, llego tarde".
Sakura se rió con ganas por el chiste ya que a pesar de ser pequeña, ella entendía todo muy bien, porque siempre iba con prisas a todas partes y le faltaban horas para hacer todo lo que quería. Era una niña muy atenta con todo el mundo y le gustaba complacer a los demás.
Cerca de la media noche, la fiesta se trasladó al interior de la casa y las charlas se fueron haciendo más relajadas. Sakura y Tomoyo atendieron a todos sus invitados como unas buenas anfitrionas. Se retiró del salón para tomarse un respiro, su sentido de la responsabilidad no le permitía disfrutar al cien por cien de la fiesta y necesitaba un breve instante para ella sola, era una pequeña muy responsable.
Fue ese el instante en que el señor Li se le acercó discretamente y le pidió conversar. Sakura sintió su presencia muy cercana, tan cercana que, aunque no se tocaban, podía sentir el calor que emanaba de él. Se volvió para saludarle con una sonrisa en el rostro, él le saludó de igual manera y le ofreció la mano para que ella la tomara y la acompañase al jardín para poder conversar con mayor soltura. Él estaba siendo cuidadoso de no asustarla puesto que era sólo una pequeña niña de siete años.
Tenía el rostro joven a pesar de su edad, el cabello castaño oscuro y alborotado, los labios carnosos, la nariz fina y la mirada lánguida. Al parecer hacía pocos meses había decidido dejarse barba, que cuidaba para tenerla siempre poblada y arreglada. Era un hombre imponente, era de cuerpo formado y le hacía recordar mucho a su padre, de brazos y piernas largas; era de esas personas que por una cuestión u otra le transmitían confianza y serenidad. Pero Sakura apenas lo conocía desde hacía un par de días y le había caído bien.
Le había agradado mucho conocer al Señor Li.
El hombre no dijo nada, se la quedó mirando con esos ojos ámbar y perezosos, como si ella fuese un problema matemático imposible de resolver y estuviera planteando una forma de abordarlo. Justo un instante después, le sonrió y puso una mano sobre su pequeña cabeza. Sakura le sonrió, de pronto un poco inquieta por ese repentino gesto.
- Estoy seguro de que cuando crezcas serás una excelente esposa - le dijo a la pequeña que lo miraba intrigada con sus hermosos ojos esmeraldas.
- ¿Esposa? ¿Qué es eso Señor Li? - Aún era muy pequeña y no conocía el significado de muchas palabras, su padre la dejaba mucho tiempo al cuidado de sus nanas, también tenía una institutriz personal pero no sabía lo que significaba esposa.
Él sonrió divertido y la miró con inmensa alegría - Una esposa, pequeño cerezo significa; una compañera de aventuras, de alegrías, de tristezas...una mujer con quien lo compartas todo, como lo fue Nadeshiko para tu padre - terminó diciéndole. Lo cierto fue que nunca esperó la muerte de esa mujer. Cuando envió a Clow a Tomoeda y éste le escribió una carta donde le contaba todo lo que había pasado en la hacienda Kinomoto esos años.
No pudo creerlo.
Nadeshiko Kinomoto había fallecido hace tres años. Víctima de una enfermedad desconocida, había dejado a la pequeña Sakura con tan sólo tres años de edad. En manos de Fujitaka Kinomoto. En ese entonces el creyó que Fujitaka ya sabría sobre la verdad, pero se había equivocado. Fue muy tonto al creer que por algún motivo Nadeshiko iba a contarle la verdad. Fujitaka amaba con toda su alma a esa pequeña criatura.
Él no era nadie para quitarle eso, para causarle ese dolor tan grande. Por eso calló y le pidió a Clow su silencio. Su mejor amigo y hombre de confianza permaneció allí en Tomoeda hasta que después de unos meses decidió viajar otra vez a Japón. Después de seis años regresaba a ese lugar. Años en los que dedicó su vida a sus hijos y su esposa. Pero el saber que Sakura estaba sola lo hizo visitarla.
