Chapter 10
Los personajes de Sailor Moon que aparecen en esta historia, son propiedad de Naoko Takeuchi y son usados sin fines de lucro.
Episodio 9 : Michiru Kaiou.
"Cuando lo buscas, no puedes encontrarlo".(Acertijo Zen) Joe Hyams. El Zen de las Artes Marciales.
Ella llego antes que todos, espero paciente, hasta que alguien dentro de esa comisaria se dignó a atenderla, gestiono y pago la suma correspondiente.
Michiru Kaiou, empezaba cada día a las 5 de la mañana, hacia un poco de ejercicio e iniciaba sus prácticas de violín por una hora y media, después a las 7, desayunaba y se preparaba para ir a la Academia.
Hoy se había levantado tarde, la fiesta de la noche anterior la había agotado, inicio sus prácticas con algo de flojera y desayuno algo ligero para que no se le hiciera tarde pero antes de salir sonó su móvil; era Haruka.
Un policía abrió la puerta de los separos y grito desde el umbral el nombre de Seiya Kou, todos los presos giraron sus rostros a los únicos dos orientales del lugar; Seiya se levanto de un brinco y camino a la salida e indico a Darien que le siguiera, el hombre permitio la salida de Seiya pero se interpuso en el camino de Darien.
-La fianza solo cubre la del él- mirando de reojo a Seiya, y empujando a Darien el cual lo miro desconcertado.
El hombre cerró la puerta mientras Seiya protestaba y sin nisiquiera prestarle la más mínima atención lo obligó literalmente a seguirlo.
Michiru escuchó atentamente lo que le explicaba Haruka entre risas, honestamente a Haruka nunca le había agradado Seiya, lo conceptuaba como el típico hijo rebelde de papá que no puede vivir sin él, y posiblemente no se equivocaba, pero Michiru admiraba la pasión con las cuales Seiya hacía las cosas.
-¡Es un tonto!- la escucho mofarse desde el otro lado de la línea.- Amiga, sinceramente no sé que le vez-
Michuru sonrió, sabía muy bien que Haruka jamás lo entendería, ella era la chica que todo lo que se proponía lo lograba, recordaba cuando Haruka tenía 8 años y se empeño a tocar el piano, a los 12 había aprendido lo suficientemente y lo abandono, después fueron los deportes; ciertamente no había nada en lo que Haruka no fuera buena o muy buena.
-Soy como el viento- decía -Libre y todo poderoso-.
Vivía de la competencia y eso la motivaba.
-¿Irás?- escucho del otro lado de la línea.
-Si, en este momento voy saliendo para allá- se oyo decir.
Michiru era la hija única de un pintor y una cantante de opera, ella Francesa y él Japones, ambos habían decidido dejar que su hija decidiera que haría de su vida aunque en esos arranques juveniles de rebeldía estudio un semestre de leyes, sus padres aunque la carrera de leyes se les hacia arcaica y totalmente cuadrada, apoyaron a su hija, la cual después de ese semestre abandono la carrera para iniciarse en la carrera de la música.
Lo que sus padres nunca supieron es que ese cambio repentino estuvo influenciado por su novio un joven llamado Seiya Kou.
Seiya, desde que inició la carrera había arrastrado a sus amigos a formar un grupo y a eso Michiru se le hacía bastante atractivo de tan obstinado joven, aunque ella no quisiera ir, el literalmente la chantajeaba, el hecho es que ella acababa en sus ensayos.
-Eres muy buena, ¿Porque no sigues?, canta, pinta, eres talentosa- la motivaba, ella refunfuñaba, ella le decía que su arte era superfluo a comparación de sus padres, el la reprendia-
Pero ella amaba tocar, veía a los amigos de Seiya y se emocionaba -¡Como quisiera!- se decía a si misma.
Y esa oportunidad se presentó un día, era su cumpleaños y Seiya llego con un regalo, un violín, no era el mejor pero era lo suficientemente bueno, había gastado todo lo que había ahorrado para un viaje. Y ella se conmovió por ese acto.
Mientras más lo tocaba más se convencía que adoraba ese instrumento y que había olvidado que tanto le gustaba cuando practicaba de niña.
Después de eso se decidió, postuló para el Conservatorio de Música y al inicio del semestre abandono la escuela de Leyes.
Seiya miro desconcerrtado a Michiru, ella lo abrazo tiernamente, y le retiro delicadamente su fleco viendole a los ojos.
-No estoy solo- le dijo- Ayúdame a pagar la fianza de un amigo.
Ella sonrió, ese era Seiya Kou, aquel del cual se había enamorado.
Mucho tiempo de no escribir, retomo no sin mis reservas, muchas cosas abran cambiado en estética y el narrativa, capaz y para peor.
Gracias por tomarse su tiempo.
