Los personajes de Sailor Moon que aparecen en esta historia, son propiedad de Naoko Takeuchi y son usados sin fines de lucro.


Episodio 7: Ami Mizuno.

"Los días pasan, las horas caminan lentas; presagiando lo que todos sabemos pasara, evitando el punto en donde las acciones no podrán volver atrás, ríe y sueña, solo vive, no te arrepientas de nada, porque de lo que ya paso no vale la pena derramar una lagrima."

"La protesta es una forma de manifestar una inconformidad; ¿Cuántas veces hemos protestado?, ¿Cuántas veces nos han hecho caso?, ¿valdrá la pena?... algunos viven con miedo, otros dicen que la vida continua; mientras los encargados del Estado aquellos que viven de la riqueza que emana de nuestro país, de nuestro sudor… viven coludidos y sirviendo a otro amo que no somos nosotros. En ese país lleno de diablos y demonios en donde los villanos y los héroes son la misma stulta mie… ." (Pensamiento que surge tras la marcha de Cuernavaca a México D.F. por Javier Sicilia.)

Despertó la cabeza le dolía, punzaba de forma pesada e insistente, no reconoció ese techo, no se le hacía conocido, se giró y tampoco reconoció ese cuarto, una sensación de desconcierto y vacío se apodero de ella, hacía tiempo que ese sentimiento no lo sentía, desde que era niña.

Se incorporó sentándose en la cama recorrió con la vista ese cuarto, era espacioso, las paredes pintadas en un color durazno pálido hacían que la luz que entraba por la ventana adquirirá un tono confortable y cálido. Se percató que aun llevaba puesta la ropa del día anterior, busco su móvil el cual descansaba en una cómoda al lado de la cama. Eran las siete de la mañana y tenía tres mensajes.

Como si la hora le hubiera imprimido una fuerza desconocida se levantó, el solo movimiento hizo que un mareo la hiciera detenerse en su carrera, se mantuvo erguida por unos minutos antes de intentar andar hacia la puerta de salida cuando esta se abrió.

-Ya estas levantada- se sorprendió Taiki – venía a despertarte por si aún seguías dormida- informó.

-Son las siete- dijo como si eso fuera el justificante de todo.

-Aún llegamos a tiempo- le animó- prepare el desayuno, mis padres salieron.

-¿No se molestaron de que me quedara?

-No, ¿porque deberían?- ambos salieron- te invitó un rico desayuno y veras que con eso se te cura la resaca.

Ami asintió, era la primera vez que se quedaba fuera de casa en ese país. En Japón solía quedarse en casa de sus amigas los fines de semana, la ventaja de que una de ellas viviera ya sola y sus padres le tuvieran a ella y sus amigas tanta confianza. Pero ahora algo la hacía sentirse incomoda, estar ahí a solas con Taiki, hubiera preferido salir sin molestar a nadie.

Desayunaron tranquilamente, Taiki hablaba sobre cómo se había sentido en el espectáculo. Ella sólo escuchaba. Él le recomendó pasar por un cambio de ropa y si daba tiempo para que ella se diera una ducha, asintió estando de acuerdo.

El trayecto fue rápido, entraron a la casa, nadie estaba, cosa rara, no reparo en ello, se metió al baño y se dio un regaderazo, se puso una muda nueva y junto con Taiki se dirigió a la universidad.

La sensación de malestar aún seguía, observo a Taiki que estaba con un singular buen humor, él seguía platicando animado y por momentos la veía de forma peculiar, y ella no podía evitar sentirse nerviosa ante esas miradas.

-Aun te sientes mal- indagó el joven médico.

-Ya se me ha pasado un poco el dolor de cabeza- comentó

-Deberías dormitar antes de que lleguemos- recomendó, detuvieron la marcha de auto y Ami desocupo el asiento del copiloto para pasarse a la parte de atrás. Se recostó en los asientos.