Ella era la razón por la que él regresaba a esa hacienda, quería concretar el compromiso de su hijo con el pequeño cerezo.
Para ella, el Señor Li nunca había sido precisamente uno de esos hombres lo que se dice vehementes; siempre había sido tranquilo, parsimonioso. Pero ese cambio de actitud le causó tanta impresión como las palabras que dijo a continuación.
- ¿Y cuando seré una esposa? ¿De quién seré esposa? - cuestionó la pequeña con dudas y también con emoción. Para ella la imagen de sus padres felices y sonrientes valía más que mil palabras. A pesar de haber tenido sólo tres años recordaba muy bien haberlos visto muy felices.
- Cuando cumplas los doce años, podrás conocer a tu prometido. Él es mi hijo, se llama Xiao-Lang...a él también le he hablado mucho sobre tí - le dijo, observándo hacia el cielo oscuro.
- ¿Xiao-Lang? Y él...¿Él se parece a usted Señor Li? - cuestionó, lo cierto era que el señor Li le caía demasiado bien, además era como un príncipe amable y atento y muy guapo.
Hien Li sonrió ante la pregunta de la pequeña y la miró, asintió tranquilamente y volvió a tomarla de la mano.
- Es hora de volver adentro, tu padre y tu hermano de seguro te deben estar buscando, vamos pequeña - ella asintió y ambos caminaron hacia el gran salón de regreso. Al llegar ella corrió hacia los brazos de su padre.
Hien sólo pudo sonreír. Fujitaka y Sakura Kinomoto eran padre e hija y él no tenía derecho de cambiar aquello. El pequeño cerezo era muy feliz así, él sólo quería su felicidad. Porque la pequeña Sakura le hacía recordar mucho a Nadeshiko. Porque era tan frágil y pequeña que le causaba un sentimiento de protección tan imperativo. Porque él la quería como si ella fuese de su sangre. Porque estaba seguro que quería velar por ella siempre.
La pequeña cerezo le hacía recordar también a su pequeña hermana, a May Ling. A la que fue prometida de Fujitaka Kinomoto durante su adolescencia. Era tan tierna, tan delicada y a la vez tan perspicaz como ninguna. Su sonrisa alumbraba la más oscura de las tinieblas. Pero el destino quiso apartarla de su lado y le había enviado a un pequeño ángel.
Y estaba tan seguro de que su hijo la amaría, Xiao-Lang era tan parecido a él que incluso su personalidad competía con la de él. Su pequeño lobo amaría al tierno cerezo. De eso no habían dudas.
.
.
.
Ajena a todo aquello, Sakura decidió tomar un baño y arreglarse, había podido traer un poco de ropa en un bolso que pudo improvisar. Decidió colocarse un fino pero sencillo vestido de seda blanco, con unas mangas amplias y corte de princesa. El escote era sutil pero muy atractivo. Cepilló su largo cabello y arregló su flequillo. Se observó en el espejo y quedó muy conforme con su apariencia. Shaoran la prefería al natural, se lo había dicho muchas veces así que lo complacería.
Salió de la estancia y caminó por el pasillo, volvió a atravesar aquella habitación donde se encontraba el estanque de agua. Habían un par de jóvenes muy bellas allí dentro que le sonrieron cuando la vieron pasar. Ella se sonrojó y caminó mucho más apresurada hasta ingresar al pasadizo que conducía hacia el hall en donde había encontrado a Clow el día anterior.
Cuando ingresó al hall casi se desmaya de la impresión. Allí estaba su hermano Touya, Yukito, Tomoyo, Eriol y Subaru Hiraguizawa, unos amigos de Shaoran, incluso allí estaba Meiling, una amiga de su infancia que era hija del capataz de la hacienda de los Tsukishiro. Se llevaban muy bien a pesar de no verse con frecuencia. También estaba aquella preciosa mujer que conoció ayer, la Señora Nanami y el Señor Clow. También pudo ver allí a Aiko y para finalizar entre ellos estaba su amado Shaoran que la miraba con infinito amor.
