Los personajes de Sailor Moon que aparecen en esta historia, son propiedad de Naoko Takeuchi y son usados sin fines de lucro.
Episodio 4: "Adaptación y Sentimientos" parte 2.
"La naturaleza del hombre es la violencia, eso lo traemos en lo más recóndito de nuestros genes; aquel homo sapiens sapiens, cazaba, mataba por alimento, mataba en busca de prevalecer un día más en nuestra tierra. De aquel homínido conservamos ese fuego interno que nos impulsa a hacer posible todo lo que deseemos se vuelva realidad".
Seiya, al fin había conseguido que su novia accediera a cantar con ellos, el joven rogó por varios días, hasta que ella accedió, se había levantado antes que todos en esa casa; se dirigió a la accesoria para prepararla, porque saliendo de la facultad iría por su novia que estudiaba en el Conservatorio Regional de Génova.
No podía esconder su emoción, sabía que la voz de su pareja era especial, irónicamente ella no cantaba profesionalmente y esta sería la primera vez; ella prefería el violín o el piano, el dominio de estos instrumentos le habían dado a sus 27 años un lugar en la filarmónica de la Ciudad y varias veces había salido de su lugar de residencia para tocar en alguna parte de Italia como solista.
Muchos en el mundo de la música clásica empezaban a conocer y familiarizarse con el nombre de Michiru Kaioh, junto con Seiya y sus amigos formaba parte de la creciente comunidad japonesa que residía en Italia. Pero el pequeño acenso exitoso de ella, alentaba la llama de Seiya, soñando con la misma gloria para su banda.
Había invitado a algunos amigos a presenciar el ensayo, sabía que si Michiru se sentía bien recibida, apoyaría al grupo en la próxima presentación que harían en vivo en uno de los bares de la ciudad. Hacía tiempo que el grupo venia buscando una voz femenina que cantara algunas canciones o hiciera dueto con él. Y esta era una oportunidad de oro.
Rió al recordar la cara de asombro de su prima cuando la invito a asistir, y como aquellos ojos azules se abrieron más cuando le contó cuanto estaba ofreciendo Taiki por ser cubierto en su guardia.
-¡Cincuenta euros!- casi gritó la joven estudiante de medicina.
- Sí, cincuenta por eso no te quería decir, pero si le cuentas que yo te lo conté lo negare todo- amenazó.
-No creó se trague el cuento de que un pajarillo me lo dijo- argumentó irónica.
Se apresuró todo lo que pudo, y llego a la escuela con unos quince minutos de retraso, cuando entro al salón de clases su profesor lo miró por unos instantes antes de decir.
-¡Vaya, es una sorpresa verlo en mi clase, señor Kou!- dijo el profesor en tono de burla.
Seiya buscó un asiento libre el cual tomó- Si molesto me retiro- contestó, en su tono de voz no había molestia.
- No de ninguna manera, señor Kou, me alegra verle de nuevo- el profesor se giró hacia el pizarrón en donde dibujo unos diagramas.
Yaten se sorprendió de ver a su amigo ahí… no sólo por verlo en la clase la cual no había pisado desde el inicio de cursos, sino por verlo a esa hora de día; pero sabía que existían dos razones por las cuales Seiya estaría ahí, y la primera estaba descartada por de "fault"; pues ese día no había examen, así que lo que tenía a su amigo ahí era la segunda opción y esa era él; sabía que Seiya temía que él no llegara a tiempo por algún trabajo que surgiera de último momento en el Bufete Jurídico en el cual trabajaba de medio tiempo; lo que él no sabía es que Yaten había trabajado mucho para pedir ese y el día de la presentación a su jefe, un abogado gordo y de pocas pulgas por no decir antipático y sin chiste.
Yaten salió de la clase y rápidamente se encamino a la siguiente, Seiya lo alcanzó.
-Espero no estés huyendo de mi- renegó.
Yaten rió ante el comentario de su amigo- Ni lo había pensado…créeme- respondió burlón – lo que me sorprende es verte aquí tan temprano, ¿tú prima logro al fin despertarte? –
Ahora el que rió fue Seiya – la pobre ya ni lo intenta, comprendió que no puede despertarme-
-Pobrecilla- se compadeció para comentar -he pedido el día- informó -¿ya le hablaste a tu noviecita?; no, nos vaya a dejar plantados-
-Hace unos minutos le mande un mensaje; me dijo que me espera a la una de la tarde-
-Bueno pues yo los espero allá, aprovecho y paso por Taiki.
