Hola! Hace mucho tiempo que no actualizaba este fic, pero pues me pasaron muchas cosas y casi no tuve tiempo, pero pienso terminarlo sea como sea! Muchas gracias por sus reviews en el chap pasado, aunque haya pasado mucho tiempo. También comentarles que no le quedan muchos capítulos al fic. Gracias y nos leemos muy pronto!

Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen al grupo CLAMP.


MIEL Y CHOCOLATE

Capítulo 21

DOLOR

Eriol estaba estudiando unos informes que tenía sobre la mesa de su escritorio cuando llamaron a la puerta. No esperaba a nadie más aquella tarde, Tomoyo ya se había marchado de vuelta a la hacienda Kinomoto, por eso supo que no se trataba de su novia. El gesto atormentado que descubrió en las facciones de su hermano cuando lo vio entrar, le indicó que había vuelto a suceder, que todo se había torcido nuevamente y que necesitaría pensar en qué hacer de ahora en adelante.

— ¿Ha ocurrido algo? —preguntó.

Subaru se llevó una mano a la cien y asintió, apretando los labios con rabia para que su voz no delatara ninguna de sus emociones. Llevaba una gabardina de color verde y un pantalón de mezclilla oscuro. Lo invitó a pasar, cerró la puerta con llave y lo acompañó en silencio hasta el diván en el que se sentó junto a su hermano.

— Cuéntamelo —exigió con voz pausada.

— Sakura ya se enteró de tu pasado, es cuestión de horas de que tu querida prometida se entere de la verdad —explicó.

— ¿Cómo sucedió eso? —cuestionó sumamente preocupado.

— Yue Tsukishiro fué a buscarte a la bodega, como no estabas allí me dio una advertencia. Él sabe que eres amigo cercano de Shaoran y por ende ha averiguado sobre ti y tu pasado en Inglaterra, yo fui a buscar a Shaoran para decírselo ya que tú estabas ocupado aquí con Tomoyo —hizo una breve pausa, suspiró con pesar— Pero Sakura escuchó parte de la conversación y el muy idiota de Shaoran se lo dijo, estoy seguro. Me echaron antes de eso.

— Entonces todo se arruinó, ¡Maldición! —Eriol se frustró ante lo oscuro del panorama, no había contemplado el que su adorada Tomoyo se enterase de su horrible pasado en su país natal.

No quería hacerla participe de su desdicha ni de sus pecados del pasado.

— Gracias por venir a decírmelo, hermano —Subaru asintió y miró a su hermano menor, parecía preocupado y lo entendía, ambos habían huido de Inglaterra por su pasado y ahora...

— ¿Qué vas a hacer, Eriol? Si Tomoyo se entera de eso, es el fin —le dijo con pesar, él también apreciaba a su futura cuñada, pero la libertad de su hermano dependía de que nada de lo sucedido en su país natal salga a la luz.

— No lo sé, no tengo la menor idea. No sé con qué cara veré a Tomoyo mañana —Se recostó sobre uno de los sillones y llevó ambas manos a su cabeza, estaba desesperado.

— Tsukishiro fue claro, hasta mañana al mediodía te va a esperar; él quiere saber sobre el paradero de Sakura —le dijo, Eriol lo miró confundido.

— No puedo entregar a Sakura...Shaoran nunca me lo perdonaría.

— Piénsalo bien, Shaoran te traicionó contándoselo a Sakura —Subaru colocó una de sus manos sobre el hombro de su hermano menor— Si no lo haces le contará todo a Tomoyo.

— ¿Y de qué sirve eso si Sakura ya lo sabe? ¿Crees que ella se callaría algo así? Vamos Subaru, eres lo suficientemente inteligente como para saber que ambas se lo cuentan todo.

— Pero Shaoran no sabe que Kaho Mizuki está muerta ni cómo sucedió, Tsukishiro sí —dijo finalmente— Puedes hablar con Sakura, inventar alguna cosa trágica y lograr que entienda, pero a Tsukishiro no lo podrás callar, piénsalo bien hermano.

— Maldita sea…Iré a buscar ahora mismo a ese sujeto, no me queda más que arreglar cuentas con él —Eriol tomó su chaqueta y salió del ático, estaba decidido a encarar a Tsukishiro y averiguar qué es lo que sabía, qué importaba si era de madrugada y no lo recibía, haría lo que sea porque ese miserable lo escuchase.

