Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este drabble participa de la CI pairing cup, del foro Cannon Island.

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Library


Sting odiaba Física. La odiaba. De buen grado la hubiera dejado hace mucho tiempo, pero necesitaba pasar el curso para conseguir su título. Así que, por mucho que la odiara, necesitaba estudiar y aprobar su último examen, y eso significaba ir a la biblioteca de la universidad casi todas las tardes.

El examen era al día siguiente, y aún necesitaba hacer una larga investigación basada en un libro específico cuya única copia estaba en la biblioteca pública de la universidad y no podía sacarse de ella. Malditas políticas. Cada vez que había intentado conseguirlo, alguien más ya lo estaba usando, por lo que Sting había retrasado su investigación, concentrándose en el todas las otras cosas que tenía que hacer. Pero ya no podía hacerlo más. Era el última día y necesitaba aquel libro de inmediato.

Le preguntó a la bibliotecaria por el libro y milagrosamente seguía disponible. La mujer le dio las instrucciones para encontrar su camino en el laberinto que a veces eran los pasillos, y Sting le agradeció antes de ir a buscar el maldito libro para por fin comenzar a estudiar, conseguir una buena calificación y ser libre de la maldición que era Física.

Justo cuando llegó al pasillo correcto, vio a alguien sacando algo del librero antes de irse por el lado contrario a donde Sting se encontraba. No le dio muchas vueltas y se dirigió hacia la fila correcto, donde se suponía encontraría el tan necesario libro. En cambio, lo único que encontró fue el vacío. Justo en el espacio donde había visto antes a la otra persona.

Sting maldijo, y corrió a través de la biblioteca, arriesgándose a ser atrapado y expulsado de ella, hasta que vio al mismo tipo de antes, sentado en una de las mesas de estudio. Con el libro. El libro que Sting necesitaba para pasar su clase y ser libre. No lo iba a permitir.

Plantó las dos manos sobre la mesa, a su lado, haciéndole saltar.

– Dame ese libro.
– Pero qué…. ¿Quién eres?
– No importa. Dame ese libro.
– ¿Qué? No. ¿Por qué? Lo encontré primero y ya lo registré, es mío.
– Lo necesito.
– Pues mira, chico listo, también lo necesito o no lo hubiera sacado.
– Mira, no sé que es lo que piensas, pero estoy seguro de que yo lo necesito más. Mañana tengo mi examen final y esta es la única copia disponible y…
– También tengo examen mañana. He esperado el libro por semanas.

La resolución de Sting se vino abajo. Genial. Perfecto. Iba a fallar su clase por ser treinta segundos demasiado lento. La desesperación debió ser evidente en su cara, pues el otro chico dijo.

– Eh, pues, uh… Tal vez podemos… uh, ¿compartirlo? – su voz se oía dubitativa, mientras lo miraba con algo parecido a la lástima. Cualquier otro día, Sting hubiera estado furioso por recibir esa mirada, pero no le quedaban opciones. Era aceptar la oferta o reprobar el examen. Y no estaba en sus planes retomar Física.
– Uh… De acuerdo, gracias.