El joven se acercó a ella y la abrazó, ella le correspondió y depositó un tierno beso sobre su mejilla.
- No quise esperar más tiempo y vine apenas pude - le sonrió a su amado y éste sólo rió. Mientras todos los demás los miraban expectantes.
- Bien - le dijo tomándola de la mano - Quiero aprovechar que todos ustedes están presentes, este momento es muy importante para mí y espero que también lo sea para Sakura - ella lo miró confundida - sé que no es el mejor lugar para algo como esto pero...ustedes ya conocen nuestras circunstancias - fijó su vista en Sakura y le sonrió a la vez que tomaba su mano y mientras iba colocando un hermoso anillo de oro blanco en su dedo, le dijo cálidamente.
- Sakura, el destino ha hecho que estemos juntos a pesar de todo. Cambiaste mi vida Sakura, y lo hiciste para bien...has alegrado mis mañanas, mis días completamente. Una vez mi madre me dijo que algún día encontraría a la mujer de mi vida y que ella lo cambiaría todo - suspiró y pudo ver los ojos de Sakura al borde de las lágrimas, él trató de secar ese llanto acariciándole la mejilla - No llores mi cerezo - ella asintió tímidamente - ¿Quisieras convertirte en mi esposa? ¿Compartir el resto de nuestras vidas? ¿Me aceptas, mi Sakura?
-¡Sí! ¡Sí quiero ser tu esposa Shaoran! - se lanzó a sus brazos totalmente feliz por lo que acababa de oír.
Sin importarles realmente que frente a ellos se encuentres sus amigos y familiares se besaron, algunos estaban sorprendidos, otros intrigados, otros no muy felices y unos pocos totalmente emocionados y felices.
- ¡Son tan lindos! - gritaba emocionada Tomoyo mientras aplaudía de felicidad, su querida Sakura se notaba muy feliz.
Touya carraspeó un poco incómodo por presenciar aquella escena, aún le costaba ver a su hermanita en esos trotes. Ambos castaños de avergonzaron un poco ante esto y voltearon a ver a sus amigos, ambos abrazados. Shaoran tomó de la cintura a su prometida y habló con su futuro cuñado.
- Kinomoto, espero que nos des tu bendición - Shaoran se dirigió a él, si bien nunca se habían caído bien. No debían haber más rencores entre ellos, por el bien de su querida Sakura.
- Mmmmm sólo espero que el monstruo no te dé dolores de cabeza - sonrió y asintió - Espero que la cuides y la hagas muy feliz, eso es todo lo que te pido - Sakura no pudo evitar que algunas lágrimas cayesen por su rostro. Su prometido la abrazó mientras que los demás amigos se acercaban a ambos castaños para felicitarlos por la futura boda.
Yukito estaba contento por su cuñada, aunque le preocupaba un poco lo que vayan a hacer su hermano y su padre. Ya sabían de la fuga de Sakura y Yue al menos estaba hecho una bestia incontenible, así que se apresuró en informarles.
- Chicos...Sakura, Shaoran - los miró y ambos supieron que no todo estaba bien - Ayer Fujitaka fue a mi casa, estaba desesperado y enojado. Le dijo a Yue y a mi padre que te habías fugado de casa, y que además sospechaba de Tomoyo - la joven de ojos amatistas se asustó, su tío no le había mencionado nada al respecto - perdonen que se los comuniqué así pero, no puedo evitarlo. Ayer los escuché hablando en el despacho. Sakura, tu padre ahora está buscándote por todos lados, al igual que mi hermano y mi padre. Por favor tengan mucho cuidado, sé que posiblemente se iban a marchar hoy de aquí pero, consideren quedarse hasta que puedan partir hacia el puerto - se le notaba preocupado, sabía sobre la agresividad y odio de su hermano. No quería que nada empañase la felicidad de sus dos amigos.