— Hermano espera, es posible que Tsukishiro se encuentre en casa de Nanami —Escuchó a su hermano mayor, cuando ya cruzaba el umbral del edificio, todos estaban reunidos en un solo lugar, todo era tan cómico y perverso a la vez que lo aterraba.

Tenía miedo de enfrentar el pasado, incluso él mismo había cometido muchos errores y sabía que algún día tendría que pagar por sus culpas pero este no era el día, no estaba preparado aún.

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Casa de Nanami

Como ella no lo miró cuando le respondió, la cogió por la barbilla y la obligó a que lo mirase a la cara. Ella tenía los ojos del color esmeralda más hermoso que haya podido ver, las pestañas largas y unas cejas finas y elegantes. Sakura era una muchacha preciosa, de cuerpo pequeño pero muy bien proporcionado y miembros delgados, que albergaba dentro de sí una energía que en ocasiones se desbordaba de forma incontrolable. Sólo él había logrado canalizar toda esa energía con el único fin de evitar que ella acabara destruyéndose, arrastrándose ella misma al castigo de pasar su vida atada a un hombre miserable al que no amaba.

— He tenido un impulso, lo siento Shaoran…yo confío en ti. No quiero que todo lo que hemos logrado se arruine por esto, sé que los errores de Eriol no son tu culpa —respondió avergonzada, con los ojos vidriosos. Había llorado al enterarse lo de Eriol y Tomoyo, tenía los pómulos y la nariz enrojecidos.

— Te he dicho muchas veces que no debes llorar delante de mí, no lo puedo soportar Sakura —reprendió suavemente— ¿Estás segura de que confías en mí?

— Lo estoy —respondió— Debemos marcharnos ya Shaoran o nos pueden encontrar, tengo un mal presentimiento. Tuve uno de esos sueños otra vez, hace unas horas. Yo estaba en la fiesta de mi padre y vi a un amigo de él que se parecía mucho a ti. Hacía años que no lo veía…y cuando se ha puesto a mi lado, he sentido su…frialdad.

Sakura inspiró hondo y se retorció las manos, queriendo esconderse de su escrutadora mirada, pero él la agarró por el mentón para que no apartase la cara.

— ¿En el sueño, ese hombre que se parece tanto a mí, te hizo daño?

— No, fue algo confuso porque en el sueño, es como si él le hablara a otra persona que no soy yo. Incluso oí que me llamaba por otro nombre…

— ¿Qué nombre era ese, Sakura? —cuestionó pero ya sabía la respuesta, él había tenido el mismo sueño, un sueño recurrente de memorias pasadas, memorias que no eran suyas. En donde una mujer, la misma mujer que vio muchas veces en los retratos familiares de la hacienda Kinomoto aparecía. Esa mujer era la madre de Sakura.

— E-Era, era el nombre de mi madre. Nadeshiko…

Él ya lo sabía, pero temía confirmarlo. Fue en ese preciso momento que comprendió la oscura jugada del destino. Pero, ¿Por qué razón ellos tenían esos sueños? ¿Por qué motivo él debería conocer qué fue lo que sucedió entre sus padres? ¿Por qué Sakura? Estaba confundido…pero tenía que seguir adelante y huir con ella, tenían que dejar todo el pasado atrás y comenzar de cero, juntos. Aunque tenga que enfrentar a todo el Clan Li, lo haría. Sakura significaba para él la luz, la calma y la felicidad que su alma consumida por la venganza, tanto necesitaba.

— Sí…lo sé, Sakura. Yo he tenido esos mismos sueños una y otra vez. En esos sueños yo veo a una mujer que es muy parecida a ti, pero tiene el cabello muy largo y oscuro, pero son tus mismos ojos. En mis sueños veo a Nadeshiko, a tu madre.

Sakura sintió un escalofrío al escuchar aquello, ¿Qué era todo eso que los atormentaba? ¿Acaso sería una advertencia? ¿Su mal presentimiento tendría que ver con todos estos sueños tan extraños?