-Yo te despierto cuando lleguemos, descuida-

Algo le desconcertaba de la actitud de Taiki, él siempre era amable con ella pero el día de hoy esas atenciones le creaban una sensación extraña, cuando lo vio parado en el marco de la puerta de su casa, esa sensación le había invadido y no la había abandonado toda la mañana… algo raro pasaba de eso estaba segura.

Sintió la mano de él posarse en su brazo y la movió levemente.

-Ami, ya llegamos- lo oyó decir, se desperezo y salieron, como siempre la condujo a su clase, extrañamente Darien no había llegado.

Tomó asiento y agarro su móvil para checar la hora, ahora eran las ocho y quince de la mañana, era extraño que Darien aún no llegara a la clase, volvió a ver los tres mensajes que había visto cuando consulto el teléfono por primera vez y que aún no había revisado. Abrió el primero.

Contuvo el aire hacía tiempo que no veía ese nombre, si las cuentas no le fallaban serían unos tres meses desde que llego a la casa de su tío. El mensaje era trivial como todos los que mandaba, preguntaba como estaba, que había visto a una de sus amigas y habían planeado reunirse para el día de su regreso. Realmente Ami había perdido la cuenta del tiempo, y no pudo evitar hacer cuentas mentales de su estadía en Italia, cuatro meses; faltaban dos para que acabara el curso y con ello su estancia ahí; volvería en dos meses a su país, cosa que en un principio la alegro, volver a ser a sus amigos, a sus padres y retornar a su vida como ya la conocía y estaba tan acostumbrada; pero después la embargo la tristeza ya se había acostumbrado tanto a su primo, tío y amigos que ahí tenia. Cerro el móvil, no se podía tener todo en la vida.

Cuando Taiki se asomó por la puerta la vio enfrascada en un libro que nada tenía que ver con medicina, se acercó a ella y se vio tentado a hacerle una broma, pero se contuvo; él era el serio, el correcto Taiki Kou.

-¿Y Darien, ya se fue?- pregunto, Ami separo la vista de su lectura.

-Me creerías si te dijera que no vino-

-¡Hala!, no te la creo- respondió admirado.

-En serio, debería mandarle un mensaje tal vez esté enfermo-

-Tal vez… - pensó – vamos a almorzar, aprovechas y le llamas.

Ami tomo sus cosas y salieron del salón de clases.

Ella pidió algo ligero, un jugo de naranja y un pan tostado con mermelada, él fue más regio unos huevos con jamón los cuales se veían bastante apetitosos, pero ella sabía que de pedir una orden similar no la acabaría.

-Estas enojada- inquirió Taiki que ya tenía rato viéndola sólo comer.

-No- respondió escueta.

-Siento que estas molesta conmigo, ¿será por lo de ayer?-

-¿Ayer? Ahora era ella la que preguntaba.

-Si…- titubeo un poco el joven médico – anoche… - Ami trato de recordar.- te bese, Ami, lo siento- dijo al fin.

Ella trato de recordar y su memoria era difusa; había bebido, al final no se sintió bien, Taiki la acompaño y finalmente recordó. Estaba en el auto de él y poso su palma en la frente.

-No tienes temperatura- sus ojos eran amables, casi tiernos. Se acercó a ella y observo su rostro.

-Me siento fatal- se oyó decir.

-Estas bien, solo necesitas descansar- acomodo unos mechones que caían en su rostro -Ami… me gustas- acerco sus labios y los beso lentamente.

El problema no era que él la hubiera besado si no que ella había correspondido.

-Sé que no debí hacerlo, espero que esto no afecte nuestra amistad- La frase la trajo de vuelta del mundo de los recuerdos-

-La que debería disculparse soy yo-

-No te preocupes fue sólo un beso, esto no debe comprometerte a nada-

Ami asintió y continuaron comiendo, en silencio; el cual después de unos minutos Taiki rompió.

-No le hablaras a Darien-

Tomó de nuevo su móvil y vio los mensajes que aún no había revisado abrió el siguiente, frunció el ceño.

-¿Qué sucede?- pregunto Taiki.

-Es de Seiya… él y Darien están detenidos-