- Eso es cierto Sakura - ésta vez secundó Touya - Padre estaba enloquecido ayer, yo lo ayudé digamos a buscar y traté de despistarlo. Pero, sabes bien que no es tonto - Li, lo conveniente es que busquen la manera de salir durante la madrugada y partan hacia el puerto en Okinawa, deben partir hoy mismo - Shaoran asintió y Sakura se acurrucó en contra su brazo, preocupada.
- Hoy todos debemos de actuar lo más normal posible, Tommy...debes regresar a la hacienda y tratar de contener a Kinomoto - Eriol la tomó de la mano y la apretó dándole su apoyo. Yo iré por ti mañana temprano - Ella asintió, sabía lo que tenía que hacer.
- Eso es precisamente lo que estuve coordinando en estos días Sakura - Shaoran tomó la palabra y la miró - En Okinawa mi familia tiene una casa y es allí donde nos hospedaremos. Allí vive Wei y su familia, son unas personas de confianza. Contraté un servicio de traslado del pueblo vecino. Llegaran aquí a las dos de la mañana y a esa hora partiremos - ella asintió y apretó su mano. Iba a dejar Tomoeda, regresaría a Okinawa después de varios años y finalmente viajaría a China, conocería a la familia de su prometido.
- Estoy...un poco nerviosa - ella le sonrió tímidamente - pero, confío en que todo estará bien - miró a su prima por unos momentos, Tomoyo se notaba muy triste por tener que separarse, ambas lo sintieron y fue que cada una corrió a los brazos de la otra y se abrazaron.
Ambas se habían criado juntas como hermanas, se conocían tan bien la una a la otra, habían compartido secretos, risas, lágrimas, experiencias, miedos...todo. Y ahora se separarían, el destino se empeñaba en distanciarlas.
- Tommy - sollozó la joven castaña - Te voy a extrañar demasiado - su prima también lloró junto a ella abrazándola con mucho cariño.
Ambos jóvenes prometidos de cada una se miraban confundidos y tristes a la vez, para ambos era imperativo que ellas estén felices y si se separaban aquello no sería posible del todo. Entonces una idea cruzó por la mente del joven con gafas.
- Tommy, sé que es algo repentino pero...si tú lo quieres, después de nuestra boda; podríamos...ir a verlos a China, ¿No? ¡Quién sabe y te agrada allá y nos quedamos! - trató de ser lo más divertido y rápido posible, Shaoran se sorprendió mucho por eso. La verdad era que la familia Hiraguizawa y los Li mantenían negocios en común, pero tanto Eriol como Shaoran se habían negado el manejo y administración de aquellas empresas hasta el momento. Pero al parecer, había llegado la hora de dejar atrás aquellos detalles.
Era el tiempo de asumir nuevas responsabilidades al lado de las mujeres que amaban.
- Eso sería maravilloso Tommy, entonces podré verte pronto ¿Verdad? - La joven amatista sonrió y asintió feliz.
- Gracias mi amor - Tomoyo se acercó a su novio y le plantó un cálido y dulce beso en los labios.
Subaru sólo observaba todo aquello, el amor se respiraba en el ambiente y sentía algo de culpa por sentirse así de agobiado. Pronto su hermano se casaría y se marcharía a China y él...él seguía buscando algo qué hacer con su vida. Era músico, tocar el piano era su pasión y su alegría...pero debido a la muerte de sus padres lo dejó. Ya no sonreía igual, ya no era el mismo joven amigable y siempre sonriente. Por un momento paseó la vista por el hall, Nanami conversaba muy íntimamente con Reed, por algo habían sido o seguían siendo una pareja. No los entendía...
Siguió observando y de pronto su mirada chocó contra un par de rubíes. No había reparado en esa jovencita. De apariencia frágil, cabellos oscuros y largos, unos ojos rojizos que lo hipnotizaban. Ella vestía un traje oriental, parecía un vestido chino formal. ¿Chino? ¿Esa joven sería china?