— Tenemos que marcharnos ya Sakura, nos están esperando —Él la tomó de la mano y la acercó a su cuerpo, abrazándola tiernamente. Ella no tenía la culpa, él tampoco tenía la culpa de los errores cometidos por sus padres, ellos no cargarían con esa culpa. Ellos tenían que ser libres.

— Sí, ya casi estoy lista —Sakura se terminó de vestir en unos minutos después de permanecer abrazada a Shaoran por un instante. Al salir ambos observaron las sábanas enredadas de la cama y todo el desorden que habían ocasionado durante su unión, se miraron a los ojos y sonrieron. Este era sólo el inicio se dijeron…

Era el inicio de su vida juntos.

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Eriol llegó a casa de Nanami después de quince minutos. Ingresó por entre los pasillos de la ya conocida casa de citas y encontró en uno de los pasillos a Aiko que se dirigía a las habitaciones, la notó nerviosa y sobresaltada, cosa extraña. Aiko era una hermosa cortesana, bailaba y encantaba a todos con esos bellos ojos azules, pero no se acostaba con nadie, así se lo pidieran con mucho fervor. Incluso él lo intentó una vez y sólo obtuvo su rechazo. Pero estos ya eran otros tiempos, en estos momentos sólo tenía ojos y tiempo para su adorada Tomoyo y por salvaguardar lo que tenía con ella es que estaba dispuesto a enfrentarse a Tsukishiro.

— Aiko, ¿Puedo hacerte una pregunta? —Se dirigió a la muchacha que lo miró por unos segundos.

—Por supuesto, joven Hiraguizawa —Respondió nerviosa, por algún motivo; aquella noche estaba terriblemente sensible y nerviosa, quizás se debía al acercamiento de Yue, no lo sabía.

—¿Has visto a Yue Tsukishiro ésta noche aquí en Nenemia? —Ella lo miró confundida, Eriol pudo percibir su nerviosismo, era muy observador.

—Eh…yo—Agachó la cabeza y sollozó, pensar o hablar de Yue la ponía mal, porque recordaba sus besos, sus caricias, su calor…y también su desprecio.

—Por favor Aiko, esto es muy importante; necesito hablar con él. ¿Sabes dónde está? —Insistió y es que estaba totalmente seguro de que ella sabía dónde estaba Tsukishiro.

—Sí…en estos momentos ya debe estar en una habitación con alguna de las chicas si es que no está en el bar —Respondió con la voz entrecortada, de sólo pensar en eso se sentía fatal; ella amaba a Yue Tsukishiro.

—Maldición…debo buscarlo en el bar entonces, gracias Aiko —Le dijo despidiéndose de ella y perdiéndose por el vestíbulo hacia el bar.

Aiko se quedó a solas, en aquel lugar tenuemente iluminado. A pesar de todo Sakura Kinomoto y Shaoran Li le habían caído muy bien, de cierta manera sentía un poco de celos ya que el amor que esos dos se tenían podía percibirse fuertemente, algo que nunca sucedería entre Yue y ella. Pero debía de avisarles que Yue estaba en Nenemia y debían de ser precavidos al marcharse, a ella también le convenía que Sakura se marchase de Tomoeda.

Eriol había ingresado al bar, estaba lleno de clientes, las flores de Nanami se contorneaban y atendían sonrientes a sus prospectos de ese día, buscó con la mirada a Tsukishiro pero no lo encontró, a quien sí pudo divisar fue a Fujitaka Kinomoto y aquella no podía ser una buena señal, no podía ser posible que Yue Tsukishiro, Fujitaka, Shaoran y Sakura estuvieran en el mismo lugar, ¡Era demasiado peligroso! Tampoco veía a Nanami por ningún lado, trató de esconderse sigilosamente tras una columna decorada con cascabeles dorados y salir de allí, pero grande fue su sorpresa al encontrar a Yue en el vestíbulo, se acomodaba la camisa por seriedad, probablemente haya estado con alguna de las chicas, ésta era su oportunidad para interceptarlo así que caminó hacia él y se paró delante, impidiéndole el ingreso al bar.

—Tenemos que hablar, Tsukishiro —Fue directo, necesitaba callarlo o estaría perdido, lastimaría demasiado a Tomoyo si ella se enteraba.

