Los personajes de Sailor Moon que aparecen en esta historia, son propiedad de Naoko Takeuchi y son usados sin fines de lucro.
Episodio 6.1: "Stand By"… BackStage.
"La gente va y viene en tu vida, tus amigos; aquellos viejos amigos que dejaste de ver por años, ¿las razones?, cualquiera que busques son válidas, los estudios, la carrera, el trabajo, la pareja, todas ellas forman la maraña de excusas que hacen que la gente que te acompañaba esa parte del sendero de tu vida se vaya bifurcando hasta perderse en el bosque del olvido…"
Miró a su alrededor, vagos, drogadictos, borrachos y muchos jóvenes que no daban pinta de pertenecer a ninguno de los tres bandos anteriormente descritos lo rodeaban; muchos de ellos clamaban por sus derechos trasgredidos, violados y pisoteados.
Darien suspiro, busco un lugar donde estar más a gusto, debería esperar su turno y ver porque diablos lo habían llevado a los separos de aquella agencia policial. Una y otra vez paseaba su mirada cuando observo algo, más bien alguien que le era conocido, Seiya Kou.
Le dolía todo el cuerpo, y sentía como si un elefante o algo más grande lo hubiera atropellado, se había sentado en ese rincón desde que los gendarmes lo habían metido, donde poco a poco se fue llenando aquella reducida celda, mantenía su cabeza abajo, no quería que le miraran ese cardenal que se dibujaba en su rostro. Pero aun podía sentir ese ardor en sus labios, ese que era más palpitante que el dolor causado por el golpe que recibió después. Cerró los ojos, evoco de nuevo esos labios que habían rozado los suyos con intensiones más allá de un súbito flirteo.
Se recordaba en la barra del bar, estaba sediento, y se había alejado de Michiru; se regocijaba de que la adularan, él sabía que su novia era alguien excepcional, pero había momentos en que esas muestras de admiración se volvían insoportables y por momentos hipócritas… se los podía imaginar cómo pequeños insectos que no pueden dejar de acercarse para morir fulminados y porque no decir cegados ante la luz.
Fue en ese momento cuando ella se acercó; una chica de una belleza más que exótica, cabello rojo como la sangre, brillante y ondulado caía de forma natural por sus espaldas, lo saludó, lo alagó, algo que había esperado de los amigos de Michiru, pero todos estaban tan absortos en el talento de ella que nadie reparo en él; esa era la verdadera razón por la que se había alejado; por momentos envidiaba el talento de ella, tan natural, tan obvio que parecía no tenía que esforzarse, él mataba por un poco de atención porque alguien aparte de sus amigos le dijera que era genial; pero ahí estaba ella, aquella chica pelirroja y de gabardina del mismo color; cuando la miró por primera vez pensó que su cabello llegaba más debajo de sus pantorrillas. Lo tomó de la mano lo guió de forma ágil entre la gente que coreaba al nuevo grupo sobre la tarima.
Lo llevó a un rincón donde las luces no los alcanzaban, acercó su rostro al de él, buscando ansiosa sus labios, recorría con desesperación su pecho y para él todo iba perfecto, correspondió a su beso, de igual forma a sus caricias, su aroma lo embriagaba, sintió la mano de ella bajar hacia su pantalón, se detuvo por un momento sorprendido y a la vez anhelante a lo que su imaginación auguraba sucedería; un roce, una caricia y él se sintió arder, un calor subió desde el mismo centro de su masculinidad, sofocando sus sentidos y raciocinio.
En ese momento todo lo que sucedió fue irreal, qué había pasado y como había pasado era algo que no tenía muy claro, la recordaba bajando por su pecho en dirección a su virilidad, cerró sus ojos, expectante, cuando sintió un movimiento brusco, al abrirlos y vio frente a él un tipo robusto de cabellera rojiza.
-¡Fligglio di puttana!, ¡stronzo di merda!-
Un golpe directo a su rostro, tan rápido que no tuvo tiempo de reaccionar lo lanzaron fuera de ese rincón. En su viaje al suelo se llevó algunas parejas que bailaban.
-¡Cazzo, Rubeus!, sei un cretino-
Observo como ella se lanzaba sobre aquel hombre que de un rápido movimiento se libró de ella. Se incorporó para hacerle frente.
-¿Qué te pasa, pazzo?
Pero ya no era al único que había molestado, giró su rostro para recibir otro golpe que lo volvió a dejar en el suelo.
- "Porca Puttana", ¿Quién te dijo que te metieras, pazzo?,
Fue ahí donde todo perdió el control, aquel lugar se convirtió en un dos por tres en un verdadero campo de batalla.
-¡LA POLICIA!, ¡LA POLICIA!-
Y en menos de 10 minutos la policía había llegado al lugar. Él como muchos otros no había logrado escaparse porque la autoridad detuvo a cualquiera que cruzaba en su camino. Se preguntaba si sus amigos estarían ahí también, desde que lo detuvieron no los había visto, tampoco a la chica y a ese hombre que seguro era su pareja, ¿Quién más le rompería la cara a otro si este no fuera su pareja?, se maldijo por lo bajo, cuando las cosas empezaban a ir bien entre él y su padre tenía que venir a joderlo todo con algo como eso.
Pero no podía negar que la experiencia tenía una parte de interesante y excitante, rozó con el índice de sus dedos sus labios podía aun percibir el aroma de aquella chica, recordar la sensación de sus senos y del singular piercing que adornaba su ombligo, toda ella fue una tentación, su pelo, su ropa, rojo, toda ella de color rojo, como la manzana que tentó a Adán y Eva en el paraíso… un fruto prohibido.
Se incorporó camino lentamente porque aun su cuerpo le dolía, levantó su rostro y vio a un lado de las rejas a alguien que jamás espero ver en un lugar así… al correcto Darien Shields.
Ambos cruzaron miradas y cada uno supo que la noche no podría ser peor.
GLOSARIO:
Fligglio di puttana: Hijo de Puta.
Stronzo di merda: Pedazo de mierda.
¡Cazzo!: ¡joder!.
Sei un cretino*: Eres un cretino (imbécil).
Pazzo: Loco.
Porca Puttana: Me cago en la puta (¿)