Se acercó a la joven que lo miró dudosa, pero esto no lo detuvo e intentó hablarle. Tuvo que serenarse y buscar las palabras adecuadas para conocer a tan bella joven.
- Buenos días, no hemos tenido la oportunidad de conocernos, ¿Verdad? - ella lo miró alzando una ceja - Me presento, soy Subaru Hiraguizawa, amigo del prometido de la señorita Sakura - Meiling finalmente entendió y asintió, haciéndole un gesto a modo de saludo. Él la miró fijo, era una joven muy hermosa, no habían dudas.
Le gustaba, y era un hombre de pocas palabras así que...
- ¿Eres amiga de Shaoran? - Ella negó con la cabeza apresuradamente.
- ¿Amiga de Sakura? - Asintió tímidamente, sentía mucha vergüenza por la repentina cercanía del joven.
- ¿Me tienes miedo? No voy a hacerte daño - Ella se encogió de hombres y negó, cuánto le gustaría responderle - ¿Puedo saber tu nombre, pequeña?
Se puso nerviosa, ¿Cómo le respondería? Dudaba que él pueda entenderlo...pero el joven Yukito se dio cuenta de la situación, se acercó a ambos jóvenes y trató de poner al corriente a Subaru.
- Disculpe joven Hiraguizawa, sé que mi amiga le puede resultar muy simpática - Yukito trató de entenderla, ella parecía hacerle unos gestos con las manos y los ojos. Yukito sólo sonrió, esa pequeña era tan divertida y espontánea.
- ¿Por qué ella no me responde? ¿Acaso me teme? - Subaru cuestionó, estaba algo mortificado por la reacción de la muchacha, ¿Tanto le desgradaba que no quería hablarle siquiera?
- No es eso, es sólo que Meiling no puede hablar - Subaru abrió los ojos con sorpresa ante la noticia, Meiling tomó esto como otra decepción y agachó la cabeza con pesar, Yukito pudo percibir esto y trató de reconfortarla, posó su mano sobre el hombro de la joven y la animó - Pero, puede comunicarse mediante el lenguaje de señas, ¿Verdad? - ella lo miró, sus ojos estaban un poco acuosos, pero trató de ser fuerte y asintió - Además prepara unos pasteles deliciosos. Algún día debería ir por mi casa y probarlos - le sonrió a ambos jóvenes.
- ¿Ella vive con usted? - cuestionó avergonzado, la joven le había interesado y no supo porqué pero el saber que ella no podía hablar despertó en el un extraño sentimiento, de protección, de necesidad, de cariño - Disculpe que sea tan entrometido...discúlpame Meiling - ella lo miró a los ojos y se ruborizó, le encantaba como sonaba su nombre en sus labios - ¿Puedo llamarte por tu nombre, verdad? - ella asintió casi de inmediato y le sonrió.
Aquella sonrisa, Subaru estaba condenado...
- Sí, vive en mi casa. Ella es la hija de nuestro capataz, es muy querida y cercana a nosotros, nos conocemos desde que éramos niños - Yukito trató de dejarlos a solas por unos momentos mientras le guiñaba un ojo a la joven - Es como una hermana para mí, así que...la dejo en buenas manos - y mientras sonreía se alejó de ambos y volvió a unirse a la conversación con los castaños.
Subaru estaba muy avergonzado, que tonto había sido para no darse cuenta de que ella no podía hablar, pero su carita tan tierna y sus mejillas sonrojadas pudieron con él. Se dio cuenta entonces de que si ella se sonrojaba y reaccionaba así tan tímida y avergonzada ante él, habiéndola visto tan altiva y segura en un inicio. Era porque...causaba algo en la joven, estaba seguro de eso. Era un hombre experimentado, sabía que era atractivo entre las mujeres. Meiling se notaba que era una joven sincera y a la vez muy hermosa.
¿Sería ella? ¿La joven que habría estado buscando? ¿Existía el amor a primera vista?
.
.
.