Yue lo quedó mirando fastidiado, ¿Qué se creía este sujeto para abordarlo de esa manera y en este lugar? Se cruzó de brazos y lo miró, sus ojos eran como dos dagas de hielo, casi plateado que se incrustaron en la mirada zafiro del joven inglés.

—Vaya…al fin te dignas a dar la cara, Hiraguizawa —masculló— Es una gran coincidencia que ni Tomoyo ni tú hayan estado en el lugar en el que suponía deberían estar, ¿Acaso Fujitaka sabe que incitas a su sobrina a salir a escondidas de la hacienda y la llevas a tu ático, donde has llevado a tantas mujerzuelas? ¿No crees que Tomoyo merezca algo mejor?

—Es posible— respondió enojado, aunque Yue tenía razón en algo, Tomoyo definitivamente merecía algo mejor; pero él era egoísta y no la dejaría ir —Pero amo a Tomoyo Daidouji y nadie va a separarme de ella, ni siquiera tú o su familia.

—Eso es tener una gran confianza, pero si yo fuera tú…pensaría las cosas dos veces antes de hacerlas —Se estaba divirtiendo con ese idiota, amigo del maldito de Li, cómplice en el secuestro de su prometida, lo haría pagar caro —Ya que, estás acabado Hiraguizawa, a éstas alturas de la noche, nuestra linda Tomoyo ya debe de haber encontrado aquel paquete que dejé en su habitación antes de venir aquí…allí encontrará todo lo que necesita saber de ti.

Eriol lo miró atónito, ¡No podía ser posible! Ese maldito miserable había arruinado su vida.

—No es posible… —La furia que contenía se desbordó y tomó a Tsukishiro del cuello de la camisa con ambas manos, en un impulsó le lanzó un puñetazo que impacto en la mejilla de su oponente haciéndolo caer al piso.

La risa de Tsukishiro inundó el lugar, se puso de pie y llevó una de sus manos al bolsillo de su chaqueta, Eriol estaba frustrado, quería partirle la cara al maldito. Era extraño que nadie salga a ver el espectáculo que estaban dando, todos parecían estar muy enfocados en lo que hacían dentro del bar, el vestíbulo estaba vacío, sólo ellos dos. No supo por qué pero tuvo un mal presentimiento, parecido al de aquella vez en Manchester, de aquel día en que Kaho murió.

—¿Sabes? Conocí a tu madre en Manchester en mi último viaje —Eriol abrió los ojos de par en par, ¿Cómo era posible que haya llegado a ver a su madre? —Olía muy bien, se le notaban los años, pero estaba muy guapa. Llevaba un lindo vestido de gala, como todos en la fiesta y se le veía muy femenina, muy vital, muy refinada. Fue ella quien se separó de ese vejestorio que tiene por marido y me buscó, me preguntó qué tal estaba, charlé dos minutos con ella, quise marcharme y entonces me cogió por el brazo. Su tacto me quemó, tenía la mano suave, delicada, los dedos pequeños y finos…me pregunto, ¿Qué pensará tu querido amigo Li si supiera que le has mentido? ¿Una madre enferma? ¿Una vida de pobreza? Por favor…Tomoyo será mi familiar dentro de poco y no voy a permitir que una basura como tú permanezca a su lado. Tú y ese bastardo de Li han logrado sacarme de mis casillas, así que me dirás ahora mismo dónde está mi prometida o… —En esos instantes Yue sacó un arma del bolsillo de la chaqueta, siempre la llevaba consigo por si tenía que acabar con alguna molestia como ahora.

— ¡Basta! ¡Yue por favor detente! —Esa voz, esa melodiosa voz era inconfundible para él. Esa era la voz de su prometida, de su linda y bella Sakura. Él la miró a los ojos, estaba hermosa, más que nunca. Pero a su lado estaba ese maldito sujeto chino, el miserable de Li que la tomaba por la cintura con fuerza, lo miraba con odio, retadoramente. Aiko había tenido razón, le había dicho que posiblemente Sakura haya querido fugarse con Li y no era ningún secuestro, en verdad su prometida lo estaba despreciando y él estaba actuando como un imbécil.

— Así que aquí es donde estabas…Oh, Sakura. No tienes idea de cuánto te he extrañado —Le dijo dedicándole una sonrisa, pero a los pocos segundos apuntó el arma contra ella, ante la mirada atónita de los otros jóvenes. Shaoran estaba demasiado nervioso y enfurecido, ese maldito estaba apuntándole a su ninfa de ojos esmeraldas.

