Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este drabble participa de la CI pairing cup, del foro Cannon Island.
Nym quería la Switch, pero es pobre como las ratas
Palabras: 374
Mine
– ¡Hey, eso es mío! – fue lo primero que Rogue escuchó cuando los manos se posaron sobre la última caja de la Nintendo Switch. Ignoró la voz y abrazó la caja contra su pecho antes de darse la vuelta y caminar hacia la registradora. Un cuerpo se interpuso en su camino, impidiéndole el paso.
– ¡Dije que es mío! ¡La vi primero! – Rogue frunció el ceño ante la demanda del desconocido, un hombre que parecía bastante molesto.
– Pues mala suerte, yo la atrapé primero.
– ¡Pero es la última!
– ¡No es mi problema!
Rogue esquivó su cuerpo y siguió caminando, pero el extraño decidió seguirlo e incluso intentó sobornarlo.
– ¿Puedo convencerte de que me la des? Te pagaría.
– No, es mía.
– ¿Seguro? Podría…
– No, es mi Switch. Déjame en paz.
El otro no dijo nada más, pero lo siguió hasta la caja de todas maneras, quizás esperando que se rindiera. Rogue lo fulminó con la mirada, pero este no pareció notarlo o lo ignoró, así que al final Rogue terminó por preguntar.
– ¿Qué haces aún aquí?
– Te acompaño.
– ¿Por qué?
– ¿Es una larga fila? Y así puedo quedarme cerca de mi Switch por más tiempo.
Rogue quiso decirle, otra vez, que no era suya, pero al final decidió que sería inútil. Se quedaron en silencio por unos momentos, antes de que el otro preguntara.
– ¿Qué vas a jugar?
– Que te importa.
– Ah, vamos, no seas así. ¡Acabas de robarte mi Switch! Al menos responde.
– ¡No era tuya! ¡Y es mía ahora! – Rogue se preguntó si acaso debería ignorar la pregunta, pero el otro se puso a mirarlo con ojos de cachorro y, a pesar de todo, Rogue no tuvo corazón para no contestar – Tengo el último Zelda y Fire Emblem.
– Oh, genial. También compré Zelda.
– ¿De verdad?
Había sido una pregunta instintiva, pero pronto se vieron envueltos en una larga conversación acerca de que juegos les gustaban y cuáles eran sus personajes favoritos. Rogue ni se dio cuenta de cuando era su turno, y el otro tuvo que empujar para que se moviera.
– ¿Seguro que no quieres dármela? Aún tenemos tiempo – preguntó el chico, antes de que pagara.
– ¡No! – le gritó Rogue en respuesta, aunque no pudo evitar que sus labios se curvaran en una pequeña sonrisa.