-¡Ah, no!, tu iras conmigo-
-¿Quéee?- exclamó sorprendido.
Acabando las clases, ambos jóvenes se encaminaron hacia el conservatorio regional, ya ahí Michiru los esperaba. Seiya se acercó a su novio y se saludaron con un beso.
Yaten rodo los ojos, le fastidiaba las exageradas muestras de afecto que esos dos se profesaban, y fue cuando se dio cuenta que no estaban solos, atrás de Michiru estaba una chica que al igual que Yaten había rodado los ojos ante la escena, aquella mujer era más ni menos que la mejor amiga de Michiru desde la infancia Haruka Tenou.
-¡Por favor!, eso es demasiada miel y yo soy diabética- comentó burlona, ambos jóvenes se separaron y la concertista rió de lo dicho por su amiga.
-Espero no te moleste invitara a Haruka- le susurró al oído mientras acariciaba su rostro.
-Para nada amor mío- contestó el joven totalmente subyugado por la belleza y sensualidad que solía derrochar Michiru.
Haruka y Yaten coronaron aquella muestra de amor con muecas de asco.
Taiki corrió por los pasillos del hospital buscando a Ami, la localizó en uno de los cuartos del tercer piso, estaba revisando los análisis de un paciente; el joven le hizo señas para que se acercara, Ami dejó los documentos en su lugar, se despido de aquel enfermo y salió de la habitación.
-¿Sucede algo?- preguntó.
-Podría decirse que si…Ami… ¿tienes veinte euros que me prestes?-la chica se quedó un momento sin habla: de todas las cosas que podía pedirle Taiki esa era la que menos se esperaba – Ah..., déjame ver… - revisó su pequeña cartera y de ella sólo sacó diez euros. – lo siento…- pudo ver como los ánimos del chico caían al suelo.
Taiki le contó a Ami la situación; y esa se encuadraba en una vil estafa; muchos de los compañeros del joven sabían lo importante que era para él, el ensayo del día de hoy así que la persona que lo cubriría estaba exigiendo la nada despreciable cantidad de setenta euros. Si existía un retrato para la angustia esa era la cara de Taiki Kou.
Ami le prestó todo su capital y le aconsejó negociar, ambos caminaban de regreso a sus actividades después de la comida, cuando vieron a lo lejos a Darien Shields; y la chica pudo ver lo que hace un hombre desesperado y de lo que es capaz, el joven se le acercó junto con Ami.
-Darien, ¿cómo has estado?- saludó, con toda la simpatía que era capaz de expresar. El joven doctor lo miró entre extrañado y sorprendido.
-Bien… señor Kou, ¿y usted?- contestó más movido por la inercia que por realmente saber cómo estaba su compañero.
-Bien…, bueno tengo un problema y... no sé, si podías ayudarme- Darien no ocultó su desconcierto y Ami no pudo evitar su asombro, ¿Taiki sería capaz de pedirle el dinero que le faltaba a Darien?, la cuestión no tardó en ser contestada.
-¿En que podría ayudarle?-
-Necesito diez euros…- el joven doctor, abrió la boca pero no articuló palabra alguna, desconcertado busco en su cartera y saco el billete de entre otros y se lo extendió a Taiki – Gracias Darien, me has salvado la vida; he de pagarte este favor… mmm, ¿Cómo?...- se cuestionó- ¡Ah!, ¡ya sé!-se le ilumino el semblante por la sola idea -¿Por qué no vienes al ensayó de mi banda?- invitó, si Ami hubiera sido cardiaca, en ese mismo instante habría sido ingresada por un ataque al miocardio.
Darien solo asintió, él estaba sin poder entender lo que había pasado ahí. Fue dos horas después cuando se cuestionó como había sido embaucado, él sólo había prestado un poco de dinero y ahora estaba subido a un pequeño chevy con dos personas más; en ese instante recordó las sabias palabras de un libro de chistes ..."cuando eres bueno todo lo malo te pasa"… y eso era lo que le había sucedido a él, podía ver en la cara de Taiki se leía la felicidad absoluta y en la de Ami una pena inmensa, el joven médico sólo suspiro y se mentalizó a intentar divertirse.