— Tsukishiro, tu problema es conmigo, no la metas en esto —Ésta vez fue Shaoran quien le habló, Yue sólo bufó pero sonrió después.

— Eres el más desagradable de todos, Li. Pero nuestra querida Sakura es tan vulgar, es tan desgraciada que prefirió acostarse contigo, un entrenador de caballos, un advenedizo tipejo chino. Pobre pequeña e ilusa Sakura.

Ella suspiró consternada y una lágrima le resbaló por la mejilla.

—No llores —ordenó él con suavidad—. Tus lágrimas ya no me importan.

De inmediato, la muchacha dio un paso adelante y Shaoran la tomó de la mano tratando de halar de ella y evitar que se acercara al demente de Tsukishiro, pero ella negó con la cabeza y se soltó de su agarre, Shaoran se sintió morir en esos segundos. Una sensación de deja vú lo invadió otra vez.

—¿Qué estás haciendo?

—Yue, sé que te he lastimado mucho con mi egoísmo y mi proceder, pero debes entender que uno no puede elegir de quién enamorarse, cuando nos conocimos en la adolescencia, yo realmente te quise, creí que eras el amor de mi vida. Después de tratarnos un tiempo me di cuenta de que no fue así, a pesar de todo nuestras familias ya habían pactado nuestro compromiso. Pero yo nunca estuve de acuerdo, desde que conocí a Shaoran, supe qué era el verdadero amor.

—Cállate —respondió confundido.

Eriol la observó desde la distancia, su cuerpo menudo en mitad de la contundente habitación, su piel pálida, sus pupilas enrojecidas y llorosas, su mirada triste y desesperada tratando de controlar el llanto. Se estremecía de pensar en que Yue pueda hacerle daño, no lograba dejar de pensar en cuánto sufriría su hermosa Tomoyo y algo llegaba a pasarle a Sakura.

— ¿Te atreves a hablarme de tu amor por ese miserable? ¡Maldita zorra! —Yue jaló del gatillo, Sakura sólo pudo observar, esperando el impacto de la bala que acabase con su vida. Había sido una tonta al creer que podía llegar al corazón de Yue a través de la sinceridad.

Un grito desesperado se oyó en el recinto y de repente observó como algo, no…alguien, la cubrió con su cuerpo mientras caían al piso. ¿Acaso había sido Shaoran? ¿Se antepuso a una bala que era para ella?

Podía oír los gemidos de él, se separó un poco y se dio cuenta de que no había sido Shaoran, era su padre; Fujitaka Kinomoto.

— ¿Por qué? —preguntó con el corazón desgarrándose por dentro.

—Porque tú y tu hermano son todo para mí, porque verte morir delante de mí hubiese sido como morir también —Un borbotón de sangre empezó a escurrir desde su boca, las lágrimas de Sakura no podían dejar de caer mientras se aferraba a su padre mientras que Shaoran y Eriol aprovecharon la conmoción de Yue Tsukishiro para quitarle el arma e imposibilitarlo, ya habían algunos espectadores más que no pudieron evitar salir al oír el disparo —Porque te amo hija y quiero que vivas y seas feliz, y-yo…ya he vivido lo suficiente y me he equivocado lo sufi-ciente…Nadeshiko, al fin has venido por mí —Le dijo mientras observaba a alguien detrás de ella, la sensación que la recorrió fue tan intensa y fría.

—Mamá…por favor, no te lo lleves. Papá no merece esto, ¡Papá! ¡No me dejes, no te atrevas a dejarme…papá! —Sakura se abrazaba al cuerpo de su padre, Shaoran la observaba, se le partía el corazón al verla, había comprobado el pulso de Fujitaka, pero ya no lo tenía; había muerto.

Shaoran se dirigió a Yue y lo levantó a la altura de sus ojos, este tenía la mirada perdida y parecía confundido.

—¿Acaso esto va a aliviar tu odio y tus ganas de venganza? —le cuestionó, al parecer Yue volvió en sí y lo miró a los ojos.

—No.

—¿Por qué?

—Porque no debiste haberte atrevido a tocarla...nunca.

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